Vaccea Anuario
, 16 (2023)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
h
ttps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario
Vaccea Editorial, CEVFW
Universidad de Valladolid
Recibido: 2 de septiembre de 2023 / Aceptado: 2 de octubre de2023
* Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid (España). elvira.rodriguez@uva.es ORCID: 0000-0002-4853-1412.
** Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid (España). csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660.
Cómo citar: Rodríguez GutiérreZ, E. y Sanz Mínguez, C. (2023):
“Una fíbula de Lara de Los Infantes (Burgos) con esquema Golfo
de León y sistema de pivote”.
Vaccea Anuario
, 16, pp. 99-107.
Resumen:
A partir del estudio de una peculiar fíbula procedente de Lara de los Infantes (Burgos) y de otros
hallazgos similares creemos aportar argumentos suficientes para plantear que el sistema de pivote de las fíbulas
de codo, surgidas en el Bronce Final, pudo pervivir. Así lo hemos observado en ejemplares asimilables con el
modelo que E. Cuadrado denominó Golfo de León o, lo que es lo mismo, de pie alzado en sus primeros estadios.
Igualmente, en el Duero medio, este sistema de montaje se aplicó en la fíbula anular hispánica. Aunque, en este
ámbito, el pivote perdió su identidad se mantuvo, sin embargo, el remachado, dando lugar a un subtipo muy
característico de estas latitudes.
Palabras
clave:
Cabecera remachada, vacceos, Segunda Edad del Hierro,
Pintia
.
Abstrac:
Based on the study of a peculiar fibula from Lara de los Infantes (Burgos) and other similar findings,
we provide sufficient arguments to suggest that the pivot system of the elbow fibulae, which emerged in the Late
Bronze Age, could have survived. This is what we have observed in specimens comparable to the model that E.
Cuadrado called the Gulf of León, or what is the same as the raised foot, in its first stages. Likewise, in the middle
Duero, this assembly system was applied to the Hispanic annular fibula. However, in this area, the pivot lost its
identity, and the riveting was maintained, giving rise to a subtype characteristic of these latitudes.
Keywords
:
Riveted head, Vacceans, Late Iron Age,
Pintia
.
Elvira Rodríguez Gutiérrez* y Carlos Sanz Mínguez**
100
La convocatoria de ayudas 2022 ofertada por la
Fundación Palarq —entidad privada y sin ánimo de
lucro creada para apoyar las misiones en Arqueo-
logía y Paleontología Humana españolas—, tuvo
como objeto el empleo de técnicas analíticas so-
bre bienes arqueo-paleontológicos. La concesión
al proyecto propuesto, “Análisis de fíbulas broncí-
neas del territorio vacceo, mediante fluorescen-
cia portátil de rayos X, con especial atención a la
colección de
Pintia
(Padilla de Duero/Peñafiel. Va-
lladolid), y su comparativa con hallazgos de otras
comunidades prerromanas”, nos llevó a recorrer
en la primera mitad de 2023 distintos museos de
Castilla y León y el M.A.N. de Madrid, para realizar
una serie de analíticas con espectrómetro portátil
de escaneo micro-FRX, manejado por compañeros
de Física de la Materia Condensada del Grupo AH-
MAT (Archaeological and Historical MATerials de la
Universidad de Valladolid), a una serie de piezas
previamente seleccionadas.
En la búsqueda selectiva de aquellos ejempla-
res que podían resultar de nuestro interés, dentro
del proyecto mencionado, localizamos en el Museo
de Burgos una fíbula que actualmente está expues-
ta y que, aunque había sido ampliamente publica-
da (Cuadrado, 1963: fig. 8: p; Almagro Basch, 1966:
fig. 17: 17; Schüle, 1969: taf. 155: 8, etc.), apenas se
incluía información sobre ella. Fue recuperada por
J. L. Monteverde y M. Martínez Burgos en unas in-
tervenciones realizadas en la década de los treinta
del siglo pasado, en los llamados
Castros de Lara.
