Vaccea Anuario, 16 (2023)ISSN: edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187 h ttps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario Vaccea Editorial, CEVFWUniversidad de Valladolid Recibido: 2 de septiembre de 2023 / Aceptado: 2 de octubre de2023 * Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid (España). elvira.rodriguez@uva.es ORCID: 0000-0002-4853-1412.** Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid (España). csanz@uva.es, ORCID: 0000-0002-9828-9660. Cómo citar: Rodríguez GutiérreZ, E. y Sanz Mínguez, C. (2023): “Una fíbula de Lara de Los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote”. Vaccea Anuario, 16, pp. 99-107. Resumen: A partir del estudio de una peculiar fíbula procedente de Lara de los Infantes (Burgos) y de otros hallazgos similares creemos aportar argumentos suficientes para plantear que el sistema de pivote de las fíbulas de codo, surgidas en el Bronce Final, pudo pervivir. Así lo hemos observado en ejemplares asimilables con el modelo que E. Cuadrado denominó Golfo de León o, lo que es lo mismo, de pie alzado en sus primeros estadios. Igualmente, en el Duero medio, este sistema de montaje se aplicó en la fíbula anular hispánica. Aunque, en este ámbito, el pivote perdió su identidad se mantuvo, sin embargo, el remachado, dando lugar a un subtipo muy característico de estas latitudes. Palabras clave: Cabecera remachada, vacceos, Segunda Edad del Hierro, Pintia. Abstrac: Based on the study of a peculiar fibula from Lara de los Infantes (Burgos) and other similar findings, we provide sufficient arguments to suggest that the pivot system of the elbow fibulae, which emerged in the Late Bronze Age, could have survived. This is what we have observed in specimens comparable to the model that E. Cuadrado called the Gulf of León, or what is the same as the raised foot, in its first stages. Likewise, in the middle Duero, this assembly system was applied to the Hispanic annular fibula. However, in this area, the pivot lost its identity, and the riveting was maintained, giving rise to a subtype characteristic of these latitudes. Keywords: Riveted head, Vacceans, Late Iron Age, Pintia. Elvira Rodríguez Gutiérrez* y Carlos Sanz Mínguez**
100 La convocatoria de ayudas 2022 ofertada por la Fundación Palarq —entidad privada y sin ánimo de lucro creada para apoyar las misiones en Arqueo-logía y Paleontología Humana españolas—, tuvo como objeto el empleo de técnicas analíticas so-bre bienes arqueo-paleontológicos. La concesión al proyecto propuesto, “Análisis de fíbulas broncí-neas del territorio vacceo, mediante fluorescen-cia portátil de rayos X, con especial atención a la colección de Pintia (Padilla de Duero/Peñafiel. Va-lladolid), y su comparativa con hallazgos de otras comunidades prerromanas”, nos llevó a recorrer en la primera mitad de 2023 distintos museos de Castilla y León y el M.A.N. de Madrid, para realizar una serie de analíticas con espectrómetro portátil de escaneo micro-FRX, manejado por compañeros de Física de la Materia Condensada del Grupo AH-MAT (Archaeological and Historical MATerials de la Universidad de Valladolid), a una serie de piezas previamente seleccionadas. En la búsqueda selectiva de aquellos ejempla-res que podían resultar de nuestro interés, dentro del proyecto mencionado, localizamos en el Museo de Burgos una fíbula que actualmente está expues-ta y que, aunque había sido ampliamente publica-da (Cuadrado, 1963: fig. 8: p; Almagro Basch, 1966: fig. 17: 17; Schüle, 1969: taf. 155: 8, etc.), apenas se incluía información sobre ella. Fue recuperada por J. L. Monteverde y M. Martínez Burgos en unas in-tervenciones realizadas en la década de los treinta del siglo pasado, en los llamados Castros de Lara. Muy posteriormente, uno de ellos publicó los re-sultados, más bien «unas breves notas (…) de aque-llas