Vaccea Anuario
, 16 (2023)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
h
ttps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario
Vaccea Editorial, CEVFW
Universidad de Valladolid
* Institución Fernán González (Burgos, España), ignacioruiz932@gmail.com, ORCID: 0000-0001-5128-3642.
** Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), CSIC-Junta de Extremadura (España), j.garcia@iam.csic.es, ORCID: 0000-0001-7766-1972.
*** Universidad de Alcalá (Alcalá de Henares, España), marta.frances@uah.es, ORCID: 0000.0002.3960-8588.
Recibido: 5 de noviembre de 2022 / Aceptado: 11 de octubre de 2023
Cómo citar: Ruiz Vélez, I., García Sánchez, J. y Francés Negro,
M. (2023): “Un molde de fundición del castro/
oppidum
de
Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España)”.
Vaccea
Anuario
, 16, pp. 91-98.
Resumen:
En este trabajo presentamos uno de los hallazgos más representativos de las dos últimas campañas
de excavación en el castro del Alto de San Pedro, localizado en Pinilla Trasmonte, Burgos, e identificado con la posi-
ble ceca celtibérica de
Sekobirikes
. El objeto estudiado es un molde bilvalvo del que solo conservamos una de las
caras. Este molde sería empleado para elaborar figuras animales en perspectiva cenital, un motivo bien conocido
en la decoración de numerosos elementos muebles del ámbito vacceo y celtibérico.
Palabras
clave:
molde, iconografia cenital, protohistoria,
Sekobirikes
.
Abstract:
This paper presents a mold found in the exavations of the oppidum from Alto de San Pedro, located at
the municiality of Pinilla Trasmonte (Burgos). The site is identified as the celtiberic mint of Sekobirikes. The object
hereby is a half of a bivalve mold used to produce in metal a zenithal zoomorphological perspective. This motif is
well known among the Vaccean and Celtiberian people.
Keywords
:
Bivalve mold, Zenithal iconography, Protohistory,
Sekobirikes
.
Ignacio Ruiz Vélez*, Jesús García Sánchez** y Marta Francés Negro***
92
Introducción
El castro u
oppidum
de Alto de San Pedro
en Pinilla
Trasmonte (Burgos) es un yacimiento conocido prin-
cipalmente por dos circunstancias. Por un lado, el
hecho de que recientes investigaciones relacionan el
asentamiento del Alto de San Pedro con el lugar don-
de se ubicó la ceca celtibérica de
Sekobirikes
; y por
otro, las excavaciones arqueológicas que se han lle-
vado a cabo tanto en el castro como en la necrópolis,
en ambos casos realizadas en etapas distintas desde
1984 a 2003. En 1990 se publicaron, de forma sinté-
tica, los resultados iniciales de las campañas en la ne-
crópolis (Moreda y Nuño, 1990: 171-181) y más tar-
de, en 2004, una visión general de ella (Abarquero y
Palomino, 2004: 149-162). Años después (Ruiz Vélez,
2010) fue publicado un libro acerca de la necrópolis
durante la Primera Edad del Hierro correspondiente
con el horizonte cultural de Soto de Medinilla. En este
trabajo se abordarán principalmente los resultados
obtenidos en la excavación de la necrópolis corres-
pondiente a esa fase cultural. Recientemente, se han
acometido nuevas campañas de prospección impul-
sadas por la Junta de Castilla y León (necrópolis de
El Pradillo, número de expediente: SCR/2021/023) y
por nosotros mismos, dando lugar a una nueva visión
e interpretación del yacimiento (fig. 1). Esta última
fase de trabajos, iniciada en el año 2020 incluye una
revisión de las antiguas intervenciones tanto en la ne-
crópolis como en la muralla del castro, prospección
geofísica con georradar (2020, magnetómetro 2023),
fotografía aérea (2019-2020) y nuevas campañas de
excavaciones orientadas por los resultados de las téc-
nicas mencionadas (Ruiz Vélez
et al.,
2022).
