Vaccea Anuario, 16 (2023)ISSN: edición impresa: 2659-7179; edición en línea: 2659-7187 https://pintiavaccea.es/seccion/vaccea-anuario Vaccea Editorial, CEVFWUniversidad de Valladolid Recibido: 12 de diciembre de 2022 / Aceptado: 26 de agosto de 2023 * Real Academia de la Historia (Madrid, España), teutates@rah.es, ORCID: 0000-0003-0065-5878. Como citar: Almagro-Gorbea, M. (2023): “Landecastro, *Lando-briga y otros topónimos hispanos de origen céltico derivados de *landā”. Vaccea Anuario, 16, pp. 61-70. Resumen: Análisis de los topónimos hispanos formados a partir de la palabra celta *landa, que significaría “terreno llano inculto”. El análisis del topónimo del asentamiento vacceo de Landecastro, comparado con el to-pónimo *Landobriga del Castro da Croa, en Viveiro, Lugo, ha permitido valorar que este tipo de topónimo puede considerarse característico de la Hispania Celtica, en la que se documentan más de treinta topónimos similares, que son particularmente frecuentes en el País Vasco y Galicia, lo que evidencia la profunda celtización de esas regiones como han confirmado los análisis paleogenéticos. Palabras clave: Landecastro, *Landobriga, Hispania Celtica, toponimia celta, *landā. Abstract: Analysis of the Iberian place names formed from the Celtic word *landa, which would mean “uncul-tivated flat land”. The analysis of the place name of the Vaccean settlement of Landecastro (Valladolid, Spain), compared with the place name *Landobriga of the Galician hill–fort of the Castro da Croa, in Viveiro (Lugo, Spain) allow to assess that this type of place name is characteristic of Celtic Hispania, in which more than 30 similar place names are documented. They are particularly frequent in the Basque Country and Galicia, which confirms the deep Celtization of these regions, as paleogenetic DNA analyses has confirmed. Keywords: Landecastro, *Landobriga, Hispania Celtica, Celtic place names, *landā. Martín Almagro-Gorbea *
62 Un reciente estudio del asentamiento de Landecastro por Carlos Sanz Mínguez (2021) ha valorado el interés de este yacimiento situado en el territorio de la anti-gua Pintia vaccea, apenas conocido por algunas bre-ves referencias anteriores (Sacristán et al., 1995: 347; IAPV, 1997; Santiago et al., 1997; Sacristán, 2010: 129), cuyo característico topónimo se puede relacio-nar con el de *Landobriga analizado en fechas recien-tes (Almagro-Gorbea et al., 2021), hecho que invita a las reflexiones que se exponen a continuación 1 .Landecastro es un yacimiento que constituye un claro ejemplo de adecuación de un topónimo de ori-gen celta a su ubicación topográfica. Está situado en Torre de Peñafiel, Valladolid, en el espigón formado por la erosión del páramo producida por el arroyo de la Salaica y el río Duratón, cuando éste comienza a abrirse a unos 12 km de su desembocadura en el Duero. Su topografía ofrece la forma de una “penín-sula” de superficie plana, de unas 40 ha de extensión, con una altura máxima de 882 m s.n.m. Sin embargo, se considera que en este estratégico lugar sólo hubo una pequeña población dependiente de Pintia, for-mada por núcleos dispersos, cuyo tamaño se ha es-timado, no sin discusiones, en menos de 5 ha (Sanz, 2021: 31, fig. 11). Los materiales recogidos en el lugar son característicos de la cultura vaccea de los siglos II–I a. C., pero también han aparecido algunas cerá-micas romanas que indican la pervivencia del hábitat hasta el siglo I d. C. Sería, por tanto, un asentamiento vacceo–romano (Sanz, 2021: 35 s.), probablemente una pequeña aldea de orientación básicamente agrí-cola, aunque también controlaba el estratégico acce-so a Pintia desde el territorio arévaco a través de la vía natural que constituye el valle del Duratón.Este “castro”, como indica su topónimo en parte romanizado, situado en el espigón formado por los ríos citados, domina el valle del Duratón (fig. 1), justo donde éste se abre a las llanadas del valle del Duero que se extienden hacia el noroeste hasta más