Vaccea Anuario, 18 (2025)ISSN: edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187 https://editorialvaccea.es/vaccea-anuario Editorial Vaccea, CEVFW Universidad de Valladolid Cómo citar: Sanz Mínguez, C. y Rodríguez Gutiérrez, E. (2025) “Producciones singulares vacceas: ralladores tabu- lares y raspadores podomorfos”, Vaccea Anuario, 18, pp. 61-88. https://doi.org/10.69531/VPPT-9326-PNTV *Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg – GIR AHMat, Universidad de Valladolid, csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660; elvira.rodriguez@uva.es, ORCID: 0000-0002-4853-1412.Recibido: 23 de julio de 2025 / Aceptado: 30 de septiembre de 2025 Resumen: Se recogen y estudian una treintena de ralladores cerámicos vacceos, unos tabulares y otros, más abundantes, podomorfos. Ambos poseen una serie de dientes, normalmente organizados en filas de orientación alterna que facilitan el raspado de superficies en su desplazamiento de vaivén. El carácter marcadamente funcio-nal de los mismos, determinado por la presencia de dichos dientes, creemos que obliga a cambiar su interpreta-ción tradicional de piezas “votivas” por otra de útiles para la pedicura. El trabajo a punta de navaja y las decoracio-nes excisas de algunos ejemplares proporcionan, no obstante, un carácter protector a estos objetos. Así mismo indagamos en el origen y evolución de este tipo de ralladores/raspadores, tomando como referencia el mundo orientalizante e ibérico de las producciones meseteñas. Por último, aunque los pies fueron descubiertos inicial-mente en los territorios arévacos y berones, la mayoría de los hallazgos se localizan en la actualidad en el entorno vacceo, lo que nos lleva a identificar a este pueblo prerromano como responsable último de su invención. Palabras clave: Edad del Hierro, vacceos, pedicura, excisión, raspadores podomorfos, ralladores tabulares. Abstrat: Hirty Vaccean ceramic graters have been collected and studied, some tabular and others, more abun-dant, podomorphic. Both types have a series of teeth, usually arranged in alternating rows, which facilitate the scraping of surfaces as they are moved back and forth. We believe that their markedly functional nature, deter-mined by the presence of these teeth, requires a change in their traditional interpretation as “votive” pieces to one of utility for pedicure. However, the knife-point work and excised decorations on some pieces give these objects a protective character. We also investigate the origin and evolution of this type of grater/scraper, taking the Orientalizing and Iberian worlds as a reference for the inspiration behind the Meseta productions. Finally, al-though the feet were initially discovered in Arevaci or Berones territories, most of the finds are currently located in Vacceo territory, which leads us to identify this pre-Roman people as ultimately responsible for their invention. Keywords: Iron Age, Vaccaeans, Pedicure, Chip-carving, Podomorphic scrapers, Tabular graters. Carlos Sanz Mínguez* y Elvira Rodríguez Gutiérrez*
62 Entre las producciones singulares de la cultura ma-terial vaccea a las que venimos dedicando atención en los últimos tiempos (Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019), no resultan especialmente abundantes los de-nominados “pies votivos” (popularizados a partir de los hallazgos iniciales producidos a principios del siglo XX en las excavaciones de Numancia) o las, más re-cientemente reconocidas, piezas “tabulares”. Hemos insistido en la conveniencia de referirnos a los primeros como raspadores antes que ralladores. En este matiz creemos que radica la función de piezas técnicamente muy parecidas, pero con especificidades propias. Si acudimos a la RAE la diferencia entre rallar (“desmenuzar algo restregándolo con el rallador”) y raspar (“frotar ligeramente algo quitándole alguna parte superficial”) queda manifiesta, por más que las superficies activas de nuestros objetos estén construi-das de igual manera. En efecto, ciertas piezas tabula-res cerámicas parece que tuvieron el objetivo de rallar, mientras que las que adquieren forma de pie podrían tan solo pretender quitar una parte superficial sin lle-gar a desmenuzar, ni buscar aprovechamiento alguno de los restos desprendidos. En cualquier caso, conside-raremos conjuntamente unas y otras.La preparación de la superficie de rallado o raspa-do es común a todos los ejemplares que la incluyen, ya sean vasculares, tabulares o podomorfos. Como ya hemos indicado en otras ocasiones (Sanz, 1997: 330-333; Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019: 89) la operatividad del raspador estaría determinada por la presencia de una serie de filas de dientes obtenidos mediante incisiones verticales profundas de una pun-ta de navaja o similar sobre el barro en textura cuero, combinada con una presión hacia delante de la mis-ma, con el objetivo de levantar la superficie incidida y crear el diente propiamente dicho. En definitiva, es la presencia de esta secuencia de dientes alineados la que otorga unidad funcional (en sus variantes de rallado o raspado, como veremos) a la di-versidad de piezas que las incluyen. Por ello, para cons-tituir una tipología integradora y completa, creemos necesario considerar de manera conjunta todas las pie-zas que poseen tal tratamiento. De esta forma, pese a haberse planteado recientemente diversas propuestas Fig. 1. Tipología de los ralladores y/o raspadores: vasculares (A), tabulares (B) y podomorfos (C).