En 2021 se comenzó la fase de excavación en el
Alto de San Pedro. Se incidió en aquellas zonas don-
de la prospección geofísica nos indicaba la existencia
de una zona de hábitat bien conservada. El objetivo
de este trabajo es resolver algunas de las preguntas
pendientes acerca del poblado. Entre ellas, la orga-
nización interna y el urbanismo prerromano en el va-
lle del Duero, y la cronología de ocupación y posible
abandono en el siglo I a. C., en un contexto de gran
inestabilidad en el valle del Duero relacionado con el
expansionismo romano.
La prospección geofísica realizada en 2020 por
uno de nosotros (JGS) en un sector longitudinal
paralelo a la muralla nos definió dos espacios en
los que parecía evidente la existencia de varias es-
tructuras asociadas a una posible malla urbana. Se
decidió inicialmente excavar una de estas estructu-
ras, la ubicada al oeste. Se trazó una cuadrícula de
12
x
12
m subdividié
ndola en otras de 4 m de lado
procediendo a excavar sondeos en los sectores no-
roeste y la del sureste de esta cuadrícula (fig. 2). En
esta última, tras un nivel superficial muy somero ha-
bía un relleno de derrumbe sobre un suelo de arcilla
apisonada con evidencias de acción del fuego y so-
Fig. 1. Localización del Alto de San Pedro.
Fig. 2. Localización del área de excavación.
93
Un molde de fundición del castro/
oppidum
de Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España)
bre él algunos restos de viga quemada. Los materia-
les arqueológicos encontrados sobre el suelo fueron
los siguientes: fragmentos de un vaso globular celti-
bérico pequeño, otro idéntico mediano, una ollita,
una cuenta de collar de bronce, un arete de bronce,
un fragmento de una pequeña pieza de bronce con
calados, dos cupulitas de bronce unidas con sendos
garfios para enganchar, un cuerno de bóvido con el
arranque de la testuz junto a un candil de asta de
ciervo, un mango de asta de ciervo, dos fragmentos
de sendos molinos circulares diferentes (uno de are-
nisca y otro realizado en caliza), diversos huesos de
fauna de mediano y gran tamaño y el molde que es-
tudiamos en este trabajo (fig. 3).
Debido al carácter limitado de la excavación hasta
la fecha no se pueden elaborar conclusiones definiti-
vas sobre la función del espacio. No obstante, la pre-
sencia de un gran fuego (relacionado con un hogar
o un posible horno) en el ángulo suroeste, sumado
a otras alteraciones de la zona producidas por la ex-
posición a altas temperaturas nos lleva a plantear la
hipótesis de que en este espacio pudo existir un ta-
ller artesanal. En este contexto es donde se localiza el
molde bivalvo que pasamos a describir.
Descripción de la pieza
La pieza corresponde a la base de un molde, posi-
blemente bivalvo como defendemos en este trabajo,
realizada en piedra
caliza con pequeñas roturas en los
extremos, causados probablemente tras su abando-
no. Así pues, la pieza que presentamos sería una de
las dos valvas de un molde.
El vaciado define el perfil de un animal cuadrú-
pedo. En este caso nos decantamos por un cánido,
posiblemente un lobo, en visión cenital. Esta repre-
sentación cenital de lobo es un tema bien conocido
y recurrente en la iconografía y la mitología célticas:
el lobo que devora al sol representado por el disco
que parece retener con la boca. La figura define un
rehundido de 2,5 mm, sobre una superficie perfec-
tamente pulida, que en los extremos de las patas y
en el rabo profundiza más a modo de apéndices. Tie-
ne un cuerpo de trazado muy sencillo y alargado, de
sección troncocónica, con las cuatro patas dobladas
hacia adelante. Tras un largo cuello donde se adivi-
na la cabeza que se mimetiza con la forma circular.
