Vaccea Anuario
, 16 (2023)
ISSN:
edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187
ht
tps://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario
Vaccea Editorial, CEVFW
Universidad de Valladolid
Recibido: 4 de septiembre de 2023 / Aceptado: 28 de septiembre de 2023
* Museo de Palencia (España), carmelo.fernandez@jcyl.es, ORCID: 0000-0003-4781-1647
** Museo Arqueolóxico de Ourense (España), xulio.rodriguez.gonzalez@xunta.es
Cómo citar: Fernández Ibáñez, C. y Rodríguez González, X.
(2023): “Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto ar-
queológico-natural de Santomé (Orense). Armas y otras reliquias
en contexto privado en el cuadrante noroccidental de la penín-
sula ibérica”.
Vaccea Anuario
, 16, pp. 71-89.
Resumen:
El estudio se motiva a partir del hallazgo en las excavaciones en el conjunto arqueológico-natural de
Santomé (Orense) de una daga con su funda decorada con nielados del tipo denominado Monte Bernorio, apa-
recida en contexto galaico-romano bien fechado en la primera mitad del s. I d. C. Se trata de un arma del siglo III
a. C. fabricada en la cercana meseta Norte. A partir de la consideración del tal arma como una reliquia (
keimélia
)
y para comenzar a dar sentido a este exclusivo hallazgo, se han recopilado los diversos objetos (dagas de distinta
tipología, hachas de anillas…) aparecidos en el NW de la península ibérica y considerados como tales reliquias en
la Antigüedad. Todas son ocultaciones privadas que se realizaron en época romana, y la inmensa mayoría en el
período Altoimperial. Así mismo se han descrito las particularidades culturales, antropológicas, sociales y religio-
sas que caracterizaron su conservación y veneración. Como hipótesis más posible para dar sentido a la daga en
estudio y entre otras posibilidades, se razona que hubiese sido un trofeo de guerra.
Palabras
clave:
astures, Alto Imperio, dagas, galaicos,
keimélia
,
keimélion
, Segunda Edad del Hierro, vacceos.
Abstract:
The study was motivated by the discovery in excavations at the archaeological-natural site of Santomé
(Orense) of a dagger with its sheath decorated with damascene of the type known as Monte Bernorio, found in
a Galician-Roman context, well dated to the first half of the 1st century AD. It is a weapon from the 3rd century
B.C. manufactured in the nearby northern plateau. Based on the consideration of this weapon as a relic (keimé-
lia) and in order to begin to make sense of this exclusive find, we have compiled the various objects (daggers of
different types, ring axes...) found in the NW of the Iberian Peninsula and considered to be relics in antiquity. All
of them are private relics from the Roman period, and the vast majority from the High Imperial period. The cul-
tural, anthropological, social and religious particularities that characterised its conservation and veneration have
also been described. As the most plausible hypothesis to make sense of the dagger under study and among other
possibilities, it is reasoned that it could have been a war trophy.
Keywords:
Asturian, daggers, Gaulish, Early Roman Empire,
keimélia
,
keimélion
, Late Iron Age, Vacceans.
Carmelo Fernández Ibáñez* y Xulio Rodríguez González**
72
Introducción
El estudio y tratamiento analítico de un determinado
objeto de manera monográfica no suele contar con
demasiada buena prensa, tal vez porque en ellos tan
sólo se ha podido ver un exotismo unido a la lejanía
geográfica de su origen y poco más. No obstante, re-
sulta obligado reconocer que existen emblemáticos
ejemplos que no solamente se encuentran cargados
de toda clase información inherente a ellos mismos
y sus contextos, sino que pueden llegar a ser la llave
en el esclarecimiento o puesta en valor/evidencia de
otro tipo de velados conocimientos con mayor ran-
go geográfico y cultural. Con respecto a la daga del
yacimiento de Santomé nos encontramos en un caso
de estas características. Este arma es un compendio
de información en sí misma, ya que a la rareza de
su lugar de hallazgo se une lo que pudo haber sig-
nificado en la Antigüedad para la comunidad a la
que perteneció en los últimos siglos a. C. Y unido a
ello, la motivación de cómo y por qué pudo haber
llegado hasta el noroeste desde la meseta occiden-
tal a medio millar de kilómetros. Pero aún más, y
es la evidencia misma a partir de la consideración
de que se trataba ya entonces de una antigua reli-
quia. Las características que como objeto de culto
han podido ser obtenidas tras el análisis del arma y
su contexto, las hemos podido llegar a observar en
otros yacimientos y hallazgos del entorno regional
e incluso temporal. La costumbre de ocultar obje-
tos de la Antigüedad en un ámbito familiar y privado
que encerraban una historia generacional, fue un
comportamiento muy recurrente entre las poblacio-
nes del NW, y seguramente en un radio geográfico
bastante más amplio. Pero las creencias que aquí
mostramos ya ancestrales para la Segunda Edad del
Hierro, se fueron viendo diluidas en torno al cambio
de era ante una nueva y arrolladora realidad cultural
romana que llevaba decenios imponiéndose hasta
lograr arrasar con ya vetustas costumbres. No obs-
tante parece que no lo hubo logrado en su totalidad.
A nivel histórico lo que mostramos hoy aquí resulta
el nuevo testimonio de una sociedad en claro pro-
ceso de cambio, a nivel de la pesquisa arqueológica,
la muestra de un comportamiento del cual poco se
sabe de su detección e interpretación.
La reliquia y su entorno
El asentamiento de Santomé
Los restos de la antigua población de donde pro-
viene el arma motivo de nuestro estudio constituyen
un conjunto arqueológico-natural
1
que se encuentra
cercano a la capital de la provincia (fig. 1), concreta-
mente a escasos tres kilómetros. A nivel geográfico
se eleva en el borde NE de la de depresión conocida
como “Hoya ourensana”, formada por el valle del río
Miño y sus dos pequeños afluentes por la margen iz-
quierda Loña y Barbaña. El pueblo actual (parroquia
de San Bernardo de Tibiás) y con el mismo nombre se
ubica a 200 m al SE del yacimiento.
El origen del antiguo asentamiento es un peque-
ño montículo, ligeramente amesetado en su cima, y
con una fuerte inclinación hacia el S-SW. Los costa-
dos E y
S son ac
antilados inexpugnables que actua-
ban como defensas naturales, habiendo sido confor-
mados por un meandro del río Loña en su erosión y
que discurre a sus pies por estos flancos. Por el lado
contrario del altozano y en su base se despliega una
productiva y amplia vaguada agraria que se extiende
hasta la actual población (fig. 3).
Las excavaciones de este lugar discurrieron a lo
largo de diez campañas, entre los años 1983 y 2003,
dirigidas por uno de los firmantes (X. Rodríguez Gon-
zález). Tras el estudio de sus hallazgos han podido ser
establecidos básicamente tres momentos constructi-
vos sustanciales en la ocupación de este lugar
2
.
La primera fase, que se corresponde con la fun-
dacional, se inició en torno al cambio de la era, en
época augustea (sector “castro” de la excavación)
(figs. 2 y 3). Queda establecida la población cerca de
la cima (
croa
) en las laderas E, S y W, siendo peri-
metrada el área por una muralla de protección que
incluye un torreón defensivo junto a la puerta de ac-
ceso. Al exterior fue reforzado este acceso median-
te un corto foso únicamente excavado en el flanco
N-NW, debido a que esta es la zona más accesible al
recinto (figs. 2 y 6). Compone esta fase a nivel cons-
tructivo arquitecturas alineadas con planta de forma
oval y esquinas redondeadas, habiendo sido edifica-
das en terrazas debido a la abrupta topografía del
terreno. En definitiva, se relaciona este poblado con
un pequeño núcleo de tipo castreño temporalmente
ya avanzado, y cuyo inicio podríamos situarlo a fina-
les del siglo I a. C.
En un momento de finales del primer cuarto del
siglo I d. C., tal vez coincidiendo con la autoridad del
emperador Claudio (41-54 d. C.), es cuando comien-
za a remozarse y ampliarse por primera vez el ya en-
Fig. 1. Emplazamiento geográfico del conjunto arqueológico-natu-
ral de Santomé.
73
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
tonces viejo poblado, con al menos dos significativas
remodelaciones más en este interior, y que coinciden
temporalmente con los momentos romano-imperiales
flavio y antonino. Nos encontramos por lo tanto en la
segunda fase de la vida del castro que culmina a me-
diados del siglo II d. C. Dentro del recinto, con estas
reformas se amplían las antiguas líneas de construccio-
nes con nuevas unidades de habitación adosadas a las
anteriores, creando un esbozo de calle entre ellas que
irá remarcándose a base de alzamientos y rehechuras
arquitectónicas sucesivas en el tiempo, con una clara
tendencia al desarrollo ortogonal del espacio disponi-
ble (fig. 4). Comienza así mismo a habitarse extramu-
ros del castro en su área más inmediata, edificándose
construcciones al NW muy cerca del lienzo de la mura-
lla ―posiblemente talleres― (sector I de la excavación)
(figs. 2 y 4), para lo cual se hizo necesario terraplenar
el espacio, rellenándose por completo el foso con es-
combros. También se construyen los primeros edificios
en la vaguada contigua. Es destacado en estas nuevas
edificaciones la aparición de las esquinas en ángulo y
divisiones en sus espacios internos.
