Vaccea Anuario, 16 (2023)ISSN: edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187 h ttps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario Vaccea Editorial, CEVFWUniversidad de Valladolid * Institución Fernán González (Burgos, España), ignacioruiz932@gmail.com, ORCID: 0000-0001-5128-3642. ** Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), CSIC-Junta de Extremadura (España), j.garcia@iam.csic.es, ORCID: 0000-0001-7766-1972.*** Universidad de Alcalá (Alcalá de Henares, España), marta.frances@uah.es, ORCID: 0000.0002.3960-8588. Recibido: 5 de noviembre de 2022 / Aceptado: 11 de octubre de 2023 Cómo citar: Ruiz Vélez, I., García Sánchez, J. y Francés Negro, M. (2023): “Un molde de fundición del castro/oppidum de Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España)”. Vaccea Anuario, 16, pp. 91-98. Resumen: En este trabajo presentamos uno de los hallazgos más representativos de las dos últimas campañas de excavación en el castro del Alto de San Pedro, localizado en Pinilla Trasmonte, Burgos, e identificado con la posi-ble ceca celtibérica de Sekobirikes. El objeto estudiado es un molde bilvalvo del que solo conservamos una de las caras. Este molde sería empleado para elaborar figuras animales en perspectiva cenital, un motivo bien conocido en la decoración de numerosos elementos muebles del ámbito vacceo y celtibérico. Palabras clave: molde, iconografia cenital, protohistoria, Sekobirikes. Abstract: This paper presents a mold found in the exavations of the oppidum from Alto de San Pedro, located at the municiality of Pinilla Trasmonte (Burgos). The site is identified as the celtiberic mint of Sekobirikes. The object hereby is a half of a bivalve mold used to produce in metal a zenithal zoomorphological perspective. This motif is well known among the Vaccean and Celtiberian people. Keywords: Bivalve mold, Zenithal iconography, Protohistory, Sekobirikes. Ignacio Ruiz Vélez*, Jesús García Sánchez** y Marta Francés Negro***
92 Introducción El castro u oppidum de Alto de San Pedro en Pinilla Trasmonte (Burgos) es un yacimiento conocido prin-cipalmente por dos circunstancias. Por un lado, el hecho de que recientes investigaciones relacionan el asentamiento del Alto de San Pedro con el lugar don-de se ubicó la ceca celtibérica de Sekobirikes; y por otro, las excavaciones arqueológicas que se han lle-vado a cabo tanto en el castro como en la necrópolis, en ambos casos realizadas en etapas distintas desde 1984 a 2003. En 1990 se publicaron, de forma sinté-tica, los resultados iniciales de las campañas en la ne-crópolis (Moreda y Nuño, 1990: 171-181) y más tar-de, en 2004, una visión general de ella (Abarquero y Palomino, 2004: 149-162). Años después (Ruiz Vélez, 2010) fue publicado un libro acerca de la necrópolis durante la Primera Edad del Hierro correspondiente con el horizonte cultural de Soto de Medinilla. En este trabajo se abordarán principalmente los resultados obtenidos en la excavación de la necrópolis corres-pondiente a esa fase cultural. Recientemente, se han acometido nuevas campañas de prospección impul-sadas por la Junta de Castilla y León (necrópolis de El Pradillo, número de expediente: SCR/2021/023) y por nosotros mismos, dando lugar a una nueva visión e interpretación del yacimiento (fig. 1). Esta última fase de trabajos, iniciada en el año 2020 incluye una revisión de las antiguas intervenciones tanto en la ne-crópolis como en la muralla del castro, prospección geofísica con georradar (2020, magnetómetro 2023), fotografía aérea (2019-2020) y nuevas campañas de excavaciones orientadas por los resultados de las téc-nicas mencionadas (Ruiz Vélez et al., 2022).En 2021 se comenzó la fase de excavación en el Alto de San Pedro. Se incidió en aquellas zonas don-de la prospección geofísica nos indicaba la existencia de una zona de hábitat bien conservada. El objetivo de este trabajo es resolver algunas de las preguntas pendientes acerca del poblado. Entre ellas, la orga-nización interna y el urbanismo prerromano en el va-lle del Duero, y la cronología de ocupación y posible abandono en el siglo I a. C., en un contexto de gran inestabilidad en el valle del Duero relacionado con el expansionismo romano.La prospección geofísica realizada en 2020 por uno de nosotros (JGS) en un sector longitudinal paralelo a la muralla nos definió dos espacios en los que parecía evidente la existencia de varias es-tructuras asociadas a una posible malla urbana. Se decidió inicialmente excavar una de estas estructu-ras, la ubicada al oeste. Se trazó una cuadrícula de 12 x 12 m subdividié ndola en otras de 4 m de lado procediendo a excavar sondeos en los sectores no-roeste y la del sureste de esta cuadrícula (fig. 2). En esta última, tras un nivel superficial muy somero ha-bía un relleno de derrumbe sobre un suelo de arcilla apisonada con evidencias de acción del fuego y so- Fig. 1. Localización del Alto de San Pedro. Fig. 2. Localización del área de excavación.