exploraciones» (Monteverde, 1958: 191). Pese a la parquedad del texto, se ofrece información re-lativa a la exhumación de cuatro supuestas tumbas de incineración entre cuyos ajuares, según parece, se recuperó este peculiar ejemplar junto a otros modelos de imperdibles que ofrecen información de cara a situar cronológicamente estos depósitos. Procedencia y contexto del hallazgo: los Castros de Lara (Lar a de los Infan tes, Burgos) Este conjunto de yacimientos se localiza en el en-torno de la sierra de la Demanda. En La Peña de Lara y en La Muela, espigones que se sitúan entre los 1300 y los 1180 m s.n.m., se han documentado, aunque con numerosas deficiencias, al menos dos asentamientos de la Primera y de la Segunda Edad del Hierro. Al poblado que ocupó La Peña se asocia una necrópolis de cremación dispuesta en una zona extramuros, ya en La Muela. En esta área únicamen-te se exhumaron cuatro conjuntos funerarios (A, B, C y D) consistentes en «hoyos rellenos de cenizas y restos de incineración (que suponemos sean los de los finados) mezclados con los ajuares de bron-ce», según su excavador quien advierte, además, que en ellos no se hallaron urnas ni otros recipien-tes cerámicos (Monteverde, 1958: 194). Para Ruiz Vélez (2015: 427) la alteración se pudo producir al reocupar el espacio, pero este autor no duda sobre su naturaleza mortuoria. Sí que lo hace sobre un quinto conjunto o “túmulo” próximo, pero sin apa-rente conexión con aquellos, que se compone de un conjunto de armas de hierro, a diferencia de los anteriores en los que solo se recuperaron objetos broncíneos. Coincidimos en que pudo tratarse de un depósito votivo o de un cenotafio. Los materiales que componían los ajuares de las cuatro cremaciones son elementos de adorno personal tales como torques, aretes, pulseras, ca-denas, broches de cinturón y fíbulas de distintas ti-pologías. Las de doble resorte están bien represen-tadas, sobre todo los modelos básicos de sección filiforme e incipiente puente acintado; también comparecen tres ejemplares algo más avanzados de arcos de tendencia ovalada y dos más ya por-tan puentes losángicos (Ruiz Vélez, 2015: figs. 6 y 7), lo que parece ofrecer una magnífica secuencia cronológica. Las fíbulas anulares hispánicas tam-bién están presentes, son cuatro piezas, de nuestro tipo 1 o montadas a mano, de secciones filiformes y amplios diámetros anulares que Cuadrado clasi-ficó como tipo 4a de pie largo, al menos tres de los ejemplares (Cuadrado, 1963: 51 y fig. 11: e y f). Según este autor, una de ellas comparecía en una tumba junto con tres ejemplares de doble resorte, aunque lamentablemente no sabemos qué aso-ciaciones se daban por más que, sigue Cuadrado (1963: 51) mencionando, «Su excavador, don José Luis Monteverde, me asegura que aparecieron uni-das, aunque posteriormente han sido separadas para su exposición». Respecto a la cuarta de las anulares desconocemos cómo funciona. De ella se ha conservado el anillo filiforme el cual está abier-to y presenta en uno de sus extremos caudales, según se puede observar sobre todo en la imagen publicada por Ruiz Vélez (2015: fig. 9: 405), un ele-mento aplanado y cuadrangular, con decoración de cinco círculos incisos que se distribuyen por la cara anterior y la posterior parece presentar «doble cír-culo incompleto» (Ruiz Vélez, 2015: 397). En el otro extremo del anillo conserva parte del resorte de muelle por lo que no hay duda sobre su naturaleza fibularia. Según este autor, la plaquita parece estar embutida en el anillo, para lo que no encontramos explicación, aunque no puede ser de cabecera re-machada como él propone, ya que el anillo no pre-senta perforación alguna.Finalmente, tampoco faltan fíbulas de pie alza-do; se trata de ocho ejemplares (Ruiz Vélez, 2015: 393) que se pueden asimilar con el tipo Golfo de León, si bien mientras que la mitad de ellos cum-
