Vaccea Anuario
, 17 (2024)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
h
ttps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario
Vaccea Editorial, CEVFW
Universidad de Valladolid
Recibido: 15 de febrero de 2024 / Aceptado: 30 de marzo de 2024
* Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg – GIR AHMat, Universidad de Valladolid. csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660; elvira.rodriguez@uva.es, ORCID:
0000-0002-4853-1412.
** Grupo de Investigación PROMETEO (HUM-143), Universidad de Granada. josecarlos.coria@gmail.com, ORCID: 0000-0001-8380-6322.
Cómo citar: Sanz Mínguez, C., Coria Noguera, J. C. y Rodríguez
Gutiérrez, E. (2024) “Campaña XXXIII-2023 de excavaciones
arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid),
Vaccea Anuario
, 17, pp. 5-31.
https://doi.org/10.69531/BSGG-9885-PNTV
Carlos Sanz Mínguez*, José Carlos Coria Noguera** y Elvira Rodríguez Gutiérrez*
Resumen
:
Se presentan los resultados de la campaña de excavación de 2023 en el hábitat de Las Quintanas de
Pintia, desarrollada en la parcela 67. Desde que, en 2022, a raíz de poder disponer de una cubierta que preservara
los restos arqueológicos se retomaron los trabajos, los objetivos planteados tienen como premisas principales
alcanzar un conocimiento de la secuencia vertical del yacimiento y proporcionar un área visitable en la que pue-
dan verse las diversas etapas del enclave mediante la reserva de espacios sin excavar a diferentes alturas. Así, en
la presente intervención se alcanzaron principalmente los niveles 6 y 5, correspondientes a la segunda y primera
mitad del siglo II a. C., respectivamente. La destrucción de la ocupación 5 representó un proceso de reciclaje
que, pese a su intensidad, por fortuna, no fue exhaustivo, lo que permite presentar, junto a las estructuras, toda
una serie de artefactos cerámicos, metálicos, óseos, etc. de gran interés para la reconstrucción de la vida de los
vacceos.
Palabras Clave
:
vacceos, hábitat, estratigrafía vertical, Segunda Edad del Hierro, cuenca del Duero.
Abstract
:
The results of the 2023 excavation campaign at the habitat of Las Quintanas de Pintia, carried out in
plot 67, are presented. Since the work was resumed in 2022, as a result of the availability of a roof to preserve
the archaeological remains, the main objectives have been to achieve a knowledge of the vertical sequence of the
site and to provide a visitable area in which the different stages of the enclave can be seen by reserving unexcava-
ted spaces at different heights. Thus, in the present intervention we mainly reached levels 6 and 5, corresponding
to the second and first half of the 2nd century BC, respectively. The destruction of occupation 5 represented a re-
cycling process which, despite its intensity, was fortunately not exhaustive, allowing us to present, together with
the structures, a whole series of ceramic, metallic and bone artefacts, etc. of great interest for the reconstruction
of the life of the Vacceans.
Keywords
:
Vacceans, Habitat, Vertical stratigraphy, Late Iron Age, Duero Basin.
6
Introducción
Un año más, durante 2023 se acometieron los trabajos
de campo en la trinchera de la parcela 67 de Las Quin-
tanas (figs. 1 y 2), localizada en el yacimiento de Pintia
(Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) (Sanz, 2023),
con el doble objetivo de documentar la secuencia es-
tratigráfica del enclave, y, por otro, de musealizar los
tres sectores iniciales de la misma (A1, B1 y C1), me-
diante una excavación escalonada, dejando en reserva
determinadas partes de todos los niveles indígenas.
Así, en un futuro próximo, la visita guiada a esta zona
del yacimiento permitirá observar de un golpe de vista
los 1200 años de historia acumulados en la estratigra-
fía de Las Quintanas en este lugar concreto.