Trascurrido un lapso temporal de un siglo durante
el cual este lugar permaneció abandonado, a media-
dos del siglo III d. C. se vuelve a habitar en la vaguada,
al exterior del castro hacia el NNE y sobre las cons-
trucciones preexistentes (sector II de la excavación)
(figs. 2 y 3). Esta tercera y última fase concluirá a
principios del siglo V d. C. A lo largo de este aproxi-
madamente siglo y medio de actividad y coincidiendo
con la ruralización social en extremo que caracterizan
a estos siglos tardíos, se alza y desarrolla un edificio
como vivienda (
domus
) además de para otras diver-
sas actividades agropecuarias, del cual se han exca-
vado un par de construcciones porticadas con patio
central y doble planta, juntamente con otras de ca-
rácter auxiliar.
Análisis
descrip
tivo
del
arma
El
arma estudiada es un tipo de daga en principio
denominada por los yacimientos en cuyas necrópo-
lis de la meseta Norte fue descubierta por primera
vez: Monte Bernorio (Palencia)-Miraveche (Burgos).
Si bien y definitivamente quedó establecido ya en
1920 por J. Cabré bajo el epónimo exclusivamente del
primero de los topónimos, arqueólogo que más ade-
lante sistematizaría conjuntamente las características
del modelo (Cabré, 1931). Creada en el último cuarto
del siglo V a. C. en el centro de la cuenca del Duero
por la población vaccea, con varias fases evolutivas
de cambios a través de los siglos, se expandió hacia
el territorio de los berones al NE (cabecera del Ebro y
Fig. 2. Planimetría de la totalidad de las estructuras excavadas en Santomé. En color rojo se resaltan las construcciones y demás antiguas
estructuras relacionadas con el castro.
74
su entorno geográfico) y hacia el S de la misma mese-
ta septentrional (vetones) (De Pablo, 2022a: 49-266;
Sanz, 1990; 1997: 427-453; 2002: 94-100; 2016: 206);
los últimos ejemplares llegaron hasta el final del siglo
III a. C., aunque se conocen algunas muestras que al-
canzan el siglo I a. C.
Su estado de conservación tras ser exhumado en
absoluto era satisfactorio, como resultado de una mi-
neralización total producto de los agresivos edafosis-
temas galaicos, que se encuentran caracterizados por
altos valores de humedad y aireación que caracterizan
aquellos rellenos arqueológicos (Martínez y Moares,
1995: 155-163), siendo el hierro la materia que ma-
yor alteración padece debido a su alta reactividad. Los
productos de corrosión afectaron de manera total las
primitivas topografías de este objeto, por lo cual resul-
tó inexcusable un adecuado tratamiento de limpieza y
estabilización, labor que de manera satisfactoria fue
llevada a efecto en el Laboratorio de Conservación y
Restauración del Museo Arqueolóxico de Ourense (fig.
7). Para su más preciso análisis y conocimiento fue im-
prescindible realizar radiografías (fig. 11).
El arma no se encuentra completa en la totali-
dad de los componentes de los que en la actualidad
sabemos que constaba en origen, tras los 275 ejem-
plares conocidos y más de un siglo de investigación,
careciendo nuestro objeto de partes fundamenta-
les (fig.
7). En
esencia consta de una daga carente
de buena parte de su empuñadura (espigo, cachas
y pomo), introducida de forma prácticamente total
(sobresale unos milímetros) en su funda o vaina,
y que resulta del todo imposible su extracción de-
bido tanto a la inmovilidad como fragilidad gene-
radas por los productos de corrosión. Así mismo
carece de la totalidad de los elementos que con-
formaban el tahalí de sujeción al cinturón (broche,
presilla, argolla y cadena). Habiendo sido estudia-
do este tipo de arma en profundidad desde finales
del siglo XX (Griñó, 1989; Sanz, 1990; 1997; 2002;
2016), ha sido de nuevo tratado en una reciente
publicación (De Pablo, 2022a). En estos autores nos
basaremos para su descripción, fundamentalmente
en el trabajo de R. de Pablo (2022a: 49-266), que
de manera tan metódica como analítica desmenuza
cada uno de sus componentes. Mencionamos este
dato con el fin de no reiterar constantemente las
citas haciendo engorroso el texto, y sólo aludien-
do a estos tres autores fundamentales en aspectos
Fig. 3. Imagen aérea del yacimiento con la indicación de las tres
áreas/sectores excavados.
Fig. 4. Edificaciones de la barriada altoimperial del castro, erigidas a
ambos lados de una calle (mediados del siglo II d. C).
Fig. 5. Vista de los sectores I bajoimperial (parte inferior) y II altoim-
perial (parte superior). Bajo los edificios de este último se encuen-
tra el primitivo foso defensivo del castro.
Fig. 6. Dos momentos en la excavación del foso; campaña de 1989. A
la izquierda de la imagen se observan las estructuras del sector II (fo-
tografía de X. Rodríguez González, Museo Arqueolóxico de Ourense).
75
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
esenciales. Así mismo, las correspondientes dimen-
siones, por el mismo motivo, las ofrecemos en la
figura 9.
El arma Monte Bernorio de Santomé cuyas pu-
blicaciones hasta la fecha se han limitado a escuetas
noticias (Rodríguez
et al.
, 2019: 72; Rodríguez y Fer-
nández, 2021), se encuentra formada en primer lugar
por la daga. De esta sólo ha sido posible percibir sus
características a través de una rotura en el anverso de
la vaina y por la radiografía correspondiente (fig.
9).
La hoja
tiene una longitud aproximada de 19 cm (ca-
rece de ± 1,5 cm en la punta) siendo de hombros rec-
tos y su perfil levemente sinuoso (pistiliforme, tipo 7c
de De Pablo, fig. 10), con sección que no es posible
determinar categóricamente por la alteración; en
principio parece lenticular, pero pudo haber sido a
cuatro mesas (con arista central) como parecen po-
seer la mayoría de los ejemplares de este modelo.
Carece de su característico pomo naviforme, el puño
(cachas orgánicas), y prácticamente la totalidad del
único espigo de sección circular (en origen debería de
haber tenido entre 9-12 cm de longitud), cuya unión
a la hoja posee un engrosamiento tal vez triangular
(tipo 2 de De Pablo, fig. 11).
De la empuñadura tan sólo se conserva la guarda
(fig. 10A). Muestra planta oval y un perfil naviforme,
pero invertido respecto a la característica forma que
presentan los pomos. Es corta y ancha con la clásica
escotadura trapecial en el centro de la base de anver-
so y reverso. Los costados son cóncavos en su perfil,
cortos, lo que conforman unas aletas de escaso vuelo,
plano-triangulares invertidas vistas de frente. La base
presenta un detalle particular no visto en otros pu-
ñales, es el reborde así como las convexidades en los
extremos de las aletas. Podríamos achacarlo tal vez a
una deformación por aplastamiento. Esta fracción de
las empuñaduras Monte Bernorio se fabricaban por
la unión de dos piezas (a lo largo o a lo ancho) que
permanecían unidas mediante dos pasadores inter-
nos dispuestos en paralelo, remachados y disimula-
dos al exterior. De ellos nada se conserva. Las líneas
de unión de las dos fracciones o valvas evidentes en
otras armas de este tipo, han sido totalmente desdi-
bujadas por la corrosión y mineralización de la ma-
Fig. 7. Tres fases en la limpieza del arma y estabilización de su materia (fotografía del Laboratorio de Conservación y Restauración del Museo
Arqueolóxico de Ourense).
76
teria férrea. Es por ello que, siendo del tipo III en la
clasificación de De Pablo (su fig. 13), no sea posible
concretar si es del subtipo A o B, aunque vista en la
radiografía la ausencia de cualquier línea de separa-
ción frontal, quizás nos hallamos ante un ejemplar del
segundo subtipo mencionado.
El otro elemento del conjunto es su característica
vaina. Con delineación ligeramente pistiliforme, su re-
ducido tamaño (20,5 cm) en relación a la generalidad
de las fundas conocidas, hace que la nuestra sea has-
ta hoy de las más pequeñas. Se encuentra formada
en su generalidad por dos valvas perfectamente so-
brepuestas (fig. 10C), aunque en el tramo superior se
muestra ligeramente superpuesta la dorsal sobre la
ventral; no obstante pensamos que sea debido a una
deformación por un nuevo efecto de aplastamiento
postdeposicional. Conformadas mediante forja, sobre
el cuerpo de la valva que corresponde al anverso es
perceptible a lo largo y ancho de la misma hasta seis
facetas, que se conciernen con parte del tratamiento
de fragua para dar forma curva a esta cubierta.
