Vaccea Anuario
, 18 (2025)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
https://editorialvaccea.es/vaccea-anuario
Editorial Vaccea, CEVFW
Universidad de Valladolid
*Gabinete de Arqueología, msalvadorvelasco@gmail.com, ORCID: 0009-0005-6778-7770. **Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg – GIR AHMat, Universidad de Valladolid, aitor.
labajo24@estudiantes.uva.es, ORCID: 009-0005-6246-7903; elvira.rodriguez@uva.es, ORCID: 0000-0002-4853-1412; csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660. ***Proyecto Eresma
Arqueológico, raulmartinvela@gmail.com, ORCID: 0000-0003-1731-5634. **** trabajosarqueologicos@gmail.com, ORCID: 0009-0007-8638-3979.*****Departamento de Física de la Tierra
y Astrofísica. Universidad Complutense de Madrid, mlosete@ucm.es, ORCID: 0000-0001-5767-2877; fjpavon@ucm.es, ORCID: 0000-0001-5545-3769.
Recibido: 23 de septiembre de 2025 / Aceptado: 15 de octubre de 2025
Cómo citar: Salvador, M., Labajo, A., Martín, R., Rodríguez, E., Ramos,
P., Pavón, F. J., Osete, M. L. y Sanz, C. (2025) “El Castro de El Viso
(Bamba/Madridanos, Zamora): Excavaciones de urgencia en 2024:
nuevas perspectivas para el conocimiento de un asentamiento al
occidente del territorio vacceo”,
Vaccea Anuario
, 18, pp. 89-102. ht-
tps://doi.org/10.69531/KHVW-3733-PNTV
Resumen:
El Castro de El Viso de Bamba es un asentamiento vacceo localizado sobre un cerro testigo, lo que le otorga
un destacado protagonismo en el paisaje ribereño del Duero. Su posible identificación con la Arbucola destruida por
Aníbal Barca en el 220 a. C., así como su potencialidad arqueológica para definir la transición del mundo soteño al
vacceo, han servido para destacarlo como Bien de Interés Cultural en su figura de Zona Arqueológica. Las afecciones
previas a esta declaración, con la instalación de una antena de TVE, han tenido continuidad con la más reciente inten-
ción de ubicar en el extremo nororiental de su plataforma una balsa de agua para abastecer al alfoz de Zamora. Como
consecuencia de los sondeos arqueológicos preliminares se produjeron una serie de hallazgos estructurales y materia-
les que, finalmente, desaconsejaron dicha instalación. No obstante, estos trabajos de arqueología de gestión han dado
lugar a un proyecto de investigación que pretende arrojar luz sobre el proceso de transformación de las aldeas soteñas
a las ciudades vacceas, sin eludir la presunta identificación del enclave con lo referido por las fuentes escritas.
Palabras clave:
Edad del Hierro, vacceos, Aníbal Barca, Arbocela, paleomagnetismo.
Abstrat:
The Castro de El Viso de Bamba is a Vaccean settlement located on a hilltop, which gives it a prominent position
in the landscape along the banks of the Duero River. Its possible identification with the Arbucola destroyed by Hannibal
Barca in 220 BC, as well as its archaeological potential for defining the transition from the Soteño to the Vaccean world,
have served to highlight it as a Site of Cultural Interest in its capacity as an Archaeological Zone. The damage prior to this
declaration, with the installation of a TVE antenna, has continued with the most recent intention to locate a water reser-
voir at the northeastern end of its platform to supply the Zamora district. As a result of preliminary archaeological surveys,
a series of structural and material findings were made that ultimately advised against such an installation. However, this
archaeological management work has given rise to a research project that aims to shed light on the process of transfor-
mation from the villages of Sotenía to the Vaccean cities, without avoiding the presumed identification of the enclave with
that referred to in written sources.
Keywords:
Iron Age, Vaccaeans, Hannibal Barca, Arbocela, paleomagnetism.
Mónica Salvador Velasco *, Aitor Labajo Román **, Raúl Martín Vela ***, Elvira Rodríguez Gutiérrez **, Pilar Ramos
Fraile ****, Francisco Javier Pavón-Carrasco*****, María Luisa Osete***** y Carlos Sanz Mínguez**
90
El castro de El Viso se localiza en la actual pedanía de
Bamba, perteneciente al municipio de Madridanos,
en la zamorana Tierra del Vino. Su destacada posi-
ción en un cerro testigo, elevado más de cien metros
sobre la vega, le otorga un dominio visual extraordi-
nario al tiempo que le proporciona de manera na-
tural una posición defensiva. Aunque dentro de la
declaración del BIC (fecha de incoación de expedien-
te: 24/11/1980, fecha de declaración: 29/09/2013)
se han incluido unas veintiocho hectáreas, la plata-
forma culminante representa una cuarta parte de
dicha extensión. Es en esta superficie donde se con-
centran los hallazgos arqueológicos, si bien existen
puntos de sus laderas que ofrecen cenizales también
fértiles en elementos materiales; incluso al SO, en
la vega propiamente dicha, se han podido recuperar
evidencias superficiales que podrían estar en rela-
ción con la necrópolis del asentamiento.
Tradicionalmente, este enclave ha sido identi-
ficado con la Arbucala vaccea (Sevillano, 1978: 58)
mencionada en las fuentes clásicas de Tito Livio, Po-
libio y Ptolomeo, referida como la ciudad destruida
por Aníbal durante su campaña del año 220 a. C. No
obstante, dicha identificación no puede considerar-
se concluyente mientras las investigaciones arqueo-
lógicas no alcancen entidad suficiente. En relación
con esta cuestión, poder determinar la cronología
del enclave constituiría un objetivo primordial para
saber si el castro de El Viso alcanzó el final del si-
glo III a. C., o, en su caso, si su destrucción en esa
fecha pudo determinar el traslado de la población
a la vega del río, cuatro kilómetros al norte, en el
asentamiento de Valcuevo.