Muy posteriormente, uno de ellos publicó los re-
sultados, más bien «unas breves notas (…) de aque-
llas exploraciones» (Monteverde, 1958: 191). Pese
a la parquedad del texto, se ofrece información re-
lativa a la exhumación de cuatro supuestas tumbas
de incineración entre cuyos ajuares, según parece,
se recuperó este peculiar ejemplar junto a otros
modelos de imperdibles que ofrecen información
de cara a situar cronológicamente estos depósitos.
Procedencia y contexto del
hallazgo:
los Castros de Lara
(Lar
a
de
los
Infan
tes,
Burgos)
Este conjunto de yacimientos se localiza en el en-
torno de la sierra de la Demanda. En La Peña de
Lara y en La Muela, espigones que se sitúan entre
los 1300 y los 1180 m s.n.m., se han documentado,
aunque con numerosas deficiencias, al menos dos
asentamientos de la Primera y de la Segunda Edad
del Hierro. Al poblado que ocupó La Peña se asocia
una necrópolis de cremación dispuesta en una zona
extramuros, ya en La Muela. En esta área únicamen-
te se exhumaron cuatro conjuntos funerarios (A, B,
C y D) consistentes en «hoyos rellenos de cenizas
y restos de incineración (que suponemos sean los
de los finados) mezclados con los ajuares de bron-
ce», según su excavador quien advierte, además,
que en ellos no se hallaron urnas ni otros recipien-
tes cerámicos (Monteverde, 1958: 194). Para Ruiz
Vélez (2015: 427) la alteración se pudo producir al
reocupar el espacio, pero este autor no duda sobre
su naturaleza mortuoria. Sí que lo hace sobre un
quinto conjunto o “túmulo” próximo, pero sin apa-
rente conexión con aquellos, que se compone de
un conjunto de armas de hierro, a diferencia de los
anteriores en los que solo se recuperaron objetos
broncíneos. Coincidimos en que pudo tratarse de
un depósito votivo o de un cenotafio.
Los materiales que componían los ajuares de
las cuatro cremaciones son elementos de adorno
personal tales como torques, aretes, pulseras, ca-
denas, broches de cinturón y fíbulas de distintas ti-
pologías. Las de doble resorte están bien represen-
tadas, sobre todo los modelos básicos de sección
filiforme e incipiente puente acintado; también
comparecen tres ejemplares algo más avanzados
de arcos de tendencia ovalada y dos más ya por-
tan puentes losángicos (Ruiz Vélez, 2015: figs. 6 y
7), lo que parece ofrecer una magnífica secuencia
cronológica. Las fíbulas anulares hispánicas tam-
bién están presentes, son cuatro piezas, de nuestro
tipo 1 o montadas a mano, de secciones filiformes
y amplios diámetros anulares que Cuadrado clasi-
ficó como tipo 4a de pie largo, al menos tres de
los ejemplares (Cuadrado, 1963: 51 y fig. 11: e y f).
Según este autor, una de ellas comparecía en una
tumba junto con tres ejemplares de doble resorte,
aunque lamentablemente no sabemos qué aso-
ciaciones se daban por más que, sigue Cuadrado
(1963: 51) mencionando, «Su excavador, don José
Luis Monteverde, me asegura que aparecieron uni-
das, aunque posteriormente han sido separadas
para su exposición». Respecto a la cuarta de las
anulares desconocemos cómo funciona. De ella se
ha conservado el anillo filiforme el cual está abier-
to y presenta en uno de sus extremos caudales,
según se puede observar sobre todo en la imagen
publicada por Ruiz Vélez (2015: fig. 9: 405), un ele-
mento aplanado y cuadrangular, con decoración de
cinco círculos incisos que se distribuyen por la cara
anterior y la posterior parece presentar «doble cír-
culo incompleto» (Ruiz Vélez, 2015: 397). En el otro
extremo del anillo conserva parte del resorte de
muelle por lo que no hay duda sobre su naturaleza
fibularia. Según este autor, la plaquita parece estar
embutida en el anillo, para lo que no encontramos
explicación, aunque no puede ser de cabecera re-
machada como él propone, ya que el anillo no pre-
senta perforación alguna.