93 Un molde de fundición del castro/oppidum de Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España) bre él algunos restos de viga quemada. Los materia-les arqueológicos encontrados sobre el suelo fueron los siguientes: fragmentos de un vaso globular celti-bérico pequeño, otro idéntico mediano, una ollita, una cuenta de collar de bronce, un arete de bronce, un fragmento de una pequeña pieza de bronce con calados, dos cupulitas de bronce unidas con sendos garfios para enganchar, un cuerno de bóvido con el arranque de la testuz junto a un candil de asta de ciervo, un mango de asta de ciervo, dos fragmentos de sendos molinos circulares diferentes (uno de are-nisca y otro realizado en caliza), diversos huesos de fauna de mediano y gran tamaño y el molde que es-tudiamos en este trabajo (fig. 3). Debido al carácter limitado de la excavación hasta la fecha no se pueden elaborar conclusiones definiti-vas sobre la función del espacio. No obstante, la pre-sencia de un gran fuego (relacionado con un hogar o un posible horno) en el ángulo suroeste, sumado a otras alteraciones de la zona producidas por la ex-posición a altas temperaturas nos lleva a plantear la hipótesis de que en este espacio pudo existir un ta-ller artesanal. En este contexto es donde se localiza el molde bivalvo que pasamos a describir. Descripción de la pieza La pieza corresponde a la base de un molde, posi-blemente bivalvo como defendemos en este trabajo, realizada en piedra caliza con pequeñas roturas en los extremos, causados probablemente tras su abando-no. Así pues, la pieza que presentamos sería una de las dos valvas de un molde. El vaciado define el perfil de un animal cuadrú-pedo. En este caso nos decantamos por un cánido, posiblemente un lobo, en visión cenital. Esta repre-sentación cenital de lobo es un tema bien conocido y recurrente en la iconografía y la mitología célticas: el lobo que devora al sol representado por el disco que parece retener con la boca. La figura define un rehundido de 2,5 mm, sobre una superficie perfec-tamente pulida, que en los extremos de las patas y en el rabo profundiza más a modo de apéndices. Tie-ne un cuerpo de trazado muy sencillo y alargado, de sección troncocónica, con las cuatro patas dobladas hacia adelante. Tras un largo cuello donde se adivi-na la cabeza que se mimetiza con la forma circular. No se identifican ni las orejas ni el rabo del animal representado. Asociado a la cabeza aparece el citado círculo que representaría al sol por analogía con otras imágenes, en ocasiones plasmado metafóricamente por una torta de pan (Abarquero, 2006). La superfi-cie de la base del disco/sol no es perfectamente lisa, sino que presenta rugosidades en un intento de mos-trar detalles como en otros ejemplos. Sobre el sol se dispone el canal de alimentación o bebedero, tronco-cónico, de 3,4 mm de grosor en la parte inferior, por donde se introducía el metal fundido, posiblemente bronce, plata u oro. El molde presenta tonalidades negruzcas debido a su exposición al fuego en un con-texto de destrucción del espacio donde se ocupaba, no relacionado con el propio uso de la pieza o con el proceso de fabricación de positivos. La asociación del lobo y el disco solar aparece reiteradamente en dife-rentes tipos de soporte. Entre ellos, en visión cenital en diferentes piezas de orfebrería (tesoro de Arrabal-de 2) (Esparza, 1988: 511), así como en fíbulas, pu-ñales y en diversos soportes cerámicos, por ejemplo, cerámica de almacenamiento (Rauda) (Abarquero, 2006) o en una tapadera de horno de Pintia (Padilla de Duero) (Romero, 2010: 500; Centeno et al., 2003). En algunas acuñaciones de procedencia