allá de Pintia, en la línea que marcan las cuestas de los pára-mos de la derecha del Duero (Sanz, 2021: 29 s., fig. 10). Esta topografía resulta totalmente acorde con el significado del topónimo Landecastro, "castro del lla-no" como ha sido interpretado (Sanz, 2021: 41, n. 1). El topónimo Landecastro ofrece el interés de su-marse a una serie de topónimos similares conocidos en la Hispania Celtica. Entre estos topónimos destaca el recientemente identificado de *Landobriga (Al-magro–Gorbea et al., 2021). Este lugar, desconocido hasta fechas recientes, está situado en el municipio de Viveiro, en Lugo, donde desemboca el río Landro-ve, un hidrónimo celta relacionado con la población de *Landobriga, desconocida hasta ahora y que se ha identificado con el Castro da Croa, situado al sur de la población de San Julián o San Xiao de Landrove (fig. 2), una parroquia de Viveiro que ha heredado el antiguo nombre celta que tendría el castro.La actual población de Viveiro controla un pe-queño territorio de poco más de 100 km 2 limitado al tramo inferior del valle del río Landro, que hasta el siglo XVI era conocido como Landrove (Molina, 1550: fol. 35), río que corre por una pequeña llanura semi-pantanosa enmarcado por cerrados montes que la ro-dean. Este territorio apenas ha debido variar desde la Antigüedad e incluso parece reflejar una organización cuatripartita ancestral (Almagro-Gorbea et al., 2021: 198, fig. 2), que es característica de los celtas (Alma-gro-Gorbea y Almagro Vidal, 2012). El tramo inferior del valle del río Landro, 6 km aguas arriba de desem-bocar en Viveiro, recibe las aguas del Rego de Bravos, el principal afluente del Landro por la izquierda. En ese estratégico lugar en que se juntan los valles de ambos ríos al pie del gran macizo granítico del Monte Castelo que separa ambas cuencas fluviales, se sitúa la parroquia de San Julián de Landrove, que constitu-ye el verdadero centro natural del territorio, por lo Fig. 1. Vista de la llanura que se extiende hacia el norte de Landecastro (Sanz, 2021: fig. 10).
63 Landecastro, *Landobriga y otros topónimos hispanos de origen céltico derivados de *landā que también en él se asentó la antigua población de *Landobriga, que sería su centro ideológico y políti-co en la Antigüedad, con una topografía que, muta-tis mutandis, resulta interesante por la similitud que ofrece con la de Landecastro.Landro representa un hidrónimo celta. Según Monteagudo (1999: 278), Landro procedería del cel-ta *Lā–n–ar–os, del PIE *pla–n–ar–os, con una –depentética, etimología comúnmente aceptada: *(p)lān– “río plano” (Delamarre, 2003: s.v. lano–). Sin em-bargo, resulta preferible suponer que procede de la raíz *land– “campo abierto (valle)”, del celta *landā“terreno abierto, terreno inculto, pradera” (Delama-rre, 2003: 196; Matasovic, 2009: s.v. *landā–) 2 , que ya A. Holder (1904: 141–142, s.v. landā–) consideraba derivado de *landha–, que interpretó como kleine eingefridikte Fläche, “pequeñas zonas planas cerra-das”. Landa es una palabra celta que se ha conserva-do con pequeñas variaciones formales y semánticas en diversas lenguas y dialectos de Europa, desde el antiguo irlandés, el córnico y el bretón, pero también ha pasado a lenguas romances, como el italiano y el francés y a las lenguas romances hispanas, como el catalán landa “llanura”, en Álava y Navarra “campo llano” y también al vasco-aquitano, donde significa “tierra de labor, heredad cultivada” (Hubschmidt, 1954: 48; 1959: 145) y al gótico y otras hablas ger-mánicas, pues de ella procede la palabra Land “tierra, campo” del alemán actual, que también ha dado lu-gar a numeroso topónimos. En francés lande designa un paisaje inculto, pa-labra que ha dado lugar en Francia, como en otros lugares, a numerosos topónimos (Lacroix, 2006: 59). Lande deriva directamente de la palabra gala *landa, Fig. 2. Landobriga, situada en el Castro da Croa, en San Julián de Landrove, Viveiro, Lugo (según Almagro–Gorbea et al., 2021: fig. 3).
