www.pintiavaccea.es5 € PINTIA CAMPAÑA XXVI GRAVURAS DEL CÔA Idade do Ferro TARIEGO DE CERRATO CIU dade S V a CC ea S ORFEBRERÍA VACCEA ERAS DEL BOSQUE e N e L MUS eo de G ra N ada
80 9 VACCEA ANUARIO A el tesoro número 4 de Pintia N o resulta nada frecue nte localiz ar en labores ar-queológi cas de ex cavación joy as pre rromanas como las que ahora damos a conocer . Los tesor os vacceos en gene ral, tal y como se rec oge en un artículo específico en est e mismo volu-men, y el yacimien to de Pintia en par-ticular, cons tituyen adecuada expr esión de tal circuns tancia. En el caso pintiano los tres tesorillo s preceden tes hallados hast a ahora fueron result ado de accio-nes ajenas a la arqueología (Delibes et al., 2003, 397), como el laboreo agrí-c ola, la acción furtiva o la apertura de zanjas para la incorpor ación de tuberías de riego , aunque en el caso del segundo de ellos la ex cavación de urg encia aco -metida de manera inmediat a al expolio permitió con textualizar el hoy o furtivo que rompía el suelo de una casa vaccea de adobes, de cronología sertoriana (Gómez y Sanz, 1993).En est a ocasión, el que presen ta-mos como cuarto tesorillo hallado en la ciudad de Las Quint anas, de Pintia , reú -ne apenas tres piez as, dos arrac adas áu-r eas y un denario. Tan exiguo con tenido podría crear suspicacias sobre la perti-nencia de int erpretarle propi amente como un at esoramiento, pero precisa -mente el haber sido obt enido dentr o de un proceso de ex cavación arqueológic a es lo que permite designarlo como tal, según e xplicamos a c ontinuación.Durante los años 2000 a 2007 se procedió a ex cavar en la ciudad de Las Quint anas una larg a trinchera de 8 por 56 m, dividida en sector es de 8 por 8 m. El arranq ue de tal int ervención surgió de un pro yecto compe titivo I+D+i con fon-dos FEDER, concedido por el Minist erio de Ciencia y Tecnología, que no go zó, sin embarg o, de la c onfianza de la Jun ta de Castil la y León. Pre tendía aquel dejar vist os, en los cuatr o metr os de poten -cia estr atigráfica exis tentes en esa zona de la ciudad, y en sucesivos escalones, los siet e niveles de destrucción violent a por incendio de época vaccea, más las cuatr o o cinco fases romanas y la culmi-nant e o más superficial corr espondien-te a una necrópolis visigoda. Ant e la falt a de una cubierta simple (solicit ada a la Dirección Gener al de Pa trimonio de la Junt a de Castilla y León) que permi-tier a la ex cavación y conser vación de las estructur as de adobe exhumada s en las sucesivas campañas en que habría de ser acome tida la empresa, se opt ó por igualar todos los escalones reser vados de la zanja a un único nivel, el corr es-pondiente a época sertoriana, de cuyos int eresantes hallaz gos ya hemos ofreci -do un av ance de car ácter gener al (Sanz, Romer o y Górriz, 2009).Pr ecisamente en est e último tra -bajo, y en otro pre vio (Romer o y Román, 2007), se aludía a las dos arrac adas cuyo con texto gener al, en el conjun to de la zanja, permitía def ender la aso-ciación de tales hallazg os a otra serie de ítems de pres tigio como la llamada “es -tancia del banque te”, la vaina- reliquia de un puñal de tipo Mont e Bernorio , la presencia de importaciones como un tint ero campani ense o, muy particular-ment e, por lo que se re fiere al tema que aquí traemos a estudio , el hallazg o del ter cero de los tesorillos pintianos, cons -tituido por cuatr o tor ques y dos braz ale-tes espiralif ormes, de plat a todos ellos, hallado en una zanja de canaliz ación con tigua (Delibes et al., 2003, 421).La pareja de pendient es fue ha-llada en el sector G1 de la re ferida zanja de ex cavación de la ciudad de Las Quin-tanas (Pin tia, Padilla de Duer o/Peña-fiel). En 2003 apareció el pendient e de may or tamaño , asociado a un denario
81 9 VACCEA ANUARIO el tesoro número 4 de Pintia Plano de la zanja de excavación de Las Quintanas y localización de diferentes elementos de prestigio (según Sanz, Romero y Górriz, 2009, p. 264, fig.7).