Las investigaciones sobre el castro de El Viso no
han sido especialmente prolijas. Los primeros testi-
monios se remontan a la década de los setenta del
siglo XX. Ricardo Martín Valls (1973: 403-405) ofrece
una primera noticia sobre este enclave otorgándole
una cronología del siglo V a. C., de acuerdo a ciertos
materiales de cerámicas urdidas decoradas a pei-
ne que conviven con otras anaranjadas torneadas
y pintadas, designadas entonces como
celtibéricas
.
Virgilio Sevillano (1978: 55-58) señala la presencia
de estas cerámicas celtibéricas, pintadas con semi-
círculos concéntricos, así como alguna caja cuadrada
ápoda que vincula con el Neolítico (posteriormente
este hallazgo se asimilará a la II Edad del Hierro), res-
tos de molinos naviformes, astas de ciervo y algunos
restos constructivos de barro y paja, apuntando asi-
mismo la presencia de tégulas romanas.
Unos años después Martín Valls y Delibes (1981:
162, nota 38) se hacen eco de la destrucción parcial
del yacimiento de El Viso como consecuencia de la
instalación de la antena de RTVE, así como del im-
pacto visual negativo que la misma produce en un
alto en cuya cumbre se situaba la ermita de su patro-
na, la Virgen del Viso, cuyas ruinas también fueron
afectadas.
Con motivo de la celebración del I Congreso de
Arqueología de Zamora, A. Esparza recoge algunos
de los resultados obtenidos en la campaña de exca-
vación de urgencia realizada en este castro por él y
R. Martín Valls, con motivo de nuevas obras en rela-
ción con el repetidor de RTVE, indicando (Esparza,
1990: 113-115) que en la cata abierta la cerámica del
Soto acompañaba a la cerámica peinada, incluso en
el bolsón ceniciento del que se ha obtenido la fecha
de C-14. (CSIC 566 2450 + - 60 B.P. (500 a. C.).
También en esta reunión se aporta una comu-
nicación sobre diversos fragmentos de cajitas
celti-
béricas
, concretamente dos de Toro y otras cuatro
de El Viso de Bamba (Sanz y Santos, 1990). De estos
últimos, se recoge la arqueta lisa y ápoda asimilada
por V. Sevillano al Neolítico, así como otro fragmen-
to similar estudiado por A. Esparza (1977, citado en
Sanz y Santos, 1990: 259, fig. 2) y, finalmente, dos
más, uno exciso y el otro mixto inciso/pintado en
tono vinoso (Sanz y Santos, 1990: figs. 4 y 6), todos
hallazgos superficiales carentes de contexto. Por
lo que respecta a estas producciones singulares de
cajitas zoomorfas, cabe señalar que, aunque en su
momento esta técnica decorativa con pintura resul-
tara excepcional, hoy podemos decir que, sin ser
frecuente, entra dentro de la normalidad, existiendo
diversas piezas similares en Pintia (Sanz, Carrascal
y Rodríguez, 2019: 173, 177, 211, 215, 236 y 249),
aunque pintadas en óxido de manganeso y, por tan-
to, más oscuras. Las reducidas dimensiones de esa
cajita pintada de El Viso, con una anchura de 43 mm,
la convierten en un ejemplar poco práctico para pin-
zar la sal o especias que albergara, por lo que esta
pieza podría corresponder a un contexto simbólico
como la necrópolis, donde la miniaturización de es-
tos ejemplares contrasta con los de uso cotidiano
del hábitat de mayor tamaño, superando los seten-
ta milímetros de anchura; es una lástima no poder
conocer su lugar de procedencia, pues podría estar
marcándonos la ubicación del cementerio vacceo de
El Viso.
Finalmente, en 2002, con motivo de la publica-
ción de la Historia de Zamora por iniciativa de la Di-
putación Provincial, Martín Valls (2002: 154 y 155)
vuelve a referirse a El Viso como uno los lugares em-
blemáticos donde documentar el «horizonte de las
cerámicas a peine» o «fase Cogotas IIa» asociado a
cerámicas de tipo Soto, característico de los prime-
ros compases de la Segunda Edad del Hierro, apo-
yado además en las dataciones de C-14 señaladas.
De lo visto hasta aquí, podemos convenir que
la investigación sobre la Edad del Hierro en El Viso
posee un limitado alcance, reduciéndose sus hallaz-
gos a algunas cerámicas finas anaranjadas pintadas,
cerámicas a peine o fragmentos de cajitas, todo de
carácter superficial, y a una cata de urgencia con
unos materiales propios de un horizonte de mitad
del primer milenio a. C.
91
El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
Fig. 1. A. Vista aérea de la cuesta de El Viso (Google Earth), con indicación de la zona de intervención arqueológica previa a la pretendida
instalación de infraestructura; se indican estructuras de hoyos (b, d, e), mancha cenicienta (a) y relleno de una grieta natural en la roca base
(c); B. Detalle de la zona oriental de la intervención: hoyos probablemente de postes (f-m, v), entalles en la roca de silos (n, p-t, x), muros de
casas (u, w), hogar doméstico (o), poyo con
dolium
(y), cenizas con materiales cerámicos completos (z).