Finalmente, tampoco faltan fíbulas de pie alza-
do; se trata de ocho ejemplares (Ruiz Vélez, 2015:
393) que se pueden asimilar con el tipo Golfo de
León, si bien mientras que la mitad de ellos cum-
101
Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote
plen canónicamente con los requisitos del modelo
(secciones filiformes, puentes arqueados y rebaja-
dos, breves pies elevados con pequeño remate y
escuetos muelles bilaterales con desarrollo intra-
dós), algunos muestran influencia laténica al por-
tar el muelle al exterior del puente y finalmente la
pieza que nos ocupa manifiesta una mezcolanza de
tradiciones que pasaremos a analizar.
Características estructurales
de la fíbula lareña
Este ejemplar resulta de gran interés porque su as-
pecto exterior se asemeja al tipo Golfo de León, pero
presenta un sistema de enchufado del puente con
la aguja que podría considerarse de «pivote», tal
y como advirtió Monteverde (1958: 194). En efec-
to, carece de resorte y a cambio la aguja presenta
una perforación donde se embute el extremo de la
cabecera del puente de manera que aquella gira en
horizontal y no en vertical como haría con un muelle
(figs. 1 y 3: 1). Sin embargo, la morfología de la pieza
se aproxima más al tipo Golfo de León; de hecho,
el propio Cuadrado (1963: fig. 8: p) así la identifica,
aunque no hace ningún tipo de mención sobre la
manifiesta diferencia respecto al sistema de cierre.
La pieza además presenta otras cualidades que la
distinguen, pues el arco es peraltado no rebajado y
la bola que remata el pie es de un tamaño un tanto
excedido, si tenemos en cuenta el grosor de la varilla
que configura el puente, sin olvidar que dicho rema-
te ha sido enchufado en el extremo del pie que de
hecho sobresale levemente de la esfera. Si bien, este
sistema de acoplar el adorno caudal se empleará en
modelos de pie alzado más avanzados (como en
ejemplares robustos de tipo cazoleta típicos del ám-
bito autrigón), en los esquemas iniciales del modelo
este gesto no se observa. Finalmente, cabe señalar
que esta fíbula es de grandes dimensiones (supera
los ocho centímetros de longitud), a diferencia de
los ejemplares que definió el arqueólogo murciano
que rondan los cinco.
Pese a tales disimilitudes nos parece más ade-
cuado identificar a este ejemplar con el tipo Golfo de
León que con las llamadas fíbulas de pivote, como
han hecho otras investigadoras (Rodrigues, 2016:
185, plan. XII: 3) principalmente porque se aleja
sobremanera del aspecto exterior de estas cuyos
puentes son indefectiblemente acodados (Carrasco,
Pachón y Gámiz, 2016: fig. 8). Sin embargo, no pode-
mos obviar que de ellas
conserva
el sistema de cie-
rre y ello nos induce a plantear, y de ahí este trabajo,
si esta pieza u otras similares pudieron servir de ins-
piración al mecanismo de cabecera remachada que
fue aplicado en un tipo de fíbula anular hispánica de
producción exclusivamente vaccea/meseteña.
La fíbula anular hispánica de
cabecera
remachada
o
tipo
2.2
En un trabajo recientemente publicado, en esta
misma revista (Rodríguez y Sanz, 2022: 43-709),
Fig. 1. Fíbula de Lara de los Infantes y sus detalles de conexión en cabecera y zona caudal.
102
abordamos el estudio de las fíbulas anulares hispá-
nicas (FAH, en adelante) vacceas a través del regis-
tro recuperado en la Zona Arqueológica Pintia (Pa-
dilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) por ser el más
nutrido de este territorio. Entre la colección mane-
jada destacaremos ahora una especie caracterizada
por su cabecera remachada que uno de nosotros
(Sanz, 1992) identificó y clasificó como tipo 19, si-
guiendo la nomenclatura establecida por Cuadrado
(1957) y continuada por Martín Montes (1984).