82 9 VACCEA ANUARIO el tesoro número 4 de Pintia ibérico, dentro de la U.E. 1337, un nivel de ceniz as superpuest o a los escombr os de época sertoriana e infr ayacente a los suelos de viviendas de cronología altoimpe rial romana. Un año después, se localiz ó la arrac ada menor, dentr o de la U.E. 1322, a no más de un metr o de dist ancia de donde se había producido el ant erior hallazg o, en un lent ejón arci -lloso sobre el re ferido lecho de ceniz as. Cre emos posible int erpretar ambas uni-dades estr atigráficas como re sultado de una re moción de época, consecutiv a a la destrucción por incendio de la vivien-da núm. 2 de época sertoriana, en un int ento, bast ante exit oso para nues tra desgracia, de re cuperar el tesorillo ocul-t o. Por tan to, apenas dos arrac adas y un denario habrían escapado al meticuloso trabajo de desesc ombro y re busca sub-siguien te a la des trucción del poblado. Descripción y valoración de la moneda Aunque el denario no est á aún re staurado, una limpiez a superficial nos ha permitido la lectura de su cec a de acuñación como pertene ciente a ba.ś.ku.n.e.s. -be.n.ko.ta. Su descripción es la siguie nte:Anverso: Cabez a var onil barbuda a la derecha. Llev a peinado formado por trece rizos de arc os concé ntricos, bar-ba perlada y collar; delant e de la boca posible delfín; detr ás ley enda ibérica be.n.k o.ta. Grá fila lineal parcialmen te visible.R everso: Jinet e con espada al ga -lope a la derecha; en el ex ergo, bajo las pat as del caballo y sobre línea re cta, la ley enda ibéric a ba.ś.k u.n.e.s.Conservación: R egular.Módulo: 17 mm.P osición del cuño: 2.P eso: 2, 94 g.La cec a vasc ona de influencia metr ológica berona, posee una locali -zación inciert a, aunque probable mente corr esponda al poblado de La Cust odia (Viana, Na varra) por la abundancia y pre sencia de dife rentes emisiones en est a áre a (García-Be llido y Bláz quez, 2001: 55; Rodrígue z Casanov a, 2009: 150). La coinci dencia de la ley enda benk ota en monedas de ben tian y baś-cunes , ha llev ado a proponer que est os últimos términos podrían corr esponder a etnónimos y aquella al nombre de la ciudad que acuñaba para ellos (Domín-gue z, 1998, 141). Posi blemente ben tian sustituyera a baścunes , como ceca de los vasc ones en torno a la época de Ser-t orio (Garcí a-Bellido y Blázque z, 2001: 55). Con todo , algunos tesor os meridio-nales podrían adelant ar la acuñación de est a cec a a la segunda mitad del siglo II a.C. (Rodrígue z Casanov a, 2009: 148), aunque la época sertoriana con viene a la perf ección al con texto de nues tro ha-llaz go en e l t esoro 4 de Pin tia.La distribución de est a cec a en tesor os hispanos muestr a dos áre as fundament ales: zona andaluza (Torr es, Carisia, Mogón II, Marrubial o Granada II) con ex tensión a la zona de la Meset a Nort e orien tal (Roa de Duero y Palen -zuela), y valle del Ebro (Nájer a, Alagón, Borja