Vaccea Anuario, 18 (2025)ISSN: edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187 https://editorialvaccea.es/vaccea-anuario Editorial Vaccea, CEVFW Universidad de Valladolid Recibido: 27 de febrero de 2025 / Aceptado: 13 de marzo de 2025 * Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg – GIR AHMat, Universidad de Valladolid. csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660; elvira.rodriguez@uva.es, ORCID: 0000-0002-4853-1412.** Grupo de Investigación PROMETEO (HUM-143), Universidad de Granada. josecarlos.coria@gmail.com, ORCID: 0000-0001-8380-6322. Cómo citar: Sanz Mínguez, C., Coria Noguera, J.C. y Rodrí-guez Gutiérrez, E. (2025) “Campaña XXXIV-2024 de exca-vaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peña- fiel, Valladolid)”, Vaccea Anuario, 18, pp. 5-23. https://doi.org/10.69531/KPAZ-1541-PNTV Carlos Sanz Mínguez*, José Carlos Coria Noguera** y Elvira Rodríguez Gutiérrez* Resumen: Se presentan los resultados de la campaña de excavación de 2024, desarrollada en dos frentes: en el hábitat de Las Quintanas (parcela 67) y en la zona de Los Hoyos, junto al cruce de caminos, a ciento cincuenta metros de la muralla de la ciudad, donde se ha definido la zona de asedio romano. En el primer lugar se ha seguido profun-dizando hasta alcanzar el nivel 4 del poblado (siglo III a. C.), en cuyo espacio de intervención no ha quedado reflejada ninguna estructura reseñable, más allá de un suelo grisáceo de cenizas compactadas, si bien la cultura material recu-perada alcanza un gran interés por sus notables diferencias con respecto del nivel 5 (primera mitad del siglo II a. C.). En la zona del asedio romano se pudo definir un paramento construido con mampostería y argamasa y, por delante de él, un foso. La excavación del relleno de este ha permitido recuperar materiales procedentes de la destrucción de la ciudad, coherentes con su nivel 6, cuya datación por paleomagnetismo en torno al 140 a. C. nos remite al episodio final de las guerras numantinas, con las campañas de castigo que Escipión Emiliano dirigió contra los vacceos para evitar el abastecimiento de Numancia. Palabras Clave: vacceos, hábitat, estratigrafía vertical, Segunda Edad del Hierro, cuenca del Duero, asedio romano, guerras numantinas. Abstract: The results of the 2024 excavation campaign are presented, carried out on two fronts: in the Las Quintanas settlement (plot 67) and in the Los Hoyos area, next to the crossroads, 150 meters from the city wall, where the Roman siege zone has been defined. At the first site, excavation continued until level 4 of the settlement (3rd century BC) was reached. No noteworthy structures were found in this area, apart from a grayish floor of compacted ash, although the material culture recovered is of great interest due to its notable differences from level 5 (first half of the 2nd century BC). In the Roman siege zone, a wall built with masonry and mortar was identified, with a moat in front of it. The ex-cavation of the fill in this moat has allowed for the recovery of materials from the destruction of the city, consistent with level 6, whose paleomagnetic dating to around 140 BC refers us to the final episode of the Numantine Wars, with the punitive campaigns that Scipio Aemilianus led against the Vacceans to prevent the supply of Numantia. Keywords: Vaccean people, habitat, vertical stratigraphy, Second Iron Age, Duero basin, Roman siege, Numan-tine wars.
6 1. Ciudad de Las Quintanas Los trabajos desarrollados en la ciudad de Las Quinta-nas durante las campañas de 2022 y 2023 (Sanz, Coria y Rodríguez, 2023 y 2024) revelaron parte del urbanismo vacceo asociado a la denominada fase 5 del yacimiento, la cual parece llevarnos a la primera mitad del siglo II a. C. Con vistas a continuar el proyecto de musealización de este punto de la zona arqueológica, durante 2024 se planteó una nueva intervención con el objetivo de alcan-zar los niveles de la fase 4, datables en el siglo III a. C. La cata se ubica en su mayor parte en el sector B1, aunque hacia el sur se introduce setenta centímetros en el sector A1 de excavación, configurando un área de trabajo de 40 m 2 (fig. 1). Así pues, el corte dispone de 6,5 m en su perfil oeste, 4 m en el sur, 4,8 m en el norte y, finalmente, 6,5 m en el este, si bien en la esquina suroeste hace un quiebro de 0,8 m x 1,8 m con motivo de la conservación de los niveles de la fase 6. Por otro lado, al norte se ha dejado sin excavar la estancia 15021 por motivos de seguridad respecto a la caída que supone el pozo artesiano fallido. Tampoco se ha intervenido el muro 15038/15045, ya que era necesario conservar este lienzo para explicar mejor las estancias domésticas de la fase 5.1.1. Elementos estructurales documentadosEl comienzo de la campaña quedó marcado por labo-res de limpieza, tanto en la zona de intervención como en el resto del área trabajada en campañas previas. Una vez terminado el saneamiento, se procedió a la excavación de tres unidades formadas previamente a los suelos de la fase LQ/67/05. En primer lugar, se va-ció el hoyo UE 15072, cuyo relleno UE 15073 propor- Fig. 1. Localización de la zona intervenida en la campaña de 2024, correspondiente al nivel 4 (en amarillo intenso).