Antes de seguir adelante, es necesario señalar que
la reciente realización de dataciones paleomagnéticas,
a cargo del equipo de María Luisa Osete, de la Univer-
sidad Complutense de Madrid, sobre estructuras de
combustión de las diversas fases del yacimiento, ha
proporcionado nuevas referencias, con cambios signi-
ficativos para nuestras apreciaciones sobre la adscrip-
ción cronológica de los diversos niveles documenta-
dos. Desde los tiempos de Federico Wattenberg resulta
habitual cierta tendencia a identificar niveles de incen-
dio con episodios bélicos concretos transmitidos por
las fuentes clásicas, en particular con los conflictos
sertorianos, como unos de los que mayores efectos
habrían tenido en las ciudades de la submeseta norte
peninsular. A falta de una publicación específica sobre
las nuevas dataciones paleomagnéticas obtenidas en
Pintia, cabe adelantar que los niveles que veníamos
considerando de época sertoriana, se envejecen ahora
sustancialmente en unas tres generaciones, razón por
la cual utilizaremos en adelante referencias numéricas,
prescindiendo de alusiones a conflictos concretos.
Además, debemos tener en cuenta que la se-
cuencia indígena obtenida en la zona intervenida de
la parcela 67 de Las Quintanas no tiene por qué ex-
tenderse al resto del yacimiento, máxime si conside-
ramos que probablemente nos hallemos en la zona
más antigua de la ciudad (Sanz, 2023: 237) que podría
haberse expandido en momentos más avanzados en
dirección norte. Puede también haberse producido el
desmantelamiento de alguno de los niveles vacceos
como consecuencia de remodelaciones urbanas de
época romana, fenómeno que en algunos casos asi-
mismo hemos podido documentar. Por tanto, de aquí
en adelante, siempre que aludamos a los niveles de
hábitat pintianos, lo haremos con referencia inicial al
número de parcela, seguido del ordinal del nivel co-
rrespondiente, dejando para la interpretación final su
adscripción posible a uno u otro evento histórico.
Por otro lado, la superficie intervenida durante la
campaña de 2023 se ha ceñido, dentro de la gran trin-
chera de siete sectores de 8 x 8 m, a los dos iniciales:
A1 y B1. La disposición de un pasillo perimetral de
acceso hace que el primero de ellos reduzca su super-
Fig. 1. A. Localización de Pintia en la península ibérica y en el valle del Duero. B. Trabajos de excavación durante la campaña de 2023. C. Zanja
de excavación de Las Quintanas, parcela 67, con indicación por colores de las diversas casas del nivel 6.
7
Campaña XXXIII-2023 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)
ficie arqueológica un metro por el sur y otro metro
por el oeste, reserva que también se extiende, en este
caso, a B1. Además, en el perfil este se ha mantenido
en ambos sectores un testigo del poblado LQ67/6 de
1,5 m de anchura; si restamos, además, los 26 m
2
ex-
cavados en la campaña de 2022, resta una superficie
de intervención durante 2023 de 56 m
2
.
1. Fases LQ67/08 y LQ67/07
El inicio de la excavación estuvo marcado por la limpieza,
raspado y reconocimiento de las estructuras exhumadas
en campañas anteriores. Así, una vez rematado este sa-
neamiento, pudimos identificar relictos de estratos aso-
ciados a la denominada “fase postsertoriana e inicios
del Imperio” (a partir de ahora LQ67/07), ubicados al
suroeste del sector A1. Como observamos en un trabajo
previo (Coria, 2021: 81-95) este nivel no tiene presencia
en todas las zonas intervenidas de la zanja, lo que signi-
fica que posiblemente fuera arrasado en varios puntos
del yacimiento durante la construcción de los niveles ro-
manos. En este caso, las únicas evidencias que pudimos
documentar se concretan en un retazo de suelo identifi-
cado en la campaña de 1999 (UE 14076, fig. 5) y un hoyo
con su relleno (UE 13500 y 13501).
Igualmente, debemos hacer mención a un paque-
te de cenizas (UE 13502) ubicado en la ampliación
Fig. 2. Excavaciones en la zanja cubierta de Las Quintanas, parcela 67. A la izquierda se muestra la planimetría de las estructuras de la fase
6 (2
a
mitad del siglo II a. C.) en toda la zanja; el área de intervención museográfica queda ceñida a los sectores A1, B1 y C1 (desde 2022, en
verde), en los que se ha implementado un pasillo de acceso (azul intenso), y en los que se han desarrollado las campañas de excavaciones de
2022 (azul claro) y 2023 (naranja), pudiéndose observar el pozo artesiano fallido de época romana (rojo) (Coria y Sanz, 2021); a la derecha de
la zanja se incluye (marrón) el trazado inicial de la excavación de 1998. A la derecha, en amarillo, área intervenida durante las campañas de
2022 y 2023 (fase 5).