En la propuesta tipológica que planteamos,
hace apenas un año, identificamos a este tipo de
FAH con el tipo 2 o mixto, por tener (supuestamen-
te) el puente elaborado a molde y, sobre todo, por
presentar un sistema de montaje que difiere del
forjado o manual o tipo 1. Pero dentro de este gru-
po mixto existen diferentes formas de montaje lo
que definen las dos variantes; así en el tipo 2.1. el
puente está perforado por la cabecera para el paso
del anillo, mientras que en el tipo 2.2. el arco posee
en el extremo de la cabeza un eje para ser rema-
chado en el anillo, el cual incluye una perforación
para tal fin. Además, encontramos que esta espe-
cie de fíbulas podían diferir en el número de piezas
que las componen, así como en el sistema de cierre
por lo que establecimos dos subvariantes: la 2.2a
tiene un resorte de muelle generado a partir de la
aguja y el anillo posee sujeción caudal; este sería
el esquema
canónico
del modelo compuesto por
cuatro piezas (puente, anillo, resorte-aguja, y suje-
ción caudal). Por su parte, la 2.2b difiere de aque-
lla en que la aguja está suelta y es independiente
del muelle, lo que se ha observado en piezas de
orfebrería, sobre todo. Finalmente, la 2.2c también
presenta una aguja suelta, carece de muelle y de la
característica sujeción caudal.
El tipo 2.2 o de cabecera remachada también
se puede tachar de exiguo pues en la actualidad el
registro se compone de 17 ejemplares, distribuidos
en distintos puntos de la meseta Norte, principal-
mente en el enclave vacceo de
Pintia
; concreta-
mente su necrópolis de Las Ruedas ha proporcio-
nado el 53 % de la muestra o lo que es lo mismo
9 ejemplares. Otro sitio vacceo que ha deparado
un ejemplar de este tipo (el único 2.2c identifica-
do hasta el presente) procede del yacimiento de
La Ciudad en la palentina localidad de Paredes de
Nava. El resto aparecieron en el
hinterland
vacceo,
en importantes necrópolis burgalesas del mundo
autrigón y turmogo, como son Miraveche (una fí-
bula en la tumba 31) (fig. 2) (Schüle, 1969: taf. 139:
21; Sanz, 1992: fig. 1: 1; Rodríguez y Sanz, 2022: fig.
7: 10) y Villamorón que reportó dos ejemplares de
contextos imprecisos (Sanz, 1992: fig. 1: 2 y 3; Sanz
y Carrascal, 2016: 34; Rodríguez y Sanz, 2022: fig.
7: 11 y 12). Además, se localizaron cuatro piezas
fabricadas en metales preciosos, algunas forma-
ban parte de tesorillos como los dos ejemplares de
Arrabalde (Zamora) (Delibes y Martín Valls, 1982;
Delibes, Martín Valls y Esparza, 1996) o el de San
Martín de Torres (León) (Delibes y Esparza, 1989;
Delibes, 2002; Sanz y Carrascal, 2016: 32-33), y en
el Bierzo (León) también se recuperó otro ejemplar
similar (Luengo, 1990; Delibes, 1994-1995). Hemos
podido comprobar en tres de estas cuatro preseas
que originalmente eran de plata, pero que debie-
ron ser recubiertas
a posteriori
por un laminado
áureo, lo que enmascaró el sistema de montaje de
remachado visible en la base de la pieza (Sanz y Ro-
mero, 2008: 54; 2010: 443, fig. 7; Sanz y Carrascal,
2016: 31; Rodríguez y Sanz, 2022).
