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05 E n este año de 2009 se cumplen cin-cuenta años de la publicación de LaRegión Vaccea,en cuyo colofónreza que se acabó de imprimir el 15 denoviembre de 1959, día de San AlbertoMagno. Vio la luz esta obra, cuyo títulocompleto es La Región Vaccea. Celtibe-rismo y romanización en la cuencamedia del Duero y que fuera tesis doc-toral de su autor, Federico Wattenberg,como volumen segundo de una serie,por desgracia desaparecida, llamada aconvertirse en la más importante de lasde temática prehistórica y arqueológicaen nuestro país, la Bibliotheca Praehis-torica Hispana,fundada y dirigida por D.Martín Almagro Basch y editada por elInstituto Español de Prehistoria, del Con-sejo Superior de Investigaciones Cientí-ficas, que, en esta ocasión, contó con lacolaboración de la Excma. DiputaciónProvincial de Valladolid. Una serie en laque de nuevo volvería a estar presenteWattenberg, pues publicó en ella, comovolumen cuarto y en 1963, otra de susobras igualmente clásica hoy: Las cerá-micas indígenas de Numancia.No hace tanto, Germán Delibes yJosé Ignacio Herrán destacaban en el vo-lumen con que la Diputación de Valla-dolid inauguraba su nueva serieBiblioteca Básica de Valladolid,tituladoLa Prehistoriay dedicado precisa-mente a la memoria de Federico Watten-bergy Pedro de Palol, en tanto pionerosestudiosos de la prehistoria vallisole-tana,cómo la obra que nos ocupa“…constituye un admirable vademecumde arqueología protohistórica y de his-toria antigua de la zona y un clarividentediagnóstico, basado por primera vez endocumentos reales, perfectamente au-tentificados, y no en la rancia y manidaretórica historiográfica, del verdaderopotencial arqueológico de la provinciavallisoletana”. Ello es cierto y qué duda cabeque los numerosos viajes que, en losmás diversos medios y condiciones,rea-lizó con vistas a la elaboración de estaobra por toda la geografía vaccea debie-ron contribuir eficazmente a la ulteriorcompilación que, en colaboración conPedro de Palol, quedó plasmada en laCarta Arqueológica de España. Vallado-lid;una obra que, aunque tardíamenteuna vez fallecido Wattenberg y trasla-dado el que fuera catedrático de Ar-queología de la Universidad deValladolid a la de Barcelona, vio final-mente la luz en 1974, corriendosu edi-ción a cargo, una vez más, de laDiputación Provincial.Ahora bien, La Región Vacceanoes sólo eso, es mucho más; máxime ellosi nos fijamos en las fechas en que seelaboró y publicó. En efecto, algunos tér-minos y conceptos que hoy nos son ha-bituales, pero que entonces no lo eran,están constantemente presentes en laobra, incluso desde el mismo prólogo,como el propio Wattenberg se encargade señalar. Y lo recordábamos tambiénnosotros mismos, junto con Zoa Escu-dero, cuando escribíamos: “…FedericoWattenberg mostró siempre un deno-dado interés por los métodos de la Geo-grafía histórica y abordó su obra laRegión Vacceacomo una investigacióngeográfico-histórica de índole regional,habida cuenta que la vaccea era una uni-dad étnica que, como hace constar en elPrólogoalaobra mencionada, ‘…se co-rresponde geográficamente con un te-rritorio de límites bastante precisos, y hatenido una evolución peculiar entron-cándose con etapas históricas, peromanteniendo una evidente huella de in-digenismo’”. Palabras que quedan reco-gidas en el trabajo con que se introducela obra colectiva Arqueología Vaccea. Es-tudios sobre el mundo prerromano en lacuenca media del Duero,con la que losprofesores del Departamento de Prehis-toria y Arqueología de la Universidad deValladolid y un grupo de alumnos y ami-gos dedicados al estudio de la Edad delHierro en el valle medio del Duero quisi-mos rendir emocionado homenaje a Fe-derico Wattenberg al cumplirse elveinticinco aniversario de su muerte.Los términos geografía históricay regional subyacen, efectivamente, a lolargo de La Región Vaccea,pues no envano habremos de recordar que Wat-tenberg fue durante algún tiempo en-cargado de curso y cátedra de Geografíaen la Universidad de Valladolid; otrotanto ocurre con el de