www.pintiavaccea.es
5 €
PINTIA
CAMPAÑA XXVI
GRAVURAS DEL CÔA
Idade do Ferro
TARIEGO DE CERRATO
CIU
dade
S V
a
CC
ea
S
ORFEBRERÍA VACCEA
ERAS DEL
BOSQUE
e
N
e
L MUS
eo
de
G
ra
N
ada
80
9
VACCEA
ANUARIO
A
el tesoro número 4 de
Pintia
N
o
resulta
nada
frecue
nte
localiz
ar
en
labores
ar-
queológi
cas
de
ex
cavación
joy
as
pre
rromanas
como
las
que
ahora
damos
a
conocer
.
Los
tesor
os
vacceos
en
gene
ral,
tal
y
como
se
rec
oge
en
un
artículo
específico
en
est
e
mismo
volu-
men,
y
el
yacimien
to
de
Pintia
en
par-
ticular,
cons
tituyen
adecuada
expr
esión
de
tal
circuns
tancia.
En
el
caso
pintiano
los
tres
tesorillo
s
preceden
tes
hallados
hast
a
ahora
fueron
result
ado
de
accio-
nes
ajenas
a
la
arqueología
(Delibes
et
al
.,
2003,
397),
como
el
laboreo
agrí-
c
ola,
la
acción
furtiva
o
la
apertura
de
zanjas
para
la
incorpor
ación
de
tuberías
de
riego
,
aunque
en
el
caso
del
segundo
de
ellos
la
ex
cavación
de
urg
encia
aco
-
metida
de
manera
inmediat
a
al
expolio
permitió
con
textualizar
el
hoy
o
furtivo
que
rompía
el
suelo
de
una
casa
vaccea
de
adobes,
de
cronología
sertoriana
(Gómez
y
Sanz,
1993).
En
est
a
ocasión,
el
que
presen
ta-
mos
como
cuarto
tesorillo
hallado
en
la
ciudad
de
Las
Quint
anas,
de
Pintia
,
reú
-
ne
apenas
tres
piez
as,
dos
arrac
adas
áu-
r
eas
y
un
denario.
Tan
exiguo
con
tenido
podría
crear
suspicacias
sobre
la
perti-
nencia
de
int
erpretarle
propi
amente
como
un
at
esoramiento,
pero
precisa
-
mente
el
haber
sido
obt
enido
dentr
o
de
un
proceso
de
ex
cavación
arqueológic
a
es
lo
que
permite
designarlo
como
tal,
según
e
xplicamos
a
c
ontinuación.
Durante
los
años
2000
a
2007
se
procedió
a
ex
cavar
en
la
ciudad
de
Las
Quint
anas
una
larg
a
trinchera
de
8
por
56
m,
dividida
en
sector
es
de
8
por
8
m.
El
arranq
ue
de
tal
int
ervención
surgió
de
un
pro
yecto
compe
titivo
I+D+i
con
fon-
dos
FEDER,
concedido
por
el
Minist
erio
de
Ciencia
y
Tecnología,
que
no
go
zó,
sin
embarg
o,
de
la
c
onfianza
de
la
Jun
ta
de
Castil
la
y
León.
Pre
tendía
aquel
dejar
vist
os,
en
los
cuatr
o
metr
os
de
poten
-
cia
estr
atigráfica
exis
tentes
en
esa
zona
de
la
ciudad,
y
en
sucesivos
escalones,
los
siet
e
niveles
de
destrucción
violent
a
por
incendio
de
época
vaccea,
más
las
cuatr
o
o
cinco
fases
romanas
y
la
culmi-
nant
e
o
más
superficial
corr
espondien-
te
a
una
necrópolis
visigoda.
Ant
e
la
falt
a
de
una
cubierta
simple
(solicit
ada
a
la
Dirección
Gener
al
de
Pa
trimonio
de
la
Junt
a
de
Castilla
y
León)
que
permi-
tier
a
la
ex
cavación
y
conser
vación
de
las
estructur
as
de
adobe
exhumada
s
en
las
sucesivas
campañas
en
que
habría
de
ser
acome
tida
la
empresa,
se
opt
ó
por
igualar
todos
los
escalones
reser
vados
de
la
zanja
a
un
único
nivel,
el
corr
es-
pondiente
a
época
sertoriana,
de
cuyos
int
eresantes
hallaz
gos
ya
hemos
ofreci
-
do
un
av
ance
de
car
ácter
gener
al
(Sanz,
Romer
o
y
Górriz,
2009).