céltica tam-bién aparece el lobo y el disco, en esta ocasión repre-sentado de forma erguida (Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 169).El molde (fig. 3) tiene unas dimensiones de 7 cm de largo por 3,8 cm de ancho. El grosor es de 2,3 cm. La figura con el disco tiene 3,6 cm de largo; 1,7 cm de ancho en las patas traseras; 1,4 cm en las patas delanteras. El peso de la pieza es de 64,92 g. Apareció junto al lado sur del sondeo de excavación a una cota de 31 cm de profundidad.Las medidas de la figura son ligeramente más pe-queñas que las piezas inéditas de Villavieja de Muñó con 5 y 5,5 cm de largo respectivamente. En este se-gundo caso sería una pieza exenta mientras que en las de Villavieja de Muñó y nuestro molde, probablemen- Fig. 3. (A) Dibujo y fotografía del molde. (B) Detalle y positivo obte-nido del molde. Museo de Burgos. B A
94 te, serían para incrustar o soldar (caso del ejemplo del cinturón de Coca).Hay que entender que la otra valva del molde muestra un vaciado abombado reproduciendo la for-ma representada en la tésera publicada por Almagro, Ballester y Turiel, en las piezas de Villavieja de Muñó o el broche de Arrabalde 2. Contexto arqueológico del hallazgo Este molde se descubrió en un contexto sobre el suelo afectado por el fuego como hemos dicho más arriba. La cuestión es definir la naturaleza del área donde ha aparecido, un espacio doméstico o de uso profesional. Puede tratarse de un ámbito doméstico al igual que el contexto de numantino (Liceras et al., 2014: 257-264) donde apareció el molde de una FAH de cú-pula apuntada. En esta ocasión realizado con una pas-ta compactada de diversos materiales sedimentarios a diferencia de la nuestra que es de roca caliza. O pue-de corresponder a un taller artesanal de un orfebre como es el caso del oppidum de Contrebia Carbica (Villas Viejas, Cuenca) (Lorrio y Sánchez, 2000-2001: 6-7), donde la aparición de diversos materiales de distinta naturaleza marca la existencia de un espacio dedicado a esta actividad artesanal. En esta ciudad celtibérica existió un taller de un orfebre broncista dentro de su espacio urbano de-bido a la aparición de lingotes, troqueles, matrices y materiales de desecho. Esto coincide con la opinión general de que en el interior de los núcleos urbanos de finales de la Edad del Hierro existieron talleres de orfebres ubicados dentro de la ciudad y cerca de las puertas principales siguiendo el modelo del oppidum de Bibracte, el mejor conocido, donde en un área ar-tesanal había talleres de forja cercanos a las puertas principales (Guillaumet, 1996: 106). En Pinilla Tras-monte, de ser la estructura excavada un taller arte-sano, se encontraría cerca de una de las cinco puer-tas de entrada al espacio urbano, la única que podría existir en la muralla.Pero este hecho no encaja con otra tendencia que se manifiesta a finales del mundo celtibérico en di-versos castros celtibéricos donde los alfares, por ries-gos de incendios, son trasladados fuera de la muralla. Esta circunstancia está comprobada en Pintia en Padi-lla de Duero y en Rauda, Roa de Duero.La posible existencia de un taller o artesanado de productos metálicos en el alto de Pinilla Trasmonte podría estudiarse también desde la óptica de los ha-llazgos de grandes tesoros celtibéricos (Cuesta, Delibes y Esparza, 2010: 397-432). Numerosos de estos teso-ros aparecen en contextos geográficamente cercanos a Pinilla Trasmonte, como Roa y Palencia; más al sur los de Padilla del Duero; el de Monasterio de Rodilla al nordeste y un poco más lejos el de Cerezo de Río Tirón. Los moldes de fundición El uso de moldes para la fabricación de