De esta escueta colección tanto las piezas pa-
dillenses, como la miravechana y la villamorica
arrojan algo de luz en lo que se refiere a las crono-
logías gracias a los contextos de los hallazgos, lo
que unido al propio arcaísmo del modo de fabrica-
ción ha servido para estimar que estos ejemplares
se producirían en al menos el siglo IV a. C. (Sanz,
1992; 1997) y cada vez somos más partidarios de
llevarlas sin muchas dificultades al V a. C. (Rodrí-
guez y Sanz, 2022).
En el trabajo citado ya nos preguntábamos de
dónde podía haber surgido este sistema de mon-
taje. Lo más sugerente era buscarlo entre las lla-
madas fíbulas de pivote que algunos autores cir-
cunscriben al Bronce Final (siglos XI al IX a. C., no
más allá del VIII a. C.) (Carrasco, Pachón y Gámiz,
2016: 140), por tanto demasiado alejadas de nues-
tros ejemplares del Hierro II, si bien otros investi-
gadores han documentado hallazgos en contextos
más tardíos: en el NE las llevan hasta principios del
VI
a.
C. (Graells,
2014: 250), la alicantina de La Fon-
teta se halló en un nivel de la primera mitad del
Fig. 2. Fíbula anular hispánica de la tumba 31 de la necrópolis de
Miraveche, con detalles de la conexión del puente con el anillo.
103
Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote
VI
a. C. (Camacho
et al
., 2022: 183) como la arria-
cense de El Ceremeño I en una vivienda del mis-
mo siglo (Cerdeño y Juez, 2002: 111). En la meseta
Norte las fíbulas de pivote acodadas son escasas,
apenas ocho ejemplares sin procedencias seguras
ni contextos, salvo varias fíbulas sorianas (Valdena-
rros y Numancia) y otro ejemplar de los Castillejos
de Sanchorreja (Ávila), aunque tampoco cuentan
con contextos seguros.
La fíbula lareña, antecedente o mera
casualidad:
aspectos
cronológicos
Si consideramos que algunas fíbulas de pivote pu-
dieron alcanzar los momentos finales del Hierro
I,
bien por
que se siguieran produciendo o debido
a que se preservaran, pues cabe tener en cuenta
las diferencias entre los momentos de producción,
amortización y uso, no resultaría tan extraño que
a la fíbula de Lara de los Infantes se le aplicara el
mismo sistema de cierre en un momento en el que
llegan a la meseta septentrional la moda del Gol-
fo de León, los primeros ejemplares de anulares
hispánicas y quizá las laténicas, al tiempo que se
conservan o se siguen produciendo imperdibles bá-
sicos de doble resorte, propios de la Primera Edad
del Hierro, y otros más evolucionados de inicios de
la Segunda.
Las fíbulas de pie alzado identificadas como
Golfo de León se sitúan en su foco (Languedoc y
NE catalán) a partir del siglo VII a. C., mediados del
VI
a.
C. (Cuadrado,
1963: 139; González Zamora,
1999: 135), alcanzando tempranamente otros en-
claves más allá del sistema Ibérico, como el de Lara
de los Infantes, amén de otros sitios celtíberos. So-
bre ello cabe advertir que existen diversos ejem-
plares que presentan similar esquema, de breve
pie alzado y pequeño remate y puentes rebajados,
pero en los que resulta complejo discernir de qué
modelos primigenios derivan, si de los franco-ca-
talanes o de otros meridionales, como los de tipo
Acebuchal. Del primero parecen proceder los ejem-
plares sorianos de Almaluez (Argente, 1994: fig.
14: 20), Carratiermes (Argente
et al
., 2000: 456),
Quintanas de Gormaz (Argente, 1994: fig. 53: 468)
o los arriacenses de Hijes (Cabré y Morán, 1977:
fig. 15: 7) y Atienza (Argente, 1994: fig. 75: 683); sin
embargo, otros de esta última provincia presentan
rasgos más afines con las fíbulas andaluzas como el
de Clares (Cabré y Morán, 1977: fig. 14: 2). Tampo-
co hay que olvidar que se produjeron un gran nú-
mero de ejemplares de similares características en
los que el resorte ya se desarrolla fuera del muelle,
probablemente por influencia laténica.