Pr
ecisamente
en
est
e
último
tra
-
bajo,
y
en
otro
pre
vio
(Romer
o
y
Román,
2007),
se
aludía
a
las
dos
arrac
adas
cuyo
con
texto
gener
al,
en
el
conjun
to
de
la
zanja,
permitía
def
ender
la
aso-
ciación
de
tales
hallazg
os
a
otra
serie
de
ítems
de
pres
tigio
como
la
llamada
“es
-
tancia
del
banque
te”,
la
vaina-
reliquia
de
un
puñal
de
tipo
Mont
e
Bernorio
,
la
presencia
de
importaciones
como
un
tint
ero
campani
ense
o,
muy
particular-
ment
e,
por
lo
que
se
re
fiere
al
tema
que
aquí
traemos
a
estudio
,
el
hallazg
o
del
ter
cero
de
los
tesorillos
pintianos,
cons
-
tituido
por
cuatr
o
tor
ques
y
dos
braz
ale-
tes
espiralif
ormes,
de
plat
a
todos
ellos,
hallado
en
una
zanja
de
canaliz
ación
con
tigua
(Delibes
et al
.,
2003,
421).
La
pareja
de
pendient
es
fue
ha-
llada
en
el
sector
G1
de
la
re
ferida
zanja
de
ex
cavación
de
la
ciudad
de
Las
Quin-
tanas
(
Pin
tia
,
Padilla
de
Duer
o/Peña-
fiel).
En
2003
apareció
el
pendient
e
de
may
or
tamaño
,
asociado
a
un
denario
81
9
VACCEA
ANUARIO
el tesoro número 4 de
Pintia
Plano
de
la
zanja
de
excavación
de
Las
Quintanas
y
localización
de
diferentes
elementos
de
prestigio
(según
Sanz,
Romero
y
Górriz,
2009,
p.
264,
fig.7).
82
9
VACCEA
ANUARIO
el tesoro número 4 de
Pintia
ibérico,
dentro
de
la
U.E.
1337,
un
nivel
de
ceniz
as
superpuest
o
a
los
escombr
os
de
época
sertoriana
e
infr
ayacente
a
los
suelos
de
viviendas
de
cronología
altoimpe
rial
romana.
Un
año
después,
se
localiz
ó
la
arrac
ada
menor,
dentr
o
de
la
U.E.
1322,
a
no
más
de
un
metr
o
de
dist
ancia
de
donde
se
había
producido
el
ant
erior
hallazg
o,
en
un
lent
ejón
arci
-
lloso
sobre
el
re
ferido
lecho
de
ceniz
as.
Cre
emos
posible
int
erpretar
ambas
uni-
dades
estr
atigráficas
como
re
sultado
de
una
re
moción
de
época,
consecutiv
a
a
la
destrucción
por
incendio
de
la
vivien-
da
núm.
2
de
época
sertoriana,
en
un
int
ento,
bast
ante
exit
oso
para
nues
tra
desgracia,
de
re
cuperar
el
tesorillo
ocul-
t
o.
Por
tan
to,
apenas
dos
arrac
adas
y
un
denario
habrían
escapado
al
meticuloso
trabajo
de
desesc
ombro
y
re
busca
sub-
siguien
te
a
la
des
trucción
del
poblado.
Descripción y valoración de la moneda
Aunque
el
denario
no
est
á
aún
re
staurado,
una
limpiez
a
superficial
nos
ha
permitido
la
lectura
de
su
cec
a
de
acuñación
como
pertene
ciente
a
ba.ś.ku.n.e.s.
-be.n.ko.ta
.
Su
descripción
es
la
siguie
nte:
Anverso:
Cabez
a
var
onil
barbuda
a
la
derecha.
Llev
a
peinado
formado
por
trece
rizos
de
arc
os
concé
ntricos,
bar-
ba
perlada
y
collar;
delant
e
de
la
boca
posible
delfín;
detr
ás
ley
enda
ibérica
be.n.k
o.ta
.
Grá
fila
lineal
parcialmen
te
visible.
R
everso:
Jinet
e
con
espada
al
ga
-
lope
a
la
derecha;
en
el
ex
ergo,
bajo
las
pat
as
del
caballo
y
sobre
línea
re
cta,
la
ley
enda
ibéric
a
ba.ś.k
u.n.e.s
.
Conservación:
R
egular.
Módulo:
17
mm.
P
osición
del
cuño:
2.
P
eso:
2,
94
g.
La
cec
a
vasc
ona
de
influencia
metr
ológica
berona,
posee
una
locali
-
zación
inciert
a,
aunque
probable
mente
corr
esponda
al
poblado
de
La
Cust
odia
(Viana,
Na
varra)
por
la
abundancia
y
pre
sencia
de
dife
rentes
emisiones
en
est
a
áre
a
(García-Be
llido
y
Bláz
quez,
2001:
55;
Rodrígue
z
Casanov
a,
2009:
150).
La
coinci
dencia
de
la
ley
enda
benk
ota
en
monedas
de
ben
tian
y
baś-
cunes
,
ha
llev
ado
a
proponer
que
est
os
últimos
términos
podrían
corr
esponder
a
etnónimos
y
aquella
al
nombre
de
la
ciudad
que
acuñaba
para
ellos
(Domín-
gue
z,
1998,
141).
Posi
blemente
ben
tian
sustituyera
a
baścunes
,
como
ceca
de
los
vasc
ones
en
torno
a
la
época
de
Ser-
t
orio
(Garcí
a-Bellido
y
Blázque
z,
2001:
55).