8
este del sector B1 que contenía los restos de una laja
caliza en posición horizontal, lo que delata su uso
como posible losa o pavimento. La relación estrati-
gráfica de este estrato no está clara, por lo que pudo
pertenecer o bien a la fase LQ67/07 mencionada an-
teriormente, o ya a los niveles romanos inscritos en el
nivel LQ/67/08.
2. Fase LQ67/06
Una vez levantados los estratos más modernos pro-
cedimos a documentar las estructuras de LQ67/06.
Si bien la mayor parte de esta fase ya fue exhumada
(Sanz, Romero y Górriz, 2007; Coria, 2021), las am-
pliaciones de esta campaña 2023 afectaban a zonas
no excavadas previamente. Ello posibilitó completar
la información obtenida hasta el momento de las ca-
sas de este nivel, así como aproximarnos a procesos
de reforma y reutilización de los espacios domésticos.
Sector A1
Las evidencias del sector A1 asociadas a
LQ/67/06 nos han permitido conocer mejor la con-
figuración de la definida como casa 11. Una primera
zona de interés es la mitad oeste de la zona interve-
nida donde, tras levantar el escombro UE 14001, se
dibujaron nuevas estancias que nos informan de las
grandes dimensiones de esta vivienda vaccea (fig.
3: A y C). Así, al sur del suelo 14015 se halló una
Fig. 3. A. Plano de la casa 11 del nivel LQ/67/06 con la incorporación de los hallazgos documentados en la campaña 2023 (en color). B. Semillas
carbonizadas UE 14512. C. Vista general de las estructuras asociadas a los suelos 14515a y 14537. D. Zanjas UUEE 14567 y 14568. E. Silo UE
14523. F. Pared de tierra con enfoscado UE 14531 caída sobre el suelo UE 14537.
9
Campaña XXXIII-2023 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)
zanja sin muro ni durmiente de madera (UE 14516),
que da paso a la estancia UE 14515a. Este solado
cuenta con las mismas características que los pavi-
mentos terreros identificados en otros puntos del
yacimiento, ya que está constituido por una capa
de arcilla muy tamizada de 10 cm de espesor, muy
endurecida a causa del incendio y de su uso como
zona de paso. Este espacio se encontraba roto por
dos cortes, uno de pequeñas dimensiones que po-
demos asociar a un hoyo de poste (14513), y uno
más grande (14535), interpretable como un posible
silo debido a su planta regularizada, que no cerraba
un círculo completo, sino que se volvía a abrir, lo
que sugiere que su trazado fue alterado por otro
hoyo situado hacia el perfil sur (fig. 4: A, derecha).
En cualquier caso, su condición de silo parece san-
cionada por la documentación, en el centro de la
estancia 14515a, de un paquete de semillas carbo-
nizadas (UE 14512, fig. 3: B).
Si viramos hacia el norte, el suelo 14515a se inte-
rrumpe por una pequeña zanja de no más de 2 cm de
profundidad (14538), para a continuación dar paso a
otro suelo terrero, la UE 14537. De similares caracte-
rísticas que el anterior, este pavimento estaba cubier-
to, no solo por el nivel de escombro de LQ/67/06, sino
por los restos de lo que podemos interpretar como un
murete de tierra de escasa entidad (UE 14537, fig. 3:
F). En efecto, se trata de una pared caída, de unos 10
cm de espesor y 174 cm de longitud máxima conser-
vada, compuesta por un núcleo de tierra y restos de
enlucido blanco sobre el que aparecen bandas negras
de 28 cm de anchura. La disposición tendida de este
estrato junto a la zanjita UE 14538 nos invita a pensar
que inicialmente el murete se encontraba encastra-
do en este corte, y que durante el incendio colapsó,
cayendo a plomo sobre el suelo de arcilla. La docu-
mentación de este tipo de evidencias, no siempre fá-
cil debido a la frecuente alteración de los derrumbes,
Fig. 4. A. Ortofoto de la fase asociada al suelo 14515b. B. Ortofoto del suelo 14515b una vez levantado el hogar UE 14554/14553/14545.
