Vaccea Anuario, 15 (2022), pp. 43-70 (ISSN: 2659-7179) Resumen El conjunto de fíbulas recuperado en la Zona Arqueológica Pintia, situada entre los términos municipales de Padilla y Pesquera de Duero (Valladolid), supera los tres centenares y medio de ejemplares. De esta abultada colección, cincuenta y ocho piezas se pueden adscribir al modelo que E. Cuadrado denominó anular hispánica. El estudio del conjunto de anulares a través de una nueva propuesta tipológica, adaptada a este registro, nos pue-de servir de muestra extrapolable al mundo vacceo. Veremos, además, con mayor detenimiento, una particular variante, identificada por uno de nosotros como tipo 19 o de cabecera remachada, muy relacionada con piezas de orfebrería vaccea. La cifra de ejemplares del tipo 19 documentados en Pintia se ha visto duplicada en los últimos años, alcan-zándose un total de nueve piezas, una de las cuales proporciona contexto preciso al haber sido recuperada en una tumba bien conservada; las posibles derivaciones que pudo tomar, basándonos en su peculiar sistema de montaje, puede situarla como el prototipo de otro modelo muy habitual en la meseta Norte: el 4g o de anillo grueso con cartela. Palabras clave: metalurgia, vacceos, Protohistoria, orfebrería. Abstract The set of fibulae recovered from the Pintia Archaeological Zone, located in the municipalities of Padilla and Pesquera de Duero (Valladolid), includes more than three hundred and fifty pieces. From this large collection, fifty-eight pieces belong to the model called Hispanic annular by E. Cuadrado. The study of this set of annular pieces through a new typological approach adapted to this archaeological record, which could be extrapolated to the vaccean word. Moreover, we deeply investigate a singular variant identified as “type 19” or “riveted head”, which is closely related to pieces of vaccean goldsmith. The number of type 19 fibulae documented at Pintia has doubled in recent years, reaching an amount of nine pieces, being one of them recovered precise archaeological context, a well-preserved tomb. The features of this model regarding its peculiar assembly system allow to interpret it as a prototype of another common design in the Northern Plateau of the Iberian Peninsula: 4g or thick ring with gusset. Keywords: metallurgy, vacceans, Protohistory, goldsmith. Elvira Rodríguez GutiérrezCarlos Sanz Mínguez Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg Universidad de Valladolid
44 Para realizar este trabajo sobre las fíbulas anulares hispánicas (FAH en adelante) del ámbito vacceo, he-mos tomado como muestra la colección recuperada en la Zona Arqueológica Pintia, por ser el yacimiento más y mejor estudiado de esta etnia prerromana. Localizada entre los términos municipales de Padilla y Pesquera de Duero, en el extremo oriental de la provincia de Valladolid y del territorio vacceo (fig. 1), Pintia cuenta con una abultada colección de im-perdibles que alcanza los trescientos setenta ejem-plares, cifra poco habitual para un solo yacimiento. Pese a que un importante porcentaje se halla en es-tado fragmentario, hemos podido identificar tipoló-gicamente 239 ejemplares, de los cuales al menos 58 se corresponden con este modelo, constituyen-do el 24 % de la muestra. Mientras otros tipos de fíbulas encuentran representación en las diversas áreas funcionales del yacimiento, la totalidad de las anulares pintianas proceden de su necrópolis de Las Ruedas. Antes de entrar en materia, conviene recordar brevemente cómo se estructura este imperdible: el componente que lo singulariza es el anillo, con-siderado la prolongación del eje en torno al cual se articula el resorte que en el ámbito meseteño generalmente es de muelle. La presencia del aro no solo facilita la sustentación del puente por ambos extremos ―cabeza y pie―, sino que además otorga estabilidad a la fíbula cuando está prendida. Este rasgo resultó crucial en el éxito de este modelo y desde sus orígenes (siglo VI a. C.) surgirán un gran número de subtipos y diversas variantes en talle-res de gran parte del solar peninsular, lo que pro-piciará que su producción alcance los momentos finales del Hierro II. En virtud del aro aparece la sujeción caudal, otro de los elementos exclusivos de la anular hispánica, si bien no todos los subtipos la incluyen. Surge cuando el pie, una vez superada la mortaja, remata en una lámina o lengüeta que se abraza al anillo para fijarse a él y evitar, en los modelos forjados, que este se abra. Para reforzar la abrazadera y mantenerla en su sitio se añade un fino alambre, a ambos lados de esta, que arrolla un número variable de espiras. En ocasiones, esta sujeción caudal se prolonga por todo el anillo con carácter meramente ornamental. Fig. 1. Ubicación de Pintia en la región vaccea.