Con
todo
,
algunos
tesor
os
meridio-
nales
podrían
adelant
ar
la
acuñación
de
est
a
cec
a
a
la
segunda
mitad
del
siglo
II
a.C.
(Rodrígue
z
Casanov
a,
2009:
148),
aunque
la
época
sertoriana
con
viene
a
la
perf
ección
al
con
texto
de
nues
tro
ha-
llaz
go
en
e
l
t
esoro
4
de
Pin
tia
.
La
distribución
de
est
a
cec
a
en
tesor
os
hispanos
muestr
a
dos
áre
as
fundament
ales:
zona
andaluza
(Torr
es,
Carisia,
Mogón
II,
Marrubial
o
Granada
II)
con
ex
tensión
a
la
zona
de
la
Meset
a
Nort
e
orien
tal
(Roa
de
Duero
y
Palen
-
zuela),
y
valle
del
Ebro
(Nájer
a,
Alagón,
Borja
o
Tar
azona),
con
ex
tensión
hacia
el
País
Vasc
o
(Usat
egui
y
Larrabe
zúa)
y
pirineo
francé
s
(Barcus)
(Rodrígue
z
Ca-
sano
va,
2009:
146,
fig.
5).
Se
tra
ta
de
una
cec
a
hast
a
ahora
desconocida
en
los
tesor
os
pintianos,
y
tampoc
o
ex
cesivamente
frecue
nte
en
el
territ
orio
vacceo
,
con
anecdótica
pre-
sencia en
Rauda I
(dos
ejemplare
s),
pero
ciert
amente
con
may
or
incidencia
en
el tesor
o de la
Pallantia
del
río
Arlanza,
donde
algo
más
de
un
13%
de
los
2.643
denarios
re
cuperados
tienen
es
te
origen
(Martín
Valls,
1967:
119-120;
Rodrígue
z
Casanov
a,
2009:
148).
En
cualquier
caso
,
la
dispersión
de
est
a
cec
a
tiene
su
ámbito
principal
en
el
valle
del
Ebro
,
con
pene
traciones
hacia
la
Meset
a
Nor
oriental
o
hacia
el
norte
por
el
P
aís
V
asco.
Como
se
compr
enderá
fácilmen
-
te
el
hallazg
o
de
est
e
primer
denario
de
baścunes
det
ectado
en
Padilla
de
Due-
r
o
tiene
un
limitado
análisis
o
re
corrido
argumen
tal;
sólo
un
numerario
como
el
del
tesor
o
1
de
Pintia
permitió
en
su
mo-
men
to
re
ferirnos
a
un
perfil
de
tesor
os
“de
horizon
te
sertoriano”
(Delibes
et
al
.,
1993,
451).
No
obs
tante,
el
nuev
o
ha-
llaz
go
sirv
e
para
ra
tificar
las
int
ensas
re-
laciones
de
los
vacceos
document
adas
a
tra
vés
de
otros
objet
os
de
cultur
a
mat
e-
rial
con
los
habitan
tes
de
los
territ
orios
del
alto
Pisuerg
a/alto
Ebro
,
como
cán
ta-
bros,
turmog
os,
autrig
ones
o
be
rones.
Descripción y valoración de las joyas
Ambas
arrac
adas
se
encuen-
tr
an
en
un
buen
es
tado
de
conser
vación
y
no
pare
ce
probable
que
llegar
an
a
for-
mar
pare
ja
por
su
dife
rente
tamaño
y
elaboración.
En
ef
ecto,
la
may
or,
aunque
es
una
arrac
ada
simple,
sin
rema
te
inf
erior
de
racimo
o
campanular
,
muestr
a
un
gran
virtuosismo
en
su
ejecución
de
fili-
gr
ana
al
aire
.
Est
á
cons
tituida
por
varios
hilos
int
eriores
lisos
y
trenz
ados,
y
otros
cuatr
o
ex
teriores
tor
sionados
indepen
-
dientes,
dispuest
os
arriba
y
abajo
y
en
ambos
lat
erales
de
la
trenz
a.
Todos
los
cabos
apare
cen
fundidos
y
aguzados
en
los
dos
ex
tremos
terminados
en
punt
a.
Result
a
int
eresante
compr
obar
el
fuert
e
desgas
te
sufrido
en
los
torsadés
ex
ter-
nos,
en
con
tacto
con
la
piel,
con
una
su-
perfici
e
alisada
de
la
que
se
han
borrado
los
ángulos
de
la
tor
sión,
lo
que
nos
ha-
bla
bien
a
las
claras
del
uso
int
enso
y
prolong
ado
de
est
os
adornos,
tal
ve
z,
incluso,
duran
te
varias
gene
raciones.
Medidas:
22
x
19
x
8
mm;
pe
so:
7,
38
g.
La
otra
arrac
ada
simple,
de
me-
nor
tamaño
,
es
también
de
más
senci-
lla
ejecución.