o Tar azona), con ex tensión hacia el País Vasc o (Usat egui y Larrabe zúa) y pirineo francé s (Barcus) (Rodrígue z Ca-sano va, 2009: 146, fig. 5).Se tra ta de una cec a hast a ahora desconocida en los tesor os pintianos, y tampoc o ex cesivamente frecue nte en el territ orio vacceo , con anecdótica pre-sencia en Rauda I (dos ejemplare s), pero ciert amente con may or incidencia en el tesor o de la Pallantia del río Arlanza, donde algo más de un 13% de los 2.643 denarios re cuperados tienen es te origen (Martín Valls, 1967: 119-120; Rodrígue z Casanov a, 2009: 148).En cualquier caso , la dispersión de est a cec a tiene su ámbito principal en el valle del Ebro , con pene traciones hacia la Meset a Nor oriental o hacia el norte por el P aís V asco. Como se compr enderá fácilmen -te el hallazg o de est e primer denario de baścunes det ectado en Padilla de Due-r o tiene un limitado análisis o re corrido argumen tal; sólo un numerario como el del tesor o 1 de Pintia permitió en su mo-men to re ferirnos a un perfil de tesor os “de horizon te sertoriano” (Delibes et al., 1993, 451). No obs tante, el nuev o ha-llaz go sirv e para ra tificar las int ensas re-laciones de los vacceos document adas a tra vés de otros objet os de cultur a mat e-rial con los habitan tes de los territ orios del alto Pisuerg a/alto Ebro , como cán ta-bros, turmog os, autrig ones o be rones. Descripción y valoración de las joyas Ambas arrac adas se encuen-tr an en un buen es tado de conser vación y no pare ce probable que llegar an a for-mar pare ja por su dife rente tamaño y elaboración. En ef ecto, la may or, aunque es una arrac ada simple, sin rema te inf erior de racimo o campanular , muestr a un gran virtuosismo en su ejecución de fili-gr ana al aire . Est á cons tituida por varios hilos int eriores lisos y trenz ados, y otros cuatr o ex teriores tor sionados indepen -dientes, dispuest os arriba y abajo y en ambos lat erales de la trenz a. Todos los cabos apare cen fundidos y aguzados en los dos ex tremos terminados en punt a. Result a int eresante compr obar el fuert e desgas te sufrido en los torsadés ex ter-nos, en con tacto con la piel, con una su-perfici e alisada de la que se han borrado los ángulos de la tor sión, lo que nos ha-bla bien a las claras del uso int enso y prolong ado de est os adornos, tal ve z, incluso, duran te varias gene raciones. Medidas: 22 x 19 x 8 mm; pe so: 7, 38 g.La otra arrac ada simple, de me-nor tamaño , es también de más senci-lla ejecución. Const a de tan solo cuatr o alambres lisas, cuya disposición tang en-te con figura una sección en cruz, fun-diéndose igualment e en unos ex tremos aguzados. Medidas: 20,5 x 16,5 x 3 mm; peso: 2, 76 g.Las arrac adas de tipología vac -cea muestr an un camino de ev olución propio , lejano ya de aquellos delicados Denario. Arracada ma yor. Detalle del desg aste de uno de los hilos re torcidos la terales.