10
viene a confirmar lo observado para otras zonas de
esta vivienda, muy particularmente en el área de los
hornos en batería con la tapadera de zoomorfo en
perspectiva cenital en uno de ellos (Centeno
et al
.,
2003: 80-81, fig. 7; Sanz, Romero y Górriz, 2009: 256;
Sanz, Carrascal y Rodríguez, 2019: 11).
Volviendo con la estancia 14537, ésta parece estar
igualmente destinada al almacenamiento de cereal,
ya que en su margen este se documenta el silo UE
14523, de 110 cm de diámetro máximo y 61 cm de
profundidad, cuyo interior estaba colmatado por tres
niveles de piedras distribuidas hacia el centro y sobre
todo hacia los márgenes del hoyo (fig. 3: E), lo que po-
dría indicar que posiblemente se encontrara forrado
por dentro, sin perjuicio de que algunas calizas fueran
arrojadas tras la destrucción del nivel.
El suelo 14537 se encuentra roto hacia el nor-
te, pero debió de tener continuidad en virtud de la
presencia de dos zanjas para encastrar durmientes
de madera (UE 14567 y 14568, fig. 3: D). Descono-
cemos cómo se articulaban estos negativos, ya que
el pavimento terrero se ha perdido en esta zona. Sin
embargo, de acuerdo al modelo explicativo de la casa
11, la zanja norte (UE 14568) debería haber albergado
un tabique que funcionara como muro medianil en-
tre esta vivienda y la número 10; mientras que la sur
(14567) marcaría un umbral de paso entre la estancia
14035 y posiblemente 14537, puesto que en las casas
exhumadas en este punto de Las Quintanas el tránsi-
to entre ambientes se realiza en sentido E-O.
Una vez levantados los suelos 14537 y 14515a se
documentaron los restos de una delgada capa de ce-
nizas preparatorias de 2-3 cm de espesor (UE 14548)
que, tras su excavación, reveló toda una serie de es-
tratos asociados a un segundo nivel de uso de este es-
pacio durante la fase LQ/67/06. En efecto, esta parte
de la casa 11 parece haber sido remodelada hasta en
dos ocasiones, ya que con carácter previo se proyec-
tó el nivel de suelo UE 14515b (fig. 4), un pavimento
de 10 cm de espesor formado por hasta cuatro lecha-
das de arcilla (fig. 5). Desconocemos la estancia que
conformó este solado ya que se encuentra bastante
alterado por diversos cortes erosivos, entre ellos una
madriguera que atraviesa el suelo en sentido N-S (UE
14553). Por el contrario, sí que se han conservado
algunos de los aditamentos domésticos que funcio-
naron en este pavimento. Uno de los más evidentes
es un hogar formado por una preparación de cenizas
compactas (UUEE 14554 y 14553) seguidas de una
placa de arcilla roja (UE 14545), de la cual solo queda
un pequeño relicto de apenas 30 cm de diámetro y 6
cm de espesor (fig. 4: A, centro-izquierda). Como se
pudo observar, la piroestructura se encontraba seve-
ramente dañada a causa de las labores de remodela-
ción de los niveles más modernos de la casa 11, por lo
que apenas se intuye la planta circular que debió de
tener originalmente.
Otros elementos asociados al suelo 14515b son
posibles hoyos de poste. La secuencia constructiva de
estos cortes no es simultánea, ya que en un primer
momento se proyectaron tres de grandes dimensio-
nes (fig. 5: B) (UE 14546, 14547 y 14551) junto a uno
pequeño (UE 14558, fig. 4: A, centro abajo), para lue-
go desactivar uno de los de mayor calado (14547), el
cual se amortizaría con la construcción de la placa de
hogar descrita en el párrafo anterior.