No se identifican ni las orejas ni el rabo del animal
representado. Asociado a la cabeza aparece el citado
círculo que representaría al sol por analogía con otras
imágenes, en ocasiones plasmado metafóricamente
por una torta de pan (Abarquero, 2006). La superfi-
cie de la base del disco/sol no es perfectamente lisa,
sino que presenta rugosidades en un intento de mos-
trar detalles como en otros ejemplos. Sobre el sol se
dispone el canal de alimentación o bebedero, tronco-
cónico, de 3,4 mm de grosor en la parte inferior, por
donde se introducía el metal fundido, posiblemente
bronce, plata u oro. El molde presenta tonalidades
negruzcas debido a su exposición al fuego en un con-
texto de destrucción del espacio donde se ocupaba,
no relacionado con el propio uso de la pieza o con el
proceso de fabricación de positivos. La asociación del
lobo y el disco solar aparece reiteradamente en dife-
rentes tipos de soporte. Entre ellos, en visión cenital
en diferentes piezas de orfebrería (tesoro de Arrabal-
de 2) (Esparza, 1988: 511), así como en fíbulas, pu-
ñales y en diversos soportes cerámicos, por ejemplo,
cerámica de almacenamiento (
Rauda
) (Abarquero,
2006) o en una tapadera de horno de
Pintia
(Padilla
de Duero) (Romero, 2010: 500; Centeno
et al
., 2003).
En algunas acuñaciones de procedencia céltica tam-
bién aparece el lobo y el disco, en esta ocasión repre-
sentado de forma erguida (Almagro-Gorbea, Ballester
y Turiel, 2017: 169).
El molde (fig. 3) tiene unas dimensiones de 7 cm
de largo por 3,8 cm de ancho. El grosor es de 2,3 cm.
La figura con el disco tiene 3,6 cm de largo; 1,7 cm
de ancho en las patas traseras; 1,4 cm en las patas
delanteras. El peso de la pieza es de 64,92 g. Apareció
junto al lado sur del sondeo de excavación a una cota
de 31 cm de profundidad.
Las medidas de la figura son ligeramente más pe-
queñas que las piezas inéditas de Villavieja de Muñó
con 5 y 5,5 cm de largo respectivamente. En este se-
gundo caso sería una pieza exenta mientras que en las
de Villavieja de Muñó y nuestro molde, probablemen-
Fig. 3. (A) Dibujo y fotografía del molde. (B) Detalle y positivo obte-
nido del molde. Museo de Burgos.
B
A
94
te, serían para incrustar o soldar (caso del ejemplo del
cinturón de Coca).
Hay que entender que la otra valva del molde
muestra un vaciado abombado reproduciendo la for-
ma representada en la tésera publicada por Almagro,
Ballester y Turiel, en las piezas de Villavieja de Muñó
o el broche de Arrabalde 2.
Contexto arqueológico del hallazgo
Este molde se descubrió en un contexto sobre el
suelo afectado por el fuego como hemos dicho más
arriba. La cuestión es definir la naturaleza del área
donde ha aparecido, un espacio doméstico o de uso
profesional.
Puede tratarse de un ámbito doméstico al igual
que el contexto de numantino (Liceras
et al.
, 2014:
257-264) donde apareció el molde de una FAH de cú-
pula apuntada. En esta ocasión realizado con una pas-
ta compactada de diversos materiales sedimentarios
a diferencia de la nuestra que es de roca caliza. O pue-
de corresponder a un taller artesanal de un orfebre
como es el caso del
oppidum
de
Contrebia Carbica
(Villas Viejas, Cuenca) (Lorrio y Sánchez, 2000-2001:
6-7), donde la aparición de diversos materiales de
distinta naturaleza marca la existencia de un espacio
dedicado a esta actividad artesanal.
En esta ciudad celtibérica existió un taller de un
orfebre broncista dentro de su espacio urbano de-
bido a la aparición de lingotes, troqueles, matrices y
materiales de desecho. Esto coincide con la opinión
general de que en el interior de los núcleos urbanos
de finales de la Edad del Hierro existieron talleres de
orfebres ubicados dentro de la ciudad y cerca de las
puertas principales siguiendo el modelo del
oppidum
de Bibracte, el mejor conocido, donde en un área ar-
tesanal había talleres de forja cercanos a las puertas
principales (Guillaumet, 1996: 106). En Pinilla Tras-
monte, de ser la estructura excavada un taller arte-
sano, se encontraría cerca de una de las cinco puer-
tas de entrada al espacio urbano, la única que podría
existir en la muralla.