83 9 VACCEA ANUARIO el tesoro número 4 de Pintia modelos del período orien talizante que les sirvier an de inspiración, en los que el gust o por lo abultado o volumé trico, tan to de la lúnula como de los re mates bajo el la, ha tomado plena cart a de na-tur aleza.Estos pendient es poseen muy buena implant ación entr e los hallazg os aislados o en el conjun to de los tesor os prerr omanos meset eños, no en vano , después de los tor ques es la alhaja de may or presencia. Conocemos unos cuaren ta ejemplares, los más habitua-les –una trein tena- cuen tan con re mate bajo la lúnula (de racimo , campanular , abellotado o con un campo triangular donde re pujar anf orillas o bucráneos), el re sto corr esponde al tipo simple , entr e los que se encuentr an nuestr os ejemplares.Den tro de est as arrac adas sim-ples pueden individualizar se algunas varian tes: la de tipo fusiforme lisa, las trenz adas con hilos de oro lisos y con soldadura de otr os torsionados late-rales, y, finalment e, las que combinan láminillas e hilos de oro soldados en planos consecutiv os para formar el cre -ciente. Las nuestr as corr esponderían, al menos la may or, a la segunda de las varian tes descritas y para buscar sus paral elos más pró ximos no es necesa-rio trasladar se fuer a del yacimien to de Pintia, ya que el tesor o Pintia-2 además de ser el más importan te en número de arrac adas de toda la orfe brería me-se teña, con cinco pare s, incluye cuatr o ejemplares que re sponden a est e mo-delo simple (Delibes et al., 1993: 415, fig. 4: 7-9).Sin embarg o y curiosament e las nuev as piez as de Pintia-4 no son ex actamente como ninguna de las document ados en Pintia-2, y vienen a ocupar posiciones int ermedias o complemen tarias en la escal a de com -plejidad de ejecución de est e tipo de objet os de filigrana al aire , en re lación al menor o may or número de hilos em-pleados. Así, la piez a más sencilla es la arrac ada menor de Pintia-4 que mues-tr a cuatr o hilos lisos soldados en forma de cruz; un paso más allá re presenta la menor de Pintia-2 que a la estructur a descrita suma la soldadura en los cua-tr o flancos de sendos hilos re torcidos. En la arrac ada may or de Pintia-4 las cosas se complic an, con una estruc -tura trenz ada de al menos cinco hilos lisos, a la que se suma, en cada uno de los cuatr o flancos, un hilo tor sionado soldado. Finalment e, la arrac ada ma-y or de Pintia-2 se cons truye a partir de tres trenz as de dos filament os lisos cada una, a cuyos lat erales se sueldan dos hilos re torcidos en cada uno de los flancos. El may or número de hilos que con forman las piez as se expr esa, lógicamen te, en sus pesos re spectivos: 2,76 y 3,15 g en las menores, 7,38 y 7,25 g en las ma yores.Los pendient es pare ce que pu-dier on ser indistin tamente empleados, de uno en uno o por pare jas, por hom-br es o mujeres y, como el re sto de las joy as, se mant endrían entr e los vivos: los escasos hallazg os con textualizados nos re miten a zonas de hábita t, como es el caso del tesor o Pintia-2. Es en est e mundo de los vivos donde tale s marc adores de est atus cumplirían su función, siendo muy posible que hu-bier an funcionado como ver daderas re liquias, es decir transmi tiéndose de gene ración en gene ración. Las copias de cer ámica halladas en la necrópolis de Las Ruedas de Pintia re sultan muy expr esivas de tal circuns tancia al asimi-lar se a conjun tos funer arios de gran re-lie ve, y en algunos casos inf antiles, que pare cen querer expr esar de manera simbólica un legado patrimonial hur-tado por la muerte prema tura (Sanz y Rome ro, 2009; R omero y Sanz, 2010). Caracterización microscópica de las arracadas Trabajos precedentes sobre ar-queometría del Au en la península Ibé-rica est án suficien temente documen-t ados (Per ea y García-V uelta, 2010; Per ea e t al., 2008). Arracada menor. Microfotografías de la arracada mayor (magnificación x33) (a y b) y menor (magnificación x50) (c y d), obt enidas a partir de electr ones r etrodispersados, BSED (a y c) y de electr ones secundarios SE (b y d).
