Vaccea Anuario
, 18 (2025)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
https://editorialvaccea.es/vaccea-anuario
Editorial Vaccea, CEVFW
Universidad de Valladolid
Cómo citar: Sanz Mínguez, C. y Rodríguez Marcos, J.A.
(2025) “Tan lejos, tan cerca: zoomorfos en perspec-
tiva cenital en El Castillo de Rábano y en Las Ruedas
de Pintia”,
Vaccea Anuario
, 18, pp. 43-59. https://doi.
org/10.69531/EENB-9893-PNTV
Carlos Sanz Mínguez*
José Antonio Rodríguez Marcos**
Resumen:
Se presentan dos hallazgos de sorprendente analogía formal, cuya distancia cronológica superaría
el milenio de años, conformados por representaciones de animales vistos en perspectiva cenital asociados a
recipientes circulares. Se analizan ambos contextos, un hoyo de la Edad del Bronce de El Castillo de Rábano y
una tumba de la necrópolis de Las Ruedas de Pintia, proponiéndose un vínculo estrecho entre recipientes (y su
contenido) y zoomorfos en perspectiva cenital, así como su relación con la divinidad y su presencia en contexto
habitacional o necropolitano en relación a un culto, expresado en dicha iconografía, que se habría mantenido a
lo largo de milenios en este territorio central de la cuenca del Duero.
Palabras clave:
Edad del Bronce, Protocogotas, Edad del Hierro, vacceos, zoomorfo en perspectiva cenital,
divinidad, culto.
Abstract:
Two findings of striking formal similarity are presented, separated by more than a millennium, con-
sisting of representations of animals seen in a bird’s-eye view associated with circular vessels. Both contexts are
analysed: a Bronze Age pit at “El Castillo de Rábano”, and a tomb in “Las Ruedas”, the necropolis of Pintia. The
evidence suggests a close connection between the vessels (and their content) and the zoomorphic figures shown
in a bird’s-eye view, as well as their association with divinity. Their presence, in residential and funerary settings,
may indicate a cultic practice expressed through this iconography, which seems to have been maintained for mi-
llennia in the central territory of the Duero basin.
Keywords:
Bronze Age, Protocogotas, Iron Age, Vacceans, zoomorphic figure in bird’s-eye view, divinity, worship.
* Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg – GIR AHMat, Universidad de Valladolid. csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660.
** Área de Prehistoria, Dpto. de Historia, Geografía y Comunicación. – GIR Arqueología Prehistórica, Universidad de Burgos. jrmarcos@ubu.
es, ORCID: 0000-0002-5136-5312
Recibido: 6 de mayo de 2025 / Aceptado: 7 de septiembre de 2025
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Presentamos en este trabajo una iconografía muy
peculiar, plasmada sobre soportes muebles de ba-
rro y betún, de una similitud asombrosa, por repre-
sentar una piel extendida o un animal en perspec-
tiva cenital, además de por compartir un tamaño
de representación prácticamente idéntico. Nos re-
ferimos a dos piezas: una recuperada en un hoyo
del yacimiento Protocogotas (Bronce Medio) de El
Castillo de Rábano y una segunda encontrada den-
tro de la tumba 226 de la necrópolis vaccea de Las
Ruedas de Pintia (Segunda Edad del Hierro), entre
las cuales, pese a su proximidad formal e iconográ-
fica (e incluso espacial), discurre como mínimo un
milenio de distancia. Simple analogía y, por tanto,
discontinuidad de discursos o contenidos repre-
sentados, o, por el contrario, persistencia de cier-
tos elementos ideológicos en el tiempo largo de la
Historia constituyen el dilema principal a estos ha-
llazgos, en cuyo análisis tal vez podamos encontrar
algo de luz.
El hoyo número 10 de El Castillo
(Rábano, Valladolid)
El sitio arqueológico de El Castillo (Rábano, Valla-
dolid) se ubica sobre un destacado espigón de pá-
ramo desde cuya altura (se eleva 865 m sobre el ni-
vel del mar) se domina, con una amplia visibilidad,
la margen derecha del río Duratón (fig. 1: A). En
la cumbre amesetada de este enclave, un espacio
de cerca de 260 m de longitud máxima por 95 m
de anchura (la extensión del asentamiento alcan-
za, aproximadamente, las 2,4 ha), hace casi cuatro
décadas, se desarrolló una excavación arqueoló-
gica en área, en dos campañas sucesivas (1987 y
1988), durante las cuales se exhumaron en torno
a 90 m
2
(fig. 1: B). A lo largo de tales trabajos, tras
un decapage manual de la zona, se produjo la iden-
tificación, como toda estructura de habitación, de
una serie de grandes hoyos circulares que configu-
ran uno de los denominados “campos de hoyos”,
tan habituales en los hábitats de la Edad del Bron-
ce meseteña, excavados en el substrato de calizas
pontienses que culminan el cerro (fig. 1: C). Las
evidencias obtenidas durante estas dos campañas,
recogidas en varios trabajos (ver, entre otros: De-
libes, Rodríguez-Marcos, Santonja, 1991: 203-213;
López-Sáez, Rodríguez-Marcos, 2006-2007: 67-91;
Rodríguez-Marcos, 2008: 159-182; y 2013: 44-73;
López-Plaza
et al
., 2018: figs. 13 y 16), permitieron
establecer que el enclave se ocupó en un único mo-
mento cultural. Tanto los materiales arqueológicos
identificados, cuanto los datos de C-14 obtenidos
permitieron situar el devenir del presente hábitat
paralelamente al desarrollo del grupo Protocogo-
tas, de fuerte implantación en la zona a lo largo del
Bronce Medio. La zona objeto de dichas actuacio-
nes se sitúa en el sector suroeste de El Castillo; en
este ámbito se identificaron y excavaron un total de
26 hoyos circulares.