45 Fíbulas anuales hispánicas vacceas a través del registro de Pintia En la colección pintiana contamos con 17 anula-res en estado óptimo y el resto (41 piezas), pese a su conservación fragmentaria, son o contienen elemen-tos inequívocos de este modelo. Con todo, y aunque gran parte de este conjunto se puede identificar con alguna de las tipologías establecidas, conviene tener presente que toda clasificación no deja de ser un constructo contemporáneo artificial que trata de dis-criminar lo principal de lo accesorio. Así sucede con la pionera de E. Cuadrado (1957), un amplio trabajo basado en criterios morfológicos y funcionales que ha servido de referente en posteriores estudios (Na-varro, 1970; Iniesta, 1983; Martín Montes, 1984a y 1984b; Ruiz, 1989; Argente, 1994; etc.).Para agrupar las anulares de la colección pintiana nosotros aplicaremos una clasificación elaborada ad hoc, basada fundamentalmente en dos criterios: el modo de fabricación y la estructura. Aunque todos los autores mencionados tienen en cuenta, entre otros, tales razonamientos, en un principio pretendíamos seguir la de Argente (1994: 66-68), pues su campo de estudio presenta paralelismos étnicos-culturales con el nuestro, propios del ámbito meseteño. Sin embar-go, la clasificación planteada por este autor no resuel-ve determinados problemas, ni la propia terminología empleada nos parece la más adecuada al denominar a sus tipos 6C y 6D, como fíbulas semifundidas y fundidas. Aun admitiendo que tales vocablos están muy extendidos en la bibliografía especializada (Ruiz, 1989; Sanz, 1997; González, 1999; etc.), no somos partidarios de utilizar esta clasificación ahora pues entendemos que sensu stricto todas ellas son piezas fundidas al ser productos broncíneos. Por ello prefe-rimos hablar de tres tipos de fíbulas: forjadas, mixtas y fabricadas a molde 1 . En el primer grupo entrarían aquellos imperdibles en los que aun contando con partes que pudieron ser elaboradas a molde, para su montaje hubieron de ser forjadas, esto es, trabajadas mediante martilleado hasta alcanzar la forma desea-da pudiendo afectar tanto al puente y a sus distintas partes (mortaja, pie, resorte) como al anillo. Conside-ramos mixtas a las que cuentan con un puente he-cho a molde, cuyo ensamblaje no requiere de forja para su montaje debido a la propia mecánica de estas piezas. Finalmente, el tercer grupo alude a aquellos ejemplares en los que el grueso de la pieza es un solo elemento pues puente y anillo son solidarios al haber compartido el mismo molde. 1. Propuesta tipo-cronológica para las F AH pintianas Tras lo dicho veamos qué estructuras y formas de ela-boración tienen las anulares pintianas. Seguiremos algunas de las abreviaturas ya empleadas por uno de nosotros, por las que P= puente; An= anillo; R= resor-te (muelle); Ag= aguja y S= sujeción caudal, aunque esta se incorpore como elemento decorativo (Sanz, 1997: 360), y Ch= resorte de tipo charnela (bien sea de bisagra o de tope osculador) (Cuadrado, 1957: 12). La unión de piezas se expresa con un guion (-) y la independencia con una barra (/).1.1. TipologíaDe nuestro conjunto, formado por 58 ejemplares (figs. 2, 3 a 5 y 7), hemos conseguido ordenar 53 de ellos, teniendo en cuenta que 4 fragmentos de anillo no se han podido encajar en ninguna categoría (780, 788, 792 y 5554) 2 y que la fíbula 3665 (fig. 12: 2)es de cerámica por lo que no se rige por los mismos pará-metros mecánicos que el resto. Tipo 1. Fíbulas hechas a mano o forjadas. Contamos con 22 ejemplares asimilables a este grupo, aunque 3 de ellos (4157, 4121 y 4123) están incompletos por lo que desconocemos cuántos elementos los compo-nían. En cuanto al resto, hemos tratado