Pero este hecho no encaja con otra tendencia que
se manifiesta a finales del mundo celtibérico en di-
versos castros celtibéricos donde los alfares, por ries-
gos de incendios, son trasladados fuera de la muralla.
Esta circunstancia está comprobada en
Pintia
en Padi-
lla de Duero y en
Rauda
, Roa de Duero.
La posible existencia de un taller o artesanado de
productos metálicos en el alto de Pinilla Trasmonte
podría estudiarse también desde la óptica de los ha-
llazgos de grandes tesoros celtibéricos (Cuesta, Delibes
y Esparza, 2010: 397-432). Numerosos de estos teso-
ros aparecen en contextos geográficamente cercanos
a Pinilla Trasmonte, como Roa y Palencia; más al sur
los de Padilla del Duero; el de Monasterio de Rodilla al
nordeste y un poco más lejos el de Cerezo de Río Tirón.
Los moldes de fundición
El uso de moldes para la fabricación de objetos me-
tálicos está muy unido al desarrollo de la metalurgia
en la protohistoria peninsular. En la submeseta Norte
se han publicado recientemente importantes trabajos
dedicados a este tipo de objetos durante las edades
del Bronce y del Hierro (Herrán, 1997; Fraile, 2008:
49-73). Los procedimientos de forja y de moldeado
están unidos, preferentemente, a la naturaleza de las
materias primas metálicas empleadas, siendo el se-
gundo más común en el tratamiento del bronce y de
los metales preciosos.
Por el tipo de vertido, nuestro ejemplar corres-
pondería a la variedad de molde bivalvo que es el más
numeroso del catálogo de ejemplares (Fraile, 2008:
55). Respecto a los objetos representados, parece cla-
ro que se corresponde con la variedad de objetos de
adorno (Fraile, 2008: 60) pero con una variante debi-
do a su cronología tardía, objetos de adorno que van
embutidos sobre un soporte también metálico o de
otros materiales.
Respecto a la materia primera empleada en la
fabricación del molde, los hay hechos de piedra, de
arcilla y de bronce, siendo los segundos los más nu-
merosos. Pero en los momentos finales de la Edad del
Hierro, como demuestra el ejemplar de Numancia, la
materia prima ha sido elaborada para responder me-
jor a los fines productivos (Liceras
et al
., 2014: 259),
es decir, se ha moldeado una pasta arcillosa especí-
fica para favorecer el proceso y cuyos componentes
esenciales son la arena (como material refractario), la
calcita (como aglutinante) y la mica (por su resistencia
al calor). Esa pasta no ha sido cocida como demuestra
su análisis magnético. Puede ser el caso de nuestro
ejemplar pues, como el de Numancia, la textura ex-
terna es de tendencia jabonosa y poco consistente.
Por otra parte, cabría la posibilidad de que la pie-
za en estudio correspondiese a un molde relacionado
con la orfebrería, como ocurre con los ejemplos del
ámbito ibérico, sobre todo del área noreste de la pe-
nínsula, o de zonas más próximas como Teruel (Royo
y Fatás, 2017: 3-10), pero en ese caso los moldes pre-
sentan un acabado más minucioso y preciso.
Sobre la naturaleza y significado
de la representación
La primera cuestión que abordamos es la identificación
de la imagen presentada, con la limitación de que los
rasgos físicos que se definen son muy genéricos. La
segunda es captar la simbología que dicha representa-
ción quiere transmitir. La posición cenital y la presencia
del pan/sol son dos elementos que no admiten dudas
sobre esta identificación. Es un lobo, aunque le faltan
todos los detalles minuciosos presentes en el ejemplo
de Roa de Duero. Como bien señala Blanco (2014a:
95
Un molde de fundición del castro/
oppidum
de Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España)
194) puede ser la representación de «un lobo o un
amigable perro». Falta saber qué aparecería en la otra
valva del molde que como es de suponer, corresponde-
ría a la mitad superior del animal.