La embocadura es recta, sin clavos internos para
alinear la hoja de la daga, con escaso desarrollo en
ambos extremos, lo que ha dado como resultado
unas muy cortas aletas (escotadura axial) con escaso
vuelo (tipo 3 en fig. 37 de De Pablo). En el centro de
Fig. 8. Daga Monte Bernorio con vaina discoidal de Santomé (Oren-
se). Dibujo de Víctor Vázquez Collado.
Fig. 9. Dimensiones -en centímetros- de la daga en sus diferentes partes.
77
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
ambas caras sobresale la reducida lengüeta trapecial
que, encajando en la escotadura de la guarda ya vis-
ta, aseguraba la inmovilidad de la daga. La sección
de esta parte superior es un tanto irregular hasta las
orejetas, ya que los extremos son planos y no apunta-
dos. En esta parte superior y en ambas partes de las
aletas se observa también que las valvas se encontra-
ban unidas por sendos pasadores circulares (fig. 10B)
que no presentan huella alguna al exterior. En des-
censo le siguen sendas orejetas simétricas de tipo se-
micircular, que perdieron los también característicos
remaches de vistosas y modeladas cabezas (de gran
tamaño en ejemplares del mismo tipo), que serían
el primer punto de sujeción de la daga completa al
conjunto del tahalí. Antes de llegar al extremo, hemos
de mencionar la perforación existente a la mitad de
la valva trasera y en la cual se alojaría una hembrilla
en cuya perforación iría insertado un pasador o clavi-
ja horizontal, y que formaría el segundo punto en el
sistema de sujeción. Finalmente la contera, remate o
buterola terminal, es circular, con la particularidad de
que en el reverso su centro se encuentra ligeramente
sobreelevado. También en el centro de esta cara es
evidente un pequeño resalte perforado. Por hallazgos
similares completos pero en vainas de contera cuadri-
lobulada donde eran comunes, sabemos que sin duda
allí irían insertados una serie de pequeños elementos
metálicos hoy inexistentes: una argolla, seguida de
una cadenita con tres o cuatro eslabones, finalizada
en una escarpia cuya forma desconocemos; este sería
el tercer punto de sujeción. Y para concluir, sólo a tra-
vés de la radiografía se ha podido comprobar que en
este extremo, al igual que en el opuesto, sendos pasa-
dores dispuestos en paralelo y disimulados al exterior
unen ambas valvas.
A través de la radiografía se pudo comprobar la
existencia de los restos de una exclusiva y fina de-
coración nielada con motivos geométricos (figs. 11
y 12) que no es posible apreciar en absoluto al ex-
terior, nuevamente por efecto de los productos de
corrosión. Los temas representados son de carácter
geométrico y se desarrollan tanto en la parte superior
como en los costados de la valva del anverso. En la
parte superior desde la embocadura y hasta las oreje-
tas como lugar más destacado se representó un mo-
tivo rectangular de lacería (fig. 12A), n.º 45 curvilíneo
en la clasificación de Griñó (1989: I, tabla I) y n.º 81 en
De Pablo (2022a: fig. 100); se encuentra enmarcado
por una fina línea perimetral. Bajo este se desarrolla-
ba otro similar, separados ambos por dos líneas pa-
ralelas. Por otras vainas de contera discoidal que nos
son conocidas, tales como las de las tumbas 77, 107 y
109 de la necrópolis vaccea de Las Ruedas, pertene-
ciente al poblado de
Pintia
(Valladolid) (Sanz, 2016:
fig. 10, 1, 2, 4; Sanz y Rodríguez, 2021: figs., 259-261),
también sabemos de la existencia de varias bandas
paralelas en relieve que en número de dos a cuatro,
lisas o decoradas con círculos o
granetti
e incluso nie-
ladas, tal vez se desarrollarían a continuación, y que
en nuestro ejemplar quizás existiesen, pero una rotu-
ra nos impide saber de su presencia.
A lo largo de los costados se desarrollan líneas de
“ZZZ” entrelazadas
3
, motivos rectilíneos n.º 19 de Gri-
ñó (1989) y n.º 20 de De Pablo (2022a), enmarcando
un largo campo central en principio liso, algo que no
suele ser normal en las vainas decoradas de este tipo
de puñal, ya que los motivos tienden a ocupar todo
el campo disponible (
horror vacui
) (Sanz, 2002: 98).
La estrecha área de separación entre cuerpo central
y contera se decora con tres líneas paralelas. Resul-
ta más dificultoso determinar la decoración de dicha
contera. El motivo curvilíneo característico que deco-
ra este espacio circular (fig. 12B) quizás se trate de un
ovillo de cuatro óvalos multilineales (haces) entrela-
zados, representación n.º 79 tanto en Guiñó como en
De Pablo.
El conjunto decorativo que acabamos de describir
y que reconstruimos en la figura 13, de manera indu-
dable satisfaría un contraste visual de lo más llamati-
vo en el arma, y junto con la exótica forma de la mis-
ma, no sería posible de apreciar en todo su esplendor
sin un fondo que la hiciese resaltar. A este respecto
se propuso el conocimiento por parte de las antiguas
poblaciones prerromanas del valle del Duero de un
Fig. 10. A.- Embocadura, guarda y lengüeta-escotadura; B.- Remache en uno de los extremos de la embocadura; C.- Línea de unión entre am-
bas valvas de la vaina (fotografía del Laboratorio de Conservación y Restauración del Museo Arqueolóxico de Ourense).
78
proceso siderúrgico que
ex professo
crease una capa
de magnetita de coloración negruzca que actuase de
tal contraste (Alonso, Cerdán y Filloy, 1999). Dicho
proceso ha podido ser reproducido en laboratorio
(García
et al
., 2010-12).
A la vista de todo ello nos hallamos claramente
ante un ejemplar de daga con vaina de contera dis-
coidal, un modelo que está presente desde la pri-
mera etapa o formativa de estos puñales entre fina-
les del siglo V a. C. e inicios del siguiente (De Pablo,
2022a: 216-221; Sanz, 1990: 172-176; 1997: 427-
431). Muestra como principales características y en
la generalidad su estrecha vaina rematada en disco,
con desarrollo levemente sinuoso, o con estrangula-
miento en su mitad inferior en los ejemplares menos
modernos. En los modelos de daga y vaina se pro-
ducen en sus distintas partes variaciones formales a
lo largo de los aproximadamente dos siglos y medio
de existencia. Llegan a determinada simplicidad en
las formas y sobretodo en la reducción en los tama-
ños de ciertos componentes, perceptibles de forma
clara en las fundas (longitud total y de embocadura,
Ø
del disc
o) que se corresponden con los modelos
de disco del período final. Vistos tales rasgos distin-
tivos que varían a lo largo de la existencia de este
arma, las características formales que muestra el
ejemplar de Santomé se corresponden bien con las
del Tipo IVb de B. de Griñó (1989: I, 42-44) sólo a
nivel tipológico no de cronología, con los ejemplares
de la fase de expansión de C. Sanz Mínguez (1990:
180-185; 1997: 434-439) y así mismo con los de la
Fase Final de R. de Pablo (2022a: 243-251). A nivel
cronológico nos hallamos en la segunda mitad del
siglo III a. C. A inicios de la siguiente centuria desa-
parece como tal el modelo Monte Bernorio.
El puñal de Santomé, aparte del contexto preci-
so de aparición y que analizaremos en el siguiente
apartado, nos aporta otra serie de datos para el co-
nocimiento de los últimos modelos en el uso de esta
arma: en concreto, para el modelo de vaina discoidal
un evidente cambio morfológico, menos conocido
en su desarrollo que el de vaina tetradiscoidal. Se ve
confirmado en la reducción de su tamaño, mengua
de ciertas partes (guarda, embocadura, disco), o la
continuidad en su barroca decoración geométrica
que por la simplicidad vista en hallazgos con una a
tres bandas horizontales y paralelas, básicamente
se creía desaparecida. Junto a este de Santomé esta
apreciación se ha visto recientemente desmentida
por los hallazgos en la necrópolis de Las Ruedas. Nos
llama así mismo la atención el uso en el triple punto
de anclaje al tahalí, algo inusual, y que curiosamente
vemos de nuevo en el ejemplar de la tumba 22 de la
necrópolis de Villanueva de Teba (Burgos) así como
en las de las tumbas 107 y 109 de la también ne-
crópolis de Las Ruedas (Valladolid) (Sanz, 2016: fig.
10, 1, 2, 4; Sanz y Rodríguez, 2021: fig. 258). En es-
tas vainas también de remate discoidal se ven estos
tres puntos de sujeción (remaches de las orejetas,
hembrilla trasera y también tras el disco con cadena
terminal en el primer caso). Incluso las dos sujecio-
nes superiores del hallazgo burgalés se anclan a una
lámina metálica reutilizada que con forma semi-oval
ocupa la mitad de la longitud de la vaina (Griñó,
1989: I, 215-217; Ruiz Vélez, 2005: 10, fig. 1-1). No
obstante y como reflexión final hemos de tener en
cuenta que la rareza de este tipo de sujeción triple
tal vez pueda deberse a un refuerzo adicional en
tiempo, ya final en el uso de este modelo de arma.