de situarlos en uno u otro apartado, en función del número de piezas de su estructura, estableciendo primero las distintas posibilidades: 1.1. Configuradas por dos piezas: el puente gene-ra el resorte de muelle y el anillo es independiente (P-R-Ag/An): 0 ejemplares.1.2. Configuradas por tres piezas: dos variantes.1.2a. Puente, anillo y resorte de muelle son in-dependientes (P/An/R-Ag): 0 ejemplares.1.2b. El puente genera el resorte de muelle, el anillo es independiente y presenta suje-ción caudal (P-R-Ag/An/S): 13 ejemplares, 9 seguros (4139, 4141, 4142, 4144, 4146, 4167, 4150, 4161 y 719) y 4 probables (4152, 4156, 745 y 746). 1.3. Configuradas por cuatro piezas: puente, ani-llo, resorte de muelle y sujeción caudal (P/An/R-Ag/S): 6 ejemplares (4158, 718, 790, 778 y 3552) y probablemente 4163.Tipo 2. Fíbulas mixtas. Contamos con 17 ejemplares identificables con esta categoría establecida en fun-ción del tipo de puente moldeado y del sistema de montaje. En relación con el primero planteamos dos grupos:2.1. Puente con cabeza perforada para el paso del anillo. De los 8 ejemplares contabilizados, 4 de ellos (2984, 2919, 4149 y 4164) carecen de re-sorte. A partir de las diferencias en el sistema de cierre establecemos dos variantes, ambas se con-figuran con tres elementos.2.1a. Resorte de muelle (P/An/R-Ag): 2 ejem-plares (4145 y 753). 2.1b. Resorte de charnela, de bisagra o tope de gancho (P/An/Ch): 2 ejemplares (4143 y 4148).2.2. Puente con cabeza rematada en un eje para su remachado en el anillo perforado. Frecuente-
46 mente lleva sujeción caudal, en buena parte de las ocasiones ocupando prácticamente todo el anillo. Lo identificamos con el tipo 19 de Sanz (1992). Sin embargo, dado que el sistema de cierre puede va-riar, así como el número de elementos que confor-man cada ejemplar, distinguiremos tres variantes. Con todo, de los 9 ejemplares pintianos, 5 de ellos no pueden adscribirse a ninguna de ellas por estar incompletos (3683, 4159, 789, 721 y 4155). 2.2a. El resorte de muelle se genera a partir de la aguja y el anillo presenta sujeción caudal. Es el esquema clásico y se compone de cuatro piezas: P/An/R-Ag/S. Se observa de forma se-gura en 4 ejemplares: 739, 4246, 4154 y 4153.2.2b. La aguja está suelta, sin muelle. Obser-vable en piezas recargadas de orfebrería que también se componen de cuatro piezas: P/An/Ag/S: 0 ejemplares. 2.2c. La aguja suelta, sin muelle, y además ca-rece de sujeción caudal, por lo que cuenta con 3 elementos: P/An/Ag: 0 ejemplares.Tipo 3. Fíbulas a molde. Son 14 ejemplares en los que puente y anillo son una unidad moldeada, aunque en 6 de ellos desconocemos con exactitud si están con-figurados por dos o tres piezas (779, 795, 4162, 747, 4160 y 4151). El resto lo situamos en una de las dos variantes propuestas a partir del número de piezas que lo componen:3.1. Conformadas por dos piezas (P-An/R-Ag): Puente y anillo conforman una unidad, y el resorte de muelle otra; es una composición que cumplen 4 ejemplares (4140, 4147, 4165, y 821).3.2. Conformadas por tres piezas (P-An/R-Ag/S): Igual que la anterior, pero incluye a mayores la sujeción caudal ya decorativa; lo percibimos en 4 ejemplares (4138, 756 y 696) y probablemente en la pieza 4166.De todo ello observamos, grosso modo, que 22 fíbulas se pueden adscribir a nuestro tipo 1, lo que representa un 41,5 %, 17 al tipo 2 (32,1 %) y 14 al tipo 3 (26,4 %).Si entramos en un análisis pormenorizado, respec-to al primero de los tipos, que recordemos englobaría a aquellos ejemplares cuyo montaje requiere del for-jado de todos sus elementos, percibimos que la tota-lidad de las fíbulas en las que el puente se proyecta para generar el muelle del resorte también