7 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) cionó algunos fragmentos de cerámica. Es interesante comprobar que en los márgenes de este corte se dis-pusieron algunos adobes a modo de recubrimiento, lo que apunta a que se trate de un posible silo de al-macenamiento (fig. 2: A). En segundo lugar, se procedió a excavar dos ho-gares de gran porte. El primero de ellos es el fogón UE 15074 (fig. 2: B), una piroestructura de 85-88 cm de diámetro situada al sur de la estancia 15020, y que está formada por dos capas preparatorias, una prime-ra de 17 cm de espesor hecha de arcilla muy tamizada y endurecida; y una segunda (UE 15081) de 12 cm de grosor conformada por hasta dos subniveles diferen-tes de fragmentos de cerámicas de almacenamiento machacados y dispuestos en horizontal (fig. 8: 1). El segundo hogar (UE 15083) se ubica al sur de la estan-cia 15000, y se configura como un lentejón de plan-ta irregular de unos 94 cm de diámetro conocidos y 14 cm de espesor (fig. 1: C). Está compuesto por una capa superior de arcilla de color blanquecino, y otra lechada inmediatamente inferior de tonalidad anaran-jada-rojiza que se distribuye en una serie de manchas irregulares e inconexas. Asimismo, contenía restos de cantos de río y cerámicas puestas en horizontal.Una vez levantados estos hogares se procedió a la excavación de los suelos de arcilla batida, identi-ficados en campañas previas como las UUEE 15000 y 15020. Ambos presentan similares características, concretamente estamos ante solados de entre 5 y 20 cm de espesor que contenían algunos materia-les arqueológicos, sobre todo cerámicas, pero tam-bién fragmentos de granito y semillas carbonizadas. Asimismo, en algunos puntos del pavimento 15000 hemos identificado distintas lechadas de arcilla y cenizas, indicando que este terreno fue recrecido y reparado cada cierto tiempo. Por otro lado, es inte-resante destacar que debajo del suelo 15020 se do-cumentó un estrato conformado por cerámicas de Fig. 2. Localización del área intervenida e indicación de las primeras estructuras excavadas: A. Silo UE 15072; B. Fogón UE 15074-15081; C. Fogón UE 15083.
8 almacenamiento finas anaranjadas machacadas y dispuestas en horizontal (UE 15084), que claramente están marcando un hogar desactivado (fig. 3: A y fig. 8: 13 y 14). Gracias a la excavación de los suelos 15000 y 15020 pudimos acceder a los niveles inferiores que nos permitieron entender mejor el sistema construc-tivo del lienzo UE 15019. En efecto, una vez levanta-dos los suelos en este punto, los cuales se apoyaban a modo de rodapié en el tabique, pudimos identificar parte de la zanja de cimentación UE 15018. Como es lógico, este corte estaba relleno por el mencionado muro 15019, cuyo alzado conservado resultó estar constituido por tapial que incluía cerámicas prehistó-ricas hechas a mano, lo que sugiere que para su cons-trucción recogieron sedimento perteneciente a un yacimiento más antiguo. Una vez levantado el muro, pudimos identificar dos piedras calizas dispuestas a modo de calzo del hoyo de poste UE 15024/16009 (fig. 3: B). También se dibujaban perfectamente las di-mensiones reales de la zanja de cimentación, la cual contaba con 15 cm de profundidad, 2,30 m de largo y 40 cm de ancho, si bien al norte alcanzaba los 88 cm de anchura como consecuencia de la apertura del poste 15024/16009 (fig. 3: C-D). La excavación del re-lleno de la zanja (UE 15087) proporcionó materiales que en lo esencial no difieren de los obtenidos en la UE 15082, si bien aquí también se pudieron recoger dos fragmentos cerámicos adscribibles a los horizon-tes de Cogotas I y de El Soto de Medinilla, seguramen-te incluidos en el nivel infrayacente de cenizas proce-dente de terrenos traídos de otras áreas. Fig. 3. A. Hogar desactivado UE 15084; C-D. Diversas fotos del proceso de excavación de la zanja de cimentación UE 15018; E. Estrato de ceniza de nivelación UE 15082; F. Derrumbe de tapial UE 16000.
9 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) Así pues, el estudio de este tipo de evidencias pone de relieve la secuencia de construcción de este muro. De esta manera, en primer lugar, abrieron un hoyo de gran porte para colocar el madero. Una vez situado este poste, proyectaron a continuación la zan-ja de cimentación del muro. Ambos cortes se relle-narían a la vez hasta la cota donde se colocarían las calizas a modo de calzo. Finalmente se construiría el muro y los suelos de tierra batida, lo que conferiría estabilidad a todo el conjunto. Tras levantar los suelos de la fase LQ/67/05 se ma-nifestaba en toda la cata el desarrollo de la UE 15082 (fig. 3: E), un paquete de ceniza de entre 18 y 29 cm de espesor que sirvió para nivelar los suelos de las casas vacceas del siglo II a. C. Este tipo de estratos se ca-racteriza por ser realmente ricos en material arqueo-lógico, ya que su origen son los cenizales y desechos producidos por la población. Así, podemos destacar que esta unidad 15082 contenía tanto artefactos (ce-rámica, hierro, bronce, molinos, etc.) como ecofactos, eminentemente fauna. Otro dato de interés es que esta ceniza contenía los restos de otra caliza que ser-vía de calzo para el poste UE 15006, documentado en la campaña de 2022. Ello viene a confirmar parte de la secuencia de construcción de las casas vacceas, la cual incluía el levantamiento al tiempo de los paquetes de nivelación y de los postes de madera de las viviendas. Por último, cabe comentar que este estrato se en-contraba afectado al sur por dos cortes erosivos de distinta naturaleza. Primeramente, la fosa UE 15089 (fig. 4: A) parece responder a un hoyo de rebusca en virtud de su planta irregular, mientras que el corte UE 15091 parece que fue ejecutado para encastrar un pequeño poste, ya que dispone de una planta circu-lar de 20 cm de diámetro y una profundidad de 17 cm (fig. 4: B). Finalmente, en esta campaña se llevó a cabo la excavación de la fosa UE 15029 (fig. 4: C), identificada en el año 2022 y ubicada al norte del sondeo. Este corte configura una oquedad de planta circular y tendencia vertical que alcanza los 1,14 m de profundidad, sugiriendo que fuera diseñada para con-tener algún tipo de madero. Todas estas evidencias ponen de relieve acciones llevadas a cabo durante las labores de construcción de las casas, y por supuesto previas al levantamiento de los suelos terreros. Una vez excavada la ceniza UE 15082 pudimos ac-ceder a los niveles asociados a la fase 4 de este punto de Las Quintanas (fig. 5; fig. 6: A). Primeramente, des-tacaremos el estrato de derrumbe UE 16001, el cual presenta una potencia máxima de 19 cm. Se extien-de únicamente por el cuadrante noroeste del corte, mientras que por el resto del área aparecen otras unidades de interés. Debido a sus limitadas dimensio-nes, el material asociado a este estrato ha resultado ser bastante escaso, concretándose en apenas unas decenas de fragmentos de cerámica fina anaranjada y unas pocas hechas a mano. Junto a este nivel de escombro podemos destacar dos posibles derrum-bes de tapial de escasa entidad, las unidades 16000 y 16003, ubicadas al sur del sondeo. El caso de 16000 es sugerente, ya que presentaba cerámica en horizon-tal (fig. 3: F), por lo posiblemente sea un relicto de tapial que fue aplanado y utilizado en un determina-do momento como superficie de circulación antes de empezar las obras de la fase suprayacente. Estos paquetes de destrucción sellaban los niveles de ocupación de la fase LQ/67/04 (fig. 6). Así, debajo del escombro 15001 se extiende el incendio UE 16008 (fig. 6: C) y el suelo 16005, un pavimento de arcilla apisonada que se muestra en la mitad oeste del sec-tor, y sobre el que solo se documentó un cuchillo de hierro sobre su superficie de circulación (fig. 6: D). Asimismo, asociado a este solado destaca la presen-cia de un conjunto de vigas carbonizadas en el perfil noroeste (UE 16007), un posible hoyo de poste (UE 16012) y los restos de lo que parece el enfoscado de Fig. 4. A. Fosa UE 15089; B. Hoyo UE 15091; C. Hoyo UE 15029.