Entre los diferentes hoyos exhumados, el núme-
ro 10 (fig. 1: D) cobra ahora un especial significa-
do, puesto que en su interior aparecieron un par
de piezas elaboradas con barro a las que presta-
remos atención en el presente artículo. Dicha es-
tructura es un hoyo de planta circular de 150 cm
de diámetro y 60 cm de profundidad, con paredes
verticales, prácticamente rectas y base plana, que
dibujan un perfil ligeramente troncocónico. La sub-
estructura en cuestión aparecía colmatada por una
única unidad estratigráfica, consistente en un sedi-
mento de tierras sueltas, de coloración gris oscura
con inclusión de pequeños fragmentos de carbón.
Hacia la zona media del relleno aparecieron unas
cuantas piedras de mediano tamaño; bajo ellas el
sedimento se hacía cada vez más claro, hasta adop-
tar un tono blanquecino en el sector más profun-
do. Los materiales arqueológicos recuperados en
el interior son mayoritariamente fragmentos de
cerámica y fauna. El conjunto se completa con unas
pocas evidencias líticas. Hay que señalar que tales
restos son especialmente numerosos en la mitad
intermedia del relleno, siendo significativamente
menos frecuentes en el cuarto superior e inferior
del mismo.
En cuanto a la fauna hay que apuntar que se
recuperaron 121 fragmentos, de los que sólo pu-
dieron ser identificados 3 ovicaprinos y 6 restos de
valvas de mejillón de río. También se recogieron
en este hoyo una pequeña lámina de sílex y una
solera, prácticamente completa, de molino barqui-
forme de granito. Nos parece interesante señalar
que este hoyo es una de las estructuras con mayor
número de fragmentos cerámicos de este sitio: se
obtuvieron cerca de seiscientos, de los cuales 164
son diagnósticos (bordes, fondos, perfiles recono-
cibles y fragmentos decorados). Cierto número (6)
de entre de estas piezas, procedentes de distintas
profundidades del relleno del hoyo, remontan en-
tre sí; también con fragmentos (4, en concreto)
procedentes de otras estructuras, más o menos
próximas. En general, predominan las paredes fi-
nas y medias sobre las gruesas. La mayoría de las
piezas son de tamaño medio sin que falten algunos
grandes recipientes de tipo olla. En cuanto al gra-
do de abrasión, es bastante homogéneo, con claro
predominio de las superficies poco rodadas.
Desde el punto de vista tipológico destacan, sin
duda, el importante número de fragmentos y per-
files completos decorados mediante distintos tipos
de motivos incisos e impresos característicos del
grupo Protocogotas. Tales motivos (mayoritaria-
mente temas incisos de líneas de espiguillas o tra-
zos oblicuos en la línea de la carena, zigzags bajo el
borde tanto dentro como fuera o incluso metopas
y triángulos rellenos de trazos; en menor medida
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Tan lejos, tan cerca: zoomorfos en perspectiva cenital en El Castillo de Rábano y en Las Ruedas de Pintia
series de puntos impresos) se reflejan sobre cuen-
cos, ollitas y grandes y medianas cazuelas de borde
exvasado (fig. 2). Las formas lisas documentadas
también son las propias del citado grupo: cierto
número de cuencos y algunas grandes y medianas
vasijas de perfil en ese u ovoides de labio indicado,
con mamelones como elementos plásticos, tam-
bién con diversas series de motivos impresos sobre
el labio.
Formando parte de este relleno, aparecieron
también un par de piezas que cabría calificar de
extraordinarias, modeladas ambas en barro sin co-
cer, localizadas a unos 25 cm de profundidad res-
pecto a la boca de la fosa, próximas, aunque no
directamente conectadas. La primera de ellas es un
pequeño cuenco, de apenas 25 mm de diámetro,
con perfil en forma de casquete esférico (fig. 2: 6).
La segunda es una figurita, de cerca de 40 mm de
longitud, que muestra cuatro protuberancias late-
rales, a modo de patas, y otra en el eje longitudinal,
a modo de cola, así como una especie de cabeza
redondeada, que cabe interpretar como la repre-
sentación de un animal cuadrúpedo en perspectiva
cenital o una piel extendida (fig. 2: 5).