Ante una eventual rotura del tercer punto en el re-
mate al tratarse de cadenitas compuestas por esla-
bones tan endebles que apenas hacen su aparición
en el registro arqueológico, se realizaría una perfo-
ración en la mitad de la valva trasera para insertar
una nueva hembrilla con pasador. Dicha hembrilla se
anclaba a una placa metálica (reutilizada en el úni-
co caso conocido de la funda burgalesa) y que, re-
machada a las orejetas, supondría un firme sistema
para reasegurar el conjunto al cinturón.
El contexto cronológico y material
Uno de los aspectos más interesantes de la daga
Monte Bernorio ya descrita y de la cual emana toda
la problemática que genera su presencia,
ergo
la in-
vestigación aquí desarrollada, es el contexto que de
ella fue posible registrar durante el proceso de exca-
Fig. 11. Radiografía de la daga envainada, habiéndose resaltado en
la funda y en color rojo los restos de su decoración nielada.
79
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
vación. Algo que, por otra parte, no suele ser habitual
en este tipo de hallazgos, a partir de lo cual poder
acceder a un mayor nivel informativo sobre lo que
representaban.
Vimos en el apartado inicial que la primera remo-
delación en el interior del castro se produjo durante
el desarrollo de la segunda fase transformadora hacia
mediados del siglo I d. C., para, entre otras obras de
reestructuración en el poblado intramuros, erigir los
edificios anejos a la muralla por el exterior norte. Para
conseguir este último resultado fue preciso clausurar
el foso defensivo del mismo norte rellenándolo, a fin
de terraplenar el espacio que acogiese las futuras
construcciones (fig. 2). Tal relleno de amortización se
realizó con escombros, tierra junto a la cual se ver-
tieron todo tipo de ya antiguos objetos que prove-
nían de las remodelaciones que, tal vez de manera
simultánea, se estaban llevando a cabo en las viejas
viviendas del interior del recinto amurallado. La daga
fue uno de los primeros objetos en arrojar ya que fue
exhumada en el fondo de lo que fue aquella ya obso-
leta depresión defensiva (fig. 6).
El conjunto de objetos asociados al puñal que,
además de fechar, dio contexto, sentido y proble-
mática a este estudio, se encontraba compuesto por
un interesante agregado material que, considerado
como “residuos” suponen para el arqueólogo un au-
téntico archivo de valiosa y variopinta información
(Acero, 2018). Todos ellos constituyeron una parte
Fig. 12. Restos decorativos de la vaina en la embocadura (A) y la contera (B); anverso y reverso.
Fig. 13. Hipótesis reconstructiva parcial y genérica de la daga, y
parte de la decoración nielada de la vaina en función de los restos
conservados.
80
fundamental de ―y para― nuestros propósitos, es-
tando compuesto por diversas materias. En lo que a
numismática se refiere contamos con un denario de
Augusto de la ceca de
Lugdunum
(Cavada, Rodríguez
y Varela, 1997: 54, 88-n.º 1) (fig. 14, 5). En cerámica,
delicada vajilla en
terra sigillata
gálica (fig. 14, 1) y
cuencos pintados de “tipo Clunia” (Rodríguez, 1992)
(fig. 14,
4), paredes
finas, además de producciones re-
gionales en cerámica torneada y estampillada de bor-
des trifacetados, entre las cuales destaca una esbelta
olla de pie resaltado (Rodríguez et
al.
, 2019: 90-91,
n.º 70) (fig. 14, 2). Y finalmente una lucerna de volu-
tas en cuyo
rostrum
se encuentra representada una
escena de anfiteatro nada habitual (
skaperda
) (Rodrí-
guez, 1988-89: 33) (fig. 14, 3). En cuanto a vidrio se
identificaron recipientes con perfiles cerámicos y un
fragmento de cuenco de costillas (Rodríguez y Xusto,
1994: 51-52). Finalmente, tres características fíbulas
de tipos Alesia con arco triangular, trasmontano
(ac-
tual “Schüle 4h”)
4
, y pre-Aucissa con arco macizo y
botón terminal (Rodríguez et
al.
, 2019: 59-69, 134 n.
os
186, 187, 192) (fig. 14, 6).
Por todo lo cual y valorando el arco cronológico
de cada una de estas evidencias materiales y en su
conjunto, se puede llegar a precisar que el período
temporal de uso de tales enseres queda enmarcado
durante la primera mitad del siglo I d. C. Por lo tan-
to, el puñal Monte Bernorio se muestra incongruen-
te con respecto a tal período que marca el momento
circunstancial de su enterramiento, al ser por lo me-
nos 250 años más antiguo que el resto del conjunto.
Hemos de pensar por lo tanto que se trataba ya por
entonces de una antigüedad que se guardaba, lo más
probable, como una reliquia (
keimélia
). Nuestras pes-
quisas en torno a él nos han llevado a comprobar que
no se trata del único caso conocido en la esquina no-
roccidental de la península ibérica.
Reliquias prerromanas en el sector NW
peninsular en época altoimperial
Considerada el arma de Santomé como un antiguo
y venerado objeto de la II Edad del Hierro (reliquia)
hasta época altoimperial romana, y que llegado un
momento determinado perdió su prestigio y devo-
ción, comprobamos que no se trata en absoluto ni
de un objeto ni de un comportamiento exclusivo.
Hemos corroborado cómo esta costumbre se repi-
te en una amplia área que hemos establecido para
nuestra investigación como el cuadrante NW de la
península ibérica. Repasaremos los hallazgos y sus
contextos crono-arqueológicos, sospechando por el
momento que no se trata sino del pico del iceberg,
y que responden a un comportamiento repetitivo en
base a las antiguas creencias de unas sociedades in-
dígenas, cuya identidad como poblaciones indepen-
dientes periclita ante la presencia arrolladora sobre
ellas de otra cultura de carácter imperialista. Sólo en
base a la más conspicua y detallada metodología,
Fig. 14. Conjunto ergológico, cultural y cronológicamente más característico asociado al puñal Monte Bernorio. Distintas escalas (Fotos: Fer-
nando del Río. Museo Arqueolóxico de Ourense).
81
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
basada en el cuidado y la observación de los profe-
sionales en sus respectivas áreas de excavación, ha
sido posible detectar tales fenómenos socio-cultu-
rales basados en la presencia material y su concreta
localización.
Podríamos considerar el hallazgo de la ciudad
vacceo-romana de
Pintia
como aquel que abrió en
nuestro norte el conocimiento a esta práctica. Una
vaina decorada a base de característicos motivos
nielados de tipo Monte Bernorio con cuádruple ore-
jeta y contera cuadrilobulada fechable en el siglo IV
a. C. (Sanz, 2008; 2010: 349, 356; 2016: 219-223),
fue hallada en el ángulo SW del ámbito/estancia B
(4,20 x 3,20 m) de la casa 3 augusteo-tiberiana. Se
encontraba integrada en un apoyo (peana) cubierto
con un manteado de arena y arcilla al costado de
un pequeño banco corrido confeccionado en tapial
y adosado al muro W de la estancia, frente a un pe-
queño hogar cuadrangular (1
x 1 m). El
contexto fue
obtenido a partir de los niveles de echadizo (tres)
que formaban el suelo de la habitación. El segundo
en concreto compuesto por arena y arcilla se ex-
tendía y cubría tanto el banco como la peana, y por
ende el puñal. En este relleno apareció un fragmen-
to de copa de
terra sigillata
itálica de la forma Cons-
pectus 26.2 que permite fechar el conjunto durante
la primera mitad del siglo I d. C., correspondiendo
este a la 1ª fase de remodelación/ocupación (de las
tres constatadas) de la vivienda 3 (15 a. C.-40 d. C.)
(Coria, 2021: 96-131; Sanz, 2008: 179-183). No es
menos llamativa la presencia del banco corrido y las
connotaciones simbólicas que este tipo de asiento
tuvo entre las poblaciones prerromanas circunmedi-
terráneas y europeas (Carrera y Pena, 2003).