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Estructuras y materiales documentados
en las nuevas excavaciones de 2024
Salvo error u omisión, hemos de esperar hasta 2024
para que se planteen nuevas intervenciones arqueo-
lógicas en la Cuesta de El Viso, si bien en este caso con
carácter de urgencia. En efecto, durante ese año, el
proyecto de construcción de un depósito de abasteci-
miento de agua destinado al alfoz sudeste de Zamora,
dio lugar a una intervención arqueológica en un es-
pacio declarado Bien de Interés Cultural. El proyecto
contemplaba la ocupación de una superficie aproxi-
mada de ochocientos metros cuadrados en la ladera
oriental del castro, área de especial sensibilidad patri-
monial debido a su localización dentro del perímetro
del yacimiento.
En una fase inicial, y en el contexto de las obras de
ingeniería, se planteó la ejecución de dos sondeos ar-
queológicos con el objetivo de determinar la posible
existencia de niveles o estructuras de interés. Ambos
sondeos alcanzaron la base geológica con rapidez, sin
que se registraran evidencias materiales o construc-
tivas de naturaleza arqueológica. Sobre la base de
estos resultados, se autorizó la continuación de los
trabajos vinculados a la construcción del depósito.
Sin embargo, una vez iniciadas las labores del pro-
yecto hidráulico sobre una superficie aproximada de
300 m
2
, y en el transcurso del control arqueológico
de las mismas, se documentó en el tercio oriental del
área intervenida la presencia de niveles con cenizas y
materiales arqueológicos. Estos hallazgos supusieron
la paralización inmediata de las obras y el inicio de un
estudio específico, cuyos resultados y consideracio-
nes presentamos ahora.
Así pues, ante la constatación de estos restos y la
necesidad de garantizar su adecuada conservación, la
intervención arqueológica se centró en dicho sector
oriental, por exhumarse aquí el grueso de las estruc-
turas documentadas, abarcando un área de 13 me-
tros de longitud por 5 metros de anchura, con una
orientación este-oeste. Desde las primeras fases de la
intervención se documentaron niveles con restos de
cenizas y material cerámico (fig. 1A y B).
No resulta fácil comprender la organicidad de las
diferentes estructuras que se dan cita en este espa-
cio. En la zona media-occidental se puede observar
la presencia de una grieta que atraviesa de manera
oblicua toda la cata (fig. 1A: c); no la consideramos es-
tructural en cuanto que parece que pudo ser la acción
natural de la erosión la responsable de su génesis, lo
cual no quita para que su relleno haya resultado fértil
en hallazgos arqueológicos cerámicos; estos son de
naturaleza mayoritariamente urdida: una treintena
de fragmentos muy diversos en grosor y acabado de
superficie, tosca o bruñida, entre los que destaca un
ejemplar de galbo carenado asimilable a los perfiles
soteños (fig. 2: 3) y un cuenco de borde entrante (fig.
2: 2). Todavía en esta zona occidental en el proceso de
excavación se pudieron aislar una mancha rubefacta-
da (fig. 1A: a) y un hoyo (fig. 1A: b). En la mancha, los
materiales recuperados ofrecen tanto cerámica he-
cha a mano como fina anaranjada, con algunos frag-
mentos de grandes
dolia
de borde vuelto, una fuente
(fig. 2: 4), un mango óseo con restos de hierro en su
interior (fig. 2: 6) y, finalmente, un cuchillo (fig. 2: 7) y
un cincel (fig. 2: 8), ambos de hierro. Por su parte, en
el citado hoyo se recuperó sobre todo cerámica hecha
a mano: 16 fragmentos frente a 5 de cerámica fina
anaranjada torneada, entre los que destacan varios
correspondientes a ollas de formato medio, algunas
con impresiones en el labio (fig. 2: 11-13), y cuencos,
de los cuales uno con impresiones también en el labio
apuntado (fig. 2: 17) y otro con decoración de peine
inciso de tres púas y superficie muy lustrosa (fig. 2:
14); finalmente, cabe mencionar otros fragmentos de
cuencos de borde reentrante hechos a mano (fig. 2:
15-17). Otros hoyos (fig. 1A: d y e) apenas proporcio-
naron algún resto cerámico.
Los elementos estructurales definidos en el tercio
más oriental de la cata son los más numerosos e in-
teresantes (fig. 1B): hoyos, tal vez de postes, de diá-
metro limitado (en torno a los veinte/treinta centíme-
tros), silos, hogares y paredes de viviendas circulares
y rectangulares, así como algún cenizal. En relación
con todos ellos es esencial clarificar la secuencia es-
tratigráfica que, a través de las diversas estructuras
detectadas, cabe plantear. La tarea no es sencilla, ya
que parece que nos enfrentamos a una ocupación de
cierta trayectoria, en parte alterada por sucesivas re-
formas, en parte erosionada por los meteoros y en
parte decapada en los trabajos de la retroexcavadora.
Así y todo, creemos poder detectar dos o tres mo-
mentos distintos en la historia de esta zona en parti-
cular del cerro de El Viso.
Partiremos de un pequeño retazo de hogar con-
servado en el perfil este de la cata (fig. 1B: o), de ape-
nas medio metro de longitud, con un espesor máxi-
mo de unos diez centímetros. La fortuna ha querido
que la datación paleomagnética sobre él practicada
haya rendido un resultado positivo, con una fiabilidad
de en torno a un 95 % para la horquilla cronológica
del 660 al 495 a. C. Pues bien, tendríamos un resto
estructural de una vivienda cuyo hogar se encendió,
como muy tarde y por última vez, a principios del si
-
glo V a. C. (fecha que parece convenir más y resul-
ta coincidente con alguna anterior publicada para El
Viso, obtenida a partir del C-14).