Const
a
de
tan
solo
cuatr
o
alambres
lisas,
cuya
disposición
tang
en-
te
con
figura
una
sección
en
cruz,
fun-
diéndose
igualment
e
en
unos
ex
tremos
aguzados.
Medidas:
20,5
x
16,5
x
3
mm;
peso:
2,
76
g.
Las
arrac
adas
de
tipología
vac
-
cea
muestr
an
un
camino
de
ev
olución
propio
,
lejano
ya
de
aquellos
delicados
Denario.
Arracada
ma
yor.
Detalle
del
desg
aste
de
uno
de
los
hilos
re
torcidos
la
terales.
83
9
VACCEA
ANUARIO
el tesoro número 4 de
Pintia
modelos
del
período
orien
talizante
que
les
sirvier
an
de
inspiración,
en
los
que
el
gust
o
por
lo
abultado
o
volumé
trico,
tan
to
de
la
lúnula
como
de
los
re
mates
bajo
el
la,
ha
tomado
plena
cart
a
de
na-
tur
aleza.
Estos
pendient
es
poseen
muy
buena
implant
ación
entr
e
los
hallazg
os
aislados
o
en
el
conjun
to
de
los
tesor
os
prerr
omanos
meset
eños,
no
en
vano
,
después
de
los
tor
ques
es
la
alhaja
de
may
or
presencia.
Conocemos
unos
cuaren
ta
ejemplares,
los
más
habitua-
les
–una
trein
tena-
cuen
tan
con
re
mate
bajo
la
lúnula
(de
racimo
,
campanular
,
abellotado
o
con
un
campo
triangular
donde
re
pujar
anf
orillas
o
bucráneos),
el
re
sto
corr
esponde
al
tipo
simple
,
entr
e
los
que
se
encuentr
an
nuestr
os
ejemplares.
Den
tro
de
est
as
arrac
adas
sim-
ples
pueden
individualizar
se
algunas
varian
tes:
la
de
tipo
fusiforme
lisa,
las
trenz
adas
con
hilos
de
oro
lisos
y
con
soldadura de otr
os torsionados late-
rales,
y,
finalment
e,
las
que
combinan
láminillas
e
hilos
de
oro
soldados
en
planos
consecutiv
os
para
formar
el
cre
-
ciente.
Las
nuestr
as
corr
esponderían,
al
menos
la
may
or,
a
la
segunda
de
las
varian
tes
descritas
y
para
buscar
sus
paral
elos
más
pró
ximos
no
es
necesa-
rio
trasladar
se
fuer
a
del
yacimien
to
de
Pintia,
ya
que
el
tesor
o
Pintia-2
además
de
ser
el
más
importan
te
en
número
de
arrac
adas
de
toda
la
orfe
brería
me-
se
teña,
con
cinco
pare
s,
incluye
cuatr
o
ejemplares
que
re
sponden
a
est
e
mo-
delo
simple
(Delibes
et
al
.,
1993:
415,
fig.
4:
7-9).
Sin
embarg
o
y
curiosament
e
las
nuev
as
piez
as
de
Pintia-4
no
son
ex
actamente
como
ninguna
de
las
document
ados
en
Pintia-2,
y
vienen
a
ocupar
posiciones
int
ermedias
o
complemen
tarias
en
la
escal
a
de
com
-
plejidad
de
ejecución
de
est
e
tipo
de
objet
os
de
filigrana
al
aire
,
en
re
lación
al
menor
o
may
or
número
de
hilos
em-
pleados.
Así,
la
piez
a
más
sencilla
es
la
arrac
ada
menor
de
Pintia-4
que
mues-
tr
a
cuatr
o
hilos
lisos
soldados
en
forma
de
cruz;
un
paso
más
allá
re
presenta
la
menor
de
Pintia-2
que
a
la
estructur
a
descrita
suma
la
soldadura
en
los
cua-
tr
o
flancos
de
sendos
hilos
re
torcidos.
En
la
arrac
ada
may
or
de
Pintia-4
las
cosas
se
complic
an,
con
una
estruc
-
tura
trenz
ada
de
al
menos
cinco
hilos
lisos,
a
la
que
se
suma,
en
cada
uno
de
los
cuatr
o
flancos,
un
hilo
tor
sionado
soldado.
Finalment
e,
la
arrac
ada
ma-
y
or
de
Pintia-2
se
cons
truye
a
partir
de
tres
trenz
as
de
dos
filament
os
lisos
cada
una,
a
cuyos
lat
erales
se
sueldan
dos
hilos
re
torcidos
en
cada
uno
de
los
flancos.
El
may
or
número
de
hilos
que
con
forman
las
piez
as
se
expr
esa,
lógicamen
te,
en
sus
pesos
re
spectivos:
2,76
y
3,15
g
en
las
menores,
7,38
y
7,25
g
en
las
ma
yores.