Centrándonos en estos dos elementos, hay que
señalar que diversas publicaciones recogen cuen-
quitos análogos al aquí descrito en distintos con-
textos de la Prehistoria reciente de la península.
En efecto, piezas semejantes a esta que, por cierto
ya habían aparecido en otros hoyos de El Castillo
(Rodríguez-Marcos, 2008: 335-336), están presen-
tes en contextos que parecen remontarse al Calco-
lítico, caso del cuenquito semiesférico identifica-
do en una cabaña del yacimiento de Aguas Vivas
(Guadalajara) (Crespo y Cuadrado, 2008: 28), aun-
que es en la Edad del Bronce donde el número de
piezas conocidas es más numeroso; pudiendo en-
contrarlas en contextos de Protocogotas, caso del
representado en el cercano enclave de El Carrizal
(Cogeces del Monte, Valladolid) (Rodríguez-Mar-
cos, 2008: fig. 61.3) o de Cogotas I, como Mon-
cín (Borja, Zaragoza) (Harrison, Moreno, y Legge,
1994: 305/148). Asimismo, encontramos vasitos
similares en el yacimiento del Bronce Pleno de La
Loma del Lomo (Cogolludo, Guadalajara) (Valiente,
1992: 122-123 y 180; 2001: 170-171 y 174), en el
argárico del Cerro de La Encina (Monachil, Grana-
da) (Aranda y Molina, 2005: 175), o en la Motilla
del Azuer (Daimiel, Ciudad Real) (Nájera
et al
.,
2006: 149 y 152).
Aunque en ocasiones se los denomina “vasos ju-
guete” y no se descarta que, en efecto, pudieran ha-
ber sido «usados por los niños y a veces fabricados
por ellos» (Crespo y Cuadrado, 2008: 30) lo cierto es
que, a nuestro entender, tampoco faltan ejemplos
para defender un posible uso votivo. Pruebas en
este sentido nos las ofrece su repetida presencia en
diversos contextos funerarios: así, podemos verlos
Fig. 1. A y B. Ubicación de El Castillo de Rábano; C. Vista de una parte de los hoyos exhumados; D. Un momento del proceso de excavación
del hoyo núm. 10.
A
B
C
D
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en La Loma del Lomo (Cogolludo, Guadalajara), don-
de un pequeño recipiente de este tipo se localizó en
el enterramiento de una anciana, dentro de una de
las “hoyas” (12D-2) (Valiente, 1992: 180 y fig. 156.1);
en la sepultura 22, del yacimiento argárico del Cerro
de La Encina (Monachil, Granada), correspondiente,
en este caso, a una inhumación infantil doble (Aran-
da y Molina, 2005: 175); o, finalmente, en el enterra-
miento infantil 39, de la Motilla del Azuer (Daimiel,
Ciudad Real) (Nájera
et al
., 2006: 149 y 152).
Respecto a la segunda pieza que ahora nos ocu-
pa debemos comenzar por señalar que, tal y como
desarrollaremos más adelante, entendemos que el
análisis de este cuenquecito del hoyo 10 de El Cas-
tillo de Rábano, no puede disociarse de la figurita
zoomorfa hallada en su proximidad. Una pieza que,
a diferencia de lo que ocurría con el cuenquito, se
distingue por la ausencia de paralelos formales en
contextos peninsulares de la Edad del Bronce, pero
que, por el contrario, y para nuestra sorpresa, sí
creemos poder rastrearlos en contextos de la Se-
gunda Edad del Hierro, curiosamente en un asenta-
miento muy próximo en el espacio, pero muy dis-
tante en el tiempo: en torno a un milenio y medio.
Fig. 2. Algunas cerámicas recuperadas en el hoyo núm. 10 de El Castillo de Rábano.
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Tan lejos, tan cerca: zoomorfos en perspectiva cenital en El Castillo de Rábano y en Las Ruedas de Pintia
Ese enclave no es otro que Pintia (Padilla de
Duero-Pesquera de Duero), ubicado geográfica-
mente muy cerca de El Castillo de Rábano, ape-
nas a unos catorce kilómetros del asentamiento
en llano y, diríamos aún más, a un solo kilómetro
del asentamiento vacceo de Landecastro en To-
rre de Peñafiel, frente por frente de El Castillo
(fig. 3), interpretado recientemente como una
aldea-santuario dependiente de la urbe pintiana
en relación con los campos de cultivo que en el
Duratón abastecerían a la ciudad (Sanz, 2021 y
2023).
Resulta importante destacar esa proximidad
espacial, por cuanto, lo primero que podríamos
inclinarnos a pensar es que los singulares hallaz-
gos de El Castillo no fueran otra cosa que la conse-
cuencia de posibles contaminaciones producidas
por la actuación de “vecinos”, muy posteriores en
el tiempo, que frecuentaron espacios inmediatos.
Sin embargo, el hecho clave para el resto del dis-