64 que sería similar a la de land existente en antiguo ir-landés con el significado de “terreno”, “recinto”, “lu-gar llano” y a la palabra bretona lann, que significa “landa”, “lugar llano”, por lo que, como señaló Xavier Delamarre (2003: 196), originariamente significaría “terreno llano, abierto y no cultivado”, terrenos que serían utilizados básicamente como zonas de pastos. Este significado es muy similar al que ha conserva-do landa en las lenguas romances hispanas, pues en gallego–portugués y en castellano esa palabra ofre-ce una acepción muy semejante, ya que significa grande extensión de tierra llana en que sólo se crían plantas silvestres” (DRAE, 1956: s.v.) o, como indica J. Corominas (1954, III, s.v.; Corominas y Pascual, 1997, III, s.v.), “extensión de tierra llana, cubierta de vege-tación silvestre”. Su significado como “terreno llano” es perfecta-mente adecuado al paisaje del valle del Landro de Vi-veiro, pero también a las llanuras del Duratón que se extienden hacia el norte hasta enlazar con las llana-das del Duero en el entorno de Pintia. El nombre anti-guo del río Landro debía ser Landroue, pues así se do-cumenta al menos desde el año 1124, cuando el rey Alfonso VII al delimitar las propiedades del obispado de Mondoñedo en la Terra de Vivario hace referencia a sanctus Iulianus de Landroue (Flórez, 1789: 342-343; (Flórez, 1789: 342–343; Ares Vázquez, 1996; Col Prieto, 1999: 40, § 11; Fror na área, 2012: § B.69), de nuevo citada en los siglos XIV y XV (Col Prieto, 1999, § 100, 112, 128, 131, 159, 189, B4, B5) 3 . También Lan-droue aparece en documentos notariales desde el año 1367 y es el nombre que da al río de Viveiro el licenciado Molina en el siglo XVI (Molina, 1550: fol. 35), En 1631 Landobre aparece en castellano en el Censo de la Sal” y se generaliza como Landróbe en el siglo XVIII (Nomenclátor 1789, s.v.). Además, San Xiao o San Julián de Landrove es el nombre de la parroquia más importante del territorio por el que corre el río Landro, aunque a priori es difícil saber si esta pobla-ción ha tomado su nombre del río, lo que parecería más lógico, o si el río tomó el nombre de la población, como parece haber ocurrido en este caso. Landrove se supone que procede de *Landrobre (Búa, 2018: 123, n. 141), que significaría “castro del río Landro”, o con más precisión, “castro [del río] de la llanura”, aunque también podría significar directa-mente “castro de la llanura”. Esta misma etimología plantea Moralejo (2009: 65), Landrobe < *Landro–bris, que relaciona con *lendh–, “terreno abierto, llano” o con *lendh–, “terreno húmedo, fuente”. La evolución de este topónimo puede compararse a la de Lanobriga o Lansbriga, que es la denominación más probable del castro orensano de San Cibrán de Las (Prósper, 2002: 258; De Bernardo y García Quinte-la, 2008). Este topónimo se supone derivado de *(p)lānyobrigā “castro de la llanura” (Falileyev, 2007: s.v. lān(i)o), que habría dado *(p)lānyobrixs, de donde procede Laniobre, documentado como obispado en el siglo VII (Curchin, 2008: 123). Laniobre estaría for-mado por *(p)lano– “llanura”, que se relaciona con el adjetivo *(p)lan–yo– “llano”, como en Laniobris, más briga, “fortaleza”, por lo que significa “fortaleza en la llanura”, con una formación que se puede relacionar con la de Mediolanum, la actual Milán, que significa “centro de la llanura” (Guyonvarc’h, 1961), aunque Lans- también se ha interpretado como “abundancia, plenitud”, con un sentido de buen augurio (De Ber-nardo y García Quintela 2008: 264; Alvárez González et al., 2017, 235). Landrove, en todo caso, procedería de *Landobre < *Landobrixs < *Landobriga, como se infiere del su-fijo –bre, uno de los