10 un muro, pero cuyo desarrollo penetra hacia la más moderna estancia 15021 de la fase 5. Por su parte, la mitad este del corte alberga el nivel UE 16002, un estrato de cenizas que aparentemente sirve de prepa-rado para el suelo 16005. Así pues, es sugerente com-probar cómo en toda el ala este del área intervenida no aparece ningún resto de escombro o de suelos, lo que indica que esta zona se encuentra severamente afectada y erosionada. Por su parte, debajo del tapial UE 16000 se de-sarrolla un relicto de muro de adobe dispuesto en sentido E-O (UE 16014) y la UE 16011, un paquete de ceniza algo más compacto y marronáceo. Este nivel presenta cierta problemática, ya que su desarrollo tiende a verticalizarse hasta alcanzar cierta inclina-ción en dirección sur. Asimismo, hemos constatado que el suelo 16005 se pierde en cuanto contacta con este nivel, mientras que la ceniza 16002 parece que buza igualmente hacia el sur. Para comprobar todo ello se abrió una pequeña cata de 50x50 cm, que confirmó la gran profundidad y potencia que alcanza la mencionada UE 16011 (fig. 6: B). Todo ello sugiere que en este punto del área nos encontramos ante un severo desnivel que fue colmatado hasta alcanzar las cotas de la superficie de circulación. Las evidencias documentadas en el nivel LQ/67/04 han resultado ser poco ilustrativas debido a su preca-rio estado de conservación. Así, se confirma la fuerte afección que sufrió este nivel cuando se produjo el incendio y durante las labores de construcción de las casas suprayacentes, momento en que se enrasaría lo que quedara de las casas destruidas con el objetivo de nivelar y levantar la siguiente vivienda (fig. 7). Así, tan solo se han preservado niveles de escombro y de suelo en determinadas partes del sondeo, recuperándose en consecuencia poco material arqueológico asociado a esta fase de ocupación. Por otro lado, apenas se han identificado restos estructurales, lo que dificulta rea-lizar una lectura funcional del área intervenida. Sin embargo, sí que se corrobora el mantenimiento de la orientación de los muros respecto a los niveles más modernos, de acuerdo a la disposición del lienzo UE 16014. Finalmente, no podemos olvidar la documenta-ción de un fuerte rehundimiento al sur del área excava-da y colmatado aparentemente por ceniza (UE 16011). Aunque su génesis nos es desconocida, a modo de hi-pótesis se podría plantear que estamos ante parte de un almacén subterráneo amortizado. 1.2. Análisis de los materiales recuperados en la fase LQ/67/04Los materiales cerámicos recogidos en la UE 15082 son los más abundantes e interesantes de toda la in- Fig. 5. Ortofoto del derrumbe UE 16001 y unidades asociadas.
11 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) tervención, y por ello ceñiremos el estudio de mate-riales prácticamente a esta unidad estratigráfica.En total hemos contabilizado dentro de ella 2457 fragmentos de cerámica fina anaranjada hecha a tor- Fig. 6. Ortofoto final de la fase LQ67/04 con indicación de distintos elementos: A. Proceso de excavación del derrumbe UE 16001 en la esquina noroeste del sondeo; B. Cata artificial abierta en la UE 16011, con vistas a determinar la inclinación que alcanza el paquete; C. Nivel de incen-dio UE 16008; D. Cuchillo asociado a la superficie de circulación del suelo UE 16005.