63 Producciones singulares vacceas: ralladores tabulares y raspadores podomorfos tipológicas para los ralladores vacceos (Blanco, 2018-2019: 82-84, aquí se excluyen los podomorfos; Sanz, 2019: 49, aquí no se consideran los de carácter vascu-lar), creemos que se hace necesario proponer otra nue-va que se expresaría en los siguientes términos (fig. 1):Tipo A: ralladores vasculares (con recogida en cavidad del recipiente)Tipo A1. Catino troncocónico o escudilla.Tipo A2. Catino trípode.Tipo A3. Copa.Tipo B: ralladores/raspadores tabulares (ra-llado y/o raspado con –incierta- recogida)Tipo B1. Tabular o de pastilla rectangular.Tipo B2. Tabular sobre galbo de cerámica vascular (cuadrangular o losángico).Tipo C: raspadores podomorfos (raspado sin -o incierta- recogida)Tipo C1. Podomorfo truncado por la caña.Tipo C2. Podomorfo en extremo de próto-mo de caballo de cabeza exenta.Tipo C3. Podomorfo de prótomo de caba-llo de cabeza fundida al empeine.Tipo C4. Podomorfo de talón-asidero.Como puede comprobarse en la propuesta ahora realizada, la primera distinción pone su atención en si lo rallado queda recogido en el propio recipiente (tipo A) o no, por lo que los tabulares (tipo B) y podo-morfos (tipo C) saldrían de ese primer rango, ya que en ambos la materia rallada no quedaría incorporada a un contenedor, o incluso no sería necesaria la pro-pia acción de recoger. Un aspecto técnico de cierto interés, en relación directa con esta primera distin-ción, es la construcción de las superficies de rallado, diferentes según se trate de ralladores vasculares de un lado, o de tabulares y podomorfos de otro, res-pectivamente: con la misma orientación de los dien-tes, o variando su orientación de manera alterna en cada fila para adaptarse y ser más efectivos en su movimiento de vaivén (fig. 2). De esta forma, en los ralladores vasculares el rallado se realizaría desde el borde de la pieza hacia su fondo, repitiendo el des-plazamiento una y otra vez de arriba a abajo; por el contrario, en los tabulares, tanto si el objeto a rallar es el que se desplaza, como si es el propio rallador el que lo hace, se produciría un movimiento de vaivén, entrando en acción permanente las hileras de dientes orientadas de una y otra manera. Para los podomor-fos, al menos en su función de pedicura propuesta (Sanz, 1997: 333) (otras alternativas también serían posibles), sería el raspador el que se desplazara sobre las asperezas del pie.Dentro del tipo B parece clara la distinción entre las piezas tabulares (tipo B1), concebidas como tales desde el inicio de su producción, aplicando los criterios de talla-do a punta de navaja característicos de las producciones singulares excisas vacceas, con respecto de las constitui-dos por un simple recorte de la pared de un vaso tornea-do malogrado en el proceso de elaboración, al que se le ha dotado de la superficie de raspador (tipo B2). Finalmente, el tipo C ofrece por el momento cua-tro variantes, según presente su extremo proximal truncado (tipo C1) o rematado en forma de cabeza de caballo, arqueada y exenta (tipo C2) o arqueada y unida al empeine (tipo C3). El tipo C4 está repre-sentado por un único ejemplar fragmentario, lo que no impide observar sus características esenciales que coincidirían con la forma de una babucha o zapatilla abierta, sin talón, que en esa zona posterior serviría como asidero.En cualquier caso, creemos que es necesario des-cartar, de una vez por todas, la interpretación de que las suelas de estas piezas sea una simple decoración. Fig. 2. Detalle de los dientes, de orientación alterna, de la suela de un raspador podomorfo (izda.) y ensayo experimental de su funcionalidad a partir de una réplica (dcha.).