101 Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote plen canónicamente con los requisitos del modelo (secciones filiformes, puentes arqueados y rebaja-dos, breves pies elevados con pequeño remate y escuetos muelles bilaterales con desarrollo intra-dós), algunos muestran influencia laténica al por-tar el muelle al exterior del puente y finalmente la pieza que nos ocupa manifiesta una mezcolanza de tradiciones que pasaremos a analizar. Características estructurales de la fíbula lareña Este ejemplar resulta de gran interés porque su as-pecto exterior se asemeja al tipo Golfo de León, pero presenta un sistema de enchufado del puente con la aguja que podría considerarse de «pivote», tal y como advirtió Monteverde (1958: 194). En efec-to, carece de resorte y a cambio la aguja presenta una perforación donde se embute el extremo de la cabecera del puente de manera que aquella gira en horizontal y no en vertical como haría con un muelle (figs. 1 y 3: 1). Sin embargo, la morfología de la pieza se aproxima más al tipo Golfo de León; de hecho, el propio Cuadrado (1963: fig. 8: p) así la identifica, aunque no hace ningún tipo de mención sobre la manifiesta diferencia respecto al sistema de cierre. La pieza además presenta otras cualidades que la distinguen, pues el arco es peraltado no rebajado y la bola que remata el pie es de un tamaño un tanto excedido, si tenemos en cuenta el grosor de la varilla que configura el puente, sin olvidar que dicho rema-te ha sido enchufado en el extremo del pie que de hecho sobresale levemente de la esfera. Si bien, este sistema de acoplar el adorno caudal se empleará en modelos de pie alzado más avanzados (como en ejemplares robustos de tipo cazoleta típicos del ám-bito autrigón), en los esquemas iniciales del modelo este gesto no se observa. Finalmente, cabe señalar que esta fíbula es de grandes dimensiones (supera los ocho centímetros de longitud), a diferencia de los ejemplares que definió el arqueólogo murciano que rondan los cinco.Pese a tales disimilitudes nos parece más ade-cuado identificar a este ejemplar con el tipo Golfo de León que con las llamadas fíbulas de pivote, como han hecho otras investigadoras (Rodrigues, 2016: 185, plan. XII: 3) principalmente porque se aleja sobremanera del aspecto exterior de estas cuyos puentes son indefectiblemente acodados (Carrasco, Pachón y Gámiz, 2016: fig. 8). Sin embargo, no pode-mos obviar que de ellas conserva el sistema de cie-rre y ello nos induce a plantear, y de ahí este trabajo, si esta pieza u otras similares pudieron servir de ins-piración al mecanismo de cabecera remachada que fue aplicado en un tipo de fíbula anular hispánica de producción exclusivamente vaccea/meseteña. La fíbula anular hispánica de cabecera remachada o tipo 2.2 En un trabajo recientemente publicado, en esta misma revista (Rodríguez y Sanz, 2022: 43-709), Fig. 1. Fíbula de Lara de los Infantes y sus detalles de conexión en cabecera y zona caudal.
102 abordamos el estudio de las fíbulas anulares hispá-nicas (FAH, en adelante) vacceas a través del regis-tro recuperado en la Zona Arqueológica Pintia (Pa-dilla de Duero/Peñafiel, Valladolid) por ser el más nutrido de este territorio. Entre la colección mane-jada destacaremos ahora una especie caracterizada por su cabecera remachada que uno de nosotros (Sanz, 1992) identificó y clasificó como tipo 19, si-guiendo la nomenclatura establecida por Cuadrado (1957) y continuada por Martín Montes (1984). En la propuesta tipológica que planteamos, hace apenas un año, identificamos a este tipo de FAH con el tipo 2 o mixto, por tener (supuestamen-te) el puente elaborado a molde y, sobre todo, por presentar un sistema de montaje que difiere del forjado o manual o tipo 1. Pero dentro de este gru-po mixto existen diferentes formas de montaje lo que definen las dos variantes; así en el