resultados más comunes en ga-llego para –briga, pues la forma –ve/–be se explica sin dificultad por disimilación ante la presencia de /r/ en la sílaba anterior, siendo estas disimilaciones con las líquidas (/l/ y /r/) frecuentes en muchas len-guas, pero tampoco se debe descartar que en época prerromana hubiese dobletes del tipo –bris y –briga, como ha defendido X. Ballester (2011) a propósito de Segobris en polémica con otros autores (De Hoz, 1986; Jordán y Díaz, 2006), ya que las formas en –bre pueden proceder de –briga y serían una variante de-rivativa o quizá un diminutivo de la misma. Además, en estos topónimos en –obre de origen prerromano se ha señalado que la b/v en gallego indican el mismo fonema, aunque en la Edad Media se diferenciaba la pronunciación b (oclusiva) de la u (fricativa) hasta el siglo XIII, pero a partir de esa fecha desaparece pro-gresivamente la diferenciación y se pasó a escribir Landrove o Landrobe (Boullón, 2013: 50) 4 . Alguno de estos topónimos, como Landrove, muestran una me-tátesis de la r y en estos casos en que queda en posi-ción intervocálica, suele predominar la grafía v, como en Landove, Lestrove y O Groue, proceso que explica perfectamente el paso de *Landobriga a *Landobris y a Landrove, como ocurre con Langrave, de *Langa–bre, en Boal, Asturias (Búa, 2018: 155). En cualquier caso, estos topónimos designan una población forti-ficada en altura, sea un oppidum o un simple castro, tipo de población muy característico de la Hispania Celtica (Albertos, 1990: 45; Untermann, 2001: 163) 5 . Sin embargo, el topónimo Landrove conserva la raíz *land–, de la palabra celta landa, “terreno llano inculto”, que se ha conservado en diversas lenguas europeas (vid. supra), como en Galicia (Codolga, s.a: s.v. devesas landiferas) y lándoa < *landula (Ri-vas Quintas, 2001: s.v.), en los Pirineos y en territo-rios relacionados, como landa, “llanura” en catalán, lando, “campo” en bearnés, o Les Landes, el amplio territorio llano del suroeste de la Aquitania que se extiende desde el sur de Arcachon hasta el norte de Bayona (Deroy y Mulon, 1991: 264), landa “campo, haza, tierra de labor, heredad cultivada”. Igualmente en vasco landa significa “campo de cultivo”, en Nava-rra, “llano situado a la orilla del río” y en Álava, landa significa “campo llano” (Llorente, 1957: 144).
65 Landecastro, *Landobriga y otros topónimos hispanos de origen céltico derivados de *landā Este contexto semántico explica el significado del topónimo de Landecastro en el entorno de Pintia, Valladolid, cuya formación es similar a la de Landre-ville, población francesa situada a unos 50 km al SE de Troyes en la Champaña meridional y a la citada de *Landobriga en Viveiro, Lugo. A estos topónimos formados por landā con un se-gundo elemento que significa “población”, se pueden añadir una treintena de topónimos hispánicos forma-dos a partir de landa, que se recogen a continuación:1. Landa: concejo del municipio de Arrazua, si-tuado a unos quince km al norte de Vitoria en un pun-to elevado rodeada del río Zadorra, donde se inicia la Llanada de Vitoria, en el antiguo camino que por Escoriaza iba hacia Vergara y el valle del Deva (Madoz, 1847: 59).2. Landabaso: barrio de Erandio, Vizcaya (Ma-doz, 1847: 59).3. Landaburu: barrio de Amurrio, Álava (Madoz, 1847: 59).4. Landaco: barrio de Amurrio, Álava (Madoz, 1847: 59).5. Landaco: antiguo barrio de Lezama, Álava (Madoz, 1847: 59).6. Landaena: caserío de Salinas, Vergara, Gui-púzcoa (Madoz, 1847: 59).7. Landaida: barrio del término de Gorliz, Vizca-ya (Madoz, 1847: 59).8. Landajuela: casa solar de Dima, en el Duran-guesado, Vizcaya (Madoz, 1847: 59).9. Landagorrieta: caserío del barrio Jaizubia