www.pintiavaccea.es PINTIA CAMPAÑA XXIX EXCAVACIONES EN LAS RUEDAS LAS MONEDAS QUE USARON Y ATESORARON LOS VACCEOSTURMOGOS NUESTROS ANCESTROS UNA NUEVA PLACA LERILLA EL GRANIZO, QUINTANILLA DE ARRIBA CAZADORES-RECOLECTORES Y PASTORES EN PICO REDONDO TORDEHUMOS CIUDADES VACCEAS PÁRAMO CIUDAD UN OPPIDUM DE LOS TURMOGOS www.pintiavaccea.es5 €
6 12 VACCEA ANUARIO excavaciones en Pintia S
7 12 VACCEA ANUARIO campaña XXVIX 2018 L a intervención arqueológica efectuada du-rante la campaña de 2018 en la necrópolis de Las Ruedas se ha centrado en los sectores F1i8, F1i9 y F1i10, de 4 x 4 m cada uno de ellos; un total de 48 m 2 en los que se ha podido documentar la presencia de 33 estelas, 28 hoyos y 9 tumbas. Este llamativo desequilibrio entre el número de estelas, hoyos y sepulturas identifi-cadas se debe sin duda a la alteración padecida tanto por el laboreo agrícola reciente, como por la acción expoliadora de época antigua. Esta última ha podido ser constatada de manera palmaria en el entorno de las dos estelas funerarias de mayor porte, que debieron de ejercer de atracción en la búsqueda de ajuares más sustanciosos; los gran-des hoyos de violación documentados alrededor de las mismas, además de destruir seguramente varias tumbas, afectaron parcialmente a las núms. 312 y 316. Si centramos nuestro análisis en los con-juntos cerrados recuperados, hemos de indicar en primer lugar su localización en los sectores F1i9 y F1i10, ya que F1i8 ―como cabía esperar en re-lación a los antecedentes en el sector colindante excavado en 2013― resultó por completo estéril. Por lo que respecta a la conservación, tres tumbas (308, 310 y 314) se pueden considerar intactas, dos con ciertas pérdidas, pero con partes sustan-ciales bien conservadas (312 y 316), y las cuatro restantes como alteradas o muy deterioradas (309, 311, 313 y 315).Dentro de estos nueve conjuntos se conta-bilizan en total ciento veintisiete piezas, de las cua- Conjunto de la tumba 308 y disposición sobre el loculus funerario.
les noventa y ocho son cerámicas: una veintena urdidas, cincuenta y tres tor-neadas de pasta fina anaranjada, vein-titrés de pasta tosca y, en el capítulo de producciones singulares, dos cajitas excisas; los elementos de metal suman un total de veintiocho objetos y se con-centran casi de forma absoluta en las tres tumbas con ajuares de guerrero (308, 314 y 316), a no ser la aguja de coser de la 310, las grapas amorcilladas broncíneas de 313 o el indeterminado de 315. Entre los elementos metálicos de las tumbas con armas encontramos objetos que categorizan: la condición guerrera, como la posible contera de vaina de espada Miraveche decorada con dos prótomos de caballo, broches de cinturón de bisagra en hierro y, en bronce, diversos elementos de puñales de filos curvos (hojas, vainas o taha-líes), puntas de lanza y jabalina, grapas de caetra; otros referidos al banquete funerario, como parrillas, pinzas para el fuego miniaturizadas o cuchillos; aquellos de aseo personal como na-vajas de afeitar o pinzas de depilar; o, finalmente, herramientas como una posible chifla, punzones con su mango óseo o espátulas biapuntadas. Nos llama también poderosa-mente la atención la alta presencia de recipientes cerámicos de eviden-te carácter ritual que concurren en la tumba 308: un kernos en cerámica fina anaranjada (con un cuenquecito en su interior) y dos vasos compuestos he-chos a mano, uno de forma ya conoci-da (aquí y en la necrópolis de Cuéllar) con dos niveles de catinos troncocóni-8 12 VACCEA ANUARIO excavaciones en Pintia Vasos compuestos y parrilla con pinzas de la tumba 308.Perspectiva general del área de intervención durante la campaña de 2018.
cos unidos por asas, otro nuevo con-sistente en una copa baja sobre cuyo borde asientan tres catinos troncocóni-cos y una fuente ovalada. Así, en esta tumba, a la riqueza acumulada expre-sada en el número de piezas y sobre todo las de carácter metálico, vendría a sumarse el alto valor simbólico de al-gunos de los recipientes que concurren en la misma, relacionados con actos de libaciones y de disposición de peque-ñas partes de alimentos o sustancias dentro de cada uno de esos receptácu-los, al objeto de desarrollar cierto ce-remonial que propiciara el beneplácito de los dioses ctónicos en el tránsito del finado hacia el más allá. Lamentable-mente, al ser el pueblo vacceo ágrafo, nos movemos habitualmente en terre-nos conjeturales, pero resulta evidente que este tipo de piezas no son meros objetos de adorno y antes bien corres-ponden a una liturgia funeraria irremi-siblemente perdida de la que mante-nemos tan solo sus soportes.Por lo que respecta a los con-juntos peor conservados poco puede decirse de ellos, ya que su constitu-ción ha quedado irreversiblemente mermada y alterada; en cuanto a los cinco conjuntos mejor preservados ya hemos indicado cómo, a falta de los análisis antropológicos de sus restos óseos cremados, tres de ellos (308, 314 y 316) parecerían pertenecer a hombres, atendiendo a los ajuares armamentísticos que les acompañan. De los otros dos, la tumba 310 podría corresponder a una mujer a tenor de la presencia de lo que parece ser una aguja de coser de hierro fragmentada e incompleta. Finalmente, con respec-to al conjunto 312, alterado parcial-mente y con los hierros pendientes de individualización (si bien se trata de materiales “asimilados” a la tumba, sin posibilidad de determinar posicio-nes originales), no resulta fácil definir-se en relación a su posible condición masculina o femenina, pero en cual-quier caso de una gran relevancia. Debemos llamar la atención también sobre el grado de riqueza de estos conjuntos, ya que cuatro tumbas 9 12 VACCEA ANUARIO