Una de las cuestiones más interesantes de las
iconografías céltica y celtibérica son su significado y
la evolución cronológica que registran. En el proceso
evolutivo de los temas decorativos de esas culturas,
como en otras, hay un constante y progresivo cambio
desde la motivación original profundamente religio-
sa y ritual hacía formas más sencillas y con tendencia
marcadamente decorativa. Esto se refleja mejor en
aquellos temas decorativos que aparecen en objetos
cotidianos. Independientemente del significado es
interesante saber la fuente de inspiración en la dis-
posición de una representación. No hay que olvidar
que pueden estar en la vida cotidiana. Para explicar
estas figuras cenitales de algunos animales se indica
que pueden estar inspiradas en la piel del animal ex-
tendida como ocurre con la tésera de Burgos (Alma-
gro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 158) o con la té-
sera cántabra con figura de oso (Fernández y Bolado,
2011: 43-50), idéntica a la de Libia (Unterman, 1997,
542-544, n.º K.0.4; Almagro-Gorbea, 2003: 62). O en
la posición sedente de un animal alimentándose, en
este caso de una torta o pan como metáfora.
En el bestiario céltico algunos animales tienen una
particular simbología: el jabalí, el oso, el ciervo, cier-
tas aves (cisne), etc. El lobo es uno de los que mayor
simbología tiene vinculada a lo infernal, a la oscuri-
dad (noche y muerte), al mundo del más allá, a las
cofradías de guerreros, a rituales iniciáticos (Cerdeño
y Cabanes, 1994: 103-119; Almagro-Gorbea, 1997:
103-127). En ese juego de contrarios el lobo es uno
de los elementos más representativos de la mentali-
dad céltica y concretamente vaccea (Blanco, 2014a:
195). Pero como la representación de los animales
no es muy precisa en muchos de sus rasgos físicos,
a veces identificar su significado es muy resbaladizo.
Esto obedece al carácter polisémico de esas repre-
sentaciones, como indican Almagro-Gorbea, Balles-
ter y Turiel (2017: 164), o polimorfo como apunta
Blanco (2014a: 192), ya que el esquema cenital no
correspondía siempre al mismo animal y no tendría
el mismo significado ni responder al mismo mito.
La iconografía del lobo tuvo muchas funciones en el
marco natural, político, social, religioso y simbólico,
en un animal con estructura muy jerarquizada en la
manada que se proyecta a los humanos en el ámbito
guerrero. El lobo, en las sociedades agrícola-ganade-
ras tradicionales, ha sido el enemigo del hombre en
cuanto que atacaba a sus intereses personales, los re-
baños de animales, aunque muchos comportamien-
tos y actitudes son muy similares, por lo que fueron
adoptados como símbolo por las elites sociales y los
grupos (asociaciones) guerreros.
Por otro lado, y al hilo de lo que acabamos de
decir, el contexto en el que aparecen es diverso: en
estelas funerarias (Lara de los Infantes, Padilla de
Duero), en ámbitos domésticos (vasos o copas como
la de Garray, tapas de horno como la ya mencionada
proveniente de Padilla de Duero), en vasos de mesa
y de almacén (pintados o en relieve como el de Roa),
en objetos personales como armas (puñal de
Pintia
),
fíbulas (las
Schildkröten Fibeln
de Schüle, Numancia,
Coca, Lorca), broches de cinturón (Coca) o téseras
(Lora del Río, Muro de Ágreda, dos de la RAH: una de
Villasviejas de Tamuja), en joyas (Moñes, Arrabalde)
y en otros casos más peculiares como los remates de
los
carnyces
o trompas de Numancia (Wattenberg,
1963: Tabla VI, 414), Tiermes, Coca (Blanco, 2014b,
35-46) o el dado de cerámica de Sepúlveda (Blanco,
2004: 133-134, y 2011-2012: 185-186). Por eso se
ha señalado que estas imágenes cenitales tienen un
carácter simbólico religioso y mágico con finalidad
de protección o profiláctica (Morales y Sanz, 1994;
Romero, 2010: 526-527; Blanco, 2014a: 192). En el
caso de las tres representaciones del pomo del co-
nocido puñal de la tumba 32 de la necrópolis de
Pin-
tia
, que ha sido relacionado con una divinidad ctóni-
ca y regeneradora de la primera función dumeziliana
(Sanz, 1997: 439-448; Romero y Sanz, 1992: 459-
463)
1
. Para Abarquero tendrían un carácter numi-