Respecto a los modelos de doble resorte que
aquí comparecen contamos con los más básicos
(3B de Argente) de sección filiforme y acintada,
que podrían localizarse en estas latitudes desde
finales del VII a. C. Algunos presentan un pie leve-
mente elevado y rematado en bolita imitando quizá
al tipo franco-catalán. Asimismo, hay dos piezas de
doble resorte más evolucionadas (3C de Argente)
cuyos puentes ya han adquirido forma romboidal
por lo que podrían haberse producido a finales del
siglo
VI o inicios del V a. C.
Finalmen
te, las fíbulas anulares hispánicas bási-
cas de anillos y puentes filiformes y pies/mortajas
prolongadas bien podrían situarse en estos territo-
rios a finales del siglo VI o inicios del V a. C. Estas
son las fechas que barajamos para este conjunto de
sepulturas, aunque otros autores (Ruiz Vélez, 2015:
426) las suponen algo posteriores, de entre el siglo
V a. C. o inicios del IV a. C., una fecha esta última
que se nos antoja demasiado tardía.
Dicho lo cual, no resultaría descabellado plan-
tear que ejemplares como la fíbula lareña hubieran
servido de modelo a las anulares hispánicas de ca-
becera remachada que también presentan crono-
logía alta. De hecho, todo apunta a que el sistema
de pivote no se extinguió con las fíbulas acodadas
que llevan su nombre, tal y como se ha planteado
(Carrasco, Pachón y Gamiz, 2016: 137), sino que
sobrevivió y se siguió aplicando en otros ejempla-
res de breve pie alzado, aunque los hallazgos son
excepcionales.
Otros
ejemplares
Golfo
de
León
con sistema de piv
ote
En efecto, el ejemplar que protagoniza este traba-
jo no es el único que ha conservado este mecanis-
mo en fíbulas de puente arqueado. La necrópolis
arévaca de Carratiermes (Soria) ha proporcionado
dos ejemplares más de pie alzado, según sus ex-
cavadores, aunque uno de ellos no ha conservado
el puente así parece indicarlo. Se trata de dos pe-
culiares piezas, una procedente de la tumba 325
(n.º 5859) y la otra de la 343 (n.º 6298) (Argente
et al
., 2000: 96-97), y ambas presentan una aguja
en forma de T, cuyo lado largo sería el astil que se
sujeta en la mortaja. El punto donde se produce el
cruce entre el travesaño (mucho más desarrollado
que en la lareña) y la aguja propiamente dicha,
presenta una perforación para acoger al vástago
dispuesto en la cabeza del puente. El ejemplar
n.º 5859 (fig. 3: 3) parece que tiene dicho trave-
saño hueco ya que en sus extremos se localizan
pequeños elementos discoidales a modo de per-
nos, lo que la acerca al aspecto de las fíbulas na-
varro-aquitanas. La pieza n.º 6298 (fig.
3: 4), se
c
onserva íntegra y presenta el esquema Golfo de
León, con un pie breve y elevado, rematado en
elemento esferoidal, y puente de sección circular.
Sus excavadores atribuyen a estas sepulturas un
104
carácter militar a la primera, y civil a la segunda,
a tenor de los ajuares. La fase crono-cultural es-
timada es el protoceltibérico, siglos VI al IV
a.
C.
(Ar
gente
et al.,
2000: 236).
Un ejemplar más, también procedente de ám-
bito celtíbero, se recuperó en la necrópolis de
Valdenovillos (Alcolea de las Peñas, Guadalajara).