etnia. No es deextrañar, por ello, la contundencia de lafrase con que se inicia su capítulo pri-mero: “La región vaccea constituye unaunidad definida en dos aspectos claros,el suelo y la etnia”.A partir de un amplio repaso a lageografía vaccea el medio y sus re-cursosy sus gentes núcleos de po-blación, medios de vida, organizaciónsocial, de la mano de los escritoresgreco-latinos, primero, y de lo que laGeografía Regional enseña, después,prestando particular interés por los tiposde emplazamiento de los hábitats indí-genas y su relación con el entorno, as-pecto este que será posteriormenteobjeto de atención por parte de la Ar-queología Espacial cuando esta seconfigura a partir de la década de losaños setenta delpasado siglo en el seno 29 2
2 30 de la Nueva Arqueologíaa través delnivel de análisis semi-micro. El estudiose continúa con la organización del te-rritorio y sus ciudades en época romana,siguiendo, por lo que aestas serefiere,la documentación ofrecida por Ptolo-meo y el Itinerario de Antonino, asícomo por la historiografía posterior, yacudiendo, en la medida de lo posible,al concurso de la Filología y a las eviden-cias suministradas por la Arqueología.Las aportaciones de esta últimason la base fundamental de la segundaparte de la obra, dedicada a los núcleosde población; se reúnen ahora un buennúmero de yacimientos, con su corres-pondiente bibliografía, prestando aten-ción preferente a los romanos y a los dela provincia de Valladolid y buscando lasposibles relaciones con los actuales es-tablecimientos rurales; a destacar, eneste sentido, que en este estudio, queconsidera “…casi reducido a la base geo-gráfica de una aportación a la arqueolo-gía de campo castellana…”, reclame elfuturo concurso de la fotografía aérea,con vistas a establecer la posible cone-xión entre las plantas de algunos pue-blos actuales y las de los viejosestablecimientos romanos. También enla época romana centra su atenciónWattenberg en la tercera parte, en laque aborda el estudio de las comunica-ciones; en ella, y tras un capítulo dedi-cado a planteamientos generales,aborda un análisis de las fuentes de es-tudio manejables hasta entonces y ter-mina centrándose en las vías delItinerario de Antonino.Vuelve, para terminar, en el capí-tulo III de esta tercera parte, al mundoindígena y resume en él los resultadosde sus excavaciones en el poblado vac-ceo de El Soto de Medinilla (Valladolid),que acompaña con el inventario y dibujode los materiales recuperados; su inter-pretación estratigráfica, al igual que hi-ciera con las de sus excavaciones enSimancas y Numancia, sigue la secuen-cia cronológica de las campañas de con-quista romanas. Los estudios de estasúltimas vieron la luz, una vez fallecidoWattenberg, en sendas Monografías delMuseo Arqueológico de ValladolidEs-tratigrafía de los cenizales de Simancas(Valladolid)y Excavaciones en Numan-cia. Campaña de 1963, en tanto queel de las de El Soto de Medinilla, cuyooriginal se conserva en el museo valliso-letano, permanece, por el contrario, iné-dito, lo cual nos lleva a preguntarnos sino sería esta, la del cincuenta aniversa-rio de la publicación de La Región Vac-cea,una magnífica ocasión para hacerlo público.Asistimos así, volviendo a lo queíbamos, a un continuo ir y venir por laregión la que habitaron los vacceos,se entiende, por sus yacimientos,pero sobre todo por sus ciudades; un de-ambular que, ora se detiene en la geo-grafía, ora en la historia, y se apoya entodo lo posible en la literatura clásica y laarqueología. Un recorrido que arrancaen los más de los casos de la romaniza-ción y alcanza, enun intento de buscarvestigios indígenas en el presente, prác-ticamente nuestros días, pero que no seremonta en el pasado más allá de finalesdel siglo III a.C., momento en que apa-recen los vacceos por vez primera en laHistoria, con ocasión dela campaña deAníbal sobre las tierras occidentales dela Meseta. Y ello también, no hay que ol-vidarlo, porque,deacuerdo con los pre-supuestos invasionistas imperantes ensu momento y eneste sentido La Re-gión Vacceasi es digna hija de