objetos me-tálicos está muy unido al desarrollo de la metalurgia en la protohistoria peninsular. En la submeseta Norte se han publicado recientemente importantes trabajos dedicados a este tipo de objetos durante las edades del Bronce y del Hierro (Herrán, 1997; Fraile, 2008: 49-73). Los procedimientos de forja y de moldeado están unidos, preferentemente, a la naturaleza de las materias primas metálicas empleadas, siendo el se-gundo más común en el tratamiento del bronce y de los metales preciosos. Por el tipo de vertido, nuestro ejemplar corres-pondería a la variedad de molde bivalvo que es el más numeroso del catálogo de ejemplares (Fraile, 2008: 55). Respecto a los objetos representados, parece cla-ro que se corresponde con la variedad de objetos de adorno (Fraile, 2008: 60) pero con una variante debi-do a su cronología tardía, objetos de adorno que van embutidos sobre un soporte también metálico o de otros materiales. Respecto a la materia primera empleada en la fabricación del molde, los hay hechos de piedra, de arcilla y de bronce, siendo los segundos los más nu-merosos. Pero en los momentos finales de la Edad del Hierro, como demuestra el ejemplar de Numancia, la materia prima ha sido elaborada para responder me-jor a los fines productivos (Liceras et al., 2014: 259), es decir, se ha moldeado una pasta arcillosa especí-fica para favorecer el proceso y cuyos componentes esenciales son la arena (como material refractario), la calcita (como aglutinante) y la mica (por su resistencia al calor). Esa pasta no ha sido cocida como demuestra su análisis magnético. Puede ser el caso de nuestro ejemplar pues, como el de Numancia, la textura ex-terna es de tendencia jabonosa y poco consistente. Por otra parte, cabría la posibilidad de que la pie-za en estudio correspondiese a un molde relacionado con la orfebrería, como ocurre con los ejemplos del ámbito ibérico, sobre todo del área noreste de la pe-nínsula, o de zonas más próximas como Teruel (Royo y Fatás, 2017: 3-10), pero en ese caso los moldes pre-sentan un acabado más minucioso y preciso. Sobre la naturaleza y significado de la representación La primera cuestión que abordamos es la identificación de la imagen presentada, con la limitación de que los rasgos físicos que se definen son muy genéricos. La segunda es captar la simbología que dicha representa-ción quiere transmitir. La posición cenital y la presencia del pan/sol son dos elementos que no admiten dudas sobre esta identificación. Es un lobo, aunque le faltan todos los detalles minuciosos presentes en el ejemplo de Roa de Duero. Como bien señala Blanco (2014a:
95 Un molde de fundición del castro/oppidum de Alto de San Pedro (Pinilla Trasmonte, Burgos, España) 194) puede ser la representación de «un lobo o un amigable perro». Falta saber qué aparecería en la otra valva del molde que como es de suponer, corresponde-ría a la mitad superior del animal.Una de las cuestiones más interesantes de las iconografías céltica y celtibérica son su significado y la evolución cronológica que registran. En el proceso evolutivo de los temas decorativos de esas culturas, como en otras, hay un constante y progresivo cambio desde la motivación original profundamente religio-sa y ritual hacía formas más sencillas y con tendencia marcadamente decorativa. Esto se refleja mejor en aquellos temas decorativos que aparecen en objetos cotidianos. Independientemente del significado es interesante saber la fuente de inspiración en la dis-posición de una representación. No hay que olvidar que pueden estar en la vida cotidiana. Para explicar estas figuras cenitales de algunos animales se indica que pueden estar inspiradas en la piel del animal ex-tendida como ocurre con la tésera de Burgos (Alma-gro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 158) o con la té-sera cántabra con figura de oso (Fernández y Bolado, 2011: 43-50), idéntica a la de Libia (Unterman, 1997, 542-544, n.