En relación con la fase 1 y más antigua que acre-
dita ese relicto de cabaña, podrían citarse una serie
de hoyos circulares de diámetro escaso, tal vez co-
rrespondientes a postes de madera, algunos muy
próximos entre ellos, que no sabemos interpretar
(fig. 1B: f-m). El vaciado de todos estos hoyos o no
ha proporcionado material alguno, o ha incluido
tantos fragmentos inconexos de cerámicas indis-
tintamente hechas a mano o a torno; únicamente
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El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
el llamado hoyo “h” incluía numerosos fragmentos
de una gran tinaja de almacenaje, con un perfil ca-
renado, pero muy lejos de poder reconstruirse en
su totalidad (fig. 2: 9) asociados a un galbo de fina
anaranjada (fig. 2: 10). Asimismo, existen otra se-
rie de entalladuras en la roca ovaladas o circulares
de mayor diámetro que las previamente señaladas,
que parecen corresponder a fondos de silos (fig.
1B: p-s y tal vez t), algunos de ellos rotos por es-
tructuras posteriores como veremos.
Destacamos a continuación la planta circular de lo
que aparenta ser una vivienda que solamente habría
conservado menos de la mitad de la misma y que ven-
dría a representar la fase 2 (fig. 1B: u). Su estructura
se halla constituida por apenas dos hiladas de un si-
llarejo de piedras (algunas de 40 x 20 x 15 cm) muy
Fig. 2. 1. Cerámica hecha a mano y decorada recuperada en el decapado superficial; 2-3. Cerámicas hechas a mano de la grieta c; 4-8. Mate
-
riales de la mancha a: fuente de cerámica fina anaranjada (4), ollita hecha a mano (5), mango óseo (6), cuchillo de hierro (7), cincel de hierro
(8); 9-10. Hoyo h: recipiente de almacenaje hecho a mano (9) y cerámica fina anaranjada (10); 11-17. Cerámicas hechas a mano del hoyo b.
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deslavazadas, en parte afectada por una construc-
ción posterior. La excavación del interior de esta casa
circular, nos ha permitido documentar un relleno,
a modo de suelo, de unos cuarenta centímetros de
espesor en la zona más septentrional (donde la roca
natural tiene más caída), reduciéndose a unos veinte
en el sur, al entrar en contacto con el muro. Pegado a
este, en la parte más superficial del terreno, se docu-
mentaron toda una serie de grandes fragmentos de
cerámica torneada tosca de gran formato o de alma-
cenamiento con una clara e intencionada distribución
perimetral (fig. 3A), en lo que pudo ser una clausura
ritual de la vivienda (Sánchez, 2021). Asimismo, tras
la excavación de este suelo se evidenció la existen-
cia de una zanjita excavada en la roca que dividiría el
espacio al menos en dos estancias (fig. 3C y D), en la
más pequeña y occidental de las cuales, a diferencia
de la oriental que concentraba la cerámica, no se re-
cogió ningún material. En la parte central y basal tam-
bién se pudo documentar una mancha cenicienta (de
la que se ensayó el método de datación paleomag-
nética sin éxito), así como dos o tres hoyos de unos
treinta centímetros de diámetro, probablemente ho-
yos de poste relacionados con la compartimentación
interna de la vivienda (fig. 3D).
Entre los materiales recuperados en su interior
señalaremos algunas ollas de cerámica hecha a mano
(fig. 4: 3-6), un recipiente torneado intensamen-
te bruñido y de color negro con asa de cesta (fig. 4:
9), algunos fragmentos de grandes dolia de cerámi-
ca fina anaranjada (Fig. 4: 10-11) y, sobre todo, los
fragmentos señalados dispuestos perimetralmente
correspondientes a grandes y pequeñas vasijas de
almacenamiento hechas a torno (fig. 4: 7 y 8). Una
pieza de piedra cilíndrica con orificio central (fig. 4:
13) podría ser interpretada como pesa de telar o peso
para tensar cuerdas de sujeción de tejados de paja.
Un fragmento cerámico de fina anaranjada nos llama
poderosamente la atención por presentar unas livia-
nas líneas onduladas verticales (que aparentemente
no parecen pintadas, una especie de bruñido, o tal
vez una enmienda decorativa), a las que se superpo-
nen una banda horizontal y semicírculos concéntricos
pintados (fig. 4: 12).
Como ya hemos dicho, esta estructura circular fo-
siliza otra serie de estructuras de planta circular que
identificamos con los fondos de posibles silos corres-
pondientes a fases de ocupación previas más o me-
nos alineadas entre sí, con diámetros variables, entre
medio y un metro.
Por último, la fase 3 más reciente de ocupación
(fig. 1B: w) vendría representada por la que estima-
mos como una vivienda de planta rectangular (figs.
1B: w y 3A), muy incompleta, pero de la que se han
conservado los elementos suficientes para su propo-
sición; estos son: un fragmento de muro levantado
sobre una zanja rectilínea que corta parcialmente el
muro circular de la vivienda y cuyas hiladas de pie-
dras de formato más pequeño se asientan en parte
sobre aquel. Del muro perpendicular a este que ce-
rraría uno de los ángulos de la vivienda solamente se
ha conservado un retazo que apoya sobre el extremo
oriental del muro de la casa circular. Este sistema de
entallado sobre la roca para la construcción de los
muros de las casas parece ser un modo habitual en
este asentamiento. Cuando esto escribimos hemos
abordado ya una primera excavación sistemática
en el mes de junio de 2025 (cuyos resultados serán
oportunamente recogidos en el próximo número de
Vaccea Anuario
), localizando un ambiente doméstico
con diversas áreas funcionales y con el mismo sistema
constructivo de zanjas rectilíneas excavadas en la roca
que sirven de asiento y anclaje a muros de adobe.
En nuestro caso, al menos la base de esos muros,
se construyeron con un aparejo de piedra pequeña,
diferenciable con respecto del de la vivienda circular.
