PINTIA CAMPAÑA XXX
EL APROVECHAMIENTO
DE LA PIEDRA EN EL
MUNDO VACCEO
ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO
A LA ALFARERÍA VACCEA
VACCEARTE 10.A EDICIÓN.
EXCISIÓN EN CLAROSCURO,
LUCES Y SOMBRAS
VERTAVILLO: DE CIUDAD
VACCEA A VILLA MEDIEVAL.
PROPUESTAS ETIMOLÓGICAS

613 VACCEA ANUARIO
excavaciones en Pintia
CAMPAÑA XXX 2019
DE EX
ARQUEOLÓGIC
(Padilla de Du
La intervención arqueológica llevada a
cabo durante la campaña de 2019 en
la necrópolis de Las Ruedas se centró
en los sectores F2i5, F2i4, F2i3 y F2i2, de
4x4 m cada uno de ellos, salvo el prime-
ro, cuyo trazado venía a coincidir parcial-
mente con las unidades R a T de la zanja
II, intervenidos durante 1986, por lo que
su superficie quedó reducida a una forma
trapezoidal de 1,30x4x0,8 m, en sus late-
rales sur, este y norte. Se ha seguido, por
tanto, progresando hacia el oeste, hasta
alcanzar el límite de dicha zanja II.
De esta forma se excavó una su-
perficie total de 52 m2 en la que se han
documentado dos conjuntos tumbales
alterados, diecisiete hoyos y tres este-
las calizas. Se ha localizado además un
abundante número de lajas calizas que
se podrían haber empleado original-
mente para cubrir los conjuntos tum-
bales; destaca una agrupación situada
en el hoyo 2, junto a la estela 1, que se
extendía por la mitad sur de los sectores
F2i4 y F2i3. En cuanto a los hoyos, pese
al número señalado, ninguno de ellos
albergaba conjunto tumbal alguno, más
bien se trataba de manchas de colora-
ción oscura dispuestas a distintas co-
tas de profundidad, que se componían
de tierra mezclada con arenas y gravas
propias de la terraza fluvial, como con-
secuencia de un marcado proceso de
remoción previo. De ahí que el grueso
de los materiales, que originalmente
formaron parte de sepulturas, se haya
recuperado en posición secundaria, to-
talmente destruidos.
¿Una ofrenda ritual?
La mayoría de los hoyos identificados
durante el proceso de excavación no
proporcionaron información sustancio-
sa. Su vaciado resultó infructuoso en
algunos casos al no recuperarse ningún
resto arqueológico, en otros porque los

713VACCEA ANUARIO
campaña XXX 2019
CAVACIONES
AS ENPINTIA
ero/Peñafiel)
hallazgos eran escasos, estaban muy
fragmentados y/o fuera de los contex-
tos cerrados a los que pertenecieron.
Esto nos impidió asimilar dichos restos
a conjuntos tumbales concretos o a
otro tipo de gestos rituales propios de
un cementerio, salvo quizá en un caso:
el hoyo 17, situado en el extremo sures-
te del sector F2i2, que proporcionó una
olla tosca, cuasi completa, con restos
óseos probablemente de bóvido (entre
ellos una epífisis con marcas de des-
piece); su depósito, no vinculado a una
tumba concreta, podría interpretarse
como un acto cultual, cuyo significado
no alcanzamos a vislumbrar.
Dos tumbas exhumadas
Únicamente se pudieron recuperar, en
un lamentable estado de conservación,
dos tumbas que no se asociaban a nin-
gún hoyo. Lo que quedaba del conjunto
317 se localizó sobre la terraza estéril del
sector F2i3 y la tumba 318 en una cota
superficial donde aún no se había indivi-
dualizado ningún hoyo, sino que era par-
te de una gran mancha de tierra oscura
dentro del sector F2i2. El cómputo total
de objetos que suman los ajuares de am-
bas sepulturas es de quince elementos
de distinta naturaleza, cinco pertenecen
a la sepultura 317 y el resto a la 318.