º K.0.4; Almagro-Gorbea, 2003: 62). O en la posición sedente de un animal alimentándose, en este caso de una torta o pan como metáfora.En el bestiario céltico algunos animales tienen una particular simbología: el jabalí, el oso, el ciervo, cier-tas aves (cisne), etc. El lobo es uno de los que mayor simbología tiene vinculada a lo infernal, a la oscuri-dad (noche y muerte), al mundo del más allá, a las cofradías de guerreros, a rituales iniciáticos (Cerdeño y Cabanes, 1994: 103-119; Almagro-Gorbea, 1997: 103-127). En ese juego de contrarios el lobo es uno de los elementos más representativos de la mentali-dad céltica y concretamente vaccea (Blanco, 2014a: 195). Pero como la representación de los animales no es muy precisa en muchos de sus rasgos físicos, a veces identificar su significado es muy resbaladizo. Esto obedece al carácter polisémico de esas repre-sentaciones, como indican Almagro-Gorbea, Balles-ter y Turiel (2017: 164), o polimorfo como apunta Blanco (2014a: 192), ya que el esquema cenital no correspondía siempre al mismo animal y no tendría el mismo significado ni responder al mismo mito. La iconografía del lobo tuvo muchas funciones en el marco natural, político, social, religioso y simbólico, en un animal con estructura muy jerarquizada en la manada que se proyecta a los humanos en el ámbito guerrero. El lobo, en las sociedades agrícola-ganade-ras tradicionales, ha sido el enemigo del hombre en cuanto que atacaba a sus intereses personales, los re-baños de animales, aunque muchos comportamien-tos y actitudes son muy similares, por lo que fueron adoptados como símbolo por las elites sociales y los grupos (asociaciones) guerreros.Por otro lado, y al hilo de lo que acabamos de decir, el contexto en el que aparecen es diverso: en estelas funerarias (Lara de los Infantes, Padilla de Duero), en ámbitos domésticos (vasos o copas como la de Garray, tapas de horno como la ya mencionada proveniente de Padilla de Duero), en vasos de mesa y de almacén (pintados o en relieve como el de Roa), en objetos personales como armas (puñal de Pintia), fíbulas (las Schildkröten Fibeln de Schüle, Numancia, Coca, Lorca), broches de cinturón (Coca) o téseras (Lora del Río, Muro de Ágreda, dos de la RAH: una de Villasviejas de Tamuja), en joyas (Moñes, Arrabalde) y en otros casos más peculiares como los remates de los carnyces o trompas de Numancia (Wattenberg, 1963: Tabla VI, 414), Tiermes, Coca (Blanco, 2014b, 35-46) o el dado de cerámica de Sepúlveda (Blanco, 2004: 133-134, y 2011-2012: 185-186). Por eso se ha señalado que estas imágenes cenitales tienen un carácter simbólico religioso y mágico con finalidad de protección o profiláctica (Morales y Sanz, 1994; Romero, 2010: 526-527; Blanco, 2014a: 192). En el caso de las tres representaciones del pomo del co-nocido puñal de la tumba 32 de la necrópolis de Pin-tia, que ha sido relacionado con una divinidad ctóni-ca y regeneradora de la primera función dumeziliana (Sanz, 1997: 439-448; Romero y Sanz, 1992: 459-463) 1 . Para Abarquero tendrían un carácter numi-noso respondiendo la divinidad del lugar que habría que relacionar, según el caso, con el dios Sucellus, deidad sobre todo en la Galia, o quizás con Vaelicus (Abarquero, 2006-2007: 197) en territorio vetón. Sin embargo, para Almagro-Gorbea y Lorrio (2011: 308-309), y Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel (2017: 165) esta figura del lobo cenital está vinculada con una gran divinidad, posiblemente Teutatis, relacio-nado con iconografía de lobos (tarascas), con el cul-to a los antepasados (héroe fundador, heros ktistés) y con algunos mitos como el lobo y la serpiente y el lobo que devora al sol 2 , relacionado este con el día y la noche y el ocaso del sol. Para Blanco (1997: 197-198; 2014a: 191-19) son representaciones con-vencionales debidas a una intencionalidad religiosa, simbólica, ideológica o mágica. Por eso este investi-gador diferencia las figuras asimiladas a batracios, quelonios, reptiles, anfibios, etc., de los cuadrúpe-dos que él identifica con lobos, en los cuales la pers-pectiva no es la natural; de ahí el carácter religioso o simbólico. Probablemente estas representaciones simbólicas están inspiradas en momentos de la rea-lidad más inmediata y cotidiana.La perspectiva cenital de distintos animales y quizás de algunas formas geométricas, como otros símbolos ubicuos en las diferentes manifestaciones ergológicas de los pueblos célticos, pueden ser, tal vez, representaciones divinas que resultan todavía enigmáticas o difíciles de identificar (Alfayé y Sopeña, 2010: 459; Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 167). Sean emblemas divinos o animales mitológicos, su reiterado uso en la iconografía resulta muy intere-sante por estas cuestiones.
96 La asociación del lobo en visión cenital con un ele-mento circular dispuesto en la boca (pan o sol, según autores) está vinculada a unos mitos que puede tener diversas interpretaciones (Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 167-171). En el caso del mito del lobo y el sol la representación podría estar relacionada con el mito cosmológico vinculado a un numen o divini-dad primordial presente en la mitología indoeuropea, en la céltica (además de los ejemplos expuestos, pre-sente en las monedas y tradiciones populares), en la ibérica en la que además se representa como un ser alado (Uroz, 2007) y en la germánica (Almagro-Gor-bea, Ballester y Turiel, 2017: 168). El sol es devorado por la noche (luz-oscuridad) figurando los ciclos bási-cos de la vida en la naturaleza y en las personas.En la provincia de Burgos son pocos los ejemplos con presencia de elementos cenitales: el caso mejor conocido es el lobo de la tinaja celtibérica de Rauda, Roa (Abarquero, 2006-2007: 181-209; Abarquero y Palomino, 2012: 144-153, figs. 25 y 26) encontrada en la bodega de una casa de la Segunda Edad del Hierro, denominada Casa del Sótano. Esta tinaja posee repre-sentaciones cenitales en el cuello y en las asas. Se su-man a esta representación, las dos lápidas indígenas de época romana de Lara de los Infantes (Abásolo, 1974: 100-101, lám. LX); la estela de Ubierna (Abá-solo y Ruiz Vélez, 1979: 179-180, fig. 4); la tésera de hospitalidad publicada por Almagro-Gorbea, Balles-ter y Turiel (2017: 157-185); las dos piezas inéditas del Museo de Burgos procedentes de Villavieja de Muñó (Ruiz Vélez, e.p.) y la estela de Clunia (García Bellido, 1949: 370-271, n.º 366). Los dos pequeños bronces de Villavieja de Muñó tienen un tamaño de 5 x 1,5 x 1,4 cm y de 5,5 x 1,8 cm; pero lo más curioso es la presencia de dos pequeños apéndices en el reverso para encajar otra pieza y resultar en un caso similar al cinturón de Cauca. Es el caso que se intuye en nues-tro molde. Cabría la posibilidad de que dicha tésera de hospitalidad publicada por Almagro, Ballester y Turiel, como procedente de la provincia de Burgos, pudiese proceder en realidad del yacimiento de Villa-vieja de Muño, importante asentamiento celtibérico y romano