Los
pendient
es
pare
ce
que
pu-
dier
on
ser
indistin
tamente
empleados,
de
uno
en
uno
o
por
pare
jas,
por
hom-
br
es
o
mujeres
y,
como
el
re
sto
de
las
joy
as,
se
mant
endrían
entr
e
los
vivos:
los
escasos
hallazg
os
con
textualizados
nos
re
miten
a
zonas
de
hábita
t,
como
es
el
caso
del
tesor
o
Pintia-2.
Es
en
est
e
mundo
de
los
vivos
donde
tale
s
marc
adores
de
est
atus
cumplirían
su
función,
siendo
muy
posible
que
hu-
bier
an
funcionado
como
ver
daderas
re
liquias,
es
decir
transmi
tiéndose
de
gene
ración
en
gene
ración.
Las
copias
de
cer
ámica
halladas
en
la
necrópolis
de
Las
Ruedas
de
Pintia
re
sultan
muy
expr
esivas
de
tal
circuns
tancia
al
asimi-
lar
se
a
conjun
tos
funer
arios
de
gran
re-
lie
ve,
y
en
algunos
casos
inf
antiles,
que
pare
cen
querer
expr
esar
de
manera
simbólica
un
legado
patrimonial
hur-
tado
por
la
muerte
prema
tura
(Sanz
y
Rome
ro,
2009;
R
omero
y
Sanz,
2010).
Caracterización microscópica de las
arracadas
Trabajos
precedentes
sobre
ar-
queometría
del
Au
en
la
península
Ibé-
rica
est
án
suficien
temente
documen-
t
ados
(Per
ea
y
García-V
uelta,
2010;
Per
ea
e
t al.
,
2008).
Arracada
menor.
Microfotografías
de
la
arracada
mayor
(magnificación
x33)
(a
y
b)
y
menor
(magnificación
x50)
(c
y
d),
obt
enidas
a
partir
de
electr
ones
r
etrodispersados,
BSED
(a
y
c)
y
de
electr
ones
secundarios
SE
(b
y
d).
84
9
VACCEA
ANUARIO
El
estudio
de
car
acterización
se
cen
tra
en
la
det
erminación
química
element
al
semicuantit
ativa,
así
como
en
la
posible
fuen
te
común
del
ma-
t
erial
usado
en
su
manufactur
a.
Se
ha
ef
ectuado
mediant
e
microsc
opía
elec-
tr
ónica
de
barrido
ambient
al
con
aná-
lisis
de
electrones
re
trodispersados,
ESEM-ED
X
sobre
cuadrados
de
500μm
x
500μm
(0,
25mm
2
).
Se
obse
rva
nítidament
e
en
to
-
dos
los
espectr
os
EDX
la
presencia
como
element
os
may
oritarios
de
Au
y
Ag,
junt
o
con
Cu
como
elemen
to
mi-
norit
ario
y
concen
traciones
menore
s
de
C
y
O,
fruto
de
la
con
taminación
su-
perficial
del
mat
erial
y
de
la
exis
tencia
de
res
tos
de
adher
encias
superficiales,
direct
amente
relacionado
con
el
tipo
de
almacenamie
nto
que
han
tenido
las
jo
yas.
En
la
Tabla
I
se
rec
ogen
los
porce
ntajes
en
peso
(Wt%)
y
en
con
-
tenido
at
ómico
element
al
(At%)
de-
t
erminados
mediant
e
ESEM+ED
X
en
el
análisis
de
las
dos
arrac
adas.
Los
dat
os
obt
enidos
de
las
superficies
A,
B
y
C
se
corr
esponden
con
la
piez
a
may
or
y
los
denotados
como
D,
E
y
F
son
pro
-
cedentes
de
superficies
del
pendient
e
menor.
Ambos
pendient
es
presen
tan
concen
traciones
químicas
element
ales
de
Au,
Ag
y
Cu
muy
pareci
das.
El
con
-
tenido
en
Au-Ag-Cu
varía
entr
e
con
-
centraciones
de
oro
que
van
desde
un
72,98%Au
hast
a
el
62,18%Au.
Análo-
g
amente
el
con
tenido
en
plat
a,
oscila
en
tre
los
valor
es
ex
tremos
35,98%Ag
y
26,57%Ag
y
el
con
tenido
en
cobr
e
oscila
entr
e
0,44%Cu
-
1,84%Cu.
Est
e
bajo
con
tenido
en
Cu
hace
que
ambas
piez
as
presen
ten
color
es
propios
del
oro
amarillo.
P
or
tan
to
se
tra
ta
de
dos
pie-
zas
de
oro
de
segunda
ley
con
662,2
y
727,5
milésimas,
de
16
y
17,8
quila-
t
es,
respectiv
amente.
La
arrac
ada
me-
nor
es
tá
con
feccionada
con
un
met
al
de
mejor
ley
(727,5
milésimas,
oro
de
17,5
quilat
es)
que
el
pendient
e
más
grande
(662,2
milésimas,
oro
de
16
quilat
es).