84 9 VACCEA ANUARIO El estudio de car acterización se cen tra en la det erminación química element al semicuantit ativa, así como en la posible fuen te común del ma-t erial usado en su manufactur a. Se ha ef ectuado mediant e microsc opía elec-tr ónica de barrido ambient al con aná-lisis de electrones re trodispersados, ESEM-ED X sobre cuadrados de 500μm x 500μm (0, 25mm 2 ). Se obse rva nítidament e en to -dos los espectr os EDX la presencia como element os may oritarios de Au y Ag, junt o con Cu como elemen to mi-norit ario y concen traciones menore s de C y O, fruto de la con taminación su-perficial del mat erial y de la exis tencia de res tos de adher encias superficiales, direct amente relacionado con el tipo de almacenamie nto que han tenido las jo yas.En la Tabla I se rec ogen los porce ntajes en peso (Wt%) y en con -tenido at ómico element al (At%) de-t erminados mediant e ESEM+ED X en el análisis de las dos arrac adas. Los dat os obt enidos de las superficies A, B y C se corr esponden con la piez a may or y los denotados como D, E y F son pro -cedentes de superficies del pendient e menor.Ambos pendient es presen tan concen traciones químicas element ales de Au, Ag y Cu muy pareci das. El con -tenido en Au-Ag-Cu varía entr e con -centraciones de oro que van desde un 72,98%Au hast a el 62,18%Au. Análo-g amente el con tenido en plat a, oscila en tre los valor es ex tremos 35,98%Ag y 26,57%Ag y el con tenido en cobr e oscila entr e 0,44%Cu - 1,84%Cu. Est e bajo con tenido en Cu hace que ambas piez as presen ten color es propios del oro amarillo.P or tan to se tra ta de dos pie-zas de oro de segunda ley con 662,2 y 727,5 milésimas, de 16 y 17,8 quila-t es, respectiv amente. La arrac ada me-nor es con feccionada con un met al de mejor ley (727,5 milésimas, oro de 17,5 quilat es) que el pendient e más grande (662,2 milésimas, oro de 16 quilat es).La arrac ada pequeña y de me-nor manufactur a, presen ta hilos con Microfotografías superficiales ESEM, con magnific ación x250 de la arr acada menor, ob tenidas a partir de electr ones re trodispersados, BSED (a, b y c).Micr ofotografías superficiales E SEM, con magnific ación x250 de la arr acada may or, ob tenidas a partir de electr ones secundarios, SE (a, b y c). el tesoro número 4 de Pintia Diagramas ternarios de contenidos químico elemental de AU-AG-Cu en peso (Wt%) y a tómicos (A t%) de las dos arr acadas (ma yor a-b-c y menor d-e- f).
85 9 VACCEA ANUARIO una composición química element al muy pró xima en tre sí. Por el con trario, la arrac ada grande y de may or filigra -na tiene con tenidos químicos elemen-t ales más het erogéneos, con hilos de dife rentes coladas, si bien pueden ser todos pr ocedentes de l mismo orf ebre.Finalmente, en el diagrama ternario Au-Ag-Cu de porce ntajes at ómicos (At%) se muestr a cómo la homogene idad del mat erial utilizado en la obra del pendien te más peque-ño es superior a la mostr ada por la arrac ada grande. Por consiguie nte sus con tenidos Au-Ag-Cu est án más con -centrados en el diagrama ternario de con tenido at ómico element al (At%), en torno a una composición fija. Inclu-so se puede concr etar, que uno de los aros de la arrac ada grande tiene una composición química con los mismos con tenidos químicos element ales que muestr an los cuatr o aros que forman el pendient e pequeño, superponiendo sus concen traciones químicas elemen-t ales en el diagrama composicional ternario.En suma, se pone de manifies-t o a tra vés del con tenido químico ele-men tal, obt enido mediant e ESEM+E-D X, que ambas arrac adas presen tan concen traciones químicas element ales muy pró ximas, que se corr esponden con un oro amarillo de segunda ley , por tan to, muy cer canos a los actuales 18 quila tes del or o de prime ra le y. Tale s circuns tancias nos llev an a sospechar que es tos pendien tes pu-die