tipo 2.1. el puente está perforado por la cabecera para el paso del anillo, mientras que en el tipo 2.2. el arco posee en el extremo de la cabeza un eje para ser rema-chado en el anillo, el cual incluye una perforación para tal fin. Además, encontramos que esta espe-cie de fíbulas podían diferir en el número de piezas que las componen, así como en el sistema de cierre por lo que establecimos dos subvariantes: la 2.2a tiene un resorte de muelle generado a partir de la aguja y el anillo posee sujeción caudal; este sería el esquema canónico del modelo compuesto por cuatro piezas (puente, anillo, resorte-aguja, y suje-ción caudal). Por su parte, la 2.2b difiere de aque-lla en que la aguja está suelta y es independiente del muelle, lo que se ha observado en piezas de orfebrería, sobre todo. Finalmente, la 2.2c también presenta una aguja suelta, carece de muelle y de la característica sujeción caudal. El tipo 2.2 o de cabecera remachada también se puede tachar de exiguo pues en la actualidad el registro se compone de 17 ejemplares, distribuidos en distintos puntos de la meseta Norte, principal-mente en el enclave vacceo de Pintia; concreta-mente su necrópolis de Las Ruedas ha proporcio-nado el 53 % de la muestra o lo que es lo mismo 9 ejemplares. Otro sitio vacceo que ha deparado un ejemplar de este tipo (el único 2.2c identifica-do hasta el presente) procede del yacimiento de La Ciudad en la palentina localidad de Paredes de Nava. El resto aparecieron en el hinterland vacceo, en importantes necrópolis burgalesas del mundo autrigón y turmogo, como son Miraveche (una fí-bula en la tumba 31) (fig. 2) (Schüle, 1969: taf. 139: 21; Sanz, 1992: fig. 1: 1; Rodríguez y Sanz, 2022: fig. 7: 10) y Villamorón que reportó dos ejemplares de contextos imprecisos (Sanz, 1992: fig. 1: 2 y 3; Sanz y Carrascal, 2016: 34; Rodríguez y Sanz, 2022: fig. 7: 11 y 12). Además, se localizaron cuatro piezas fabricadas en metales preciosos, algunas forma-ban parte de tesorillos como los dos ejemplares de Arrabalde (Zamora) (Delibes y Martín Valls, 1982; Delibes, Martín Valls y Esparza, 1996) o el de San Martín de Torres (León) (Delibes y Esparza, 1989; Delibes, 2002; Sanz y Carrascal, 2016: 32-33), y en el Bierzo (León) también se recuperó otro ejemplar similar (Luengo, 1990; Delibes, 1994-1995). Hemos podido comprobar en tres de estas cuatro preseas que originalmente eran de plata, pero que debie-ron ser recubiertas a posteriori por un laminado áureo, lo que enmascaró el sistema de montaje de remachado visible en la base de la pieza (Sanz y Ro-mero, 2008: 54; 2010: 443, fig. 7; Sanz y Carrascal, 2016: 31; Rodríguez y Sanz, 2022). De esta escueta colección tanto las piezas pa-dillenses, como la miravechana y la villamorica arrojan algo de luz en lo que se refiere a las crono-logías gracias a los contextos de los hallazgos, lo que unido al propio arcaísmo del modo de fabrica-ción ha servido para estimar que estos ejemplares se producirían en al menos el siglo IV a. C. (Sanz, 1992; 1997) y cada vez somos más partidarios de llevarlas sin muchas dificultades al V a. C. (Rodrí-guez y Sanz, 2022). En el trabajo citado ya nos preguntábamos de dónde podía haber surgido este sistema de mon-taje. Lo más sugerente era buscarlo entre las lla-madas fíbulas de pivote que algunos autores cir-cunscriben al Bronce Final (siglos XI al IX a. C., no más allá del VIII a. C.) (Carrasco, Pachón y Gámiz, 2016: 140), por tanto demasiado alejadas de nues-tros ejemplares del Hierro II, si bien otros investi-gadores han documentado hallazgos en contextos más tardíos: en el NE las llevan hasta principios del VI a. C. (Graells, 2014: 250), la alicantina de La Fon-teta se halló en un nivel de la primera mitad del Fig. 2. Fíbula anular hispánica de la tumba 31 de la necrópolis de Miraveche, con detalles de la conexión del puente con el anillo.