Resulta de algún interés la constatación de un frag-
mento de fondo umbilicado de un gran
dolium
de
cerámica fina anaranjada en el relleno de esa zanja,
lo que habla no ya de presencia de cerámica tornea-
da, sino de fragmentos ya amortizados de la misma.
A esta fase creemos poder asociar también uno de los
fondos de silo que quedarían exentos, sin afecciones
por el trazado de la zanja y cuya ubicación coincide
exactamente con el ángulo interior de la vivienda, un
círculo tallado en la roca de unos ochenta centíme-
tros de diámetro (fig. 1B: x).
Dos áreas más asimilaríamos a esta tercera fase.
Nos referimos, en primer lugar, a una estructura ele-
vada ligeramente sobre el terreno, que quedaría al
interior de la vivienda rectangular constituida por
un poyete rectangular de 1 x 0,5 m, construido con
barro, piedras y fragmentos de un
dolium
, en el que
queda inserta una gran vasija hecha a mano (fig. 1B,
3E y 4: 1). El interior de este recipiente aparece fuer-
temente ennegrecido por el fuego, sin que podamos
determinar si refleja el episodio final y traumático de
la destrucción de la vivienda, o si se trata de una es-
pecie de horno doméstico en el que el fuego se ha-
llara controlado para funciones de tostado de grano,
elaboración de alimentos, etc.
La otra zona que proponemos asimilar también a
esta fase más reciente es el cenizal localizado al no
-
roeste de la casa rectangular (figs. 1B: z, 5B y C). No
podemos determinar si constituiría parte de la vivien-
da o se trataría ya de una zona externa e inmediata a
la misma, pero en ella se obtuvieron una serie de reci-
pientes relativamente completos que nos hacen sos-
pechar que fuera más bien lo primero. En concreto se
pudieron recuperar más de medio millar de fragmen-
tos de galbos de cerámica fina anaranjada (casi siete
kilogramos) en estado muy fragmentario y exfoliado,
en correspondencia con un fondo y borde completos
(fig. 6: 7), más otro borde de esta tipología de
dolia
(fig. 6: 5 ); el peso señalado coincidiría con el habitual
para uno solo de estos grandes recipientes de alma-
95
El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
Fig. 3. A. Zona de intervención este, con vivienda circular y rectangular superpuesta; B. Suelo de nivelación de la vivienda circular; C. Proceso
de excavación de la vivienda circular, con fragmentos cerámicos dispuestos perimetralmente al interior del muro (flechas rojas) y comparti-
mentación interior mediante entalle en la roca (flechas amarillas), así como hallazgo pétreo cilíndrico con perforación central (flecha verde);
D. La vivienda circular una vez alcanzada la roca y entalle (flechas amarillas) divisorio; E. Poyo y
dolium
posiblemente correspondiente a la
vivienda rectangular que se superpone parcialmente a la casa circular.
96
Fig. 4. Materiales procedentes de las viviendas circular y rectangular: cerámicas hechas a mano (1-6), cerámicas torneadas toscas (7 y 8),
cerámica torneada negra bruñida (9) y cerámicas finas anaranjadas (10-12); piedra cilíndrica con orificio central (13).
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El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
cenaje, así sucede en Pintia (piezas similares con 6-7
kg de peso y una capacidad de 40 litros). Otros frag-
mentos de cerámica fina anaranjada se corresponden
con tinajillas (fig. 6: 6 y 9) o con un soporte fenestrado
a base de alternar triángulos y cruces. Asimismo, se
pudieron recoger otras cuatro botellitas de cerámica
hecha a mano, una de ellas con cuatro parejas de ga-
llones plásticos distribuidos de manera equidistante
sobre la abombada panza (fig. 6: 1), otra de superficie
alisada (fig. 6: 4), y dos más con superficie intensa-
mente bruñida que muestran una decoración de retí-
cula bruñida enmarcada por molduras y acanaladuras
en la base de la panza y del cuello (fig. 6: 2 y 3). Final-
mente, cabe reseñar también dos pesas de telar cerá-
micas de forma paralelipédica de 700 g (11,5 x 7,5 x 5
cm) (fig. 6: 10) y 850 g (13 x 7,5 x 5,5 cm) (fig. 6: 11).
Datación arqueomagnética de
una estructura de combustión
Se analizaron las 8 muestras de mano extraídas de las
estructuras EVB1 y EVB2 en el laboratorio de Paleo-
magnetismo de la UCM. La estructura denominada
EVB1 es la que corresponde al pequeño retazo de ho-
gar conservado en el perfil este de la cata (figs. 1B:
o, 5A y 7A) mencionado anteriormente. Mientras que
la estructura EVB2 se corresponde con la mancha de
ceniza que se encontró en la parte central y basal de
la posible vivienda (fig. 3B y 7B).
El submuestreo en el laboratorio proporcionó 67
especímenes cúbicos de 2 x 2 x 2 cm (36 especíme-
nes EVB1 y 31 de EVB2). Debido a su fragilidad las
muestras fueron tratadas con silicato de sodio (“wa-
terglass”) antes y después de la preparación de los
especímenes. La medida de la remanencia magnética
natural (NRM), que se midió en todos los especíme-
nes, se realizó con un magnetómetro spinner (MOLS-
PIN). Las direcciones de la NRM mostraron cierta dis-
persión en la estructura EVB1 y fueron anormalmente
dispersas en la estructura EVB2. Este comportamiento
de la estructura EBV2 sugiere que no se trata de una
estructura de combustión
in situ
. Por lo que el trabajo
direccional se centró en el pequeño horno EVB1 y en
EVB-2 sólo se realizó un estudio de paleointensidad
que no dio resultados positivos.