El célebre poblado de Sta. Tegra (Sta. Tecla) se
encuentra en dirección SE respecto al yacimiento de
Santomé, aguas abajo del río Miño, junto a su desem-
bocadura (fig. 15, 3). Durante las excavaciones lleva-
das a cabo entre 1983 y 1988, en el relleno (nivel II)
bajo el pavimento que nivelaba el inclinado y abrupto
terreno donde fue construida la vivienda de planta
trapezoidal, n.º 9 de la unidad de ocupación n.º 3,
dentro de la totalidad del área de viviendas excavada
(Peña, 1998: 704 y ss.), fue exhumado un abultado
conjunto de materiales. De todos ellos y entre los
más característicos se hallaban fragmentos de platos
en
terra sigillata
itálica, lucernas, variadas formas en
cerámica común romana (ollas, cuencos, platos…), un
fragmento también de plato pero en cerámica Cam-
paniense (B), ánforas en las formas ovoides de tipos
Dressel 10-14, 28-31, 1B y 1C tardorrepublicanas, di-
versa cerámica indígena (ollas ―con y sin asas― de
perfil en “S”, fuentes, cuencos de amplio borde), etc…
Todo ello arrojó un margen cronológico en época au-
gustea plena, y más concretamente en torno al cam-
bio de la era (Peña, 1985-86: 165-178; 2001: 129). La
daga es de tipo con pomo cruciforme (Mackensen,
2001: 348-349, abb.
3), con ho
ja de filos sinuosos y
refuerzo central. Se encuentra enfundada en una vai-
na de cañas con dos puentes; restos de cuatro presi-
llas y una hebilla en “D” es lo que conserva respecto a
la suspensión del tahalí. Se trata de un tipo de puñal
que aunque muy extendido a lo largo y ancho de lo
que fue el imperio occidental romano, el número de
ejemplares conocido es muy reducido, presentándo-
senos sus características crono-tipológicas muy esqui-
vas por el momento
5
. Pese a esto podemos realizar
un acercamiento a una amplia cronología de este mo-
delo de arma, viéndola representada en el cinturón
de las dos figuras con lanzas y escudo circular en la
denominada diadema de Moñes (Asturias), fechada
entre los siglos III-I a. C. (Perea y Sánchez-Palencia,
1995: 44-51; Perea
et al.
, 2003: 3, 7-8). Y aún mejor,
representada en el reverso de un par de denarios,
siendo el primero el de M. Junio Bruto (43-42 a. C.)
conmemorando el magnicidio de Julio César (Seaby,
1989: I, 115, n.º 15), y también, el de Publio Carisio
acuñado en
Emerita Augusta
en el último tercio del
siglo I a. C. (Santos, 2003).
Nos trasladaremos ahora hasta las costas del mar
Cantábrico, y más en concreto al W de la región as-
tur, en las riberas septentrionales del río Navia. Allí se
encuentra el antiguo poblado castreño de Os Castros
(Taramundi) (fig. 15,4), en el cual y durante el trans-
curso de las más recientes excavaciones y en el interior
de la casa C2 de esquinas angulosas y compartimen-
tación interna, enterrado en el relleno arcilloso que
conformaba el suelo, fue ocultado un puñal de antenas
completo (Villa, Menéndez y Fanjul, 2007: 269). Arma
de la fase más antigua de la Primera Edad del Hierro
(Ruiz-Gálvez, 1980), esta se encuentra formada por
daga en hierro con empuñadura de bronce, enfundada
en su vaina de madera cuyo extremo remata en una
vistosa y característica contera también en bronce. La
datación C14 realizada a la funda orgánica arrojó un
arco temporal entre los siglos XIV-IX a. C. (Villa, 2009a).
El contexto en principio romano nos lo proporciona la
estructura del edificio triplemente compartimentado
en planta ortogonal donde fue hallado el objeto, ca-
racterística constructiva implantada por la influencia
del Imperio entre las poblaciones indígenas (Romero,
1976: 60; Villa, 2002: 169). Así mismo la
terra sigilla-
ta
mayoritariamente hispana datada entre mediados
del siglo I d. C. hasta el siglo II d. C. (Villa, Menéndez y
Fanjul, 2007: 274). De cualquier manera, los puñales
de antenas aparecidos hasta la fecha en territorio as-
tur curiosamente se han hallado siempre en contextos
altoimperiales (Villa, 2007: 698-699)
6
.
Chao Samartín (fig. 15,5) es otro de los castros del
Navia excavado en una gran superficie, en el cual y en
el interior de una edificación rectangular y relaciona-
da con la remodelación de su hogar central llevada a
cabo en época augústea, se introdujo una palstave de
bronce. Se trata de un hacha de talón y doble anilla
con tres vaceos ―y por lo tanto doble nervio― en
cada una de sus caras, tipológicamente encuadra-
82
ble en el Bronce final II (Blas y Villa, 2007a: 282-283;
2007b: 671-672; Villa, 2009b).
Siguiendo en esta misma línea de reliquias com-
puestas por objetos metálicos de la prehistoria
7
, con-
tamos además
con el hallazgo en el castro de Pendia.
Previamente a las excavaciones de 1941 fue hallada
otra
palstave
en bronce con una sola anilla
8
junto a
varias hachas pulimentadas (una de ellas con perfora-
ción) de fibrolita y pizarra (Escortell, 1982: 63-64, figs.
272-276; Rodríguez y Villa, 2013: 207, fig. 3A) (fig.
15,I). No se conocen más datos sino que el hallazgo
se produjo dentro de una gran, apartada y única casa
oval ubicada dentro del recinto septentrional de este
poblado (Blas, 1983: 148; Blas y Villa, 2007b: 671;
García y Bellido, 1942: 305; Rodríguez y Villa, 2013:
215-216). A partir de las nuevas intervenciones de ex-
cavación en este castro y los hallazgos cerámicos de
terra sigillata
, ha sido determinado que la ocupación
de este poblado abarca un período desde mediados
del siglo I d. C. hasta quizás un siglo después (Rodrí-
guez y Villa, 2013: 208).
Keimélia
y sociedad
La conservación de objetos de la antigüedad es la re-
sulta de un comportamiento muy humano a lo largo
de los siglos. Conocidos estos objetos entre las socie-
dades contemporáneas como reliquias, su estudio se
nos presenta extremadamente complejo dado que
en ellas confluyen multitud de aspectos y motivacio-
nes muchas veces difíciles de detectar, inferir y sobre
todo interpretar, como así mismo lo es el identificar
la propia reliquia en sí. Pero al unísono, no cabe duda
que una vez revelada supone una no menos impor-
tante fuente de nueva información.
Para con la más remota antigüedad la ciencia ha
adoptado el término equivalente en griego antiguo
como es
keimélia
(Κειμελια), lo que responde a la po-
sesión de valiosos objetos de memoria (μηεμα) con
procedencia no local y ya amortizados, guardados/
almacenados durante cierto tiempo, en una época
distinta a la que fueron creados y en pos de un acto
de memoria (
Keimélion
/Κειμελιοη). Este se trata de
un concepto homérico en función de un pasado épico
y con relación a los personajes heroicos que lo pro-
tagonizaban, como así relató aquel autor respecto a
una pátera (
phiale/
φιλαί) a la que se hace referencia
en
La Ilíada
(II, 23: 618). Es un proceder muy arraiga-
do en las culturas antiguas del ámbito mediterráneo.
Estos objetos pasaban de generación en generación
y son portadores de historias que se vuelven mitos
(Reiterman, 2016; Ruiz, 2020).
La identificación arqueológica de una reliquia re-
quiere en principio de una metodología de excava-
ción, observación y recogida de datos muy escrupulo-
sa en el trabajo de campo. Esto implica la localización
exacta de cada hallazgo y el análisis exhaustivo de su
contexto contemporáneo tanto mueble como inmue-
ble. Como ineludible conocimiento complementario,
K. T. Lillios estableció una serie de parámetros signifi-
cantes para la detección arqueológica de
keimélias
de
la Antigüedad, siendo uno de los principales, el tra-
tarse de objetos cuya fabricación es muy anterior al
momento cultural (contexto) de su pérdida (olvido),
deposición y/o abandono voluntario (ajuares funera-
rios, ofrendas, ocultación) o deshecho (áreas de verti-
do) en los cuales hacen su aparición. Suelen estar con-
feccionadas en materias duraderas o semi-duraderas
(cerámica, metal, piedra, madera, textiles), portátiles
y por lo tanto resultaban acumulables, y formalmente
respondían a morfologías y usos de lo más variado ya
que su fin último no eran de utilidad material sino de
evocación espiritual (Lillios, 1999: 238, 242, 252).
Los autores que de una u otra manera han tratado
este tema coinciden en que las reliquias aúnan va-
rios tipos de importantes valores relacionados entre
sí que les dan sentido además de motivación, y que
nos es posible aglutinar en los tres más principales:
acumulado o biográfico, simbólico e intrínseco. Tales
objetos encerraban una determinada historia a ellos
asociada (valor biográfico), incluso relacionados con
un hecho acaecido en un pasado ancestral del cual
formaron parte real (memoria de su uso); o bien
transcurrido el tiempo, ya más o menos imaginario
(memoria imaginativa). También, que formaron parte
de ese pasado que ya es épico y que les da significa-
do, y en el que sin duda aparece la figura destacada
de uno o más antepasados protagonistas con cuali-
dades especiales vinculados a los poseedores de la
reliquia (pasado colectivo). Historias creadas (Joyce,
2000) que van incrementándose (valor acumulativo)
y transformándose en leyendas, donde la imagina-
ción va acumulando hechos y datos por variaciones
en la simple transmisión oral.