12 no (108 bordes, 346 galbos decorados y 143 bases, siendo el resto galbos informes y sin decoración), ade-más de 105 fragmentos de cerámica torneada tosca (14 bordes, 4 fondos y 87 galbos) y 189 fragmentos de cerámica hecha a mano (29 bordes, 16 fondos y 144 galbos, cuatro de ellos decorados). Buena parte de los materiales se encuentran termoalterados, con cam-bios de color, burbujas o deformidades características de procesos de incendio.Si comenzamos por la producción más abundante, el conjunto puede tildarse de muy sobrio en lo formal y en lo decorativo (figs. 8 y 9). Destacan las tinajas de tamaño mediano/grande, con numerosos fragmentos de borde vuelto y engrosamiento bajo el labio (fig. 8: 4-5, 11 y 12; fig. 9: 1, 2, 5, 6, 9 y 10) (unos cuarenta fragmentos), además de los grandes dolia de borde vuelto, engrosado y moldurado, característicos de los grandes recipientes, aunque en menor proporción (fig. 8: 3, 8 y 10) (no más de cuatro piezas). También se documentan escudillas o copas bajas, de formas abiertas y tendidas (fig. 9: 4) (diez fragmentos de bor-de), algunos vasitos o cuencos de porte medio/pe-queño (fig. 8: 3 y 9), con el borde ligeramente vuelto (una docena de fragmentos) y las fuentes (fig. 9: 3) (otros tres ejemplares). De estas últimas destaca un galbo con dos grupos de seis baquetones y decora-ción pintada de semicírculos concéntricos (fig. 9: 14). Entre las bases documentamos mayoritariamente fondos umbilicados de diverso porte, desde los me-nores correspondientes a cuencos o vasos pequeños, hasta los mayores de tinajas (fig. 9: 7) (más de cien fragmentos); más escasos resultan ciertos pies de co-pas o sus fustes (fig. 9: 15 y 16) (cuatro ejemplares) y también el pico de un embudo (fig. 9: 13). Por lo que respecta a las decoraciones de estas producciones finas anaranjadas, el repertorio de motivos y composiciones resulta muy limitado, prác-ticamente reducido a semicírculos, algunos cuartos de círculo, rombos entintados, líneas onduladas y bandas de líneas rectas paralelas; estas se disponen sobre todo verticalmente, uniendo semicírculos con-céntricos de frisos superpuestos y poseen los mismos números de trazos que los círculos ya que están pinta-dos con los propios compases múltiples. Si hacemos un recuento de los fragmentos decorados que con-curren en esta UE, obtenemos los siguientes resulta-dos: 228 con círculos concéntricos, 49 con líneas on-duladas, 56 con bandas horizontales, 35 con bandas verticales y 8 con rombos entintados. Por su parte, los semicírculos concéntricos, allí donde la secuencia se ha conservado completa, proporciona un número elevado de ellos, de entre 6 (1 ejemplar), 8 (5), 9 (1), 10 (4), 11 (1) y 12 (1) pinceles.Esta cerámica fina anaranjada creemos que con-trasta notablemente con respecto de los niveles más modernos hasta ahora excavados, tanto en formas como en decoración, y seguramente nos retrotrae al siglo III a. C. cuando menos. Fig. 7. Perfil noroeste, con la secuencia de niveles asociados a la fase LQ/67/06 (cenizas niveladoras UE 14500), fase LQ/67/05 (derrumbe UE 15001, suelo UE 15000 y ceniza niveladora UE 15082) y LQ/67/04 (derrumbe UE 16001, incendio UE 16008 y suelo UE 16005).
13 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) Por su parte, la cerámica torneada tosca corres-ponde a las típicas ollas de perfil bitroncocónico, con carena elevada y borde vuelto sobre la pared, con fondo umbilicado. Fig. 8. Cerámicas finas anaranjadas pintadas de la fase LQ/67/04, de las UUEE 15081 (1), 15084 (13 y 14) y 15082 (resto).
14 Porcentualmente, las producciones torneadas agrupadas (fina anaranjada y tosca), frente a las he-chas a mano, representan el 93 y el 7%, respectiva-mente.Esa minoritaria cerámica urdida incluye, sobre todo, ollas de base plana y aspecto tosco o, como mu-cho, alisado en su superficie (fig. 10: 1-3 y 6), aunque también se documenta un cuenco con decoración de peine inciso sobre una superficie de acabado muy lustroso (fig. 10: 4). No faltan los característicos vasos trípodes, en este caso representados por un fondo en el que se observa el arranque de una de las patas (fig. 10: 11). Pero, sin duda, el fragmento más interesante corresponde a la pared de una urna bitroncocónica del estilo de las conocidas en territorio autrigón, en lu-gares como Miraveche: incluye decoración plástica de gallones y círculos, además de impresiones (fig. 10: 8).Finalmente, entre las producciones singulares hemos podido recuperar un fragmento de pondus (fig. 10: 16), y un par de canicas decoradas (fig. 10: 17 y 18). A partir de un fragmento de cerámica ro-dada con forma de lágrima, recogida seguramen-te en el arroyo de Pajares, se realizó un taladro en la zona más estrecha y puntiaguda para utilizarla como colgante (fig. 10: 19). También apareció una fusayola (fig. 10: 13) que se une a las otras dos re-cuperadas en la UE 16001 (fig. 10: 14 y 15). Entre las producciones realizadas mediante el sistema de talla a punta de navaja, podemos referenciar un fragmento de cajita con decoración incisa de retí-cula romboidal, del que se ha conservado la parte inferior correspondiente a las dos patas del lateral trasero en el que se observan varias finas líneas in-cisas, a modo de boceto, de una decoración que no llegó a desarrollarse; en los laterales mayores sí se ejecutó la decoración a base de la retícula romboi-dal señalada (fig. 10: 12); lo fragmentario de la pie-za impide su adscripción tipológica (Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019: 56). Finalmente, sobre un galbo de un recipiente hecho a torno, se incluyó también decoración excisa a base de dos líneas de dientes de lobo que, contrapuestas, forman una banda de zigzag (fig. 10: 9); este tipo de recipientes resultan muy excepcionales y se corresponden con soportes o recipientes de carácter ritual (Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019: 89-94). Fig. 9. Cerámicas finas anaranjadas pintadas de la fase LQ/67/04, UUEE 16001 (8) y 15082 (resto).