sutiempo,los vacceos serían gentes ve-nidas de fuera y originarias, según Wat-tenberg, del curso medio del Danubio.En la medida en que ello se entiende asíy en tanto fue sobre estas gentes sobrelas que actuó el proceso romanizador,merced al cual conocemos su nombre,el territorio se dotó de contenido étnico;y volvemos así al principio, a los dos as-pectos claves de esta historia: el suelo yla etnia: la región vaccea.Retomamos así también otro delos términos recurrentes en la obra quenos ocupa y al que nos referíamos líneasarriba: el de la etnia. Que recordemos,La Región Vacceaes, efectivamente, elprimer trabajo que se realiza sobre unaetnia prerromana de las tierras del inte-rior peninsular,y aún de Iberia,en nues-tro país; algo que ha cambiado después,y muy particularmente en los últimosaños, cuando una nueva colección mo-nográficaen alguna medida continua-dora de aquella serie en la que nació laobra de Wattenberg, Bibliotheca Ar-chaeologica Hispana, que publica la RealAcademia de la Historia y dirige su anti-cuario perpetuo, el profesor Almagro-Gorbea, ha dado cabida a estudiosdedicados a etnias como las de los vetto-nesylos cántabros, grupos étnicos comoel de los celtíberos y territorios como laLusitania o Tartessos. Otra cuestión es el sentido dadopor Wattenberg a este aspecto;para ellonos detendremos de nuevo en su pró-logo, donde señala la doble direccióndada a su investigación: “…la interpreta-ción de las fuentes literarias, basada enla comprobación de las huellas de la ro-manización por la Arqueología, y su en-caje en el cuadro étnico e históricorepresentado por las etapas indígenas”.De ello se deduce, como en parte hemostenido oportunidad de comentar másarriba, el peso que la información litera-ria y la arqueología romana tuvieron eneste“estudio geográfico regional”; la pri-mera se centra, fundamentalmente, enlos dos últimos siglos anteriores al cam-bio de era y la segunda difícilmentepodía volver la vista atrás en cualquiercaso no más allá del 400 a.C., momentoen que fija la invasión de los vacceos,por un lado,y apenas si contaba, por
2 31 otro, tal como tendremos ocasión de co-mentar más adelante, con los impres-cindibles vestigios.Estos, además, comopor otra parte se desprende del propiosubtítulo de la obra, eran contempladoscomo un todo homogéneo con los celti-béricos, algo en parte lógico también sitenemos en cuenta que para Watten-berg, y otros muchos prehistoriadorescontemporáneos, una de sus etnias, lade los arévacos, habría alcanzado el AltoDuero al tiempo que los vacceos sucurso medio.En la actualidad los estudios deeste sesgo se dirigen a rastrear e indivi-dualizar qué rasgos culturales ymateria-les permiten identificar a una etnia,diferenciándola de las demás. Ello hasido posible en tanto ha sido felizmentesuperada, aunque no sin algunas reti-cencias, la visión unitaria y uniforme dela segundaEdad del Hierro de la Meseta,presidida por elproceso de celtiberiza-ción.Ha podido comprobarse así el par-ticular modelo de poblamiento vacceo,algo a lo que sin duda han contribuídolas prospecciones y las excavaciones lle-vadas a cabo en las últimas décadas;tales estudios macro-espaciales, aunqueconbase en muchas ocasiones en lasciudades mencionadas por las fuentes,cuenta ahora con sólidas bases docu-mentales para época vaccea, proporcio-nadas por la arqueología. De la mismamanera, determinadas producciones ar-tesanales, tradicionalmente adjetivadascomo “celtibéricas”, caso de la orfebre-ría o ciertas piezas cerámicas, en particu-lar las que ahora llamamos “singulares”,entre las que se cuentan las “caji-tas”a las que el propio Wattenbergdedicó varios trabajos publicados en elBoletín del Seminario de Estudios de ArteyArqueologíade la Universidad de Va-lladolid, pueden calificarse hoy, contoda propiedad, de “vacceas”; y otrotanto aún podríamos decir, por citar tansolo dos nuevos ejemplos, de armascomo el puñal que llamamos de tipoMonte Bernorio, por haber sido identifi-cado por vez primera en el yacimiento Federico WaBenberg en sus excavaciones de Los Cenizales de Simancas en 1965.