Todo ello les hace poseedores de un potente va-
lor simbólico que va incrementándose con el paso del
tiempo. El objeto deja de ser aquello para lo que fue
creado convirtiéndose en un objeto de veneración,
haciéndole formar parte de un contexto mítico que
ya es sagrado y por lo tanto se le rinde culto. Su sola
presencia actúa entre los concelebrantes como túnel
del tiempo para conectar con el pasado en reuniones
colectivas quizá con rituales hoy desconocidos. Es-
tas potencias simbólica y biográfica le confieren a la
keimélia
un gran valor final globalizante, que supone
la equivalencia intrínseca como tal reliquia. Valor in-
trínseco que ya pudo haber tenido desde un principio
como objeto exótico; este podía haber sido el caso de
la daga de Santomé que como otras se encontraría
cargada de una semántica propia.
Las reliquias representaban y pertenecerían a
una comunidad de distinto tipo (familiar, poblacio-
nal…) y por ello con utilidad social, por lo tanto eran
inalienables al poseer una característica conserva-
dora y duradera, heredable, pasando de generación
83
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
en generación (dinastía) en un contexto cerrado.
Ascendencia genealógica que aunaba pasado, pre-
sente y futuro (Hingley, 2009: 156). Formaban par-
te de la vida emocional de los individuos pensando
a través de ellas, uniendo intelecto y sentimien-
to para activar la memoria (
Keimélion
) al recordar
acontecimientos del pasado adquiriendo además el
grupo una conciencia histórica (Reiterman, 2016:
259-261). Podrían actuar incluso como emblema de
dicho grupo creando vínculos entre sus miembros,
lo que reforzaba por ejemplo la cohesión familiar o
de linaje (González, 2006-2007: II, 310-312; Lillios,
1999: 243; Sanz, 2016: 222; 2008: 187).
Pero también muy relacionado a todo ello se
encuentra otro valor añadido que podríamos ca-
lificar como específico, inherente a cada tipo de
objeto venerado. Para nuestro caso concreto sería
el de las armas que, sin duda alguna, han suscita-
do toda clase de altos valores humanos (heroicos,
legendarios, de valentía, honor, jerarquía, arrojo,
conquista…), los cuales han conmovido a la huma-
nidad a lo largo de los siglos y las culturas. Y qué
duda cabe que entre aquellas las dagas siempre
han constituido símbolos inequívocos, y que como
arquetipo y precedente más conocido para Occi-
dente sería el de la sociedad de la Grecia arcaica,
cuya férrea mentalidad regida por miembros aris-
tocráticos se encontraba gobernada por la pose-
sión, el uso de las armas y el gran elenco de lo que
estas representaban (Quesada Sanz, 2009: 30-33).
La recopilación que hemos llevado a cabo en este
mismo trabajo lo pone una vez más en eviden-
cia (fig.
15). Ya
fue el propio J. Cabré (1931: 225)
quien en el primer tercio del siglo XX argumentó
en este sentido tal posibilidad para las dagas de
tipo Monte Bernorio, y más recientemente C. Sanz
(2008: 187-189; 2010: 352). De hecho las pobla-
ciones prerromanas de
Hispania
suponen un pa-
radigma particular, a partir de su comportamiento
y arraigo en torno a la relación de sus armas con
la guerra y la libertad, como ya lo pusieron de ma-
nifiesto en sus textos ciertos autores greco-roma-
nos de la Antigüedad (ss. II a. C.–II d. C.), crono-
lógicamente: Polibio (
Has
., X, 18), Diodoro Sículo
(
B. Ha
., XXXIII, 165), Plutarco (
Sert.
, 14) o Justino
(
Epit
., XLIV, 2: 5) (Quesada, 2009: 143-146).
Finalmente, no nos queda sino acercarnos al mo-
delo de sociedad que practicaba tales creencias y
consagraba este tipo de objetos, siempre de mane-
ra somera y prudente, dado lo complejo y espinoso
Fig. 15. Localización de las reliquias confirmadas y posibles del cuadrante noroeste de la península ibérica en época altoimperial (siglo I d. C.) y
tardía (siglos IV-V d. C.): 1.- Pintia (Valladolid), 2.- Santomé (Orense), 3.- Santa Tegra (Pontevedra), 4.- Chao Samartín (Asturias), 5.- Os Castros
(Asturias); I.- Pendia (Asturias), II.- Viladonga (Lugo), III.- A Lanzada (Pontevedra), IV.- Coto do Mosteiro (Orense).
84
que supone este tipo de inferencias antropológicas.
La consideración de Lillios es que las
keimélia
eran
objetos muy valiosos, por lo tanto no se encontraban
ni disponibles ni accesibles a todos los miembros de
la comunidad propietaria. Por lo tanto, y teniendo en
cuenta que las características apuntadas para con las
reliquias responden a colectividades en las cuales es-
tas tuvieron un papel extremadamente importante,
tales comportamientos responden a sociedades de
estructura tan desigualitaria como jerarquizada en
los diferentes estamentos (Lillios, 1999: 236, 244). Lo
que así mismo es considerado por Quesada (2009: 30
y ss.) con relación a las armas en la Grecia homérica
de mediados del siglo VIII a. C.
¿Qué hace un arma como tú
en un lugar como este?
El hallazgo de este tipo de objetos supone siempre
algo tan extraordinario como a la vez complejo de
interpretar, y no menos interesante y sugestivo para
la investigación. Como a la vez también, de recien-
te manifestación científico-cultural para el norte y
noroeste de la Península, en cuyas antiguas exca-
vaciones e incluso alguna de más o menos reciente
ejecución, no se comprendió o se malentendió la
presencia de determinados objetos que, desde pun-
tos de vista cronológicos y/o culturales, “no enca-
jaban” en sus contextos de exhumación (González,
2006-2007: II, 414).
La aparición de una daga de estas característi-
cas fuera del gran área nuclear donde fue creada
y utilizada entre finales de los siglos V-III a. C., así
como también de las extensiones peninsulares NE
y S producto de su expansión, resulta a día de hoy
algo novedoso y raro. El estudio efectuado sobre
este modelo de arma contó con 275 ejemplares,
de los cuales el 90% de ellos se distribuyen entre la
cuenca media del Duero y la cabecera del Ebro, y el
resto en la zona abulense (De Pablo, 2022a: 66-67).
De hecho los hallazgos que se han supuesto fuesen
tales fuera de esa área, o bien han sido clasificacio-
nes equívocas o bien no posibles hoy de comprobar
dada su desaparición. Pero la verdadera pregunta a
responder es por qué y cómo llegó este objeto de
honda raigambre vaccea hasta la región galaica, en
el noroeste de la Península, visto el conjunto de ca-
racterísticas culturales que nos muestra. En torno a
este asunto se podrían argumentar múltiples pare-
ceres, como que hubiese sido un regalo diplomático
en otras comunidades más o menos lejanas buscan-
do estratégicas alianzas de tipo político, militar, eco-
nómico, etc. (Sanz, 2010: 334). En este sentido po-
dríamos aprovechar la tan traída y llevada actividad
pastoril (Burillo, 2016), considerada base fundamen-
tal de la economía vaccea en la cual la trashumancia
sirvió de base para afianzar la hipótesis de contactos
culturales llevados quizás demasiado a extremo (De
Pablo, 2022b). Sin descartar estas posibilidades, pro-
ponemos una nueva y exclusiva hipótesis para con el
hallazgo de Santomé tomando como argumentos la
documentación histórica y los datos que en su con-
junto aporta el arma.
Partimos de un momento en el inicio de la II gue-
rra púnica. El cartaginés Aníbal ya presente en la
península ibérica se propone alcanzar la Itálica co-
menzando su campaña bélica arrasando poblaciones
aliadas a Roma en la costa levantina. La conquista y
destrucción de
Saguntum
será tomada por la Repú-
blica como
cassus belli
, desembarcando sus ejércitos
en
Emporiae
. Previamente a esto y con el fin tanto
de eliminar enemigos en retaguardia como de abaste-
cerse de vituallas, entre los años 221-220 a. C. alcanzó
el sur de la meseta occidental, atacando poblaciones
vacceas y vetonas (Domínguez, 1986; Sánchez, 2000)
a tenor de lo transmitido por autores tales como Po-
libio (
Has
., III, 14: 1-9) y Tito Livio (
Ha
., XXI, 5: 5-17).
Se citan ciudades asaltadas tales como
Arbucala
y
Salmantica
, esta última con múltiples referencias
por parte de Polibio, Tito Livio, Plutarco, Polieno, etc.
(Bejarano, 1955). Por otro autor como es Silio Itáli-
co sabemos del interesante dato sobre la presencia
de mercenarios y/o aliados galaicos en el ejército de
Aníbal, así como de regalos que aquellos le hicieron
al cartaginés (
Pun.