15 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) Entre los elementos metálicos, cabe citar una ani-lla de hierro (fig. 10: 20). También una escoria cerámi-ca, muy termoalterada e incurvada lo que nos hace pensar en algún tipo de pieza relacionada con aspec-tos pirotecnológicos.2. Área de asedio romanoUna nueva área dentro de la Zona Arqueológica Pin-tia ha comenzado a ser intervenida durante el vera-no de 2024. La actuación arqueológica se circunscri-be a una pequeña zona del cruce de caminos, en un terreno perdido para el cultivo, donde se ubica un obsoleto sistema de riego, de cuando el agua para el riego de la vega de Padilla se traía del río Duero, merced a una elevadora y a la construcción en los años cuarenta del siglo pasado de un acueducto que partió por la mitad la ciudad vacceo-romana.El aludido espacio, de poco más de doscien-tos metros cuadrados de superficie, se sitúa entre la parcela 14 del polígono 502 y el camino que se dirige hacia Los Lavaderos, a 150 m de la muralla vaccea de Pintia (fig. 11). En la actualidad se conser-va una arqueta de hormigón cuadrada conectada con el viejo acueducto, desde la cual se distribuía el agua, por vía aérea primero y subterránea des-pués (1984), a toda la vega de Padilla de Duero. Esta estructura contemporánea rompe por la mitad un paramento de mampostería de piedra caliza traba-da con argamasa, de unos 2,5 m de profundidad, de anchura y longitud que aún nos son desconocidas, complementada hacia el norte por un foso de apro-ximadamente la misma profundidad. Paramento y foso los hemos interpretado como un sistema de asedio a la ciudad vaccea, dispuesto en la zona de obligado paso, dentro de un entorno deprimido y pantanoso (Sanz et al., 2011: 14; Sanz, 2023: 232-234). Otros, sin embargo, han querido ver aquí el testigo de un segundo recinto murado de la ciudad (Crespo y Mayoral, 2000; Olmo, 2006; y más recien- Fig. 10. Diversos materiales de la fase LQ/67/04, UUEE 16001 (1, 10, 14, 15 y 18) y 15082 (resto).
16 temente De Pablo, 2022), con escasos argumentos, a nuestro juicio. Por el contrario, la propia ubicación del bloqueo parece encajar en el modus operandi característico de acciones que buscan situarse frente a la entrada principal, como es el caso. Además, los 150 m que separan este paramento de la muralla de la ciudad es una distancia operativa para la artillería romana, tal y como vendría a demostrar la brecha abierta en la muralla de Pintia ―que afectó también al torreón adosado― y su subsiguiente reparación (Sanz, 2023: 228-235 y figs. 2-5). Finalmente, la presencia de una fossa delante del muro de asedio solo tiene sentido como mecanismo complementario de defensa para los asediadores. Por lo que respecta al muro, las excavaciones pre-ventivas desarrolladas en 2009 para la implantación del nuevo sistema de regadío en la vega de Padilla de Duero a partir del pantano de Valdemudarra, nos per-mitieron comprobar la falta de continuidad de dicho paramento al otro lado del camino, hacia el suroes-te; es decir, apenas a 15 m de la arqueta que rompe el paramento este ya no existe, mostrando el sector una estratigrafía de cenizas de 2 m de espesor no al-terada desde su formación; unos 350 m hacia el no-roeste, progresando por el camino que conduce a Los Lavaderos, los sondeos entonces realizados vinieron a demostrar la ausencia de estructura alguna, lo que parece demostrar que no existe, una segunda cerca indígena.Por delante de dicho muro, como decimos, se dis-puso un foso, que, en el corte practicado por la má-quina excavadora en 2009, mostraba un relleno de diversos estratos aparentemente volcados de manera continuada y próxima en el tiempo (fig. 12: 2), en el cual, en una primera inspección, solo se observaban cerámicas vacceas, junto a algunos restos construc-tivos o de fauna. La profundidad es la única medida posible para esta estructura en negativo, alcanzan-do con respecto de la hilada más superficial del pa-ramento, 1,3 m de profundidad; su anchura no se puede determinar, por cuanto queda fosilizada por el citado camino de concentración parcelaria. Así pues, nuestra hipótesis de partida es que esta-mos ante un asedio circunstancial, de corta duración, que bien pudiera relacionarse con las campañas de castigo que Escipión Emiliano dirigió contra los vac-ceos en los prolegómenos del sitio a Numancia, a fin de obtener suministros y evitar, mediante el incendio del resto, el auxilio con víveres a los numantinos (Sán-chez Moreno, 2010: 86-91). En este sentido no deja de ser interesante la posición oriental extrema de Pin-tia en el territorio vacceo, junto con Rauda (Roa de Duero, Burgos), en vecindad con los arévacos.Llegados a este punto, parece oportuno refe-rirnos al espacio cuadrangular, situado frente a la necrópolis de Las Ruedas, en la orilla derecha del arroyo de Pajares, detectado a través de prospec-ción aérea, interpretado inicialmente como presun-to santuario (Sanz et al., 2003: 62-63, fig. 12) (fig. 12: 1) y más recientemente como posible campamento de campaña romano en relación con el asedio (Sanz, 2023: 234). Este recinto se localiza en la retaguardia del mismo, a 230 m de distancia de él y su trazado, con unos 70 m de lado, resulta sospechosamente coincidente con la medida de la groma romana. En cualquier caso, seguimos moviéndonos en el terre-no de las hipótesis y solamente la ejecución de exca-vaciones en esta zona, en un futuro próximo, podrán sacarnos de dudas. En lo que eso ocurre, durante 2024 hemos cen-trado parte de nuestra actuación de campo en poder confirmar la naturaleza de las estructuras de asedio descritas, con un objetivo doble fundamental: inten- Fig. 11. Zona de intervención en el área de asedio romano, con la arqueta de riego (en amarillo, punto 3) seccionando el muro de mampostería y tierra. Al fondo, a la izquierda de la imagen, el punto 4, donde se ubica la muralla y otros elementos del sistema defensivo.
17 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) tar establecer las medidas del paramento y vaciar un tramo del relleno del foso. Con respecto del primer objetivo debemos indicar que todavía estamos lejos de poder establecer sus dimensiones, ya que el sis-tema de regadío del siglo XX se cebó en esta área, produciendo una fuerte alteración de las estructuras Fig. 12. Fotografías aéreas que muestran la relación espacial de diversas áreas funcionales de la ciudad de Pintia, con especial atención al sistema de asedio romano (2) y al presunto campamento de campaña (1). En el recuadro central (2) detalle del corte existente en la zona del asedio, observándose el relleno del foso y el paramento de mampostería trabado con argamasa.