noso respondiendo la divinidad del lugar que habría
que relacionar, según el caso, con el dios
Sucellus,
deidad
sobre todo en la Galia
,
o quizás con
Vaelicus
(Abarquero, 2006-2007: 197)
en territorio vetón. Sin
embargo, para Almagro-Gorbea y Lorrio (2011: 308-
309), y Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel (2017:
165) esta figura del lobo cenital está vinculada con
una gran divinidad, posiblemente
Teutatis,
relacio-
nado con iconografía de lobos (tarascas), con el cul-
to a los antepasados (héroe fundador,
heros ktistés
)
y con algunos mitos como el lobo y la serpiente y
el lobo que devora al sol
2
, relacionado este con el
día y la noche y el ocaso del sol. Para Blanco (1997:
197-198; 2014a: 191-19) son representaciones con-
vencionales debidas a una intencionalidad religiosa,
simbólica, ideológica o mágica. Por eso este investi-
gador diferencia las figuras asimiladas a batracios,
quelonios, reptiles, anfibios, etc., de los cuadrúpe-
dos que él identifica con lobos, en los cuales la pers-
pectiva no es la natural; de ahí el carácter religioso
o simbólico. Probablemente estas representaciones
simbólicas están inspiradas en momentos de la rea-
lidad más inmediata y cotidiana.
La perspectiva cenital de distintos animales y
quizás de algunas formas geométricas, como otros
símbolos ubicuos en las diferentes manifestaciones
ergológicas de los pueblos célticos, pueden ser, tal
vez, representaciones divinas que resultan todavía
enigmáticas o difíciles de identificar (Alfayé y Sopeña,
2010: 459; Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017:
167). Sean emblemas divinos o animales mitológicos,
su reiterado uso en la iconografía resulta muy intere-
sante por estas cuestiones.
96
La asociación del lobo en visión cenital con un ele-
mento circular dispuesto en la boca (pan o sol, según
autores) está vinculada a unos mitos que puede tener
diversas interpretaciones (Almagro-Gorbea, Ballester
y Turiel, 2017: 167-171). En el caso del mito del lobo
y el sol la representación podría estar relacionada con
el mito cosmológico vinculado a un
numen
o divini-
dad primordial presente en la mitología indoeuropea,
en la céltica (además de los ejemplos expuestos, pre-
sente en las monedas y tradiciones populares), en la
ibérica en la que además se representa como un ser
alado (Uroz, 2007) y en la germánica (Almagro-Gor-
bea, Ballester y Turiel, 2017: 168). El sol es devorado
por la noche (luz-oscuridad) figurando los ciclos bási-
cos de la vida en la naturaleza y en las personas.
En la provincia de Burgos son pocos los ejemplos
con presencia de elementos cenitales: el caso mejor
conocido es el lobo de la tinaja celtibérica de
Rauda
,
Roa (Abarquero, 2006-2007: 181-209; Abarquero y
Palomino, 2012: 144-153, figs. 25 y 26) encontrada en
la bodega de una casa de la Segunda Edad del Hierro,
denominada Casa del Sótano. Esta tinaja posee repre-
sentaciones cenitales en el cuello y en las asas. Se su-
man a esta representación, las dos lápidas indígenas
de época romana de Lara de los Infantes (Abásolo,
1974: 100-101, lám. LX); la estela de Ubierna (Abá-
solo y Ruiz Vélez, 1979: 179-180, fig. 4); la tésera de
hospitalidad publicada por Almagro-Gorbea, Balles-
ter y Turiel (2017: 157-185); las dos piezas inéditas del
Museo de Burgos procedentes de Villavieja de Muñó
(Ruiz Vélez, e.p.) y la estela de Clunia (García Bellido,
1949: 370-271, n.º 366). Los dos pequeños bronces
de Villavieja de Muñó tienen un tamaño de 5 x 1,5
x 1,4 cm y de 5,5 x 1,8 cm; pero lo más curioso es la
presencia de dos pequeños apéndices en el reverso
para encajar otra pieza y resultar en un caso similar al
cinturón de
Cauca
. Es el caso que se intuye en nues-
tro molde. Cabría la posibilidad de que dicha tésera
de hospitalidad publicada por Almagro, Ballester y
Turiel, como procedente de la provincia de Burgos,
pudiese proceder en realidad del yacimiento de Villa-
vieja de Muño, importante asentamiento celtibérico
y romano ubicado junto al río Arlanzón. La similitud
formal de esta pieza con las dos inéditas que acaba-
mos de citar más arriba podrían indicarnos que han
sido hechas en el mismo taller.