, II, 397, 417, 602…). Del contacto
fenicio-cartaginés y las poblaciones galaicas aparen-
temente tan alejadas una de la otra, no obstante se
tiene constancia arqueológica de su intercambio co-
mercial ya desde el siglo V a. C. (González, Rodríguez
y Ayán, 2010).
Por lo tanto y teniendo en cuenta que la daga
de Santomé como dijimos tipológicamente se clasi-
fica en el último período o fase de expansión/fase
final, y que a nivel cronológico es posible situarla en
la segunda mitad del siglo III a. C., pudiera estar re-
lacionada con el mismo hecho histórico relatado. El
mercenario volvió a su hogar con un objeto que sin
duda alguna tuvo que resultarle sumamente exótico
con respecto al entorno cultural de su nacimiento.
La posible participación de las poblaciones galaicas
meridionales en las tropas de Aníbal fue una posibi-
lidad que ya apuntó González Ruibal (2006-2007: II,
443). Tal vez regresó con el puñal como resultado de
un trofeo de guerra al que pudiera haber adjuntado
cierto relato que consideraron heroico y que perduró
generaciones en su entorno familiar, convirtiéndose
por lo tanto el objeto en una reliquia una vez desa-
parecido el protagonista. Contamos además con una
acción parecida a la que acabamos de comentar, en
la misma guerra, con la misma cronología, pero esta
vez con la participación de poblaciones iberas (ore-
tanos). Se trata de la hipótesis planteada en base al
hallazgo de un puñal vacceo (con vaina de cañas) del
modelo denominado de filos curvos, posiblemente
hallado formando parte de un ajuar funerario en la
85
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
necrópolis de La Corada (Jaén), en un contexto de
los siglos II–I a. C. (Quesada, 2022). Pero aún hay
más si tenemos en cuenta que el puñal exhumado
en el castro de Coto do Mosteiro (Orense) es del
mismo tipo de filos curvos (fig. 15, IV) (Orero Gran-
dal, 1988: 37, fig. 16). Por cierto, al igual que el de
Santomé, también este es el primero de este mode-
lo conocido en el noroeste. Su dimensiones (325 mm
de longitud total y 220 mm de hoja; índice 1 = 1,47)
concuerdan con las medias dimensionales obtenidas
tras el estudio de los 114 ejemplares conocidos (De
Pablo, 2022: 335, 339). Pese a su más que precario
estado de conservación es perceptible una actual
sección lenticular y que en el extremo superior de
su espigo plano
9
parece conservar parte de la virola
y uno de sus característicos anillos cilíndricos para
la sujeción de las cachas orgánicas. Siendo Coto do
Mosteiro un poblado que tuvo su origen en el siglo
IV a. C., se nos muestra todo muy factible dado que
el origen de estos puñales según De Pablo se halla
en los momentos finales de la centuria siguiente. Por
lo que, tal vez, nos encontremos ante otra arma ve-
nida de la meseta por el mismo motivo que el Monte
Bernorio de Santomé; incluso, pudo tratarse de otra
reliquia, ya que fue en el siglo I d. C. cuando se pro-
dujo el abandono del castro
10
.
El momento actual como epílogo
Hemos comprobado y creemos haber demostrado a
través de muestras materiales y sus contextos la rea-
lidad de unas antiguas creencias practicadas entre la
población indígena, dentro de un amplio cuadrante
del NW peninsular ibérico (y que parece extenderse
por la cornisa cantábrica), y que se encuentra en su
fase final ya en época del Alto Imperio romano. A
día de hoy, si bien ciertos autores habían recabado
datos y ahondado en este fenómeno desde hacía
tiempo (A. González Ruibal) o más recientemente (C.
Sanz Mínguez, Á. Villa Valdés, J. Suárez Otero), no se
había mostrado de una manera tan clara y evidente
con objetos comunes y de reducida dimensión, en
ambientes privados, como en su día lo fue el hallaz-
go vacceo de la vallisoletana
Pintia
. A partir del nue-
vo hallazgo de Santomé nos ha sido posible reunir
toda una serie de nuevos descubrimientos (seguros
unos, posibles otros) que se reparten por las geogra-
fías galaica y astur, cuyas características esenciales
hemos reunido en la tabla I. A la vista de ella y por el
momento no se desprenden categóricas conclusio-
nes dada su variabilidad, aunque esta observación
es congruente para que en el momento actual de
la investigación resulte probada que la realidad es
geográficamente mucho más amplia, compleja y va-
riada en sus contenidos. Da la impresión de que tan
sólo estemos arañando la superficie de un compor-
tamiento que periclita con la llegada de Roma, pero
que hunde sus raíces siglos atrás. Una sociedad de
jerarquías y desigualdades totalmente ágrafa como
la astur-galaica la cual mantuvo tradiciones domés-
ticas una generación tras otra en torno a los antepa-
sados y sus gestas, además de otras creencias. Con
la llegada de la romanización, de forma paulatina se
fueron produciendo cambios cada vez más sustan-
ciales en las poblaciones prerromanas, calando con
el paso del tiempo hasta ir abandonando ya viejas
costumbres. Esto no sólo lo hemos constatado pun-
tualmente con las reliquias ya vistas sino que tam-
bién se aprecia en el resto de la cultura material,
cuya abrumadora presencia comercial ha resultado
perceptible ya a finales de siglo I a. C. (González,
2006-2007: II, 599-624; 2007: 308, 321).
Pero las
keimélias
del NW también nos hablan
de otras cuestiones. De la posible concordancia en-
tre Santomé y Sta. Tegra, emplazamientos situados
junto al curso del río Miño donde se ocultaron exó-
ticos puñales con algunos años de diferencia. Tal vez
esta paridad pudiera responder a cierto tipo de re-
lación cultural, vista la uniformidad ergológica que
fue apreciada en los asentamientos situados en ge-
neral en la Galicia meridional, y a nivel más particu-
CARACTERÍSTICAS DE LOS HALLAZGOS
Y SU CONTEXT
O
OBJETO
MATERIA
LUGAR
HALLAZGO
OTROS
OBJETOS
ANEJOS
GEOMETRÍA
EDIFICACIÓN
ORIENTACIÓN
EJE
PRINCIPAL
m
2
CRONOLOGÍA
EDIFICACIÓN
ANTERIOR
YACIMIENTOS
Pintia
Vaina daga
M. Bernorio
Hierro
Banco
corrido
Fragmento
T.S.I.
Rectangular
N-S
6,72
Augusto-Tiberio
Sertoriana
Sta.
Tegra
Daga pomo
cruciforme
Hierro
Relleno de
nivelación
Quasitrapezoidal
de esquinas
mixtas
N/NE–S/SW
26
1
a
mitadsiglo I d. C.
-
Chao
Sama
r
tín
Hacha de
anillas
Bronce
Hogar
-
Rectangular
NE
-
SW
20
Siglos II-I a. C.SigloIVa. C.
Os
Castros
Puñal de
antenas
Hierro y
bronce
Sedimentos
nivelación
suelo
-
Oblonga
(incompleta)
NE
-
SW
-
Edad del Hierro
Siglos II-I a. C.
Pendia
Hacha de
bronce
Bronce
Suelo gran
cabaña
Hachas
pulimentadas
y azuelas
Longh-house
.
Planta
pseudorectangular
esquinas
redondeadas
S/SE-N/NW
70
Edad del Hierro
-
Tabla – I. Principales características que conforman los contextos más inmediatos a las reliquias localizadas en el cuadrante NW de la penín-
sula ibérica.
88
González Ruibal, A. (2006-07):
Galaicos. Poder y comuni-
dad en el noroeste de la península ibérica (1200 a. C.
– 50 d. C.,
Brigantium
, 18-19.
―(2007): “La
vida social de los objetos castreños”. En F.
J. González (coord.),
Los pueblos de la Galicia Céltica
.
Madrid: Ediciones Akal, pp. 259-322.
González Ruibal, A., Rodríguez Martínez, R. y Ayán Vila,
X. (2010): “Buscando a los púnicos en el noroeste”.
Mai-
nake
, XXXII (1), pp. 577-600.
Griñó, B. (1989):
Los puñales de tipo Mte. Bernorio-Mirave-
che. Un arma de la segunda Edad del Hierro en la Cuen-
ca del Duero,
BAR International Series, 504 (i, ii).
Hingley, R. (2009): “Esoteric Knowledge? Ancient Bronze
Artefacts from Iron Age Context”.
Proceedings of the
Prehistoric Society
, 75, pp. 143-165.
Joyce, R. A. (2000): “Heirloons and houses: materiality and
social memory”. En R. A. Joyce, S. D. Gillespie (eds.),
Be-
yond Kinship Social and Material Reproductios in Hou-
se Societies
. Philadelphya: University of Pennsylvania
Press, pp. 189-212.
Lillios, K. (1999): “Objects of Memory: the Ethnography
and Archaeology of Heirlooms”.
Journal of Archaeologi-
cal Method and Theory
, 6 (3), pp. 235-262.