18 primigenias; por el momento hemos podido indivi-dualizar una banda de 2 m de longitud por 1 m de anchura de paramento original, roto por la arqueta pero también en sentido longitudinal por las zanjas que van conectando las diversas arquetas cilíndricas adyacentes mediante canalizaciones profundas; estas zonas alteradas muestran el mismo relleno de piedras y tierra que constituyeron propiamente el paramento asediador, a veces con algún aditamento de escombro moderno. Así pues, el objetivo de poder establecer al menos el ancho de esta estructura, de momento no ha podido ser alcanzado.Centraremos nuestra atención en el relleno del foso que antecede al paramento, allí donde es acce-sible, esto es, entre la cara externa conservada del paramento y el camino, una superficie de apenas 2 metros de anchura. Este relleno es evidencia directa de la desactivación del sistema de asedio, sugirién-donos inmediatamente la pregunta de cuándo y por quién fue cegado este foso. Una posibilidad es que, si se tratara de un episodio puntual y temprano, en el sentido señalado de castigo sin ánimo de ocupación permanente del enclave, los habitantes de Pintia hu-bieran neutralizado esta posición de ataque una vez la crisis hubiese remitido, rellenando con los propios escombros de las zonas de hábitat afectadas por el asedio. La otra posibilidad es que fueran los propios atacantes, una vez conquistado y pacificado el encla-ve, los que hubieran amortizado el sistema de asedio empleado, en este caso correspondiendo a un mo-mento más tardío.Para poder responder adecuadamente a este dilema, en dicho espacio se trazó una cata de 3 x 2 m y se comenzaron a excavar los diversos niveles de colmatación. Ya en el corte realizado por la máquina retroexcavadora en 2009 se podía comprobar la pre-sencia de diversos estratos de tendencia plana salvo en el borde de contacto con el paramento, donde los primeros y más profundos de los rellenos se incur-van pegándose a la construcción. Se individualizaron, desde la superficie hasta los 0,9 m de profundidad en que se detuvo la excavación, un total de cuatro uni-dades estratigráficas (24001 a 24004) (fig. 13), pero finalmente en laboratorio pudo observarse que los materiales cerámicos mostraban numerosas corres-pondencias, por lo que trataremos de manera con-junta las consideraciones que nos merecen los mis-mos, si bien no deja de ser cierto que las unidades más superficiales (24001 y 24002) son las más ricas en artefactos.En total hemos procesado 2264 fragmentos cerá-micos en las diversas UUEE, repartidos de la siguiente manera: 2252 correspondientes a cerámica hecha a torno, frente a 12 fragmentos realizados a mano; de entre aquellos 1794 son de fina anaranjada y los 458 restantes de tosca o común. También se pudieron re-coger escasos elementos metálicos y óseos.Por lo que respecta a las mayoritarias cerámicas finas anaranjadas, el repertorio formal recuperado in-cluye grandes y medianas tinajas de perfiles bitronco-cónicos, con la carena más alta y los bordes vueltos al exterior sobre la pared, con base umbilicada (fig. 14: 1-4, 8, 11 y 13), o más baja con bordes vueltos en án-gulo recto (fig. 14: 5-7, 9, 10, 12, 14 y 15). También el grupo de fuentes de paredes tendidas y borde vuelto en ángulo recto aparece frecuentemente (fig. 14: 16-22). Las cazuelas profundas con asas, una forma esca-sa y de cierto interés como luego comentaremos, se muestran en una pieza casi completa (fig. 15: 2) y un fragmento de borde (fig. 15: 1). Cuencos y vasos de formato pequeño, con bordes más o menos vueltos y mayor o menor desarrollo del cuerpo alcanzan buena representación (fig. 15: 4-16). Lo mismo puede decir-se de las escudillas (fig. 15: 20, 21, 23 y 24) que en algunos casos se corresponden con copas de pies ba-jos (fig. 15: 22, 25 y 26). Con carácter unitario hemos documentado también ungüentarios o botellas de boca de seta (fig. 15: 17), tinteros o piezas de cuerpo lenticular y estrecha boca (fig. 15: 18) y la base de un jarro de pico con decoración plástica coincidente con la posición del asa vertical (fig. 15: 19). Por último, cabe reseñar un fragmento de anilla para suspender de asa (fig. 18: 15).Como decíamos, entre estos materiales cabe des-tacar una cazuela profunda con dos asas, un tipo de recipiente no especialmente abundante en el registro pintiano que, sin embargo, tenemos bien documen-tado en varias tumbas de la necrópolis de Las Ruedas (fig. 16). Es el caso de la pieza hallada en la sepultura 127b correspondiente a una niña de unos seis-siete años, que pareciera salida de la misma mano. Este conjunto se integra en la tríada de enterramientos de mujeres que fallecieron de forma sincrónica (tumbas 127a, 127b y 128), cuya ubicación meridional en el cementerio venía a romper la estratigrafía horizontal definida (Sanz, 2012: 4), de manera que para su da-tación resulta más conveniente considerar la consti-tución de sus materiales, habiéndose propuesto una cronología de finales del II – inicios del I a. C. (Sanz y Romero, 2010: 411 y 413) o un momento avanzado Fig. 13. Área de intervención arqueológica en la zona del asedio ro-mano, durante la campaña de 2024, con vaciado de las capas más superficiales del relleno del foso.
19 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) Fig. 14. Cerámicas torneadas finas anaranjadas procedentes del relleno del foso del asedio romano.
