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PINTIA
CAMPAÑA XXVIII
EXCAVACIONES EN LAS RUEDAS
EL PERRO Y
EL CALDERO
REFLEXIONES
SOBRE UN ICONO
ARÉVACO-VACCEO
II.
TINTINNABULA
CERÁMICA.
PRODUCCIONES
SINGULARES
BASURAS
Y FURTIVOS
UN DEPÓSITO DE LOS AÑOS OCHENTA
EN LA NECRÓPOLIS DE LAS RUEDAS
9 + 1 ZONAS
ARQUEOLÓGICAS
EN CASTILLA Y LEÓN
PINTIA HETERODOXA E IRREDENTA
DESPUÉS DE
PINTIA
EL MONASTERIO DE
SAN SALVADOR DE PEÑAFIEL
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El uso de sistemas métricos estandarizados se inició con las an-
tiguas civilizaciones por la necesidad de medir de forma com-
parable y permitir, entre otras cosas, la expansión del comer-
cio, por ejemplo reconociendo una unidad de volumen para la
venta de vino o aceite. Se cree que las primeras unidades en la
zona del mar Egeo fueron tomadas de Egipto, aunque fueron
variando según las ciudades, hasta la reforma del sistema grie-
go de Solón, en el año 594 a.C., en la que se fijaron los patrones
de Egina para el volumen (Pellicer, 1997). Dentro de las unida-
des de capacidad en el sistema griego destacamos la
cótila
, que
corresponde a 0,283 litros y que era utilizada tanto para áridos
como para líquidos. Puede considerarse la cótila como ración
individual de consumo y sus múltiplos otras unidades norma-
lizadas, como por ejemplo sextario (2
cótilas
), quénice (4
cóti-
las
),
hemichoes
(6
cótilas
),
khous
y
xous
(12
cótilas
),
hemiecton
(16
cótilas
),
hekteis
(32
cótilas
), ánfora (72
cótilas
), metreta
(144
cótilas
) y
mediano
(192
cótilas
).
Hay muy pocos trabajos dedicados al estudio de las
unidades de volumen en la península Ibérica antes de la roma-
nización, pero de ellos parece deducirse que en el desarrollo
de la cultura ibérica tuvieron mucha influencia los modelos de
origen griego. En este artículo abordamos un par de cuestio-
nes; por una parte, nos preguntamos si existen medidas estan-
darizadas de capacidad en las civilizaciones prerromanas y por
otra tratamos de investigar la precisión de la estimación del
volumen de un recipiente torneado, hallado en un yacimiento
arqueológico, a partir de su sección.
Nos centraremos en el estudio de la cerámica del yaci-
miento vacceo de
Pintia
, de Padilla de Duero, situada a cuatro
kilómetros de Peñafiel. Prestaremos especial atención a los ma-
teriales encontrados en 2003 dentro de la llamada
estancia del
banquete
, de la casa 4 del nivel sertoriano que corresponde al
primer tercio del siglo I a.C. En concreto nos interesa estimar el
volumen de un
dolium
de gran dimensión, cuya manipulación
es complicada y comporta un riesgo para la pieza.
La forma física de calcular el volumen de aquellas piezas
que lo permiten es rellenar el recipiente con agua o, si la pieza
es porosa o frágil, con semillas y después trasvasar el contenido
a una probeta graduada. Sin embargo, calcular de esta manera
la capacidad de los recipientes recuperados de las excavaciones
tiene varias dificultades; por ejemplo, no siempre es posible
completar el puzle a partir de las piezas rescatadas o las vasi-
jas son demasiado grandes o delicadas o no están disponibles
para ser manipuladas con la técnica del rellenado, por lo cual
sería deseable disponer de un método para estimar la capaci-
dad de aquellas piezas para las que no es posible comprobar
su volumen de forma material. Aprovecharemos el hecho de
que, como parte del estudio de las piezas encontradas en las
excavaciones, se realiza de forma sistemática el dibujo de una
sección del recipiente a escala. En el caso de las piezas hechas a
torno, o en lenguaje matemático, figuras de revolución que se
generan girando una curva plana alrededor de un eje, conocer
la sección de la pieza es suficiente para calcular su volumen o al
menos aproximarlo con bastante precisión.
La forma general de obtener el volumen de un conjunto
acotado de tres dimensiones es calcular la integral triple sobre
dicho conjunto de la función uno. Esta integral triple se reduce
a una integral de una dimensión cuando se conoce el área de
las secciones del conjunto sobre uno de los ejes, aplicando el
principio de Cavalieri, que es un caso particular del Teorema
de Fubini. Esto es aplicable en el asunto que nos ocupa, dado
que en los cuerpos de revolución las secciones son círculos y,
por tanto, tienen área conocida en función del radio, que en
general es variable con la altura. De este modo, el volumen de
un cuerpo de revolución alrededor del eje z, con radio r(z) entre
las alturas a y b viene dado por
Conociendo entonces el radio en función de la altura
evaluaríamos la integral, calculando la primitiva del radio al
cuadrado y aplicando la regla de Barrow. El problema es que a
partir del dibujo de la sección de la pieza no tenemos la expre-
sión analítica de la función del radio y, por tanto, no podemos
calcular la primitiva correspondiente. En este caso, podemos
recurrir a una fórmula de cuadratura numérica utilizando una
tabla de valores de la función que obtendremos midiendo los
radios de la vasija a distintas alturas y calculando después una
combinación lineal de estos valores.