64 En este trabajo nos centraremos, pues, exclusi-vamente en el estudio de los tipos B y C, remitiendo para más información sobre el tipo A al citado trabajo de Blanco García. 1. Breve repaso historiográfico sobre los hallazgos Como no pocas veces ha ocurrido en el territorio vacceo con otros tantos materiales arqueológicos, el bajo tono de la historiografía vaccea frente al tem-prano desarrollo de otras arqueologías como la veto-na o la arévaca, explican que los primeros hallazgos de los ralladores podomorfos se produjeran antes en las zonas de influencia que en las que hoy, a la luz de los nuevos datos, podemos fijar como de origen. De esta forma, los hallazgos iniciales se van a pro-ducir en territorio celtibérico. La primera referencia que conocemos sobre este tipo de objetos procede del marqués de Cerralbo, quien ofrece una fotografía de un pie hallado en Cerro Villar de Arcóbriga (Aguilera y Gamboa, 1911, V: lám. XIV, 2; con dibujo en: Lorrio y Sánchez, 2009: 483-484, fig. 190: 14). Un ejemplar similar al que, muy poco tiempo después, describe la Comisión Ejecutiva de las excavaciones de Numancia (1912: 37, lám. LII) (fig. 3): «hay un objeto de carácter escultórico sumamente curioso: es un pie calzado con bota, á modo de coturno ó alto borceguí, sobre el que se dibujan en zis-zas calados ó correíllas en encontradas direcciones, y en la suela por medio de labor punteada, las indicaciones del cosido. […] Posiblemente es éste el borceguí que, según Estrabón, usaban los lusitanos de á pie. Un ejemplar análogo, de distinta procedencia, exis-te en el Museo Arqueológico Nacional [seguramente se refiera al que lleva por núm. de Inventario 3459]. Se trata, sin duda, de pies votivos, y en Numancia mismo salió otro pie pequeño y liso, también de barro y con orificio de suspensión [sic]». Unos años después, en la Memoria Descriptiva presentada por el presidente de la Comisión Ejecutiva, correspondiente a las excavacio-nes de 1916 y 1917, se recoge otro de los hallazgos nu-mantinos: «pero en el ejemplar descubierto en 1917, a tres metros de profundidad, y entre carbones, en la manzana XVIII, la pierna correspondiente se prolonga achatada, se estiliza y encorva, hasta convertirse en arqueado cuello y delgada cabeza de caballo» (Mélida, 1918: 16-17, lám. XII, B). Federico Wattenberg (1963) reúne los tres ejemplares numantinos hallados hasta el presente en el mítico enclave, haciendo referencia también a un hallazgo de esta naturaleza en Las Cogo-tas (Ávila). Otro ejemplar, fue referenciado para Langa de Duero (Taracena, 1929) sin más detalle y en la actua-lidad en paradero desconocido. Tenemos que esperar a los años ochenta del si-glo pasado para que las referencias a este peculiar objeto alcancen también al territorio vacceo: cua-tro ejemplares en Roa de Duero (Burgos) (Sacristán, 1986: 383, lám. LXX). Con posterioridad, en los años 90, Cuéllar (Segovia) ofrece un nuevo ejemplar (Ba-rrio, 1993, por más que aquí se identifique como la pata de una cajita) y cinco más en Pintia, aunque to-dos ellos descontextualizados (Sanz, 1997: 173, fig. 170). En relación con este último yacimiento valli-soletano nos llama la atención, como ya señalamos en la monografía específica sobre producciones ex-cisas vacceas (Sanz, 2019: 50), que este tipo de ha-llazgos no se hayan multiplicado, de manera acorde a como ha sucedido con las cajitas zoomorfas o los sonajeros, en el desarrollo de las investigaciones en el ambiente necropolitano de Las Ruedas de Pintia. Tal circunstancia responde, muy probablemente, a la exclusión de este tipo de objetos de los ambientes funerarios (Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019: 87-88), siendo el contexto habitacional el preferente en los escasos lugares donde se recuperaron en excavación arqueológica y no superficialmente: así, las piezas de Numancia, la de Cuéllar o algunas de Roa de Duero e incluso las propias de Pintia, ya que aquí fueron re-cogidas mayoritariamente en la superficie del hábitat de Las Quintanas. No obstante, conviene no olvidar que en La Hoya (Laguardia, Álava) uno de los ejempla-res apareció en la necrópolis de Las Piñuelas.En cualquier caso, con carácter previo parece ne-cesario presentar el registro de estos materiales que, en la medida de lo posible, hemos procurado consultar directamente o al menos documentar con nuevas imá-genes, si bien no en todos los casos esto fue posible 1 . 2. Inventario de las piezas En la actualidad tenemos constancia de 31 raspadores de los tipos B y C, al margen de las dos referencias de Langa de Duero y Las Cogotas no contrastables. El tipo B, tabular o de placa, es el más excepcional, con tan solo 4 ejemplares (dos en Pintia, uno de ellos inédito que da-mos a conocer ahora, Cauca y Tiedra). Los podomorfos o tipo C alcanzan la cifra de 27, de los cuales cinco no pueden asimilarse a un tipo concreto por su grado de fragmentación. El resto se reparten entre quince ejem-plares de tipo C1, tres de tipo C2, tres de C3 y uno de tipo C4. Pues bien, observemos ahora cómo se distribu-yen estas piezas en la geografía prerromana de la penín- sula ibérica y analicemos una a una sus características. Fig. 3. Fotografía de uno de los pies numantinos (según Comisión Ejecutiva de las excavaciones de Numancia, 1912).