de Fuenterrabía, Guipúzcoa (Madoz, 1847: 59).10. Landal: Freguesía de Caldas de Rainha, Por-tugal.11. Landáz: caserío del barrio Muñao de Vergara, Guipúzcoa (Madoz, 1847: 59).12. Landazrabal: caserío de Lezama, Álava (Ma-doz, 1847: 59).13. Landecastro: castro periférico del oppidum de Pintia, Torre de Peñafiel, Valladolid (Sanz, 2021)14. Landecoira: lugar de la parroquia de San Ju-lián de Sanie, Trabada, Lugo (Madoz, 1847: 59).15. Landeira: lugar de la parroquia de San Es-teban de Landeira, ayuntamiento de Aro, La Coruña (Madoz, 1847: 59).16. Landeira: freguesia portuguesa del concelho de Vendas Novas, Évora, situada a unos 20 km al este de Setúbal, Portugal.17. Landeira: lugar de la parroquia de San Este-ban de Oirán, Mondoñedo, Lugo (Madoz, 1847: 59).18. Landeral: aldea del valle de Guriezo, Santan-der (Madoz, 1847: 59).19. Landeta: caserío del barrio de Berezano de Oñale, Guipúzcoa (Madoz, 1847: 59).20. Landete: población situada a 15 km al oeste de Santa Cruz de Moya, Cuenca, en la amplia vega del río Moya, afluente del Cabriel (Madoz, 1847: 59–60). Este topónimo ofrece el sufijo diminutivo castellano –ete/–eta, derivado del sufijo latino –ĭt-tus > –ete, ya testimoniado en fuentes mozárabes (González Ollé, 1962: 159 y 163) y que se usa en adjetivos y sustantivos con cierto sentido afectivo, como vejete, palacete, etc., aunque puede formar palabras de significado distinto del original, como clarín > clarinete, tienda > tenderete (García et al., 2004: 288). Es frecuente en topónimos del territo-rio por el que se extendía la antigua Celtiberia Me-ridional, como Cañete, Cardenete, Caudete, Maza-rete, Tragacete, Valdeminguete, etc., pero también se documenta en otras áreas, como Portugalete (Vizcaya), y probablemente por homofonía se ha adoptado en topónimos de distintas etimologías, como Huete (< Wabba en árabe < Opta en latín), Albacete o Algete (Madrid) 6 .21. Landíbar: caserío situado a 1 km al sur de Dancharinea, Navarra (Nastat, 2021).22. Landim: freguesia portuguesa del concelho de Vila Nova de Famalicão, Beira Litoral.23. Landín, A de: lugar de la zona costera entre Canas y Silleiro, Pontevedra (Vilar Pedreira, 2004).24. Landinus, M. (CIL III 5292), antropónimo documentado en una inscripción de un militar de la Cohors I Asturum de St. Martin–am–Bacher, en la Pa-nonia (Holder, 1904: 141), lo que hace suponer que probablemente deriva de un topónimo landa del te-rritorio ástur.25. *Landobriga: nombre celta del Castro da Croa, Landrove, Lugo.26. Landoeira: caserío de la parroquia de San Juan de Lagostelle, ayuntamiento de Trasparga, Lugo (Madoz, 1847: 60).26a. Landoi, Freguesía de Santiago de Landoi, cer-ca del cabo Ortegal (Col Prieto, 1999: 206, 239 s. § 97).27. Landoiro: lugar de la parroquia de Santa María de Vilameñe, ayuntamiento de Taboada, Lugo (Madoz, 1847: 60).28. Landoy: lugar de la parroquia de San Julián de Cazás, en el ayuntamiento de Germade, Lugo (Ma-doz, 1847: 60).29. Landoy, Santiago de: parroquia situada en el ayuntamiento de Veiga, en La Coruña, situada en un llano al oeste del río Seijo (Madoz, 1847: 60).30. Lándraves, pueblo del municipio de Valle de Valdebezana, en el Sedano, al norte de Burgos (Búa, 2018: 75), documentado el año 1187 en un privilegio de Alfonso VIII (Menéndez Pidal, 1919: 243), que P. Madoz (X, 60) recoge como Landrades y sitúa «al pie de una gran cuesta» en el término de Hoz de Arreba.30a. Landravejos o Trifón, riachuelo que pasa por Lándraves y que, junto al Munilla, afluyen al Ebro (He-rrero, 1976: 777-778).31. Landrio: parroquia de Santiago de Miranda, Castroverde, Lugo (Madoz, 1847: 60).32. Landro: río que pasa por San Julián de Lan-drove y desemboca en Viveiro, Lugo.