20 del siglo II a. C. (Romero y Sanz, 2009: 76 y 79). Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en la asigna-ción de estas cronologías ha pesado mucho la asimi-lación de los niveles indígenas más superficiales de la estratigrafía definida en la zanja de la ciudad de Las Quintanas, la fase ahora designada LQ67/6, a la época sertoriana (Sanz, Romero y Górriz, 2009) y que hoy, mediante dataciones paleomagnéticas parecería más conveniente retrotraer al menos unas tres gene-raciones (Sanz, Coria y Rodríguez, 2024: 6), lo que si-tuaría también a la tríada de tumbas señalada en un momento avanzado del siglo II a. C., descartando por completo el I a. C.Otras cazuelas más de este tipo las encontramos en las tumbas 207 y 302, estas sí beneficiarias de la referida estratigrafía horizontal del cementerio, ubi-cándose en una zona que podemos encajar en el siglo II a. C., sin mayores precisiones. Las asociaciones con otros materiales de estas tumbas también poseen interés, ya que en la parte superficial de este relleno del foso hace unos años pu-dimos recoger un fragmento de tintinnabulum (Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2018: 21) (fig. 17: 1) que es si-milar a otros localizados en la tumba 207 antedicha (fig. 17: 2), o en la 153 y 218, cuya posición estratigrá-fica vuelve a situarnos en el siglo II a. C. Fig. 15. Cerámicas torneadas finas anaranjadas procedentes del relleno del foso del asedio romano.
21 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) La cerámica torneada tosca o común ofrece un repertorio formal mucho más limitado, siendo sobre todo las ollas bitroncocónicas de carena alta y borde vuelto pegado a la pared los elementos más desta-cables (fig. 18: 1-5), aunque también se documente alguna fuente (fig. 18: 5) o un cuenco (fig. 18: 6). Entre las minoritarias cerámicas hechas a mano se registra la presencia de ollas (fig. 18: 10-12), además de un posible vaso trípode (fig. 18: 9), como también cuencos (fig. 18: 7 y 8), el último de estos realizado sobre barros decantados anaranjados similares a los empleados para la cerámica fina; algunas de ellas pre-sentan decoraciones incisas y estampadas.Entre las producciones singulares comparecen cuatro fichas circulares recortadas sobre cerámica fina anaranjada (fig. 18: 16-19), dos de ellas partidas a la mitad, similares a otras muchas documentadas en el yacimiento de Pintia (Coria y Sanz, 2022).Los objetos metálicos recuperados se reducen, en hierro, a una punta de enmangue tubular (fig. 18: 21), un pequeño cincel (fig. 18: 22) y una argolla con gancho (fig. 18: 23); en bronce contamos con una fíbula de pie alzado (fig. 18: 22) que merece algún comentario más específico. Se trata de una pieza asi-milable al tipo 3.3.2.a. de Rodríguez Gutiérrez (e.p.), por su pie troncocónico liso y fundido al puente, y la cabecera plana y perforada para alojar al resorte de muelle. Este, aunque fragmentado, se conserva y está constituido por cuatro espirales en cada lateral y cuerda gigante (o de ballesta simple IIa1) (Rodrí-guez Gutiérrez, 2023). La mortaja es una pestaña corta y elevada a partir de la cual se sitúa el arran-que del pie, de sección rectangular, donde parece que apoya la pseudotorrecilla de medio bulto. Estas características se perciben en ejemplares avanzados que derivan de las fíbulas turriformes. En este ya-cimiento se han localizado otros cuatro ejemplares de tipología similar, tres de ellos en la necrópolis de Las Ruedas (dos en posición secundaria y otro en la tumba 197); en función de su disposición espacial en la estratigrafía horizontal establecida en este ce-menterio, así como por la asociación con otros obje- Fig. 16. Cazuelas profundas de cerámica fina anaranjada procedentes, de izquierda a derecha, de las tumbas 127b y 207, y del relleno del foso del asedio romano. Fig. 17. Tintinnabula cerámicos procedentes del relleno del foso del asedio romano (1) y de la tumba 207 (2).
22 tos incluidos en el ajuar de la sepultura mencionada tales piezas parecen situarse entre finales del siglo III a.C. y el cambio de era. El cuarto ejemplar de este tipo fue localizado en una intervención de urgencia que realizamos en 2022, en una zona de cenizales extramuros de la ciudad pintiana. Presenta similar morfología con pie de medio bulto muy estrecho y estimamos que, igualmente, podría situarse en la fecha propuesta (Sanz, Coria y Rodríguez, 2023: fig. 11: 17).Finalmente, los elaborados óseos encuentran una pequeña presencia a través de dos fragmentos de mangos en cuyos extremos pueden observarse diver-sos cortes realizados a cuchillo para su conformación. Fig. 18. Materiales diversos del relleno del foso del asedio romano: Cerámica tosca (1-6), cerámica hecha a mano (7-14), anilla de suspensión en cerámica fina anaranjada (15), fichas sobre cerámica fina anaranjada (16-19), objetos de hierro (20-23), fíbula broncínea (24) y fragmentos de mangos óseos (25-26).