65 Producciones singulares vacceas: ralladores tabulares y raspadores podomorfos 2.1. Berones2.1.1. La Hoya, Laguardia (Álava). Museo BIBAT, LHY-N.1988.155.40 (fig. 4: 1). Con procedencia de su necrópolis de incineración de Las Piñuelas, se cita la «aparición de un pie votivo en arcilla decantada, con representación de la sandalia», por lo que el contex-to funerario no debe ser descartado para este tipo Fig. 4. Ralladores podomorfos del ámbito berón: 1 y 2. La Hoya, Laguardia (Álava) (Museo BIBAT de Álava; fotografías: CEVFW/UVa); 3. La Custodia, Viana (Navarra) (según Labeaga, 1999-2000: 124 y 197, figs. 412 y 544).
66 de objetos (Filloy, 1993: 383). La pieza ha podido ser consultada directamente en el Museo Arqueológico de Vitoria. Se trata de un pie izquierdo, fragmentado en la puntera y aparentemente también en la parte superior de la caña. Posee un aspecto no tallado, sino modela-do. Asimismo, parece un barro crudo que no haya sido cocido; de hecho, al disponerlo para su fotografiado deja mancha en el soporte, además de que en los dos frentes de rotura las líneas de fractura están redon-deadas. No es posible determinar si esta apariencia es el resultado de la limpieza actual de la pieza o si, por el contrario, responde a un tratamiento antiguo de la superficie. Muestra marcados la suela, que se eleva en la zona del talón, así como ambos maléolos del tobillo de manera muy realista, al localizar ligeramente más elevado y prominente el maléolo tibial con respecto del peroneal. En la parte inferior se incluyen 8 filas de dientes, cuya actual presencia lisa, sin capacidad para raspar, podría ser el resultado de una abrasión de sus dientes como consecuencia de la falta de cocción o, sencillamente, en el proceso de limpieza actual. Todas las filas de dientes están incompletas y planteadas en la misma dirección; su recuento proporciona los si-guientes números: 1.ª (7), 2.ª (17), 3.ª (21), 4.ª (24), 5.ª (24), 6.ª (24), 7.ª (24) y 8.ª (7). Sus medidas son: longi-tud conservada 83,6 mm; anchura máxima conservada 48,7 mm; altura conservada 72,6 mm.2.1.2. La Hoya, Laguardia (Álava). Museo BIBAT, LHY-I-1610, (fig. 4: 2). Este segundo ejemplar inédi-to procede del poblado de La Hoya, sector I, nivel A2, cuadro E2, recinto 58; coordenadas: x= 64, y= 200, y z= -59 cm. Es también un pie izquierdo calzado, con la suela marcada y elevada hacia el talón, con muy escaso desarrollo en la caña y cortado aquí en forma oblicua. La planta muestra 7 filas de dientes, todos en la misma dirección, ofreciendo el siguiente cómputo: 1.ª (23), 2.ª (25), 3.ª (25), 4.ª (27), 5.ª (27), 6.ª (24) y 7.ª (13), si bien, a excepción de la 6.ª y 7.ª, todas están incompletas por hallarse la puntera rota. Medidas: longitud conservada 86,7; anchura máxima 43,7 mm; altura 43,5.2.1.3. La Custodia, Viana (Navarra), (fig. 4: 3). De este ejemplar solamente conocemos un dibujo a línea y una fotografía en blanco y negro de una sola norma lateral. Se trata de un pie calzado carente de un con-texto preciso, que suponemos superficial y del pobla-do. Se interpreta como una ofrenda a la divinidad por un voto realizado o un favor recibido, recogiendo la idea de que el pie pudiera constituir una ofrenda para culminar con éxito un viaje (Labeaga, 1999-2000: 124 y 196-197, figs. 412 y 544). La pieza no ha podido ser consultada directamente, pero por la curvatura que muestra en la parte superior, podría pertenecer al tipo C2, con remate en cabeza de caballo. Se trata de un pie calzado, como queda remarcado a través de un entalle perimetral, más elevado en el talón, en forma de suela de sandalia.2.2. Celtíberos (arévacos)2.2.1. Klounioq, Quintanaraya/Hinojar del Rey (Burgos), (fig. 5: 1). Este ejemplar se encuentra muy fragmentado y erosionado en superficie, re-cordando la forma de una pezuña de hervíboro, y, por tanto, se corresponde con la puntera del pie. El anverso es liso y la suela presenta los caracte-rísticos dientes, en este caso con cierto carácter desordenado: se intuyen ciertos alineamientos y disposición perimetral de dientes, pero combinada también con un relleno un tanto anárquico. El ha-llazgo es superficial y debemos su conocimiento a la amabilidad de Luis Valdés.2.2.2. Contrebia Leucade, Aguilar del Río Alama (La Rioja). Museo de La Rioja, n.