En Calvo (2007) se calculan aproximaciones al volumen
de vasijas a partir del dibujo de su perfil con un procedimiento
como el que hemos explicado, dividiendo el volumen en una
suma de cilindros. Aunque el artículo no lo dice explícitamen-
te, esto es similar a utilizar la regla del rectángulo compuesta,
que tiene orden de convergencia uno. Nosotras, sin embargo,
en este trabajo hemos usado la regla del trapecio compuesta
y la regla de Simpson compuesta con espaciado fijo (Portillo
y De Uña, 2005), cuya convergencia para funciones suficiente-
mente regulares es cuadrática y cuártica respectivamente. Si
llamamos h al espaciado de la partición, es decir, h=(b-a)/N, a
los nodos equiespaciados
, al radio en
esos nodos
al radio en
los puntos
medios de los subintervalos, las reglas compuestas del rectán-
gulo, trapecio y Simpson tienen respectivamente las siguientes
expresiones:
Dolium
de la
estancia del banquete
.
Reconstrucción de un ágape
con el ajuar doméstico
procedente de la
estancia
del banquete
. Dibujo: Luis
Pascual Repiso-CEVFW.
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Cuando el tamaño h del espaciado con el que se miden
los radios tiende hacia cero, los errores de cuadratura también
tienden a cero, pero además cuanto mayor es el orden de con-
vergencia más rápidamente convergen a cero los errores. Así,
por ejemplo, para orden uno, si el espaciado se divide a la mi-
tad el error se divide entre dos, para orden dos si el espaciado
se divide a la mitad el error se divide entre cuatro, para orden
cuatro cuando el espaciado se divide entre dos el error se divi-
de entre dieciséis (Sanz-Serna, 1998).
Tomamos medidas sobre la sección de la pieza a escala
½ que nos proporcionó Carlos Sanz Mínguez, director del Cen-
tro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, a intervalos de 1
milímetro casi hasta el borde de la vasija. Teniendo en cuenta
que en la regla del trapecio compuesta se usan los extremos de
los subintervalos en los que se divide el intervalo de integra-
ción, mientras que en la regla de Simpson compuesta también
se utilizan los puntos medios de los subintervalos, si el núme-
ro de nodos de la partición es impar con los mismos datos se
pueden aplicar ambas reglas (considerando espaciado h para el
trapecio y 2h para Simpson).
En esta tabla se muestran distintas aproximaciones al
volumen del
dolium
considerando que la vasija esté llena casi
hasta el borde, correspondiente a 46,8 centímetros de altura.
Parece que los cálculos se estabilizan en 57,67 litros.
h (cm)
escala 1/2
Regla trapecio
compuesta
Regla Simpson
compuesta
0,857,441157,4934
0,457,4803
0,257,695557,6704
0,157,6767
Para validar el método proponemos
comparar el volumen medido con el méto-
do físico de llenado con semillas y probe-
ta graduada
y el volumen calculado
con los métodos de integración numérica
descritos previamente, para un gru-
po de recipientes en estado relativamente
bueno: la copa y la jarra de la
estancia del
banquete
y otras seis copas de la necrópolis
de Las Ruedas. Precisamente, en la imagen
de la izquierda se refleja la
medida con semillas de la
capacidad de la jarra del
banquete
.
En la siguiente ta-
bla se muestran las dis-
tintas piezas, junto con su
volumen
, su volumen
y el error relativo
para así po-
der comparar errores de
distintos recipientes.
Como se puede ver,
la pieza LR128_K es la que
obtiene la peor aproxima-
ción con un error relativo
del 45%. En la la foto ceni-
tal de dicha pieza se observa claramente la deformación de la
copa, especialmente en el cuarto superior derecho. Probable-
mente la sección de esta pieza se ha hecho desde algún ángulo
de esa zona con un radio menor, por lo cual el volumen calcula-
do con la sección queda por debajo del volumen medido física-
mente con semillas.
Si llamamos
al volumen real de la pieza,
al volumen
calculado con la sección real y
al volumen calculado con la
sección dibujada, podemos considerar la siguiente acotación
De esta manera desglosamos el error total en cuatro
tipos de errores. Por una parte,
correspondería al
error al medir con semillas y probeta, por otra parte,
PiezaIdentificación (ml) (ml)
|-|/
1Copa
banquete
500523
0,04
2Jarra
banquete
950895
0,06
3LR98_D480510
0,06
4LR127a_D175181
0,04
5LR127b_AA640777
0,17
6LR128500345
0,45
7LR145_O480510
0,06
8LR172_D735661
0,11
Probeta con las semillas corres-
pondientes al llenado de la jarra
de la
estancia del banquete
.