ran procede r de un mismo tall er de orfebr ería, pues to que en uno y otro se utilizar on hilos de oro con compo -siciones químicas muy similare s y/o pró ximas entr e si, lo que puede ser indica tivo de procesos met alúrgicos comunes. En est a misma dirección argu -mental cabe señalar aún que la com -posición química element al de uno de los hilos de la arrac ada grande presen -ta con tenidos químicos element ales superponible s a los de los cuatr o hilos que cons tituyen la arrac ada pequeña, lo que permite conside rar que el ma-t erial utilizado procede de un taller o de un proceso met alúrgico de met ales nobles único y común para la elabora -ción de ambas pie zas. Gráfico inferior; Espectros ESEM+EDX en modo superficial (500 um x 500 um) de la arracada menor, mostr ando una c omposición químic a elemen tal de Au, Ag , (Cu) y tr azas de C y O .Gráfico superior; Espectr os E SEM+EDX en modo superficial (500 um x 500 um) de la arr acada ma yor, mostr ando una c omposición químic a elemen tal de Au, Ag , (Cu) y tr azas de C y O .Tabla I. el tesoro número 4 de Pintia
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Equipa un cañón de emisión de campo con filament o Schottky con volt aje de aceler ación de entr e 0.2 y 30 kV, con tres modos de tr abajo: - Alt o v acío (<6e-4 P a [4e -6 T orr] ); 1.2 nm a 30kV / 3.0nm a 1kV .- Bajo v acío (has ta 130 P a [1 T orr] ); 1.5 nm a 30kV / 3.0 nm a 3k V.- Modo E SEM (has ta 4000 P a [30 T orr] ); 1.5 nm a 30 kV .Consta de cuatr o det ectores: electr ones secundarios tipo Ev erhardt-Thor-nley (alto vacío), electr ones secundarios LFD (bajo vacío), electr ones secundarios GSED (Modo ESEM) y electr ones re trodispersados de dos sector es, BSED (alto/bajo v acío).El det ector EDAX Génesis det ecta eleme ntos liger os de modo ef ectivo a partir del Boro con re solución <135eV , WD: 10mm. Se pueden progr amar líneas, perfiles analíticos y cart ografías eleme ntales con det erminación semicuantit ativa eleme ntal ZAF . La pletina Pe ltier permite medidas de muestr as y ambient es húme-dos en modo ESEM. Dispone de un sist ema de deceler ación del haz que evi ta la dispersión del haz electr ónico en volt ajes de aceler ación bajos (modo alto vacío) y sist ema de cap tura de imagen digital en forma tos .tiff (8, 16 ó 24 bits), .jpeg, .bmp. (Max: 4096x3536 píx eles) y gr abación de video digit al (.a vi)Los dife rentes modos de vacío y la pletina Pe ltier permite n trabajar sin la limitación para los mat eriales aislant es o de baja conductividad eléctric a sin necesidad de complic adas prepar aciones pre vias, de sumo int erés en estudios de arque ometría con muestr as proceden tes del patrimonio hist órico y arque ológico. Asimismo exis te la posibilidad de experime ntos con muestr as o atmós feras húme-das así c omo e xperimentos dinámic os.El microanálisis elemen tal (ESEM+ED X), permite conocer los eleme ntos químicos presen tes en las dife rentes parte s de una muestr a en un volume n tan pequeño de un micróme tro cúbico y, en muchos casos, cuantific arlos. También permite ver su distribución sobre la muestr a. El rang o de mat eriales es amplísimo y los campos de aplicación abarc an tan to la ciencia y tecnología de mat eriales, microe lectrónica, como la ciencias biológicas o ‘de la vida’, nanometr ología, apli-c aciones f orenses y c aracterización de ma teriales lig ados al pa trimonio his tórico y arque ológico, e tc.Se ha trabajado en modo ESEM, sin prepar ación alguna de las muestr as, con análisis EDX en modo de áre a superficial. Por tan to, la técnic a instrumen tal, en el modo ambient al utilizado nos permite n ef ectuar la car acterización química ele-ment al y el estudio arque ométrico de est as dos piez as arque ológicas singulare s, de modo no destructiv o, preser vando ínt egramente el est ado de ambas arrac adas.