º inv. 5739, (fig. 5: 2). El hallazgo de un pie, erróneamente atribuido por no-sotros al territorio berón (Sanz, 2019: 49, fig. 10), ha sido referenciado recientemente, como recuperado por Blas Taracena en las excavaciones arqueológicas realizadas en 1934 en este lugar, aunque sin ofrecer más información que su núm. de inventario (5739 del Museo de La Rioja) (Romero y de Pablo, 2019: 111). La pieza está incompleta por la puntera, lo que no impide adscribirla al tipo C1. Tiene una factura poco canónica, con un talón muy marcado y sin que apenas queden marcadas líneas de corte. Posee un orificio lateral rasgado que conecta un lateral con el plano superior truncado. En la planta se observan cinco filas de dientes de orientación alterna. 2.2.3. Langa de Duero (Soria). Carecemos de refe-rencia gráfica o descriptiva para esta pieza citada por Blas de Taracena (1929). 2.2.4. Numancia, Garray (Soria). Museo Numantino de Soria, n.º inv. 6167, (Wattenberg, 1963: 42, tabla XVII: 457) (fig. 5: 3). Rallador podomorfo de tipo C2, completo, pero fragmentado en dos piezas (cabeza y resto); aparentemente pie derecho. Tiene tres gol-pes con pequeños lascados: dos en la base (parte izquierda del pie) y otro en el talón, resultantes de golpes desde el plano inferior. El extremo proxi-mal está conformado por una cabeza de caballo de rasgos muy exagerados, con la cerviz fuertemente arqueada, un morro prismático alargado con las cuatro aristas biseladas, una quijada muy pequeña y una frente asimismo delineada por cuatro biseles que configuran un espacio romboidal y, finalmente unas orejas delimitadas por cortes laterales y exci-sión triédrica en sus interiores. Presenta un color marrón-avellana, la pasta parece muy tamizada y la superficie lisa muestra cierta regularización de la superficie humedeciéndola tras el tallado, lo que se observa sobre todo en el corte vertical de la zona próxima a la suela. La pieza debía suspenderse de un cordel cuando no estuviera en uso, merced a la
67 Producciones singulares vacceas: ralladores tabulares y raspadores podomorfos presencia de un orificio de 2,7 mm de diámetro. En cuanto a la suela, esta presenta once columnas de dientes con la misma orientación y con cierta si-metría, ya que la columna central incluye el máxi-mo de dientes y hacia ambos extremos disminuyen acompasadamente de manera similar; en total su-maría unos 178 dientes (en la fractura de la pieza estimamos que se perdieron cuatro). Medidas: altu-ra 116,5 mm; longitud 101,8; anchura máxima 45,8 mm; anchura mínima (talón) 19,6 mm. Fig. 5. Ralladores podomorfos en territorio celtibérico: 1. Clunia, Coruña del Conde/Peñalba del Castro (Burgos) (fotografía: Luis Valdés). 2. Contrebia Leucade, Aguilar del Río Alhama (La Rioja) (fotografía del Museo de La Rioja, Logroño); 3. Numancia, Garray (Soria) (Museo Numan-tino de Soria, dibujos: Marian Arlegui; fotografías: CEVFW/UVa).
68 2.2.5. Numancia, Garray (Soria). Museo Numantino de Soria, n.º inv. 6165, (Wattenberg, 1963: 42, tabla XVII: 460), (fig. 6). Rallador podomorfo de tipo C1. Es un pie calzado, con sandalia con talonera y suela, am-bos destacados, en el que se marcan con bandas de zigzag sus cintas de sujeción a la canilla de la pierna.