www.pintiavaccea.es5 € PINTIA CAMPAÑA XXVI GRAVURAS DEL CÔA Idade do Ferro TARIEGO DE CERRATO CIU dade S V a CC ea S ORFEBRERÍA VACCEA ERAS DEL BOSQUE e N e L MUS eo de G ra N ada
46 9 VACCEA ANUARIO A los vacceos sobre el papel E l considerable aument o de la inf ormación que en los últimos trein ta años se ha producido en lo que se re fiere a los va cceos ha prop iciado que el nivel de conocimien tos de las etnias prerr oma-nas meset eñas, en conjun to, hoy día est é un poco más equilibrado de lo que est aba hace unas pocas décadas. El av ance ha sido más espectacular , si cabe, al no con tar est e pueblo del cen-tr o del valle del Duero con una tra yec-toria de inv estigación tan dilat ada en el tiempo como la que poseen celtíber os y ve ttones, objet o de la at ención de no pocos inv estigadores nacionales y ex tranjeros ya desde finales del siglo XIX e inicios del XX. Los esfuerz os y el buen hacer de numerosos estudiosos así como de instituciones tales como las univer sidades de Valladolid, Salamanc a y Autóno ma de Madrid es lo que explic a el importan te salto cualita tivo que se ha producido. La investigación en el tiempo Se puede decir que fue en 1959, con La Región Vaccea de Federico Wa-ttenberg, cuando nacieron los estudios sobre el mundo vacceo. Hast a ent on-ces, lo poco que se había escrito giraba en torno a temas tales como el colecti -vismo agrario , las operaciones de con -quista de las ciudades del Duero medio por parte de los ejércit os romanos, las raíces célticas que se podían ras trear en su toponimia y onomástic a y poco más, todo ello con un componen te fi-lológic o muy importan te al est ar basa-do en las fuent es clásicas. Si obviamos algunos artículos tes timoniales sobre diver sos yacimi entos Cauc a (Schul-ten, 1927 y BSAA, 1935-36), Soto de Medinilla (BS AA, 1933-34), Par edes de Nav a (BS AA, 1942-43), Simanc as (BS AA, 1948-49) o Padilla de Duero (BS AA, 1957)―, se puede decir que aún no ha-bía llegado la hora de que la arqueolo- PRODUCCIÓN CIENTÍFICA ENTRE 1970 Y 2015
47 9 VACCEA ANUARIO los vacceos sobre el papel gía comenz ara a gener ar dat os, al me-nos de una maner a sus tanciosa.La obra de Wa ttenberg, sin em-barg o, no fue más que una isla en un mar de incertidumbres y car encias de conocimien to, porque ant es de ella no había habido un int ento global de est as car acterísticas y en los años post eriores a su publicación tampoc o se desenca -denó un decidido int erés por profun-diz ar en aspectos concr etos toc ados de pasada por el re ferido autor . Habrá que esperar a los años finales de la década de los set enta y a los iniciales de la de los ochent a para ver cómo las ex cava-ciones en poblados vacceos entr an en una fase de progr esiva aceleración, so-br e todo a partir de 1985, año en el que se promulg a la Ley del Patrimonio Histó-rico Español. Los result ados de est as int erven-ciones no se hicier on esperar y parte de ellos empiez an a darse a conocer a par-tir de 1986, tan to en series de pres tigio como en la rec ién creada re vista Nu-man tia, editada por la Junt a de Castilla y León precisamen te para ir dando sali-da a los numerosos trabajos de inv esti-gación que se est aban llev ando a cabo. Otra parte, más elaborada y concien-z uda, dio con tenido a dos monogr afías que marc aron una época: Arqueología vacc ea. Estudios sobre el mundo pre-rromano en la cuenca media del Due-ro, editada por F. Romer o Carnicero , C. Sanz Mínguez y Z. Escudero Nav arro en 1993; y Arqueología y medio ambiente. El primer milenio A.C. en el Duero me-dio, editada por G. Delibes de Castr o, F. Romer o Carnicero y A. Morales Muñiz en 1995. El principal mérito de ambas, a nuestr o modo de ver , es que despoja-ron de manera definitiv a a todo cuant o rodeaba los estudios sobre los vacceos del tufillo a rancio que tradiciona lmente exhalaba. Se puede decir que con ellas la inv estigación sobre el mundo vacceo entr ó de lleno en el escenario de la ar-queología moderna e int erdisciplinar que se venía practic ando en otros ámbi-tos de la península Ibérica, como el sur y el le vante ibéric os o el celtibéric o. En el grá fico rela tivo al número de publicaciones re feridas a los vacceos entr e 1970 y 2015, est as dos monogra -fías marc an dos de los seis picos princi-pales. De los otros cuatr o, que corr es-ponden a los años 1990, 1999, 2007 y 2010, los tres primeros son puramen te circuns tanciales, es decir, no tienen que ver con ningún ev ento concr eto, pero el cuarto no lo es: viene marc ado por la publicación De la Región Vaccea a la Arqueología Vaccea, editada por F. Ro -mero Carnicero y C. Sanz Mínguez con la que se conmemor ó el cincuent a ani-ver sario de la public ación de La R egión Vaccea y se homenajeó a su autor . De los trein ta trabajos que se public aron ese año de 2010, diecisiet e son las co -laboraciones que se incluyen en