La
arrac
ada
pequeña
y
de
me-
nor
manufactur
a,
presen
ta
hilos
con
Microfotografías
superficiales
ESEM,
con
magnific
ación
x250
de
la
arr
acada
menor,
ob
tenidas
a
partir
de
electr
ones
re
trodispersados,
BSED
(a,
b
y
c).
Micr
ofotografías
superficiales
E
SEM,
con
magnific
ación
x250
de
la
arr
acada
may
or,
ob
tenidas
a
partir
de
electr
ones
secundarios,
SE
(a,
b
y
c).
el tesoro número 4 de
Pintia
Diagramas
ternarios
de
contenidos
químico
elemental
de
AU-AG-Cu
en
peso
(Wt%)
y
a
tómicos
(A
t%)
de
las
dos
arr
acadas
(ma
yor
a-b-c
y
menor
d-e-
f).
85
9
VACCEA
ANUARIO
una
composición
química
element
al
muy
pró
xima
en
tre
sí.
Por
el
con
trario,
la
arrac
ada
grande
y
de
may
or
filigra
-
na
tiene
con
tenidos
químicos
elemen-
t
ales
más
het
erogéneos,
con
hilos
de
dife
rentes
coladas,
si
bien
pueden
ser
todos
pr
ocedentes
de
l
mismo
orf
ebre.
Finalmente,
en
el
diagrama
ternario
Au-Ag-Cu
de
porce
ntajes
at
ómicos
(At%)
se
muestr
a
cómo
la
homogene
idad
del
mat
erial
utilizado
en
la
obra
del
pendien
te
más
peque-
ño
es
superior
a
la
mostr
ada
por
la
arrac
ada
grande.
Por
consiguie
nte
sus
con
tenidos
Au-Ag-Cu
est
án
más
con
-
centrados
en
el
diagrama
ternario
de
con
tenido
at
ómico
element
al
(At%),
en
torno
a
una
composición
fija.
Inclu-
so
se
puede
concr
etar,
que
uno
de
los
aros
de
la
arrac
ada
grande
tiene
una
composición
química
con
los
mismos
con
tenidos
químicos
element
ales
que
muestr
an
los
cuatr
o
aros
que
forman
el
pendient
e
pequeño,
superponiendo
sus
concen
traciones
químicas
elemen-
t
ales
en
el
diagrama
composicional
ternario.
En
suma,
se
pone
de
manifies-
t
o
a
tra
vés
del
con
tenido
químico
ele-
men
tal,
obt
enido
mediant
e
ESEM+E-
D
X,
que
ambas
arrac
adas
presen
tan
concen
traciones
químicas
element
ales
muy
pró
ximas,
que
se
corr
esponden
con
un
oro
amarillo
de
segunda
ley
,
por
tan
to,
muy
cer
canos
a
los
actuales
18
quila
tes
del
or
o
de
prime
ra
le
y.
Tale
s
circuns
tancias
nos
llev
an
a
sospechar
que
es
tos
pendien
tes
pu-
die
ran
procede
r
de
un
mismo
tall
er
de
orfebr
ería,
pues
to
que
en
uno
y
otro
se
utilizar
on
hilos
de
oro
con
compo
-
siciones
químicas
muy
similare
s
y/o
pró
ximas
entr
e
si,
lo
que
puede
ser
indica
tivo
de
procesos
met
alúrgicos
comunes.
En
est
a
misma
dirección
argu
-
mental
cabe
señalar
aún
que
la
com
-
posición
química
element
al
de
uno
de
los
hilos
de
la
arrac
ada
grande
presen
-
ta
con
tenidos
químicos
element
ales
superponible
s
a
los
de
los
cuatr
o
hilos
que
cons
tituyen
la
arrac
ada
pequeña,
lo
que
permite
conside
rar
que
el
ma-
t
erial
utilizado
procede
de
un
taller
o
de
un
proceso
met
alúrgico
de
met
ales
nobles
único
y
común
para
la
elabora
-
ción
de
ambas
pie
zas.
Gráfico
inferior;
Espectros
ESEM+EDX
en
modo
superficial
(500
um
x
500
um)
de
la
arracada
menor,
mostr
ando
una
c
omposición
químic
a
elemen
tal
de
Au,
Ag
,
(Cu)
y
tr
azas
de
C
y
O
.
Gráfico
superior;
Espectr
os
E
SEM+EDX
en
modo
superficial
(500
um
x
500
um)
de
la
arr
acada
ma
yor,
mostr
ando
una
c
omposición
químic
a
elemen
tal
de
Au,
Ag
,
(Cu)
y
tr
azas
de
C
y
O
.
Tabla
I.
el tesoro número 4 de
Pintia
86
9
VACCEA
ANUARIO
Bibliografía
Delibes,
G.,
Esp
arza,
A.,
Martín
Valls,
R.
y
Sanz
Mínguez,
C.
(1993):
“T
esoros
celtibéric
os
de
Padilla
de
Duero
(Va
-
lladolid)”,
en
F.
ROMER
O,
C.
SAN
Z,
y
Z.
ESCUDER
O
(Eds.),
Arqueología V
ac-
cea. Estudios sobre el mundo prerro-
mano en la cuenca media del Duero
.