103 Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote VI a. C. (Camacho et al ., 2022: 183) como la arria-cense de El Ceremeño I en una vivienda del mis-mo siglo (Cerdeño y Juez, 2002: 111). En la meseta Norte las fíbulas de pivote acodadas son escasas, apenas ocho ejemplares sin procedencias seguras ni contextos, salvo varias fíbulas sorianas (Valdena-rros y Numancia) y otro ejemplar de los Castillejos de Sanchorreja (Ávila), aunque tampoco cuentan con contextos seguros. La fíbula lareña, antecedente o mera casualidad: aspectos cronológicos Si consideramos que algunas fíbulas de pivote pu-dieron alcanzar los momentos finales del Hierro I, bien por que se siguieran produciendo o debido a que se preservaran, pues cabe tener en cuenta las diferencias entre los momentos de producción, amortización y uso, no resultaría tan extraño que a la fíbula de Lara de los Infantes se le aplicara el mismo sistema de cierre en un momento en el que llegan a la meseta septentrional la moda del Gol-fo de León, los primeros ejemplares de anulares hispánicas y quizá las laténicas, al tiempo que se conservan o se siguen produciendo imperdibles bá-sicos de doble resorte, propios de la Primera Edad del Hierro, y otros más evolucionados de inicios de la Segunda.Las fíbulas de pie alzado identificadas como Golfo de León se sitúan en su foco (Languedoc y NE catalán) a partir del siglo VII a. C., mediados del VI a. C. (Cuadrado, 1963: 139; González Zamora, 1999: 135), alcanzando tempranamente otros en-claves más allá del sistema Ibérico, como el de Lara de los Infantes, amén de otros sitios celtíberos. So-bre ello cabe advertir que existen diversos ejem-plares que presentan similar esquema, de breve pie alzado y pequeño remate y puentes rebajados, pero en los que resulta complejo discernir de qué modelos primigenios derivan, si de los franco-ca-talanes o de otros meridionales, como los de tipo Acebuchal. Del primero parecen proceder los ejem-plares sorianos de Almaluez (Argente, 1994: fig. 14: 20), Carratiermes (Argente et al., 2000: 456), Quintanas de Gormaz (Argente, 1994: fig. 53: 468) o los arriacenses de Hijes (Cabré y Morán, 1977: fig. 15: 7) y Atienza (Argente, 1994: fig. 75: 683); sin embargo, otros de esta última provincia presentan rasgos más afines con las fíbulas andaluzas como el de Clares (Cabré y Morán, 1977: fig. 14: 2). Tampo-co hay que olvidar que se produjeron un gran nú-mero de ejemplares de similares características en los que el resorte ya se desarrolla fuera del muelle, probablemente por influencia laténica.Respecto a los modelos de doble resorte que aquí comparecen contamos con los más básicos (3B de Argente) de sección filiforme y acintada, que podrían localizarse en estas latitudes desde finales del VII a. C. Algunos presentan un pie leve-mente elevado y rematado en bolita imitando quizá al tipo franco-catalán. Asimismo, hay dos piezas de doble resorte más evolucionadas (3C de Argente) cuyos puentes ya han adquirido forma romboidal por lo que podrían haberse producido a finales del siglo VI o inicios del V a. C. Finalmen te, las fíbulas anulares hispánicas bási-cas de anillos y puentes filiformes y pies/mortajas prolongadas bien podrían situarse en estos territo-rios a finales del siglo VI o inicios del V a. C. Estas son las fechas que barajamos para este conjunto de sepulturas, aunque otros autores (Ruiz Vélez, 2015: 426) las suponen algo posteriores, de entre el siglo V a. C. o inicios del IV a. C., una fecha esta última que se nos antoja demasiado tardía. Dicho lo cual, no resultaría descabellado plan-tear que ejemplares como la fíbula lareña hubieran servido de modelo a las anulares hispánicas de ca-becera remachada que también presentan crono-logía alta. De hecho, todo apunta a que el sistema de pivote no se extinguió con las fíbulas acodadas que llevan su nombre, tal y como se ha planteado (Carrasco, Pachón y Gamiz, 2016: 137), sino que sobrevivió y se siguió aplicando en otros ejempla-res de breve pie alzado, aunque los hallazgos son excepcionales. Otros ejemplares Golfo de León con sistema de piv ote En efecto, el ejemplar que protagoniza este traba-jo no es el único que ha conservado este mecanis-mo en fíbulas de puente arqueado. La necrópolis arévaca de Carratiermes (Soria) ha proporcionado dos ejemplares más de pie alzado, según sus ex-cavadores, aunque uno de ellos no ha conservado el puente así parece indicarlo. Se trata de dos pe-culiares piezas, una procedente de la tumba 325 (n.