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PINTIA
CAMPAÑA XXVIIIEXCAVACIONES EN LAS RUEDAS
EL PERRO Y
EL CALDEROREFLEXIONES
SOBRE UN ICONO
ARÉVACO-VACCEO
II. TINTINNABULACERÁMICA.
PRODUCCIONES
SINGULARES
BASURAS
Y FURTIVOSUN DEPÓSITO DE LOS AÑOS OCHENTA
EN LA NECRÓPOLIS DE LAS RUEDAS
9 + 1 ZONAS
ARQUEOLÓGICAS
EN CASTILLA Y LEÓNPINTIA HETERODOXA E IRREDENTA
DESPUÉS DE
PINTIAEL MONASTERIO DE
SAN SALVADOR DE PEÑAFIEL
www.pintiavaccea.es 5 €

7611 VACCEA ANUARIO
A modo de introducción
El embrión de estas líneas surgió hace
dos o tres veranos, frente al Museo
de la Evolución Humana, en la capi-
tal burgalesa. En el vestíbulo, abru-
mado todavía por el despliegue de
acero y cristal, vinieron a mi mente
las palabras del responsable de una
excavación de urgencia por tierras za-
moranas, hace ya muchos años: «Ata-
puerca acabará con la Arqueología de
la región». En aquel entonces, yo to-
davía no pertenecía a la gran familia
pintiana y por supuesto desconocía
las miserias de la Arqueología patria,
por lo que no pude valorar en su justa
medida aquel grito de desesperación
expresado a borbotones.
Regreso al Burgos de hace dos
o tres agostos. Fuera del museo deben
rondar los treinta y pico grados, pero
aquí dentro la temperatura es la ade-
cuada para darse un festín intelectual.
Contemplo atónito el espectáculo de la
cultura de masas y caigo en la cuenta
de que todavía no sé si soy un apoca-
líptico o un integrado, siguiendo los ra-
zonamientos del bueno de Eco.
Me trae de vuelta a la realidad
un jabardillo atronador en ropa ligera
y con gorras variopintas (yo también
visto unas ridículas bermudas para mi
porte) que abandona el recinto entre
risas y alborozos, en olas que se liberan
tras cada repiqueteo de las cajas regis-
tradoras y los datáfonos de la tienda. Y
otras afluyen del exterior, ahogadas y
sudorosas por el mediodía castellano,
no sé si en busca de satisfacer algún
anhelo
personal o
simplemente
de una sombra
fresca.
Todavía incrédulo
ante el insólito espectáculo, fijo
la mirada en un detalle: unos ascen-
sores, panorámicos en su definición y
estilo, todo vidrio y engranajes al aire,
surcan aéreos la estructura inmensa
del edificio. Y pienso para mí: «Con lo
que cuesta uno de estos, excavábamos
en Pintia durante diez años».
Caen los meses y la idea, un
runrún bastante molesto, no parece
desaparecer. Consulto diversas páginas
en internet, alguna publicación disper-
sa y voy tomando conciencia del dis-
par, disparatado en ocasiones, reparto
de los fondos públicos destinados a la
investigación arqueológica, fundamen-
talmente tras la explosión del fenóme-
no del Homo antecessor y sus parientes
y sus bichos, pero no sólo. Un buen día
tomo la decisión de ir pergeñando un
texto destinado a las máximas autori-
dades del patrimonio castellanoleonés
en el que intentaría resumir el estado
de la cuestión en la región, así como
del retorno a la sociedad de los dine-
ros invertidos. Y de esta forma preparo
una especie de clasificación que cubre
diez aspectos relacionados con la con-
servación, investigación y divulgación
de nuestro patrimonio arqueológico. Y
vuelta al cajón de los proyectos.
Pasan las semanas. Una no-
che de luna llena, mientras regreso a
Padilla sobre el camino blanco milena-
rio con el director de esta publicación
y otros amigos tras un paseo por Las
Ruedas, le comento mis afanes. Y, tras
recordarme lo obvio (que no valdría
para nada) y calificarme con tres o
cuatro adjetivos que mi orgullo aguan-
tó con escasa dignidad, me ofreció
convertir el envite nonato en un ar-
tículo para nuestro Anuario. Y en eso
estamos.
9 + 1 Zonas Arqueológicas
9 + 1 Zonas Arqueológicas
en Castilla y León.
Pintia
heterodoxa
e irredenta