Junt
a
de
Castilla
y
León,
Consejería
de
Cultura
y
Turismo.
Valladolid,
pp.
397-
470.
Domínguez
Arranz,
M.A
.
(1998):
“Las
acuñaciones
ibéricas
y
celtibé
ricas
de
la
Hispania
Citerior
”,
Hist
oria
Monet
a-
ria
de
Hispania
An
tigua,
pp.
116-193.
García
-Bellido,
P.
y
Bláz
quez,
C.
(2001).
Diccionario
de cecas y pueblos hispá-
nicos. Vol. I: Introducción a la Numis-
mática antigua de la Península Ibéri-
ca; Vol. II: Catálogo de cecas y pueblos
que acuñan moneda
.
Madrid.
Gómez
Pére
z,
A.
y
Sanz
Mínguez,
C.
(1993):
“El
poblado
vacce
o
de
Las
Quint
anas,
Padilla
de
Duero
(Vallado
-
lid):
Apro
ximación
a
la
secuencia
es-
tr
atigráfica”,
en
F.
ROMER
O,
C.
SAN
Z,
y
Z.
ESCUDER
O
(Eds.),
Arqueología
V
accea. Estudios sobre el mundo pre-
rromano en la cuenca media del Due-
ro
.
Junt
a
de
Castilla
y
León,
Consejería
de
Cultura
y
Turismo.
Valladolid,
pp.
335-370.
Martín
Valls,
R.
(1967).
La circulación
monetaria ibérica
.
Univer
sidad
de
Va
-
lladolid.
Perea,
A.,
García
-Vuelta,
O.
y
Fe
rnán-
dez-Freire,
C.
(2010):
El pro
yecto Au:
estudio arqueométrico de la produc-
ción de oro en la península Ibérica,
Bi-
bliothec
a
Prae
shistorica
Hispana,
Ma-
drid.
Pe
rea,
A.,
Armbruste
r,
B.,
Monte-
ro-R
uiz,
I.
y
Ro
vira-Lloréns,
S.
(2008):
“Ar
queometalurgía:
hist
oria
y
tecnología”
,
en
C.
Saiz
Jiméne
z
y
M.A
.
Rog
erio
(coor
ds.),
La investigación so-
bre patrimonio cultural,
129-142.
Rodríguez
Cas
anova,
I.
(2009):
“Nue
vos
dat
os
sobre
el
tesor
o
celtibéric
o
de
Mont
e
Lijarz-Larrabe
zúa
(Vizc
aya)”,
Zeph
yrus
,
LXIII,
2009:
135-154.
R
omero
Carnicer
o,
F.
y
Román
Merino
,
A.
(2007):
“El
arte
sanado
vacceo:
ce-
rámic
a
y
objet
os
de
adorno”,
en
C.
Sanz
Mínguez
y
F.
Romer
o
Carnicero
(eds.),
En
los extremos de la Región
Vaccea
,
Caja
España,
León,
pp.
119-
122.
Rome
ro
Carnicer
o,
F.
y
Sanz
Mínguez,
C.
(2010):
“Ré
plicas
en
barro
de
la
orfe
brería
vaccea”
,
en
F.
Romer
o
y
C.
Sanz
(eds.),
De la
Región Vaccea a la
Arqueología Vaccea
,
Vaccea
Mono-
gr
afías,
4,
Centr
o
de
Estudios
Vacce
os
Fede
rico
Wa
ttenberg,
Univer
sidad
de
Valladolid,
V
alladolid,
pp.
437-465.
S
anz
Mínguez,
C.
y
Rome
ro
Carnicer
o,
F.
(2009):
“Jo
yas
de
barro
vacceas”
,
en
C.
Sanz
y
F.
Romer
o
(dirs.),
Vac
cea
Anuario 2008
,
2,
Centr
o
de
Estudios
Vacceos
Fede
rico
Wa
ttenberg,
Uni-
v
ersidad
de
Valladolid,
Valladolid,
pp.
55-59.
Sanz
Minguez,
C.,
Rome
ro
Carnicer
o,
F.
y
Górriz
Gañán,
C.
(2009):
“Espacios
domés
ticos
y
áre
as
funcionales
en
los
nivele
s
sertorianos
de
la
ciudad
vacceo-r
omana
de
Pintia
(Padilla
de
Duero/P
eñafiel,
Valladolid”
,
en
M.C.
Belart
e
(ed.),
L`espai domès
tic i l´or-
ganització de la societat a la proto-
historia de la Mediterrània occidental
(Ier mil-lenni aC), Actes de la IV Reunió
Inernacional d´Arqueologia de Calafe-
ll (Calafell-Tarragona, 6-9 marzo de
2007). Arqueo Mediterrània
,
11,
pp.
253-270.
Carlos
Sanz
Mínguez
A.