Vista cenital de la copa LR128_K
inscrita en un círculo.
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englobaría los errores debidos a que la pieza es artesana y la
manipulación del alfarero puede hacer que la pieza no sea de
revolución perfecta, junto con las posibles deformaciones a
causa de haber estado enterrada durante dos mil años o más.
Cuando el dibujante toma la pieza artesana y dibuja su sección,
si la pieza no es muy irregular el principal error será el que
cometa con el conjunto discreto de medidas que tome; pero
si además la pieza está bastante deformada, dependiendo
del ángulo que considere para hacer la sección, puede haber
bastante diferencia entre una sección y otra. Estos errores
asociados al dibujo de la sección son los que denotaremos
como
. Por último, cuando se pretende calcular
el volumen de la pieza mediante el método de integración
numérica descrito, usando la sección de la que se dispone, se
pueden cometer errores al medir los radios y los errores de la
propia fórmula de cuadratura, lo corresponde a
.
Por último, hemos considera-
do un experimento en el que se cal-
cula el volumen de una copa indus-
trial. En este caso hemos eliminado
el error de medir con semillas porque
llenamos de agua la copa hasta el
borde y usamos un peso digital con
tara, obteniendo de esta forma una
capacidad de 525 ml. Como es una
pieza industrial, los errores debidos
a deformaciones son despreciables.
Calculamos el volumen con las fór-
mulas de integración numérica, re-
sultando ser de 494 ml, lo que nos
da un error relativo de 0.06. De los
cuatro tipos de errores considerados,
el primero y el último son desprecia-
bles frente a los otros dos relaciona-
dos con la deformación y el dibujo de la pieza.
Volviendo al problema inicial de aproximar el volumen
del
dolium
de la
estancia del banquete
, considerando un error
relativo del 6%, estimamos que su capacidad oscilaría entre
54 y 61 litros.
Como conclusión del estudio realizado podemos decir
que, al menos para los recipientes de tamaño pequeño, no pa-
rece que haya una medida estandarizada de capacidad. Quizá el
volumen del
dolium
podría corresponder a un
mediano
.
En cuanto a la cuestión de si podemos calcular el volu-
men de una pieza arqueológica cuya única información es la sec-
ción acompañada de la escala, obtenida directamente de una
publicación o de otros medios sin más datos, nos parece con-
veniente alertar sobre la validez de las capacidades obtenidas.
Después del estudio realizado resulta oportuno co-
mentar algunos artículos dedicados a esta cuestión. Por ejem-
plo, en Alegre y Calvo (2002) se explica que se desarrolla un
método para calcular el volumen de cualquier vasija a partir
de su perfil, basado en un método que es equiparable a la re-
gla del rectángulo compuesta, y se valida con recipientes ac-
tuales que, como ya hemos visto, es insuficiente; además, en
ningún momento se habla de los errores cometidos. En Sope-
na (2006) y en Sánchez y Cerdeño (2014) se calcula el volumen
de cerámica arqueológica a través de programas informáticos
3D. Se toman medidas de los radios a distintas alturas, se re-
construye una sección y girándola 360⁰ se consigue un sóli-
do de revolución. Es indudable que con estos programas se
gana en visualización tridimensional de las piezas pero, como
hemos puesto de manifiesto, las cerámicas arqueológicas no
son cuerpos de revolución perfectos sino que pueden tener
deformaciones. Así, el sólido de revolución obtenido con esa
técnica depende del ángulo que se elija para hacer la sección,
y por tanto, el volumen calculado de la vasija arqueológica
puede tener un error de consideración. Sorprende que en
este tipo de publicaciones no se apunte nada acerca de los
posibles errores cometidos.
Resumiendo: aunque el método del uso de la sección
para calcular el volumen es aceptable si la pieza es regular, es
necesario ser cautos porque, como hemos visto en el caso de
la copa LR128_K, puede ocurrir que el error de la aproxima-
ción obtenida sea demasiado grande. Es necesario conocer la
regularidad de la pieza para asegurarse de que el error de la
estimación propuesta es aceptable.
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Sopena Vicién, M.C. (2006): La investigación arqueológica a partir
del dibujo informatizado de cerámica. SALDVIE, 6, pp. 13-27.
Ana María Portillo de la Fuente
Sara Rodríguez Jiménez
Agradecemos a Carlos Sanz Mínguez, director del CEVFW de la Universidad
de Valladolid, su colaboración en todo momento, enseñándonos el Centro
de Estudios Vacceos, proporcionándonos las secciones de las piezas y sus vo-
lúmenes medidos en semillas, así como sus valiosas explicaciones y aporta-
ciones. También queremos reconocer la labor del dibujante Luis Pascual por
acceder generosamente a trazar la sección de la copa industrial.
Sección de una
copa industrial.