º 5859) y la otra de la 343 (n.º 6298) (Argente et al., 2000: 96-97), y ambas presentan una aguja en forma de T, cuyo lado largo sería el astil que se sujeta en la mortaja. El punto donde se produce el cruce entre el travesaño (mucho más desarrollado que en la lareña) y la aguja propiamente dicha, presenta una perforación para acoger al vástago dispuesto en la cabeza del puente. El ejemplar n.º 5859 (fig. 3: 3) parece que tiene dicho trave-saño hueco ya que en sus extremos se localizan pequeños elementos discoidales a modo de per-nos, lo que la acerca al aspecto de las fíbulas na-varro-aquitanas. La pieza n.º 6298 (fig. 3: 4), se c onserva íntegra y presenta el esquema Golfo de León, con un pie breve y elevado, rematado en elemento esferoidal, y puente de sección circular. Sus excavadores atribuyen a estas sepulturas un
104 carácter militar a la primera, y civil a la segunda, a tenor de los ajuares. La fase crono-cultural es-timada es el protoceltibérico, siglos VI al IV a. C. (Ar gente et al., 2000: 236). Un ejemplar más, también procedente de ám-bito celtíbero, se recuperó en la necrópolis de Valdenovillos (Alcolea de las Peñas, Guadalajara). Aunque el yacimiento fue documentado deficien-temente por el marqués de Cerralbo, ha propor-cionado un ejemplar con similar sistema publicado por Cabré y Morán (1977: fig. 11: 10) y por Argente (1994: 379, fig. 70: 647), si bien solo este autor ob-serva el particular sistema de cierre. Se trata de una fíbula con pequeño pie elevado y aguja también en forma de T, con el extremo del puente embutido en el cruce de la aguja con su travesaño el cual pre-senta sendos discos en los extremos iguales a su remate caudal (fig. 3: 2). Se ha estimado que la cro-nología de este cementerio abarcaría desde finales del siglo VII al III a. C., aunque la mayor parte de los elementos materiales estudiados se sitúan en el siglo V a. C. (Cerdeño, 1976: 22).Un cuarto ejemplar (fig. 3: 5) fue descubierto cuando consultamos físicamente todo el conjunto de materiales recuperados en Lara de los Infantes 1 . Aunque esta fíbula únicamente ha conservado el arranque del puente, parece adscribirse al modelo de pie alzado. En el sistema de montaje se aproxima más a las piezas celtíberas descritas que a la lareña que titula este trabajo. La restauración de época no permite observar con claridad la estructura, pero parece tratarse del mismo modus operandi que el de los ejemplares mencionados. Como aquellos, presenta el puente remachado en lo que parece ser el travesaño de la aguja que también está limitado en sus laterales por sendos discos. Además, este eje/travesaño ha sido cubierto en su totalidad por una cinta o cuerda probablemente como elemento ornamental pues no nos parece un muelle conven-cional, ya que el remachado sobresale bajo él. Fig. 3. Fíbulas con esquema Golfo de León y sistema de pivote, procedentes de: 1 y 5. Lara de los Infantes (Burgos). 2. Valdenovillos (Alcolea de las Peñas, Guadalajara). 3 y 4. Carratiermes (Montejo de Tiermes, Soria). Según: Schüle, 1969 (1), Argente, 1994 (2) y Argente et al., 2000. (3 y 4). 5. Lara de los Infantes (fotografía del CEVFW-UVa).
105 Una fíbula de Lara de los Infantes (Burgos) con esquema Golfo de León y sistema de pivote Consideraciones finales Según hemos venido desgranando a lo largo de este breve trabajo parece que el viejo sistema de pivote que portaban las fíbulas acodadas del Bronce Final pudo trascender y ser aplicado en otros modelos, primeramente, en el siglo VI a. C., en los nuevos ejemplares con esquema Golfo de León, y poste-riormente, en el siglo V a. C., en un subtipo de anu-lar hispánica que en el Duero medio ganó corpu-lencia y al anillo se le proveyó de un pequeño cubo o cartela para reforzar la zona perforada donde se remacha el puente (fig. 4). Algunos ejemplares aco-dados de pivote, bien conservados, pudieron pre-valecer porque tuvieron un «uso limitado, quizás como signo de representación, exorno, o incluso para ritualizaciones propiamente