cuenta con sujeción caudal, por lo tanto, se compone de tres pie-zas (P-R-Ag/An/S). Algo natural si se tiene en cuenta que los anillos en los que se puede visualizar la zona caudal, al no estar cubierta por la abrazadera, no están cerrados (745 y 746). Otros anillos sí que lo están, al-guno de ellos, como el 4150, empleando un interesan-te sistema de enchufado o embutido de un extremo en el otro, sin que ello signifique que pueda prescindir de la abrazadera ni de la sujeción. Asimismo, los ejem-plares cuyo resorte se genera a partir de la aguja, con puente independiente al muelle el cual se sujeta al aro mediante una o varias espiras, también llevan sujeción caudal por lo que se componen de cuatro piezas (P/An/R-Ag/S). En este caso, basándonos en las fíbulas que han perdido la abrazadera o aparece desplazada (4158, 790, 3552), sabemos que los anillos tampoco están cerrados. Por otro lado, no contamos con fíbulas de dos únicas piezas, montadas bajo el esquema P-R-Ag/An, pues ello requeriría de un anillo cerrado que no necesitara el refuerzo de la sujeción. Finalmente, tampoco disponemos de fíbulas cuyo resorte se con-forme exclusivamente con la aguja, en las que el puen-te y el anillo sean independientes, y que carezcan de sujeción (P/An/R-Ag). Todo lo dicho indica que, en este sistema de mon-taje, en el que cada elemento se incorpora individual-mente mediante forjado, la sujeción caudal es un elemento estructural necesario y no un mero objeto ornamental. En el tipo 2 hemos englobado las piezas que con-sideramos mixtas porque portan un puente hecho a molde, a lo que se suma otra condición y es que en su montaje apenas requiere de forja. La primera varian-te (2.1) acoge a las fíbulas cuyo arco presenta cabeza y a veces pie perforados para dar paso al anillo. Este sistema está relacionado tradicionalmente con la apli-cación de resortes de tipo charnela, muy habituales en el Levante peninsular y otros territorios iberos del interior, así como en la Celtiberia, aunque en este ám-bito con menor profusión. Al margen de los 4 puentes perforados que no han conservado el resorte, conta-mos con dos piezas que incluyen el muelle (4145 y 753); estas, se podrían asimilar a los tipos de Cuadra-do 4j o navecilla con chaflanes laterales (4145) y al tipo 2a de timbal hemisférico (753), por lo que puede tratarse de reparaciones locales en piezas importadas (Iniesta, 1983: 113; González, 1999: 94), aunque no necesariamente. Respecto a las dos fíbulas que sí que han conservado la charnela, cabe mencionar que una es de tipo bisagra (4143) y la otra de tope de gancho (4148). La tecnología empleada en este sistema de cierre (agujas configuradas con plaquitas perforadas para la inserción del anillo u otras con topes o pesta-ñas concebidas para mantener la tensión del cierre) parecen proceder de talleres especializados por la delicadeza que conlleva la elaboración de este tipo de elementos. La presencia de estos puentes perforados en un oppidum vacceo en un elevado porcentaje (15,1 %) llama nuestra atención, si bien no todas tienen por qué ser elementos importados. Sabemos que, el po-tente mundo vetón, a priori mejor situado para la re-cepción de objetos meridionales a través del corredor extremeño, cuenta con 220 FAH de las cuales 22 po-seen resorte de charnela, es decir, un 10 % (Camacho, 2020: 34). Sobre ello podemos extraer varias conclu-siones: la primera es que los puentes perforados no
47 Fíbulas anuales hispánicas vacceas a través del registro de Pintia Fig. 2. Tipología establecida para las fíbulas anulares hispánicas de Pintia.
48 Fig. 3. Fíbulas anulares hispánicas de Pintia.
49 Fíbulas anuales hispánicas vacceas a través del registro de Pintia