ubicado junto al río Arlanzón. La similitud formal de esta pieza con las dos inéditas que acaba-mos de citar más arriba podrían indicarnos que han sido hechas en el mismo taller.En la provincia de Palencia encontramos el ejem-plar de fíbula zoomorfa cenital localizado en La Olme-da, aunque publicado como proveniente de La Mor-terona (Romero y Sanz, 2012). En realidad, la sigla de la pieza indica que se halló en el patio de la vivienda (V-P), seguramente entre un tesorillo encontrado en la pared. Esta fíbula guarda gran paralelismo con el molde localizado en Pinilla Trasmonte tanto en la morfología como en las dimensiones. El contexto de su hallazgo no permite relacionarlo directamente con ocupación indígena en Saldaña, sin embargo cabría la posibilidad de que fuese un elemento indígena, de los siglos III-II a. C. que perdura hasta su ocultación en la villa de La Olmeda.La perspectiva cenital se ha considerado tradicio-nalmente como un tema arévaco-vacceo (Romero y Sanz, 1992: 465-468; Abarquero, 2006-2007: 198-199; Blanco, 2014a: 187-218) pues su mayor presen-cia se registra en las tierras centrales del Duero, pero también en las dos vertientes del sistema Ibérico, ámbitos arévaco y celtibérico, como hemos visto en la mayoría de los yacimientos citados. Blanco García (2014a: 194) considera a estas representaciones ceni-tales como signos de «una singularidad de personali-dad cultural vaccea» pues los ejemplos más numero-sos corresponden al ámbito vacceo y muy poco a lo celtibérico. Para este investigador la representación del lobo en visión cenital sería una especie de tótem, «el animal primigenio y fundacional de su entidad como pueblo y de la estirpe de sus élites gobernan-tes» (Blanco, 2014a).Algunas referencias clásicas refieren la importan-cia de la forma del lobo cómo un heraldo de Nertóbri-ga se cubre con una piel de lobo (Apiano, Iberia, 48) o jinetes de Uxama, cuyos cascos representan la cara de un lobo con sus fauces (Silio Itálico, 3, 384). Apiano (Iber., 82) refiere que, en torno al 137-136 a. C., los vacceos de Pallantia que están persiguiendo a los ro-manos, desisten de tal propósito ante la indicación de un dios, quizás por algún prodigio como un eclipse de luna (Almagro-Gorbea, Ballester y Turiel, 2017: 170).Respecto a las fechas de estas representaciones todos los investigadores citados coinciden en una cro-nología que abarca desde finales del siglo III a. C. o inicios del siglo II a. C. y durante todo el siglo I a. C. Cuando a finales del citado siglo se produce el gran desarrollo de esta iconografía, quizás porque es el momento que fecha la mayoría de los hallazgos. En el caso de la tinaja de la Casa del Sótano de Roa, Abar-quero la ubica a finales del siglo III o principios del siglo II a. C. Según Blanco (2014b: 195) el apogeo de esta representación lobuna debía situarse entre me-diados del siglo II a. C. y mediados del siglo I a. C. pero su ideología puede remontarse a momentos más an-tiguos, siglos VI-V a. C. Consideraciones finales En este trabajo hemos presentado una pieza relevante hallada durante las últimas campañas de excavación en el Alto de San Pedro, en Pinilla Trasmonte. Junto a la importancia estilística de la pieza, que la sitúa en plena relación con la simbología y la cosmogonía indí-gena, también debemos destacar la importancia del contexto en el que localizamos el molde. La presencia de un edificio de gran tamaño en la zona central del yacimiento y los indicios arqueológicos que apuntan a la posible interpretación como un taller artesanal, son de importancia para conocer mejor algunos as-
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