funerarias» (Ca-rrasco, Pachón y Gámiz, 2016: 135) o sencillamente porque en ciertos ambientes se seguían fabrican-do por los motivos que fueran, ya que la aparición del muelle bilateral resultó mucho más eficiente y duradero, desplazando casi por completo al pivote. En cualquier caso, pese al arcaísmo y las limita-ciones de este sistema, parece que se siguió apli-cando en ámbito meseteño a lo largo de la Segunda Edad del Hierro. La consciencia sobre su fragilidad pudo llevar a los broncistas turmogos y/o celtíberos a elaborar esa aguja en forma de T, que pudo ser imitada, importada o creada en territorio celtíbero como manifiestan los dos ejemplares sorianos y el arriacense. Pero, la fíbula lareña con esquema Gol-fo de León, con una aguja de pivote clásica invita a pensar en una antigüedad mayor para esta, quizá de comedios del siglo V a. C., teniendo en cuen-ta además el resto de las fíbulas a las que se aso-ciaba, con las debidas reticencias, en la necrópolis burgalesa, tal y como hemos visto anteriormente. Sin embargo, a los hallazgos celtíberos se les apli-có una aguja de pivote que parece imitar el eje de muelles de gran desarrollo como los resortes de las Fig. 4. Distribución de diversos tipos de fíbulas con sistema de remachado: fíbulas de pivote (triángulos azules), fíbulas Golfo de León con sistema de pivote (rombos rojos) y fíbulas anulares hispánicas con cabecera remachada (círculos verdes). 1. Castro de los Castillejos (Sancho-rreja). 2. Numancia (Garray). 3. Hoz de la Divina (Valdenarros). 4. Palermo II (Caspe). 5. Fuente Estaca (Embid). 6. El Ceremeño (Herrería). 7. Hoya de Santa Ana (Chinchilla de Montearagón). 8. El Macalón (Nerpio). 9. Can Bech de Baix (Agullana). 10. Can Xac (Argelaguer). 11. Sant Jau-me Mas d‘en Serrà (Alcanar). 12. Calvari (El Molar). 13. Can Roqueta (Sabadell). 14. Nules (Castellón). 15. Vinarragell (Burriana). 16. Castellet d’en Nadal (Castellón de la Plana). 17. La Fonteta (Guardamar del Segura). 18. Coria del Río. 19. Cerro de la Mora (Moraleda de Zafayona). 20. Meseta Norte, 8 ejemplares descontextualizados. 21. Las Ruedas (Padilla de Duero). 22. Castro (Miraveche). 23. El Palomar (Villamorón). 24. La Ciudad (Paredes de Nava). 25. San Martín de Torres. 26. Castro de las Labradas (Arrabalde). 27. El Bierzo, sin identificar lugar. 28. La Muela (Lara de los Infantes). 29. Carratiermes (Montejo de Tiermes). 30. Valdenovillos (Alcolea de las Peñas).
106 navarro-aquitanas, bien conocidas en este ámbito de forma temprana (Cerdeño y Chordá, 2004) con ejemplos en Herrería III (Guadalajara) (Cerdeño y Sagardoy, 2007: 126) y en Carratiermes (Soria) (Ar-gente et al., 2001: 96), por lo que podríamos estar ante dos formas tardías de pivote, pero coetáneas. Sin embargo, si consideramos a estas agujas más avanzadas que las tradicionales, por la trasforma-ción del pivote, podríamos situarlas en la segunda mitad del siglo V a. C. Pues bien, lo mismo debió de suceder con cier-tas anulares hispánicas en el Duero medio, proba-blemente a partir de las reelaboraciones turmogas. En este territorio el sistema de pivote perdió de-finitivamente su identidad, pues ahora el puente ya no se remachaba en la aguja sino en el eje del muelle que, en este modelo, tiene forma de anillo, liberando así a la aguja y propiciando su sustitución en caso de ruptura. Teniendo en cuenta las estima-ciones cronológicas para la fíbula lareña y para las celtíberas, pensamos que a finales del siglo V a. C. ya se podrían estar remachando las fíbulas anula-res hispánicas en el mundo vacceo, prolongándose hasta el siglo II-I a. C., según nuestras estimaciones para la FAH de Paredes de Nava, si bien de forma excepcional (Rodríguez y Sanz, 2022: fig. 9). Para finalizar, tal y como hemos visto, el sistema de pivote también lo encontramos en cinco piezas de pie alzado y el remachado en diecisiete fíbu-las anulares, tipos propios de la Segunda Edad del Hierro, la gran mayoría en la submeseta Norte. Así pues, a nuestro juicio este mecanismo de cierre y/o montaje de las fíbulas de codo hubo de pervivir lo suficiente hasta enlazar con nuevos modelos de im-perdibles surgidos a finales del Hierro I que tanto éxito tuvieron en el Hierro II. Nota 1. 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