En la sepultura 317 destacan las
cerámicas hechas a mano (tres ejempla-
res), con dos cuencos negros, de superfi-
cie bruñida y forma globular, de depurado
acabado, a los que se aplicó decoración
impresa de doble línea y plástica de gallo-
nes; del tercer vaso urdido únicamente se
pudo recuperar parte del borde. La urna
cineraria, como suele ser habitual en esta
necrópolis, era una olla torneada de pas-
Ofrenda ritual de vianda cárnica dentro de
una olla tosca torneada.
Tumba 317 in situ.
Conjunto de la tumba 318.

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excavaciones en Pintia
ta tosca. Respecto al fragmento de hierro
asociado a este conjunto no se ha podido
determinar su función.
La sepultura 318 se componía de
diez objetos, aunque con toda probabili-
dad debió de contener otros elementos
que se perdieron; de entre lo conserva-
do destacamos dos piezas de cerámica
fina anaranjada por ser constitutivas
de la vajilla del servicio de banquete:
se trata de los restos de dos copas apa-
rentemente del mismo tamaño. Docu-
mentamos también cerámicas hechas
a mano: un catino, una bella bandejita
con decoración impresa y un cuenco
negro de superficie bruñida. Una de las
dos ollas de pasta tosca hizo las veces
de urna cineraria, y como producciones
singulares se incluyeron cuatro canicas
con decoración impresa.
Un área del cementerio
profundamente alterada
El deterioro de la zona se fue ponien-
do de manifiesto prácticamente desde
el inicio de la intervención; a medida
que se descendía a niveles inferiores se
apreciaba la mezcolanza que conforma-
ba los diferentes estratos que hallamos
muy “sueltos” debido a una composi-
ción anómala de tierra oscura y abun-
dancia de arenas, gravas y cantos, ele-
mentos propios de los niveles inferiores
en los que se localiza la terraza fluvial.
La detección de tan solo dos
tumbas semidestruidas no significa que
nos encontremos en una zona desocu-
pada, antes bien cabe plantear una pro-
funda remoción de época en este tramo
del cementerio. Los argumentos en este
sentido son contundentes. En primer
lugar, citaremos la recuperación de más
de doce kilógramos de restos óseos
humanos cremados que, sin duda, for-
maron parte de sendas sepulturas. A
partir de este dato podemos establecer
un cálculo aproximado del número de
conjuntos destruidos en el área inter-
venida, ya que sabemos, gracias a la
información previamente obtenida en
Las Ruedas, cuáles son las medias de
peso de los restos óseos incluidos por
tumba en las distintas fases del cemen-
terio. Así, para las más antiguas (I y II),
Área de intervención de la campaña de excavaciones de 2019. Obsérvese a la izquierda, bajo los
cipreses, la ubicación de las tumbas 27, 28, 31 y 32 marcadas por sendas cartelas cerámicas.
Diversos objetos de bronce hallados en posición secundaria: 1. Fíbula de La Tène; 2. Remate caudal de una fíbula
de torrecilla; 3. Fíbula de pie alzado con botón terminal (idéntica a la hallada en la próxima tumba 31); 4. Aplique
con forma de ánade; 5. Broche de doble anzuelo; 6 y 7. Remaches y fragmento de un broche de cinturón de tipo
Bureba; 8. Pendiente con cuenta de tipo arandela; 9. Colgante de tipo aguja; 10. Aguja de coser.

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siglos IV-III a.C., la media era de 374 g,
cifra que se iría rebajando hasta alcan-
zar 210 g en las fases III-IV (siglos III y I
a.C.). Si tenemos en consideración que
los sectores excavados podrían situarse
cronológicamente entre los siglos IV y
III a.C., quizá lo más sensato sea hacer
una media de ambas medias, lo que
nos lleva a unos trescientos gramos por
tumba. De esta forma, los 12.000 g de
restos óseos cremados recuperados en
posición secundaria serían a unas cua-
renta sepulturas destruidas.