En la provincia de Palencia encontramos el ejem-
plar de fíbula zoomorfa cenital localizado en La Olme-
da, aunque publicado como proveniente de La Mor-
terona (Romero y Sanz, 2012). En realidad, la sigla de
la pieza indica que se halló en el patio de la vivienda
(V-P), seguramente entre un tesorillo encontrado en
la pared. Esta fíbula guarda gran paralelismo con el
molde localizado en Pinilla Trasmonte tanto en la
morfología como en las dimensiones. El contexto de
su hallazgo no permite relacionarlo directamente con
ocupación indígena en Saldaña, sin embargo cabría la
posibilidad de que fuese un elemento indígena, de los
siglos III-II a. C. que perdura hasta su ocultación en la
villa de La Olmeda.
La perspectiva cenital se ha considerado tradicio-
nalmente como un tema arévaco-vacceo (Romero y
Sanz, 1992: 465-468; Abarquero, 2006-2007: 198-
199; Blanco, 2014a: 187-218) pues su mayor presen-
cia se registra en las tierras centrales del Duero, pero
también en las dos vertientes del sistema Ibérico,
ámbitos arévaco y celtibérico, como hemos visto en
la mayoría de los yacimientos citados. Blanco García
(2014a: 194) considera a estas representaciones ceni-
tales como signos de «una singularidad de personali-
dad cultural vaccea» pues los ejemplos más numero-
sos corresponden al ámbito vacceo y muy poco a lo
celtibérico. Para este investigador la representación
del lobo en visión cenital sería una especie de tótem,
«el animal primigenio y fundacional de su entidad
como pueblo y de la estirpe de sus élites gobernan-
tes» (Blanco, 2014a).
Algunas referencias clásicas refieren la importan-
cia de la forma del lobo cómo un heraldo de
Nertóbri-
ga
se cubre con una piel de lobo (Apiano
, Iberia
, 48)
o jinetes de
Uxama
, cuyos cascos representan la cara
de un lobo con sus fauces (Silio Itálico, 3, 384). Apiano
(
Iber
., 82) refiere que, en torno al 137-136 a. C., los
vacceos de
Pallantia
que están persiguiendo a los ro-
manos, desisten de tal propósito ante la indicación de
un dios, quizás por algún prodigio como un eclipse de
luna (Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 170).
Respecto a las fechas de estas representaciones
todos los investigadores citados coinciden en una cro-
nología que abarca desde finales del siglo III a. C. o
inicios del siglo II a. C. y durante todo el siglo I a. C.
Cuando a finales del citado siglo se produce el gran
desarrollo de esta iconografía, quizás porque es el
momento que fecha la mayoría de los hallazgos. En el
caso de la tinaja de la Casa del Sótano de Roa, Abar-
quero la ubica a finales del siglo III o principios del
siglo II a. C. Según Blanco (2014b: 195) el apogeo de
esta representación lobuna debía situarse entre me-
diados del siglo II a. C. y mediados del siglo I a. C. pero
su ideología puede remontarse a momentos más an-
tiguos, siglos VI-V a. C.
Consideraciones finales
En este trabajo hemos presentado una pieza relevante
hallada durante las últimas campañas de excavación
en el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte. Junto
a la importancia estilística de la pieza, que la sitúa en
plena relación con la simbología y la cosmogonía indí-
gena, también debemos destacar la importancia del
contexto en el que localizamos el molde. La presencia
de un edificio de gran tamaño en la zona central del
yacimiento y los indicios arqueológicos que apuntan
a la posible interpretación como un taller artesanal,
son de importancia para conocer mejor algunos as-
98
Lorrio Alvarado, A. J. y Sánchez de Prado, M.ª D. (2000-
2001): “Elementos de un taller de orfebre en Contrebia
Carbica”.