El tratamiento de laboratorio consistió en la des-
imanación por campos alternos decrecientes de de
26 especímenes de EVB-1 utilizando el equipo LDA5
de Agico (en 13 etapas) y en la realización del expe-
rimento de Thellier en 20 especímenes (9 de EVB-1 y
11 de EVB-2) bajo un campo de 50 µT en 10 pasos de
calentamiento hasta los 400ºC. Se realizaron 4 pTRM
checks cada dos etapas de calentamiento. Se estudió
la anisotropía de la termorremanencia en 6 posicio-
nes y, por último, se realizó el test de enfriamiento
lento-rápido. Los resultados de la desimanación se
estudiaron y procesaron con el programa RenArMag.
Para más información sobre los estudios paleomag-
néticos, consultar, por ejemplo, el texto de Butler
(1992).
La desimanación por campos alternos decrecien-
tes de la NRM de los especímenes de EVB1 indica una
estructura de la remanencia simple en algunas de las
muestras y dos componentes en otros especímenes,
lo que indica que probablemente la estructura no al-
canzó gran temperatura. En las muestras más simples
Fig. 5. A. Relicto de un hogar en el perfil este de la cata, datado por
paleomagnetismo; B y C. Mancha cenicienta (z en fig. 1) con abun-
dantes materiales de carácter completo, posiblemente en relación
con la fase más moderna de la casa rectangular.
98
se aprecia una única componente magnética que se
desimana desde los 7 mT a los 100 mT aproximada-
mente. Esta componente magnética se consideró la
componente característica (ChRM). El experimento
de Thellier indicó que las temperaturas máximas de
desbloqueo de la ChRM fueron de 350-400ºC. En al-
gunos casos, las muestras presentaron otra compo-
nente direccional a altas temperaturas. Para el estu-
dio direccional se seleccionaron sólo los especímenes
en los que la ChRM estaba bien definida y que corres-
ponden a una termorremanencia parcial (pTRM) aso-
ciada al último calentamiento de la estructura. De los
35 especímenes analizados, se seleccionaron los 10
que presentaron mejores comportamientos lineales
durante las desimanaciones AF y TH. La dirección me-
dia de la estructura EVB-1 es: D=10.4°; I= 62.0° y los
parámetros estadísticos de Fisher fueron: K= 169.6 y
α
95
= 3.7°.
El estudio de paleointensidad dio resultados
aceptables en 5 de los 9 especímenes analizados de
la estructura EVB1 y fue infructuoso en la estructura
EVB2. Muchas muestras se inestabilizaron durante el
calentamiento y no presentaron un comportamiento
lineal durante el experimento. En la mayor parte de
las muestras seleccionadas, el comportamiento lineal
sólo se presenta hasta los 300-350 °C. La corrección
Fig. 6. Material cerámico de la mancha cenicienta (z en fig. 1), constituido por botellas hechas a mano (1-4), producciones finas anaranjadas
(5-9) y dos pesas de telar (10-11).
99
El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
por anisotropía fue muy baja, del orden del 0.7 µT
en la determinación final de la paleointensidad. Se
estimó la corrección por la existencia de una segun-
da componente, pero los resultados apenas mostra-
ron variación. Los resultados de paleointensidad no
presentan criterios de calidad lo suficientemente
fiables para los estándares paleomagnéticos y bajos
valores para el paleocampo de la península ibérica
(F=35.7±12.0 µT).
Se ha realizado la datación del yacimiento utilizan-
do sólo los datos direccionales y el vector completo,
utilizando el software de Python ArchaeoPyDating
(Serrano
et al
., 2024). Como curvas de referencia se
utilizaron la curva local de Iberia para la Edad del Hie-
rro (Osete
et al
., 2020), la curva direccional de Fran-
cia para el primer milenio a. C. (Hervé
et al
., 2013)
y la curva sintética generada por el modelo regional
SCHA.DIF.4K (Pavón-Carrasco
et al
., 2021) que es
válido para los últimos 4000 años. Como el interva-
lo temporal del modelo regional es muy amplio, se
ha restringido el intervalo temporal (del 1500 a. C. al
cambio de era). Los resultados obtenidos se mues-
tran en la tabla correspondiente (fig. 7: E). En la fig.
7: C y D se presenta la datación direccional obtenida
con la curva de Iberia y con el modelo de referencia
regional restringido (vector completo).
Las dataciones que proporcionan las diferentes
curvas de referencia son coherentes. Pero como el
campo geomagnético tiene una cierta recurrencia di-
reccional el resultado de la datación arqueomagnéti-
ca no es unívoco. Esta es una limitación inherente al
método arqueomagnético, que sólo puede ser resuel-
ta con información arqueológica adicional.
Aunque la curva de Iberia Iron-Age tiene más re-
solución para los yacimientos de nuestro país, hemos
preferido ser cautelosos y combinar la información
aportada por todas las curvas. Teniendo esto en
cuenta, concluimos que la edad más probable de la
estructura EVB-1 está comprendida en los siguientes
intervalos temporales: 1405 - 895 a. C. y 660 – 495
a. C. Considerando la información arqueológica dis-
ponible, excluimos el primer intervalo temporal que
situaría la estructura en la Edad del Bronce. Por lo que
la datación arqueomagnética da como resultado el in-
tervalo: 660 - 495 a. C.
Reflexiones sobre la cronología que
aportan los materiales cerámicos
Aunque como ya dijimos no resulta sencillo estable-
cer las diferentes fases de ocupación documentadas
en esta intervención de El Viso de Bamba, en este
apartado procuraremos valorar en su conjunto y, en
algunos casos, parcialmente, los hallazgos materiales
producidos, en su mayor parte de tipo cerámico.