Aunque el yacimiento fue documentado deficien-
temente por el marqués de Cerralbo, ha propor-
cionado un ejemplar con similar sistema publicado
por Cabré y Morán (1977: fig. 11: 10) y por Argente
(1994: 379, fig. 70: 647), si bien solo este autor ob-
serva el particular sistema de cierre. Se trata de una
fíbula con pequeño pie elevado y aguja también en
forma de T, con el extremo del puente embutido en
el cruce de la aguja con su travesaño el cual pre-
senta sendos discos en los extremos iguales a su
remate caudal (fig. 3: 2). Se ha estimado que la cro-
nología de este cementerio abarcaría desde finales
del siglo VII al III a. C., aunque la mayor parte de
los elementos materiales estudiados se sitúan en
el siglo V a. C. (Cerdeño, 1976: 22).
Un cuarto ejemplar (fig. 3: 5) fue descubierto
cuando consultamos físicamente todo el conjunto
de materiales recuperados en Lara de los Infantes
1
.
Aunque esta fíbula únicamente ha conservado el
arranque del puente, parece adscribirse al modelo
de pie alzado. En el sistema de montaje se aproxima
más a las piezas celtíberas descritas que a la lareña
que titula este trabajo. La restauración de época no
permite observar con claridad la estructura, pero
parece tratarse del mismo
modus operandi
que el
de los ejemplares mencionados. Como aquellos,
presenta el puente remachado en lo que parece ser
el travesaño de la aguja que también está limitado
en sus laterales por sendos discos. Además, este
eje/travesaño ha sido cubierto en su totalidad por
una cinta o cuerda probablemente como elemento
ornamental pues no nos parece un muelle conven-
cional, ya que el remachado sobresale bajo él.
Fig. 3. Fíbulas con esquema Golfo de León y sistema de pivote, procedentes de: 1 y 5. Lara de los Infantes (Burgos). 2. Valdenovillos (Alcolea
de las Peñas, Guadalajara). 3 y 4. Carratiermes (Montejo de Tiermes, Soria). Según: Schüle, 1969 (1), Argente, 1994 (2) y Argente
et al
., 2000.
(3 y 4). 5. Lara de los Infantes (fotografía del CEVFW-UVa).
105
Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote
Consideraciones finales
Según hemos venido desgranando a lo largo de este
breve trabajo parece que el
viejo
sistema de pivote
que portaban las fíbulas acodadas del Bronce Final
pudo trascender y ser aplicado en otros modelos,
primeramente, en el siglo VI a. C., en los nuevos
ejemplares con esquema Golfo de León, y poste-
riormente, en el siglo V a. C., en un subtipo de anu-
lar hispánica que en el Duero medio ganó corpu-
lencia y al anillo se le proveyó de un pequeño cubo
o cartela para reforzar la zona perforada donde se
remacha el puente (fig. 4). Algunos ejemplares aco-
dados de pivote, bien conservados, pudieron pre-
valecer porque tuvieron un «uso limitado, quizás
como signo de representación, exorno, o incluso
para ritualizaciones propiamente funerarias» (Ca-
rrasco, Pachón y Gámiz, 2016: 135) o sencillamente
porque en ciertos ambientes se seguían fabrican-
do por los motivos que fueran, ya que la aparición
del muelle bilateral resultó mucho más eficiente y
duradero, desplazando casi por completo al pivote.
En cualquier caso, pese al arcaísmo y las limita-
ciones de este sistema, parece que se siguió apli-
cando en ámbito meseteño a lo largo de la Segunda
Edad del Hierro. La consciencia sobre su fragilidad
pudo llevar a los broncistas turmogos y/o celtíberos
a elaborar esa aguja en forma de T, que pudo ser
imitada, importada o creada en territorio celtíbero
como manifiestan los dos ejemplares sorianos y el
arriacense. Pero, la fíbula lareña con esquema Gol-
fo de León, con una aguja de pivote clásica invita a
pensar en una antigüedad mayor para esta, quizá
de comedios del siglo V a. C., teniendo en cuen-
ta además el resto de las fíbulas a las que se aso-
ciaba, con las debidas reticencias, en la necrópolis
burgalesa, tal y como hemos visto anteriormente.