66 33. Landrove, San Julián de: parroquia del muni-cipio de Viveiro, Lugo.33a. Landrove, Ponte, entre Somozas y Moeche, nombre antiguo del río que es un afluente del Río Grande de Juvia.33b. Landroves, lugar del Ferrol, quizás derivado del apellido de alguna familia local.La dispersión de estos topónimos coincide en gran medida con la Hispania Celtica, pero llaman la atención dos claras concentraciones, una que corres-ponde al País Vasco y que se extiende hasta Cantabria occidental y el norte de Burgos, y otra situada en Ga-licia, ambas regiones caracterizadas por su antiguo y profundo carácter celta, probablemente galo (fig. 3).En consecuencia, la frecuencia de este tipo de topónimo en esas zonas parece relacionarse con la intensidad de la celtización de ambas regiones, tra-dicionalmente aceptada para Galicia, pero discutida por algunos en el País Vasco (Almagro-Gorbea, 2005–2006; 2008). En esta región resultan muy abundantes los microtopónimos compuestos de landa– o –landa, pues el Nomenclátor Geográfico Oficial de la CAV (Co-munidad Autónoma Vasca) 7 , recoge en Álava unos 315, 845 en Vizcaya y 115 en Guipúzcoa, aunque su inmensa mayoría son topónimos menores, que serían posteriores a la toponimia celta original del País Vas-co. En consecuencia, la mayoría de estos topónimos pudieran haberse introducido con la lengua vasco–aquitana, pero su abundancia en Álava y Vizcaya, su menor frecuencia en Guipúzcoa y su práctica ausen-cia en Navarra hacen pensar que pueden proceder del substrato céltico local anterior, sin excluir que pu-dieran haberse introducido con penetraciones galas de la Edad del Hierro. Sin embargo, la celtización de ambas regiones, el País Vasco y Galicia, se relaciona probablemente con gentes protoceltas asociadas al campanifome originarios de la estepa ucraniana de Fig. 3. Topónimos en landa de la península ibérica (los círculos sin rellenar son microtopónimos): 1, Landíbar: Dancharinea, Navarra; 2, Landagorrieta: Fuenterrabía, Guipúzcoa; 3, Landaena: Vergara, Guipúzcoa; 4, Landáz: Vergara, Guipúzcoa; 5, Landeta, Oñale, Guipúzcoa; 6, Arrazua, Álava; 7, Landajuela: Duranguesado, Vizcaya; 8, Landaco, Lezama, Álava; 9, Landazrabal, Lezama, Álava; 10, Landaburu: Amurrio, Álava; 11, Landaco: Amurrio, Álava; 12, Landabaso: Erandio, Vizcaya; 13, Landaida: Gorliz, Vizcaya; 14, Landeral: valle de Guriezo, Santander; 15-15a, Lándraves y río Landravejos, Sedano, Burgos; 16, [Landinus, Asturias?; 17, Landecoira: Trabada, Lugo; 18, Landeira, San Esteban de Oirán, Mondoñedo, Lugo; 19, Landro (río), Lugo; 20, *Landobriga, Landrove, Lugo; 21, Landrove, Viveiro, Lugo; 21a, Landoi, Cariño, La Coruña; 21b, Ponte Landrove, Jubia, La Coruña; 21c, Landroves, El Ferrol; 22, Landoy, San Julián de Cazás, Germade, Lugo; 23, Landoeira, San Juan de Lagostelle, Trasparga, Lugo; 24, Landrio: Santiago de Miranda, Castroverde, Lugo; 25, Landoy, Veiga, La Coruña; 26, Landeira, Aro, La Coruña; 27, Landoiro, Santa María de Vilameñe, Taboada, Lugo; 28, Landín, Silleiro, Pontevedra; 29, Landim: Vila Nova de Famalicão, Beira Litoral; 30, Landal, Caldas de Rainha, Portugal; 31, Landeira, Vendas Novas, Évora; 32, Landecastro, Torre de Peñafiel, Valladolid; 33, Landete: Cuenca.