La intensa alteración de esta
zona encuentra nuevos argumentos en
la ingente cantidad de elementos me-
tálicos recuperados en posición secun-
daria: un total de 358, con un índice de
fragmentación muy elevado, entre los
que se identifican restos de objetos de
adorno personal (grapas y broches de
doble anzuelo, colgante de tipo aguja,
pendiente, cuentas de collar, pasadores
de ropa, broches de cinturón ―algu-
nos de tipo Bureba―, fíbulas), de útiles
(punzones, alcotana miniaturizada, ca-
denilla, aguja de coser) y armas (lanzas,
puñales de tipo Monte Bernorio ―ho-
jas, guardas, pomos, pernos, etc.―, y
sus tahalíes, caetrae ―grapas, tirantes,
abrazaderas―, además de otras piezas
indeterminadas. Entre estas destaca
una pieza de bronce con forma de ána-
de de prominente pico, de gran calidad
técnica, lamentablemente fragmenta-
ria, que, a falta del correspondiente es-
tudio, pudiera tratarse de un elemento
importado. La mayor concentración de
estos elementos (260 de los 358) se
produce entre los sectores F2i5 y F2i4,
próximos a la zanja II. El dato resulta
interesante, por cuanto en dicha zanja,
de manera contigua, se localizaron in-
tactos, en 1986, algunos de los conjun-
tos más relevantes de este cementerio,
como las sepulturas 27, 28, 31 y 32.
Tal circunstancia vendría a com-
plementar la explicación al porqué de
un expolio tan sistemático, entende-
mos, que de época. La riqueza que de-
bió de concentrarse en el área existente
entre esas cuatro tumbas de la zanja II y
la 308 del sector F1i10 debió de consti-
tuir el acicate de esta acción o acciones,
cuyo momento creemos que podría ha-
berse producido una vez el cementerio
dejó de estar en uso, esto es, a partir del
siglo II de la era. Ya en campañas ante-
riores como la de 2018, en la exhuma-
ción de las tumbas 312 y 316, aprecia-
mos claras muestras de expolio, siendo
muy expresiva la presencia de restos de
material de construcción romano (opus
latericium) en cotas profundas (véase
Anuario Vaccea 2018).
En relación al expolio, un nuevo
testimonio viene a procurarnos el perfil
de esos furtivos de época: personas ca-
rentes de recursos como para proveerse
siquiera de una azadilla metálica que les
permitiera remover el terreno en busca
de metales. Así cabe deducirlo de la pre-
sencia de un fragmento cerámico de gran
tamaño del que se ayudaron como pala
excavadora, cuyos bordes aparecen re-
dondeados por el desgaste de la acción
furtiva en busca de los preciados metales.
La presencia de ciertos fragmen-
tos de cerámicas tardías (Blanco, 2003:
117-118) en un área considerada anti-
gua en Las Ruedas (finales del siglo IV
y principios del siglo III) muestra la dis-
cordancia cronológica entre tales restos
cerámicos y el grueso de los materiales
recuperados en esta zona. Tal hecho qui-
zá pudiera responder a remociones mo-
dernas de carácter agrícola, que incluso
podrían explicar la ausencia de estelas
en estos sectores intervenidos, si es que
llegaron a poseerlas.
Carlos Sanz Mínguez
Elvira Rodríguez Gutiérrez
Diversos objetos de hierro hallados en posición secundaria: 1. Punzones; 2. Regatón de lanza o
jabalina; 3 a 7. Puñales de tipo Monte Bernorio: pomos, cadeneta y tahalí; 8 a 10. Caetrae de tipo
Monte Bernorio: abrazadera, tirantes y grapas.
Fragmento cerámico utilizado como pala para el expolio de época en la zona intervenida. Obsérvense
(izda. e infra) los cantos de la pieza redondeados por la acción de remoción.
campaña XXX 2019