El último elemento de interés asociado al solado
14515b es el corte UE 14549. Esta zanja posiblemen-
te esté fosilizando el negativo de un muro perdido o
umbral con durmiente encastrado si atendemos a su
planta homogénea y a su anchura de 37 cm. Por tan-
to, parece que este aditamento se desactivó cuando
se acometió la construcción del nivel de suelo más
reciente (14515a), quedando además cortada por la
apertura del silo UE 14535.
Como hemos visto, la excavación de la mitad
oeste del sector A1 ha revelado un uso continuado
y dinámico del espacio de la casa 11, en sintonía
con los recrecimientos de suelo identificados en
otros yacimientos vacceos como
Cauca
(Blanco,
2016: 55). Por el contrario, la mitad este no pa-
rece haber sido tan alterada y reformada como el
otro extremo de esta vivienda, si bien hemos do-
cumentado algunos elementos de interés a los que
Fig. 5. Perfil suroeste del sector A1, con la secuencia de niveles aso-
ciados a la fase romana de LQ/67/08, LQ/67/07 (14076), LQ/67/06
(14001, 14515a y 14515b) y LQ/67/05 (15036).
Fig. 6. Gran cuenco pintado, de cerámica fina anaranjada, que cons-
tituía la base refractaria del gran fogón UE 14064.
11
Campaña XXXIII-2023 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)
debemos hacer referencia. En primer lugar, el tra-
zado del sondeo seccionaba por la mitad el fogón
UE 14064 –ubicado en la estancia 14012, donde
se ubican los hornos-placa en batería–, lo que nos
ha permitido conocer su sistema de construcción.
Así, primeramente, se abrió una cubeta, de 164 cm
de longitud y 36 cm de profundidad que, seguida-
mente, se rellenaría con sucesivas capas de arcillas
y rematado por una base horizontal de cantos y
cerámicas rotas (fig. 6), y sobre ella otra capa de
arcilla tamizada, de unos diez centímetros de es-
pesor, que constituyó propiamente la superficie de
fuego, como también cabe deducir de su compac-
tación por acción de una reiterada combustión (fig.
7: A). Por otro lado, durante la excavación del suelo
14015 pudimos constatar la existencia de un hogar
desactivado (UE 14590, fig. 7: D) que se cubrió con
el nivel de pavimento una vez que dejó de tener
uso. Parece que esta práctica fue recurrente en la
casa 11, ya que tenemos constancia de una segun-
da piroestructura amortizada y sepultada por suelo
en el perfil norte del sector A1 (UE 14566).
Fig. 7. A. Perfil del gran fogón UE 14064. B. Olla tosca UE 15036. C. Individuo infantil UE 14595. D. Hogar UE 14590. E. Ortofoto del sector A1
con diversos cortes que afectan a los derrumbes UE 15031 y 15036.
12
Una vez documentados todos estos estratos aso-
ciados a reformas de la casa 11, percibimos la con-
formación de dos grandes niveles. Por un lado, hacia
la mitad norte de la zona intervenida se extendía un
echadizo de ceniza (UE 14518) rico en artefactos y
ecofactos, cuya función parece que sería nivelar e hi-
gienizar los suelos suprayacentes. Por otro lado, en el
ala meridional del sector no se detectó este paquete
ceniciento, sino que directamente afloraba el nivel de
escombro de la fase LQ/67/05 (UE 15031 y 15036).
Ambos estratos, el escombro y la ceniza, se encon-
traban violados por diversos cortes erosivos que cabe
interpretar de expolio, madrigueras y algunos restos
de hoyos de poste de las habitaciones de la casa 11
(fig. 7: E).
Junto a estos cortes erosivos hemos de destacar
otros elementos de interés que afectan a los derrum-
bes de LQ/67/05. En efecto, al sureste del sector A1
se documentó una olla tosca rellena de cenizas apa-
rentemente colocada boca abajo en un hoyo abierto
en el escombro UE 15036 (fig. 7: B). Esta evidencia
posiblemente responda a un acto cultual, o bien,
simplemente, estaríamos ante una cerámica que co-
lapsó y por suerte no fue arrasada durante las obras
de remodelación. Asimismo, hemos identificado dos
ofrendas faunísticas, una de una especie indetermi-
nada y otra de un gato, que fueron depositadas en
pequeños hoyos abiertos en el escombro UE 15036.