Sin embargo, a los hallazgos celtíberos se les apli-
có una aguja de pivote que parece imitar el eje de
muelles de gran desarrollo como los resortes de las
Fig. 4. Distribución de diversos tipos de fíbulas con sistema de remachado: fíbulas de pivote (triángulos azules), fíbulas Golfo de León con
sistema de pivote (rombos rojos) y fíbulas anulares hispánicas con cabecera remachada (círculos verdes). 1. Castro de los Castillejos (Sancho-
rreja). 2. Numancia (Garray). 3. Hoz de la Divina (Valdenarros). 4. Palermo II (Caspe). 5. Fuente Estaca (Embid). 6. El Ceremeño (Herrería). 7.
Hoya de Santa Ana (Chinchilla de Montearagón). 8. El Macalón (Nerpio). 9. Can Bech de Baix (Agullana). 10. Can Xac (Argelaguer). 11. Sant Jau-
me Mas d‘en Serrà (Alcanar). 12. Calvari (El Molar). 13. Can Roqueta (Sabadell). 14. Nules (Castellón). 15. Vinarragell (Burriana). 16. Castellet
d’en Nadal (Castellón de la Plana). 17. La Fonteta (Guardamar del Segura). 18. Coria del Río. 19. Cerro de la Mora (Moraleda de Zafayona). 20.
Meseta Norte, 8 ejemplares descontextualizados. 21. Las Ruedas (Padilla de Duero). 22. Castro (Miraveche). 23. El Palomar (Villamorón). 24.
La Ciudad (Paredes de Nava). 25. San Martín de Torres. 26. Castro de las Labradas (Arrabalde). 27. El Bierzo, sin identificar lugar. 28. La Muela
(Lara de los Infantes). 29. Carratiermes (Montejo de Tiermes). 30. Valdenovillos (Alcolea de las Peñas).
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navarro-aquitanas, bien conocidas en este ámbito
de forma temprana (Cerdeño y Chordá, 2004) con
ejemplos en Herrería III (Guadalajara) (Cerdeño y
Sagardoy, 2007: 126) y en Carratiermes (Soria) (Ar-
gente
et al.,
2001: 96), por lo que podríamos estar
ante dos formas tardías de pivote, pero coetáneas.
Sin embargo, si consideramos a estas agujas más
avanzadas que las tradicionales, por la trasforma-
ción del pivote, podríamos situarlas en la segunda
mitad del siglo V a. C.
Pues bien, lo mismo debió de suceder con cier-
tas anulares hispánicas en el Duero medio, proba-
blemente a partir de las reelaboraciones turmogas.
En este territorio el sistema de pivote perdió de-
finitivamente su identidad, pues ahora el puente
ya no se remachaba en la aguja sino en el eje del
muelle que, en este modelo, tiene forma de anillo,
liberando así a la aguja y propiciando su sustitución
en caso de ruptura. Teniendo en cuenta las estima-
ciones cronológicas para la fíbula lareña y para las
celtíberas, pensamos que a finales del siglo V a. C.
ya se podrían estar remachando las fíbulas anula-
res hispánicas en el mundo vacceo, prolongándose
hasta el siglo II-I a. C., según nuestras estimaciones
para la FAH de Paredes de Nava, si bien de forma
excepcional (Rodríguez y Sanz, 2022: fig. 9).
Para finalizar, tal y como hemos visto, el sistema
de pivote también lo encontramos en cinco piezas
de pie alzado y el remachado en diecisiete fíbu-
las anulares, tipos propios de la Segunda Edad del
Hierro, la gran mayoría en la submeseta Norte. Así
pues, a nuestro juicio este mecanismo de cierre y/o
montaje de las fíbulas de codo hubo de pervivir lo
suficiente hasta enlazar con nuevos modelos de im-
perdibles surgidos a finales del Hierro I que tanto
éxito tuvieron en el Hierro II.
Nota
1. Agradecemos a Luis Araus Ballesteros, responsable del
Museo de Burgos, su amabilidad y disposición para facili-
tarnos la consulta de dichos materiales.
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