67 Landecastro, *Landobriga y otros topónimos hispanos de origen céltico derivados de *landā la cultura Yámnaya o de Yamna, que se impusieron por toda Europa occidental y se extendieron hasta el Atlántico. Estas gentes se caracterizan genéticamen-te por el haplogrupo R1b-M269 del cromosoma Y (Olalde et al., 2019; Sjögren et al., 2020), haplogrupo dominante en el País Vasco y Galicia. Este cambio ge-nético iría asociado a la persistencia a la lactasa y a la hemocromatosis o “enfermedad celta”, hecho que suponía una ventaja en dietas pobres en hierro al mi-tigar la celiaquía y al aumentar la resistencia frente a infecciones y heridas (Byrnes, 2001; Naugler, 2008; Cassidy et al., 2016; Heyd, 2017). Al margen de los dos núcleos señalados, se constatan algunos topóni-mos distribuidos por la zona atlántica portuguesa y, ya más aislados, el de Landecastro en la zona vaccea de la meseta Norte y el de Landete en la Celtiberia meridional. Desde un punto de vista topográfico, la etimo-logía de estos topónimos, derivada de la palabra celta *land–, landā, “terreno inculto”, “llanura”, tal como recogió hace más de un siglo A. Holder (1904: 141-142), la confirma el Lago di Landro (fig. 4), un lago alpino del Tirol italiano, denominado Dürrensee en alemán, situado cerca de Dobbiaco, en una estrecha llanura que destaca por su aspecto plano en el fondo de un valle glaciar rodeado por los elevados picos de los Alpes Dolomitas. Además, Holder (ibidem) recoge otros topónimos derivados de landa con el mismo significado, la mayoría de ellos ya de época altomedieval. Entre estos topó-nimos incluye Landavia (Rees, ed., 1840: 165 y ss.: in ecclesia Landaviae), Landeles, actual Landelles, vicus situado a 30 km al oeste de Chartres, en el de-partamento de Eure y Loir documentado en mone-das merovingias, Landericiācus, actual Landrecies, cerca de Avesnes, en el departamento de Paso de Calais, Landini (Rav. 4,41, p. 300, 8: Landinorum), la actual Langon, a unos 50 km al sureste de Burdeos en la región aquitana de Novempopuloniam, Lan-doldiācus, la actual Landouzy, en el departamento de Aisne, Landuconnum, la actual Le Langon, en el departamento de Vienne, igualmente atestigua-da en acuñaciones merovingias y Landuvius, un riachuelo próximo a Namur, citado dos veces en la Vita S. Bertuini (s.a., 1887: 25 y 30). A estos to-pónimos formados por landā más un sufijo aún se podrían añadir los formados por landā precedido de un prefijo, como coro-landa “terreno cerrado”, dago-landa “buena pradera”, octu-landa “pradera de invierno”, og-landa y vindo-landa “bella prade-ra” (Delamarre, 2003: 125, 132, 209, 210 y 271), lo que da idea de la fertilidad toponímica de landā. Fig. 4. El Lago di Ladro, en el fondo de un cerrado valle glaciar de los Alpes Dolomitas italianos (fotografía tomada de www.tripadvisor.es).
68 En consecuencia, el topónimo Landecastro, el “castro del llano” es un equivalente de *Landobriga, que significaría la “ciudad fortificada del llano” o el “castro de la llanura”, a los que también se debe aso-ciar por tener el mismo significado la citada población francesa de Landreville. Es interesante que todos es-tos topónimos ofrecen la misma estructura formati-va: *Lando+briga, Lande+castro, Landre+ville, con un primer elemento que hace referencia a la llanura en la que se asientan, al que se añade un segundo elemento que significa “población”, fortificada en el caso de *Landobriga y Landecastro, y sin referencia a este hecho en Landeville. En *Landobriga ambos elementos constituyentes son celtas, mientras que en Landecastro y Landreville el segundo elemento ya es romance. Sin embargo, *Landobriga deja abierta la posi-bilidad de que significara “El castro del Landro”, es decir, el “castro [del río] de la llanura”, si se valora que este topónimo se asocia a la misma topografía que ofrece el lago alpino de Landro y el emplaza-miento de Landecastro. *Landobriga, por lo tanto, no se puede excluir que sea un topónimo quizá derivado de un hidrónimo, que haría referencia a la parte final y “llana” del valle, en contraposición a la zona angosta del valle aguas arriba, pues, en cualquier caso, Landrove es un hidrónimo de ori-gen