est e volumen, ocho aparecier on como ca -pítulos de libros y artículos en diver sas publicaciones y cinco más en la serie Vac cea Anuario 2009 (nº 3, 2010). Est a publicación tiene mucho que ver en el crecimie nto casi sost enido que desde 2008 muestr a la grá fica, ya que cada año asegura cinco o seis trabajos sobre dife-r entes temas vacceos, unos en focados con un car ácter sint ético sobre diver sos aspectos, pero otros, los más, con per s-pectivas y mat eriales inéditos, nov edo-sos, lo que le coloc a en un lugar a caba -llo entr e la alta divulgación cien tífica y la inv estigación pr opiamente dicha. Los grandes temas Si de la distribución de las pu-blicaciones por años pasamos a echar una ojeada a los grandes campos te -máticos del mundo vacceo que se han
48 9 VACCEA ANUARIO los vacceos sobre el papel Aunque el presen te ejemplar, Vac cea Anuario 2015, hace el número 9 de la serie, podría decirse que est a inicia tiva cumple ya diez años, por cuant o el nú-mero 0, aunque "no vio la luz" y solament e se editó un número muy limitado de ejemplares, repr esentó el arranque de est a idea. Se tra taba de presen tar los result ados de la inv estigación en la Edad del Hierro , y en la Zona Arqueológic a Pintia en particular, alcanz a-dos en el desarrollo de la actividad anual del Centr o de Estudios Vacceos Federic o Wa ttenberg a las empresas que apoy aban est a iniciativ a. Y para ello buscábamos un forma to de divulgación científic a que, lejos de las especializadas memorias técnic as de ex cavación, con list ados de UUEE o inv entarios prolijos, planimetrías, et c., pudier a servirnos a la justific ación de las inv er-siones re alizadas por las empresas participant es en el Pro yecto Pin tia.El vínculo de est as empresas privadas partió del pro yecto «Zona Arqueológic a Pintia. Creación de ba-ses infr aestructurales y museográ ficas para la prot ec-ción, inv estigación y divulgación de un oppidum vac-ceo-r omano», financiado por el Minist erio de Ciencia y Tecnol ogía más fondos FEDER, en asociación con el Minist erio de Def ensa, Minist erio de Tr abajo y Asunt os Sociales (INEM), Minist erio de Medio Ambient e (Con-feder ación Hidrogr áfica del Duero) y 23 entidades pú-blicas y privadas, con vigencia entr e el 31/12/1999 y el 31/12/2001, dentr o de una con vocatoria compe titiva para la que result aba condición sine qua non la int egra-ción de empresas o entidades privadas int eresadas en los r esultados del pr oyecto de in vestigación. Afianzada la idea de una "maquet a" atr activa que sirvier a para justific ar a las empresas participan-tes los result ados obt enidos año a año, nació como decimos aquel número 0, que tomaba como modelo un almanaque semanal de un conocido periódico de tirada nacional. Si del mismo se hizo una edición "ar-tesanal’"de no más de medio cent enar de ejemplares para distribuir a las empresas, el paso siguient e fue ex tender est a divulgación científic a al may or número posible de público int eresado, con una tirada ya en im-pr enta de v arios miles de ejemplar es.Así, el número 1 de Vac cea Anuario salió a la calle con 20.000 ejemplares; duran te varios años se pudo mant ener dicha tirada, pero la crisis marc ó la re-ducción a la mitad. La crisis y la necesidad de difundirla con coh erencia. Por que, en ef ecto, al trabajo de soli-citar y prepar ar los con tenidos, maquet ar, concert ar la colab oración de las empresas, ser puntuales en la cita (la publicación comenz ó saliendo ant es del ver a-no, para finalment e hacerse en el otoño), et c. se une la preocupación por mejorar su distribución y alcance año tr as año. En est e plan de distribución, aunque claramen -te mejorable, se sigue trabajand o año tras año, alcan -zando ya a todas las bibliotec as públicas de España, así como a las de las univer sidades españolas. Es recibida igualment e en los museos y otras instituciones como el Institut o Arqu eológico Alemán (en sus sedes de Ma-drid, Lisboa, Rabat, Roma, El Cair o, At enas y centr al de Berlín), Hispanic Society of America (Nuev a York), Casa de Veláz quez (Madrid), Institut o de Arqueología-Mé-rida (CSIC), Institut o de Estud ios Hist óricos-Madrid (CSIC), Colegio de Doctor es en Arqueología (Madrid), Asociación Española de Amigos de la Arqueología (Ma-drid) y un lar go e tcétera.Finalmente, cabe dest acar la distribución de una parte de la tirada de Vac cea Anuario (entr e 4.000 y 1.500 ejemplares) junt o a ejemplares del llamado "Ca-lendario de Pintia" que, año tras año y sobre temá ti-cas diver sas, ha ido procur ando dar pincelas atr activas sobre la cultura mat erial vaccea y acerc ar así el patri -monio a la ciudadanía. Dest aca la edición especial de 2013, con doce láminas a todo color , de rec onstruccio-nes de rituales funerarios vacce os realiz ados por Luis Pascual R episo-CEVFW. Vaccea Anuario y calendario de Pintia