Lucentum
, 19-20
,
pp. 6-79.
Morales, F. y Sanz, A. (1994): “Una copa de cerámica a
mano procedente de ‘Castillejo’
, Garray (Soria
).
Celti-
beria, 87-88
, pp. 253-264.
Moreda Blanco J. y Nuño González, J. (1990): “Avance
al estudio de la necrópolis de la Edad del Hierro de
“El Pradillo”. Pinilla Trasmonte (Burgos)”. En F. Burillo
(coord.),
Necrópolis celtibéricas. II Simposio sobre los
celtíberos.
Zaragoza: Institución Fernando el Católico,
pp. 171-181.
Romero Carnicero, F. (2010): “Las representaciones zoo-
morfas en perspectiva cenital. Un estado de la cues-
tión”. En C. Sanz y F. Romero (eds.),
De la Región Vaccea
a la Arqueología Vaccea
. Valladolid: Centro de Estudios
Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Va-
lladolid, pp. 467-545.
Romero Carnicero, F. y Sanz Mínguez, C. (1992): “Repre-
sentaciones zoomorfas prerromanas en perspectiva ce-
nital. Iconografía, cronología y dispersión geográfica”.
En
II Symposium de Arqueología Soriana.
Soria: Diputa-
ción Provincial de Soria, pp. 453-471.
―(2012):
“Bronces zoomorfos en perspectiva cenital de
Saldaña y su entorno”. En C. Fernández (eds.),
In Durii
Regione Romanitas. Estudios sobre la presencia roma-
na en el valle del Duero. En Homenaje a Javier Cortés
Álvarez de Miranda
. Palencia/Santander: Diputación de
Palencia, Sautuola, pp. 193–200.
Royo Guillén J. I. y Fatás Fernández, L. (2017): “Un molde
de orfebrería protohistórica en Beceite: el hallazgo de
La Creu del Coll”.
Cuaderno de Historia y Cultura. Becei-
te,
8,
pp. 3-10.
Ruiz Vélez, I., García Sánchez, J., Freancés Negro, M. Cues-
ta Romero, J., Palacios Palacios, V., Bartolomé Mon-
zón, E., Marina González, D., Arribas, Alonso, M.,
Gonzalo Mozo, A.D. y Llorente Herrera, E. (2022): “El
castro celtibérico de Alto de San Pedro
(Pinilla Trasmon-
te, Burgos, España): ¿ceca
Sekobirikes?”. Boletín de la
Institución Fernán González
, 264
,
pp. 347-377.
Ruiz Vélez, I. (2010):
La necrópolis de la Primera Edad del
Hierro de El Pradillo (Pinilla Trasmonte, Burgos).
Burgos:
Institución Fernán González.
―(e.p.):
“Mitos celtas en la iconografía indígena de la
provincia de Burgos”.
Boletín de la Institución Fernán
González
, 266.
Sanz Mínguez, C. (1997):
Los vacceos: cultura y ritos fu-
nerarios de un pueblo prerromano del valle medio del
Duero. La necrópolis de Las Ruedas, Padilla de Duero
(Valladolid).
Salamanca: Junta de Castilla y León. Ar-
queología en Castilla y León, Memorias, 6.
Untermann, J. (1997):
Monumenta linguarum Hispanica-
rum IV. Die tartessischen, keltiberischen und lusitanis-
chen Inschriten.
Wiesbaden: Reichert Verlag, pp. 542-
544.
Uroz Rodríguez, H. (2007): “El carnassier alado en la cerá-
mica ibérica del Sudeste
”. Verdolay
, 10, pp. 63-82.
Wattenberg, F. (1963):
Las cerámicas indígenas de Nu-
mancia
. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Instituto Español de Prehistoria, Diputación
Provincial de Valladolid. Bibliotheca Preshistorica His-
pana, IV.