céltico, relacionado con *Landobriga, nombre dado en la Antigüedad al castro de A Croa, situado a 750 m al sur de la actual parroquia de San Xiao de Landrove (Almagro-Gorbea et al., 2021). *Lan-dobriga, a pesar de ser un pequeño castro, domina el territorio del bajo valle del Landro, por lo que de-bió ser su centro político y sacro, heredado, desde un punto de vista geográfico, por la actual parro-quia de San Xiao de Landrove, que ha mantenido el topónimo. Su carácter central y sacro lo confir-man tres alineaciones topoastronómicas asociadas a la cumbre de *Landobriga, una con la cumbre de San Martiño do Castelo en el ocaso de la festivi-dad celta de Samain, que marcaría la entrada del invierno al inicio de noviembre (Moya, 2020: 95 y 257), otra en el solsticio de verano con el Monte das Forcas y la tercera en el lunasticio mayor norte con los Montes de San Pedro (Almagro-Gorbea et al., 2021: fig. 14). Estas alineaciones topo-astro-nómicas indican el carácter sacro del lugar, como ocurre en Sanfins (Silva, 2007: 66) o en San Cibrán de Las, la antigua Lansbriga (Álvarez et al., 2017: 224 y ss.; Untermann, 2019: 168), cuyos topónimos actuales alusivos a santos revelan la perduración de la sacralidad del lugar, como la Bandua Lansbri-cae aparecida en San Cibrán de Las (De Bernardo y García Quintela, 2008: 260 s.), pues estos lugares situados en el centro de un castro serían el centro sacro-político de asamblea de los habitantes del te-rritorio, como ocurre en otros castros, como Monte Mozinho o Briteiros (Silva, 2007: 66). A pesar de su escasa entidad, el “paisaje sacro” circundante de Landecastro pudiera reflejar ese carácter de centro sacro-político, que se reflejaría en los eremitorios de El Olmar y de Piedramediana (Sanz, 2021: 36 y ss., fig. 17), sin excluir las posibles orientaciones topo–astronómicas del lugar, que todavía no han sido analizadas.En conclusión, el asentamiento vacceo de Lan-decastro, situado en el territorio de Pintia y que controlaba la estratégica vía del Duratón (Sanz Mín-guez, 2021), ofrece un topónimo celta muy caracte-rístico, con amplios paralelos en la Hispania Celtica y en Europa occidental. Su significado de “castro de la llanura” se adecúa perfectamente a las caracte-rísticas que ofrece su emplazamiento topográfico controlando la llanura que forma el bajo curso del río Duratón. La formación de este topónimo, aun-que parcialmente romanizado, resulta muy similar a la que ofrece el topónimo celta *Landobriga, pobla-ción localizada en el Castro da Croa, en el municipio lugués de Viveiro, lo que le añade interés y confirma el significado de este característico topónimo de la Hispania Celtica, plenamente acorde con la celtici-dad lingüística de los vacceos que refleja su toponi-mia (García Alonso, 2003: 486 s.). Notas 1. Conste nuestro agradecimiento a Xaverio Ballester por sus valiosas informaciones, sugerencias y críticas, aunque los errores y omisiones sean de la exclusiva responsabilidad del autor.2. https://gl.wikipedia.org/wiki/Top%C3%B3nimos_c%-C3%A9lticos_en_Galicia, s.v. Landrove; consultado 2020.11.28. Puede verse también, aunque más confuso, http://toponimiaviveiro.blogspot.com/, s.v. Río Landro y Río Landrove; consultado 15-2-2021.3. Universidade de Vigo, Corpus Xelmírez – Corpus lingüístico da Galicia medieval, 2006 Vol/Tom SHIG Mond., pág. 10/32, http://sli.uvigo.gal/xelmirez/xelmi-rez.php?pescuda=Landrove&corpus=notarial; consulta-do 28-11-20204. La forma Landrobe sólo aparece como Lopo Peres de Ladrobe, notario público en un documento de 1407 (CD-MACM 135b/ 231 en http://sli.uvigo.gal/xelmirez/xelmirez.php?pescuda=Landrove&corpus=notarial; consultado 28-11-2020).5. La terminación–briga es mas adecuada que -ove conser-vado en el río *Ove de Ribadeo y en el río Eo < *Éuue, que procedería de un conocido tema *up- indoeuropeo (Bas-cuas, 2006: 191 y ss.). 6. Albacete y Algete pueden considerarse nombres arábigos terminados en –t con –e epentética en español.7. https://www.euskadi.eus/app/nomenclator–geogra-fico–cae/landa/gipuzkoa/oficial/consultanomenclator/top–Landa/codcon–2/codprov–20/oficial–s (consultado 1-12-2022).
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