Carmelo
Prie
to
Color
ado
Manuel
A
vella
R
omero
el tesoro número 4 de
Pintia
Experimental
El
estudio
de
microsc
opía
electr
ónica
se
ha
re
alizado
en
el
Ser
vicio
de
Microsc
opía
del
Par
que
Científic
o
Univer
sidad
de
Valladolid.
Par
a
ello,
se
utiliza
un
Microsc
opio
Electr
ónico
de
Barrido
Ambient
al
de
FEI,
Quant
a
200FEG,
con
un
sist
ema
de
Microanálisis
de
Ray
os-X
int
egrado
Génesis
XM2i
de
EDAX,
que
per-
mite
la
obse
rvación
y
análisis
de
muestr
as
húmedas
a
presione
s
ambient
ales,
sin
necesidad
de
met
alización
superficial.
Equipa
un
cañón
de
emisión
de
campo
con
filament
o
Schottky
con
volt
aje
de
aceler
ación
de
entr
e
0.2
y
30
kV,
con
tres
modos
de
tr
abajo:
-
Alt
o
v
acío
(<6e-4
P
a
[4e
-6
T
orr]
);
1.2
nm
a
30kV
/
3.0nm
a
1kV
.
-
Bajo
v
acío
(has
ta
130
P
a
[1
T
orr]
);
1.5
nm
a
30kV
/
3.0
nm
a
3k
V.
-
Modo
E
SEM
(has
ta
4000
P
a
[30
T
orr]
);
1.5
nm
a
30
kV
.
Consta
de
cuatr
o
det
ectores:
electr
ones
secundarios
tipo
Ev
erhardt-Thor-
nley
(alto
vacío),
electr
ones
secundarios
LFD
(bajo
vacío),
electr
ones
secundarios
GSED
(Modo
ESEM)
y
electr
ones
re
trodispersados
de
dos
sector
es,
BSED
(alto/
bajo
v
acío).
El
det
ector
EDAX
Génesis
det
ecta
eleme
ntos
liger
os
de
modo
ef
ectivo
a
partir
del
Boro
con
re
solución
<135eV
,
WD:
10mm.
Se
pueden
progr
amar
líneas,
perfiles
analíticos
y
cart
ografías
eleme
ntales
con
det
erminación
semicuantit
ativa
eleme
ntal
ZAF
.
La
pletina
Pe
ltier
permite
medidas
de
muestr
as
y
ambient
es
húme-
dos
en
modo
ESEM.
Dispone
de
un
sist
ema
de
deceler
ación
del
haz
que
evi
ta
la
dispersión
del
haz
electr
ónico
en
volt
ajes
de
aceler
ación
bajos
(modo
alto
vacío)
y
sist
ema
de
cap
tura
de
imagen
digital
en
forma
tos
.tiff
(8,
16
ó
24
bits),
.jpeg,
.bmp.
(Max:
4096x3536
píx
eles)
y
gr
abación
de
video
digit
al
(.a
vi)
Los
dife
rentes
modos
de
vacío
y
la
pletina
Pe
ltier
permite
n
trabajar
sin
la
limitación
para
los
mat
eriales
aislant
es
o
de
baja
conductividad
eléctric
a
sin
necesidad
de
complic
adas
prepar
aciones
pre
vias,
de
sumo
int
erés
en
estudios
de
arque
ometría
con
muestr
as
proceden
tes
del
patrimonio
hist
órico
y
arque
ológico.
Asimismo
exis
te
la
posibilidad
de
experime
ntos
con
muestr
as
o
atmós
feras
húme-
das
así
c
omo
e
xperimentos
dinámic
os.
El
microanálisis
elemen
tal
(ESEM+ED
X),
permite
conocer
los
eleme
ntos
químicos
presen
tes
en
las
dife
rentes
parte
s
de
una
muestr
a
en
un
volume
n
tan
pequeño
de
un
micróme
tro
cúbico
y,
en
muchos
casos,
cuantific
arlos.
También
permite
ver
su
distribución
sobre
la
muestr
a.
El
rang
o
de
mat
eriales
es
amplísimo
y
los
campos
de
aplicación
abarc
an
tan
to
la
ciencia
y
tecnología
de
mat
eriales,
microe
lectrónica,
como
la
ciencias
biológicas
o
‘de
la
vida’,
nanometr
ología,
apli-
c
aciones
f
orenses
y
c
aracterización
de
ma
teriales
lig
ados
al
pa
trimonio
his
tórico
y
arque
ológico,
e
tc.
Se
ha
trabajado
en
modo
ESEM,
sin
prepar
ación
alguna
de
las
muestr
as,
con
análisis
EDX
en
modo
de
áre
a
superficial.
Por
tan
to,
la
técnic
a
instrumen
tal,
en
el
modo
ambient
al
utilizado
nos
permite
n
ef
ectuar
la
car
acterización
química
ele-
ment
al
y
el
estudio
arque
ométrico
de
est
as
dos
piez
as
arque
ológicas
singulare
s,
de
modo
no
destructiv
o,
preser
vando
ínt
egramente
el
est
ado
de
ambas
arrac
adas.