En total se han procesado algo más de dos mil
fragmentos cerámicos, concretamente 2065, de los
cuales 206 corresponden a cerámicas urdidas de for-
mato pequeño o medio, 884 a cerámicas torneadas
finas anaranjadas y 975 a cerámicas toscas sobre todo
de almacenaje; en peso representan 2,5, 13 y 35 kg,
respectivamente. Entre las cerámicas toscas de gran
formato hemos considerado conjuntamente a las ela-
boradas a torno y a mano, pudiendo documentar de
ellas vinculadas a las viviendas siete fondos comple-
tos, de los cuales dos han podido ser reconstruidos en
todo su perfil (fig. 4: 1, urdido y 2, hecho a torno). Esta
última pieza, la más completa, ofrece un peso de 9 kg,
con grosores de pared de 12 a 15 mm que duplican
los espesores de las vasijas de almacenamiento finas
anaranjadas.
Podemos afirmar que cerámicas de un tipo u otro
se mezclan indistintamente en cada una de las es-
tructuras detectadas, ya sean manchas cenicientas,
viviendas, hoyo o silos. Bien es cierto, que, en la zona
más occidental de la intervención, en las estructu-
ras hoyo “h” (fig. 2: 11-17) y zanja “c” (fig. 2: 2-3), la
cerámica urdida es exclusiva, y un vasito carenado e
intensamente bruñido (fig. 2: 3), parecerían apuntar
a una fecha antigua, coincidente con las dataciones
paleomagnéticas, en un momento transicional entre
El Soto y el mundo vacceo. La presencia de un cuenco
decorado con peine sencillo inciso de tres púas (fig. 2:
14) podría apuntar a ese momento más antiguo, aun-
que el fragmento es tan exiguo que nada puede afir-
marse con rotundidad. A un momento de peine más
barroco, del siglo IV a. C. en adelante, podría llevarse
una pieza procedente del decapage inicial, constitui-
da por una sucesión de frisos a base de peine impreso
de dos púas y una lacería simple, con abollonaduras
proyectadas hacia la base (fig. 2: 1).
Siguiendo aún con el análisis de las cerámicas he-
chas a mano, cabe señalar las formas documentadas
para los recipientes portables: ollas (fig. 2: 5, 11-13;
fig. 4: 3-6), cuencos exvasados (fig. 2: 14) o reentran-
tes (fig. 2: 2, 15-17; fig. 4: 2) y botellas (fig. 6: 1-4). Los
recipientes para encastrar en el suelo o en un poyo
construido (fig. 3E) poseen asimismo forma de gran-
des ollas ovoides de borde exvasado (fig. 4: 1). Estas
cerámicas urdidas muestran las superficies alisadas o
bruñidas y son mayoritariamente lisas o carentes de
decoración. Excepcionalmente algunas incluyen en
un solo tramo, en su tercio superior, impresión fron
-
tal de dedo y trazos angulosos (fig. 4: 3), comporta-
miento visto también para los recipientes torneados
toscos de almacenaje a base de tres trazos verticales
de dedos (fig. 4: 8).
La colección de botellas documentada también re-
sulta de gran interés, desde una doble perspectiva. La
de cuerpo más abombado, marcando un cuello casi
cilíndrico sobre la panza y con esta decorada a base
de gallones plásticos, es un modelo bien documenta-
do en la necrópolis de Las Ruedas de Pintia en tumbas
de los siglos III-II a. C. (
v. gr.
tumbas 90, 144, 153, 207,
213, 216, 218, 220, 226, etc.), si bien la botella de El
Viso, por su mayor austeridad decorativa, podría re-
100
mitirnos a un momento formativo y, por tanto, ligera-
mente más antiguo. La otra perspectiva que nos inte-
resa es el gusto por la decoración bruñida con punta
roma, apenas visible, formando retículas romboida-
les, asociada a acanaladuras en la línea de carena y
bajo el borde, desarrollada sobre superficies bruñidas
y coloraciones preferentemente oscuras (fig. 6: 2 y 3).
Creemos que estas producciones están relacionadas
con las cerámicas hechas a torno negras bruñidas de-
finidas en lugares como Pintia, Cuéllar o Cauca (Sanz
et al
., 2010, Romero
et al
., 2012) y que los menciona-
dos ejemplares pudieron ser los prototipos inspirado-
res de aquellas. En este sentido, otra pieza muestra
un notable interés: el vaso de cesta hecho a torno, de
coloración negra intensa, con la superficie externa de
intenso bruñido (fig. 4: 9), por cuanto vemos el inte-
rés por eliminar su aspecto torneado al exterior y la
copia de modelos formales de las finas anaranjadas,
todo lo cual encaja parcialmente en la categoría de
“cerámicas a torno negras bruñidas”. Si estas produc-
ciones parecen arrancar del final del siglo III a. C. para
extenderse en los siglos II y principios del I a. C., tal
vez podríamos ver aquí los ensayos preliminares has-
ta alcanzar el modelo canónico.
Un dato a valorar es que la cerámica fina anaran-
jada en esta colección de piezas resulta minoritaria
con respecto de la cerámica torneada que denomi-
namos «tosca» (evitamos el término «común» que
podría mover a pensar que son las más habituales),
lo que en los contextos vacceos pintianos, por ejem-
Fig. 7. Detalle del muestreo arqueomagnético de las estructuras EVB-1 (A) y EVB-2 (B). Datación arqueomagnética direccional (C) y con todos
los elementos geomagnéticos (D) de la estructura EVB-1. Datación llevada a cabo con la curva local de Iberia Iron-Age (Osete
et al
., 2020).