Finalmente, en el perfil sureste hallamos un individuo
perinatal de 37 semanas de gestación (± 4 días), de-
positado sobre una cama de fragmentos pertenecien-
tes a una tinaja (UE 14595, fig. 7: C), asimismo dentro
del derrumbe UE 15036.
En términos generales la cultura material recupe-
rada, sobre todo de base cerámica, no ofrece nove-
dades con respecto a lo reseñado para estos niveles
con anterioridad, por lo que, considerando además el
escaso alcance de la intervención en superficie, remi-
timos a lo ya publicado al respecto (Coria, 2021: 68-
76). Sin embargo, sí queremos reseñar dos hallazgos
de cierto interés, que, pese a su reducido tamaño, re-
presentan cierta novedad por su contexto habitacio-
nal de aparición, ya que hasta el presente solo los co-
nocíamos a través del registro del cementerio de Las
Ruedas. Nos referimos a dos fragmentos de broches
de tipo Bureba. Las piezas en cuestión se recuperaron
dentro de las UUEE 14001 y 14515b, que identifican el
nivel de derrumbe que sella la fase LQ67/6 y el primer
recrecimiento del suelo de esa misma fase 6, respec-
tivamente. Corresponden al hombro derecho de un
ejemplar y al brazo central de otro (fig. 8) y muestran
la característica decoración a base de perlas o
grene-
tti
y círculos concéntricos en el nudo conservado. No
es necesario recordar
in extenso
cómo estas placas de
cinturón estudiados por uno de nosotros (Sanz, 1991)
muestran unas características y evolución propias que
las individualiza de los denominados broches célticos
(por oposición a los mal llamados ibéricos) y justifi-
ca su designación aludiendo a la comarca burgalesa
como foco de origen del tipo. La secuencia de este pe-
culiar broche de cinturón tiene su razón de ser en su
desarrollo hipertrófico o progresivo alargamiento de
las placas, combinado con la implantación de diver-
sos estilos decorativos y modificaciones estructurales
(número de perforaciones en extremo proximal, tipos
de remaches, etc.), lo que nos permitió diferenciar al
menos tres variantes (IA, 1B y IC) con reflejo igual-
mente en las placas hembras. Así, partiendo de ejem-
plares de longitud contenida (tipo IA, 13-17 cm), se
llega a alcanzar los 20-22 cm (tipo IB) y se termina en
29 cm (tipo IC). Por lo que respecta a la cronología y
distribución, los tipos IA y IB encajan en los siglos IV-III
a.C., con dispersión en territorio autrigón, cántabro,
turmogo y vacceo, mientras que el tipo IC represen-
ta el cenit de la producción al tiempo que su declive,
con una distribución exclusivamente autrigona (Sanz,
1991: 121-125).
Como decimos, conocíamos piezas prácticamen-
te completas en las tumbas 27 y 31, en asociación a
otras sepulturas con armas de gran preeminencia,
como las 28 y 32, con las que comparten, respectiva-
Fig. 8. 1 y 2. Fragmentos de broche Bureba de Las Quintanas, nivel
LQ/67/6 y su correspondencia con una pieza completa. 3. Broche
restaurado de Monte Bernorio (Sanz, 1991).
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Campaña XXXIII-2023 de excavaciones arqueológicas en Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel, Valladolid)
mente, espacio en proximidad en Las Ruedas, razón
por la cual en su momento planteamos la posibilidad
de que tales placas burebanas fueran expresión de
relaciones exogámicas y pudieran corresponder a
mujeres autrigonas en territorio vacceo (Sanz y Ro-
mero, 2010: 416), dentro de unas prácticas extendi-
das en la Edad del Hierro entre las elites de diversas
comunidades.
Si bien la cronología de estos nuevos hallazgos
pareciera no encajar con el nivel 6 en que fueron
hallados, debemos recordar que se trata de piezas
ya amortizadas hacía tiempo. Expresivo de esa larga
biografía de uno de los fragmentos sería la presen-
cia de un orificio circular practicado para su repara-
ción con remachado de otras plaquitas-puente, tal
y como fueron restauradas otras piezas, por ejem-