Llana Rodríguez, C. y Varela Arias, E. (2003): “Análisis de
dos unidades habitacionales del Castro de Viladonga”.
Croa
, 13, pp. 9-20.
Martínez Cortizas, A. y Moares Domínguez, C. (1995):
Edafología y arqueología. Estudio de yacimientos ar-
queológicos al aire libre en Galicia.
Santiago: Xunta de
Galicia.
Mackensen, M. (2001): “Ein spätestrepublikanisch-augus-
teischer Dolch aus Tarent/Kalabrien”. En G. Piccottini
(ed.),
Carinthia Romana und die Römische Welt
. Klag-
enfurt, pp. 341-354.
Monteagudo, L. (1988):
Die Beile auf der Iberischen Hal-
binsel
. München: C. H. Beck`sche Verlagsbuchhandlung.
Prähistorische Bronzefunde, IX-6.
Montes López, R. y Hevia González, S. (2019): “La cerámi-
ca de los castros de Coaña y Pendia: estado de la cues-
tión”. En A. Villa-Valdés y F. Rodríguez (eds. y coords.),
Arqueología castreña en Asturias
. Oviedo: Fundación
Valdés-Salas, Asociación de Amigos del Museo Ar-
queológico de Asturias y Universidad de Oviedo, pp.
73-95.
Nuno Miguez, J. (2013): “As fibulas do tipo Schüle 4h no
Sudoeste da Península Ibérica”. En J. Jiménez, M. de los
Santos y M. García (eds.),
VI Encuentro de Arqueología
del Sudoeste Peninsular
. Villafranca de los Barros: Ayun-
tamientos, pp. 1303-1323.
Orero Grandal, L. (1988):
Castro “Coto do Mosteiro”. Cam-
pañas 1984-85
. Santiago: Xunta de Galicia. Arqueo-
loxía/Infornes, 10.
Peña Santos, A. de la (1985-1986): “Tres años de excava-
ciones arqueológicas en el yacimiento galaico-romano
de Santa Trega (A Guardia, Pontevedra): 1983-1985”.
Pontevedra Arqueológica
, II, pp. 157-189.
―(1998): “San
ta Tegra (A Guardia, Pontevedra): un
ejemplo de urbanismo castrexo-romano del conven-
to bracarense”. En A. Rodríguez (coord.),
Los Oríge-
nes de la ciudad en el noroeste
. Lugo: Diputación, pp.
693-714.
―(2001):
Sant
a Trega. Un poblado castrexo-romano
, Ou-
rense: Abano Editores.
Perea Caveda, A. y Sánchez-Palencia Ramos, F. J. (1995):
Arqueología del oro astur. Orfebrería y minería
. Oviedo:
Caja de Asturias.
Perea, A., Alguacil, F. J., Adeva, P. y García-Vuelta, O.
(2003): “Contaminación y conservación de piezas de or-
febrería prehistórica. ¿Es el oro un metal sin tiempo?”.
Revista de Metalurgia
, 39, pp. 3-8.
Quesada Sanz, F. (2009): Ultima ratio regis
. Control y prohi-
bición de las armas desde la Antigüedad a la Edad Mo-
derna
. Madrid: Ediciones Polifemo.
―(2022): “Un
puñal de origen vacceo y probable hallazgo
andaluz en el Museo Ibérico de Jaén, y la problemática
de piezas procedentes de colecciones”.
Antiquitas
, 34,
pp. 93-99.
Reiterman, A. S. (2016):
Keimêlia: Objects curated in the
ancient mediterranean (8th–5th centuries BC)
. Publi-
cly Accessible Penn Dissertations, 2545. Disponible en:
https://www.academia.edu/65234579/Keimélia_Ob-
jects_curated_in_the_ancient_Mediterranean_8th_
5th_centuries_B_C_ [consulta: 24-febrero-2023].
Rodríguez del Cueto, F. y Villa Valdés, Á. (2013): “Apuntes
sobre el registro arqueológico en el castro de Pendia:
contextos y artefactos. En P. León (ed.), Excavaciones ar-
queológicas
en Asturias 2007-2012
. Oviedo: Gobierno
del Principado de Asturias, pp. 207-220.
Rodríguez González, X. (1988-1989): “Lucernas romanas
de Santomé”.
Boletín Auriense
, XVIII-XIX, pp. 31-43.
―(1992): “Con
tribución al conocimiento de la cerámica
pintada altoimperial de Galicia. Cerámica `tipo Clunia´
de Santomé (Ourense)”. En F. Acuña (coord.),
Finis Te-
rrae. Estudios en Lembranza do Prof. Dr. Alberto Balil
.
Santiago: Universidade de Santiago de Compostela, pp.
297-314.
Rodríguez González, X. y Fernández Ibáñez, C. (2021):
“Puñal tipo Miraveche-Monte Bernorio. Conxunto
Arqueolóxico-Natural de Santomé”. Peza do mes.
Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense. Dispo-
nible en: https://musarqourense.xunta.gal/es/pie-
za-mes/punal-tipo-miraveche-monte-bernorio-con-
junto-arqueologico-natural-de-santome [consulta:
21-enero-2023].
Rodríguez González, X. y Xusto Rodríguez, M. (1994):
“Aproximación al conocimiento del vidrio romano en el
conjunto arqueológico de Santomé (Ourense)”.
Boletín
Auriense
, XXIV, pp. 45-93.
Rodríguez González, X., Xusto Rodríguez, M., Lorenzo
Rumbao, B., Núñez Sánchez, M.ª del P. y Veiga Romai-
ro, A. M.ª (2019):
Santomé. Conxunto Arqueolóxico Na-
tural
. Ourense: Xunta de Galicia.
Romero Masiá, A. (1976):
El hábitat castreño
. Santiago: Co-
legio Oficial de Arquitectos de Galicia.
Ruiz, A. (2020): “
Keimélia
,
anastasis
y otras formas de me-
moria en la cultura de los iberos del sur”. En J. M. No-
guera, I. López y L. Baena (eds.), Satyrica Signa
. Estudios
de Arqueología Clásica
. Granada: Universidades de Gra-
nada y Málaga, pp. 143-154.
Ruiz Vélez, I. (2005): “La panoplia guerrera de la necrópolis
de Villanueva de Teba (Burgos)”.
Gladius
, XXV, pp. 5-82.
Ruiz-Gálvez, M.ª L. (1980): “Consideraciones sobre el ori-
gen de los puñales de antenas galaico-asturianos”. En
Actas do Seminario de Arqueología do Noroeste Penin-
sular vol. I
. Guimarães: Sociedade Martins Sarmento,
pp. 85-112.
89
Un puñal de tipo Monte Bernorio en el conjunto arqueológico-natural de Santomé (Orense)
Sánchez Moreno, E. (2000): “Releyendo la campaña de
Aníbal en el Duero (220 a. C.): la apertura de la meseta
occidental a los interesas de las potencias mediterrá-
neas”.
Gerión
, 18, pp. 109-134.
Sanz Mínguez, C. (1990): “Metalistería prerromana en
la Cuenca del Duero. Una propuesta secuencial para
los puñales de tipo Monte Bernorio”.
Boletín del Se-
minario de Estudio de Arte y Arqueología
, LVI, pp.
170-188.
―(1997):
Los vac
ceos. Cultura y ritos funerarios de un
pueblo prerromano del valle medio del Duero. La necró-
polis de Las Ruedas, Padilla de Duero (Valladolid)
. Valla-
dolid: Junta de Castilla y León. Arqueología en Castilla
y León, 6.
―(2002): “P
anoplias prerromanas en el centro y occi-
dente de la Submeseta norte peninsular”. En P. Moret
y F. Quesada (eds.),
La guerra en el mundo ibérico
y celtibérico (ss. VI–II a. de C.)
. Madrid: Casa de Ve-
lázquez. Colección de la Casa de Velázquez, 78, pp.
87-133.
―(2008): “Un
puñal-reliquia vacceo hallado en
Pintia
(Pa-
dilla de Duero, Valladolid)”.
Gladius
, XXVIII, pp. 177-194.
―(2010): “El
armamento vacceo”. En F. Romero y C. Sanz
(eds.),
De la Región Vaccea a la Arqueología Vaccea
. Va-
lladolid: Centro de Estudios Vacceos Federico Watten-
berg de la Universidad de Valladolid, Vaccea Monogra-
fías, 4, pp. 319-361.
―(2016): “La
guerra y el armamento vacceo: estado ac-
tual”. En R. Graells y D. Marzoli (eds.),
Armas de la His-
pania Prerromana
. Mainz: Römisch-Germanischen Zen-
tralmuseums, pp. 193-228.
Sanz Mínguez, C. y Rodríguez Gutiérrez, E. (2021):
Investigaciones arqueológicas en la necrópolis vaccea
de Las Ruedas de
Pintia
(Padilla de Duero/Peñafiel,
Valladolid). Tumbas 67 a 124 (Campañas 2000 y 2002 a
2006)