En verde se indican los elementos geomagnéticos obtenidos en la estructura (declinación, inclinación e intensidad) y en rojo la curva de
referencia citada, así como los respectivos errores (zona sombreada). Para cada elemento se muestran los intervalos de confianza en los que
coinciden con la curva patrón (en amarillo) y para cada datación, se da la curva final de probabilidad combinada al 95% (en amarillo). Además,
en (C) se muestra un mapa con la localización del sitio (círculo azul) y el punto de referencia de la curva local de Iberia (estrella amarilla). Tabla
de resultados de la datación arqueomagnética (E).
101
El Castro de El Viso (Bamba/Madridanos, Zamora). Excavaciones de urgencia en 2024
plo, nunca sucede. Esto representa una diferencia de
cierto interés, por cuanto podría obedecer a facto-
res geográficos, cronológicos o de tradición. Dentro
de un modelo expansivo de la
cerámica celtibérica
,
asimilable al tradicional y caduco paradigma de la
celtiberización
, algunos verían aquí la lógica menor
difusión de este elemento en la zona más occidental
de la región vaccea; otros podrían apelar al momento
antiguo que representa el asentamiento de El Viso y,
por tanto, a la escasa difusión que la cerámica tornea-
da habría alcanzado todavía. Nosotros creemos que
se necesita una mayor investigación en el lugar, pero
que la tradición pudo ser en este caso determinante,
lo que también habría que combinarlo con una cro-
nología que no creemos que supere el siglo III a. C., es
decir, faltando el
flourit
de la civilización vaccea que
vemos en los registros de los siglos II-I a. C. Dentro
de esa rarificación de las cerámicas toscas echamos
particularmente en falta las habituales ollas de menor
tamaño, con el borde vuelto a la pared (
v. gr
. Sanz y
Rodríguez, 2021: 208, fig. 251); el único ejemplar de
este tipo documentado (fig. 4: 7) resuelve el borde
como las tinajas de las finas anaranjadas, alejándose
de los modelos indicados.
Entre las cerámicas finas anaranjadas hemos do-
cumentado los
dolia
de borde engrosado y vuelto
sobre la pared, con perfil bitroncocónico de carena
alta y fondo umbilicado (fig. 4: 10 y 11, fig. 6: 5 y 7),
fuentes (fig. 2: 4), tinajillas (fig. 2: 10, fig. 6: 6 y 9) y
soportes calados (fig. 6: 8). Todos los motivos deco-
rativos pintados se corresponden con semicírculos
concéntricos, a veces encadenados con bandas de
líneas verticales paralelas con igual número de tra-
zos que los semicírculos y ondas horizontales. Faltan,
sin embargo, los repertorios de motivos geométricos
más modernos, sobre todo los triángulos con el vér-
tice proyectado hacia la base del recipiente, series de
rombos rellenos de trazos rectos, eses encadenadas,
ovas, etc. que entendemos característicos de mo-
mentos tardíos, de finales del III o inicios del II a. C.
en adelante.
Consideraciones finales
El Viso de Bamba acredita una secuencia de cierta
trayectoria en el tiempo. A través de la intervención
arqueológica preventiva de 2024 creemos haber
podido vislumbrar diversos momentos que podrían
marcar el inicio del asentamiento en este destacado
relieve, así como su final. El abandono de este encla-
ve parece estar marcado también por el incendio;
determinar el momento concreto del mismo es tarea
que solo la extensión de los trabajos arqueológicos,
junto a la obtención de nuevas dataciones por diver-
sos procedimientos, podrá determinar. Hoy por hoy
no estamos en condiciones de poder afirmar si este
enclave alcanzó el final del siglo III a. C. y, en conse-
cuencia, el general cartaginés pudo ser el responsa-
ble de su destrucción, al tiempo que ratificaríamos su
correspondencia con Arbucala; desde luego algunos
de estos hallazgos proporcionado que hemos analiza-
do, bien podrían ser compatibles con la vigencia de la
ocupación humana en el alto del cerro de El Viso en
esa crítica situación.
Para terminar, algunas consideraciones de tipo
urbanístico parecen pertinentes. Si como parece,
el suelo vegetal resulta escaso en la cima del cerro
testigo, aflorando en buena parte de su superficie la
roca madre, cabe pensar en una fuerte exposición a
los fenómenos erosivos del viento y del agua. Fundar
una vivienda en adobe directamente sobre la roca, sin
realizar ningún tipo de encastre que sirviera de ancla-
je, podría representar un
modus operandi
arriesgado;
por ello, resulta interesante comprobar que frente a
otro tipo de asentamiento en llano, como puede ser
el caso de Pintia (Padilla de Duero, Valladolid) don-
de se alzan los muros sobre un durmiente de madera
endurecido al fuego, aquí se tomaron el trabajo de
entallar una parte del perímetro de la vivienda, para
su mejor anclaje, pero también buscando cierta hori-
zontalidad de un terreno en permanente pendiente
hacia los bordes de su plataforma. Esta práctica de
encastrados sobre la roca, preparación de terrazas o
de silos sobre la roca natural nos habla de acomodo,
de elementos adaptativos a la realidad del sustrato
litológico sobre el que se levantan estos centros ur-
banos, antes que de tradiciones culturales o etnias
concretas, independientemente de que hablemos del
enclave de Tiermes (arévaco) o de Cerro Tormejón
(vacceo).
Las investigaciones comenzadas en 2025 en este
espléndido asentamiento encastillado, que preten-
den extenderse al menos durante un quinquenio, sin
duda nos permitirán ir modulando un conocimiento
más profundo de las comunidades que ocuparon en
El Viso en la Edad del Hierro, al tiempo que nos faci-
litarán, en alguna medida, el contrapeso necesario a
la realidad de la cultura material vaccea, hoy definida
sobre todo a partir de la zona más oriental de su te-
rritorio.
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