23 Campaña XXXIV-2024 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) En resumidas cuentas, los materiales obtenidos en el relleno del foso de asedio parecen remitirnos a un momento temprano de la conquista de Iberia por Roma, en el que todavía el escenario bélico se localiza en el alto Duero, en territorio celtibérico. La corres-pondencia de estos materiales con el nivel LQ/67/06 de Las Quintanas, datado por paleomagnetismo circa 140 a. C., así como con otras tumbas de la necrópolis de Las Ruedas datables en un mismo momento, nos llevan a plantear, con ciertas cautelas, que estemos ante las denominadas campañas de castigo dirigidas por Escipión Emiliano contra las ciudades vacceas en los prolegómenos del asedio y caída de Numan-cia. Futuras intervenciones en este y otros espacios, además de nuevas dataciones de C-14 y estudio de cerámicas de importación, esperamos que puedan sancionar esta hipótesis. Bibliografía Coria Noguera, J.C. y Sanz Mínguez, C. (2022) “Pessoi y otras formas de reutilizar las cerámicas: Aproximación a las piezas recortadas de Pintia (Padilla/Pesquera de Duero, Valladolid)”, Vaccea Anuario, 15, pp. 23-42. https://doi.org/10.69531/MKSX-3084-PNTV Crespo Díez, M. y Mayoral Gamo, V.M. (2000) Trabajos de documentación y seguimiento arqueológico de los tra-bajos de canalización en el yacimiento de Las Quintanas (Padilla de Duero, Valladolid). Informe inédito deposita-do en la Junta de Castilla y León.Del Olmo Martín, J. (2006) “Nuevos elementos de ingeniería romana”, en Moreno Gallo, I. (coord.) Arqueología aérea de las ciudades romanas en la meseta norte: algunos ejemplos de urbanismo de la primera Edad del Hierro, segunda Edad del Hierro y romanización: III Congreso de las Obras Públicas Romanas. Valladolid: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, pp. 313-340.De Pablo Martínez, R. (2022) “Una nueva visión de las socie-dades prerromanas de la cuenca central del Duero: Los puñales como nexo de unión entre la guerra, las élites y la trashumancia en la Región Vaccea”, Complutum, 33(1), pp. 211-229. https://doi.org/10.5209/cmpl.80892Rodríguez Gutiérrez, E. (2023) “Resortes de muelle gigantes en la producción fibularia de la Hispania céltica: El des- tacado registro del oppidum vacceo-romano de Pintia (Padilla de Duero/Pesquera de Duero, Valladolid)”, Cua-dernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, 33, pp. 421-446. https://doi.org/10.30827/cpag.v33i0.27744 Rodríguez Gutiérrez, E. (e. p.) Las fíbulas del territorio vacceo, siglos V al I a. C. Valladolid : Universidad de Valladolid, Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg.Romero Carnicero, F. y Sanz Mínguez, C. (2009) “Tiempo y género a partir de la Arqueología: Las necrópolis de Pin-tia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)”, en Del Val Valdivieso, M.I., De La Rosa Cubo, C., Dueñas Cepeda, M.J. y Santo Tomás Pérez, M. (coords.) Protagonistas del pasado: Las mujeres desde la Prehistoria al siglo XX. Valladolid: Castilla Ediciones, pp. 59-103.Sánchez Moreno, E. (2010) “Los vacceos a través de las fuen-tes: una perspectiva actual”, en Romero Carnicero, F. y Sanz Mínguez, C. (eds.) De la región vaccea a la arqueolo-gía vaccea. Valladolid: Universidad de Valladolid, Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, pp. 65-121.Sanz Mínguez, C. (2012) “Aristocracia vaccea en femenino: Las tumbas 127a, 127b y 128 de la necrópolis de Las Rue- das (Pintia, Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)”, Gace-ta Cultural del Ateneo de Valladolid, 62, pp. 4-7.Sanz Mínguez, C. (2023) “Pintia: La ciudad vaccea del Du-ratón (Padilla de Duero/Peñafiel, Pesquera de Due-ro, Torre de Peñafiel y Curiel de Duero)”, en Martí-nez Caballero, S., Martín Vela, R. y Santos Yanguas, J. (coords.) Celtíberos y vacceos: Origen y desarrollo de la ciudad en la Protohistoria en el alto y medio Duero: Actas del Coloquio: Segovia, 20-21 de mayo de 2022. Segovia: Museo de Segovia, pp. 225-252.Sanz Mínguez, C. y Romero Carnicero, F. (2010) “Mujeres, rango social y herencia en la necrópolis vaccea de Las Ruedas, Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)”, en Burillo Mozota, F. (ed.) Ritos y mitos: VI Simposio sobre Celtiberos. Zaragoza: Centro de Estudios Celtibé-ricos de Segeda; Diputación Provincial de Zaragoza, Ins-titución Fernando el Católico, pp. 403-419.Sanz Mínguez, C., Carrascal Arranz, J.M. y Rodríguez Gu- tiérrez, E. (2018) “Cerámica: Objetos singulares: II, Tin-tinnabula vacceas», Vaccea Anuario, 11, pp. 20-26. ht-tps://doi.org/10.69531/XDAR-6540-PNTVSanz Mínguez, C., Carrascal Arranz, J.M. y Rodríguez Gutiérrez, E. (2019) La excisión en la Pintia vaccea. Valladolid: Univer-sidad de Valladolid, Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg. https://doi.org/10.69531/CREK-7716-PNTVSanz Mínguez, C., Coria Noguera, J.C. y Rodríguez Gutié-rrez, E. (2023) “Campaña XXXII-2022 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel. Valladolid)”, Vaccea Anuario, 16, pp. 5-24. https://doi.org/10.69531/LDPC-2198-PNTVSanz Mínguez, C., Coria Noguera, J.C. y Rodríguez Gutié-rrez, E. (2024) “Campaña XXXIII-2023 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)”, Vaccea Anuario, 17, pp. 5-31. https://doi.org/10.69531/BSGG-9885-PNTVSanz Mínguez, C., Romero Carnicero, F. y Górriz Gañán, C. (2009) “Espacios domésticos y áreas funcionales en los niveles sertorianos de la ciudad vacceo-romana de Pin-tia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)”, en Belarte, M.ª C. (ed.) L’espai domèstic i l’organització de la socie-tat a la protohistòria de la Mediterrània occidental (1er mil·lenni a C): Actes de la IV Reunió Internacional d’ar-queologia de Calafell (Calafell-Tarragona, 6 al 9 de març de 2007). Barcelona: Universitat de Barcelona; ICAC, pp. 253-270.Sanz Mínguez, C., Romero Carnicero, F., Górriz Gañán, C. y De Pablo Martínez, R. (2011) “Campaña XXI 2010 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Due- ro/Peñafiel)”, Vaccea Anuario, 4, pp. 6-14. https://doi.org/10.69531/NDEN-6645-PNTVSanz Mínguez, C., Velasco Vázquez, J., Centeno Cea, I., Ga-llardo Miguel, M.A. y Del Olmo Martín, J. (2003) “Pin- tia: Nacimiento y desarrollo de un oppidum vacceo- romano», en Sanz Mínguez, C. y Velasco Vázquez, J. (eds. ) Pintia: Un oppidum en los confines orientales de la región vaccea: Investigaciones arqueológicas vacceas, romanas y visigodas (1999-2003). Valladolid: Universi-dad de Valladolid, pp. 45-65. https://doi.org/10.69531/GRCN-7561-PNTV